Agendas mínimas para un debate amplio: Domingo Amuchástegui

En aras de contribuir al debate en curso sobre el Proyecto de Constitución, Cuba Posible ha pedido a un grupo de intelectuales y especialistas en diversas materias que responda a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los siete temas que usted considera imprescindibles analizar en la reforma constitucional y por qué? Solicitamos que las propuestas fueran redactadas de la manera más concisa posible (una cuartilla) con el objetivo de generar documentos precisos, de lectura amena, con ideas interconectadas de fácil comprensión y asequibles al mayor número de personas, ya que la tarea de pensar y diseñar la Cuba a la que aspiramos, nos corresponde a todos. A continuación mostramos las opiniones del analista Domingo Amuchástegui.

-Redefinir la estructura económico-social de la nación como una sociedad multi-estructural basada en un socialismo de mercado, considerando que así se va perfilando y que se definirá aún más, considerando los imperativos económico-sociales de nuestro tiempo a escala de todo el país y la reinserción del mismo a escala internacional en el contexto de la globalización. A esta sociedad multi-estructural y heterogénea deberá corresponder, igualmente, un contexto jurídico e institucional ajustado a estas nuevas realidades.

-Reducir las instituciones centrales del Estado, poniéndole fin a la existencia del Consejo de Estado (experiencia heredada de modelos fracasados en Europa del Este) dado su papel inoperante. Una presidencia ejecutiva y un Consejo de Ministros con un Primer Ministro, son más que suficientes para gobernar un país y una economía de escala muy modesta.

-La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) debe reducirse en número hasta una cifra considerablemente más modesta en representación de cada provincia, en cantidades fijas e invariables por territorio, y no por población, así como una cuota reducida para la emigración. La ANPP deberá ser un órgano permanente, con sus comisiones permanentes y temporales, a la que se subordinarán la Auditoría General, el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo, la Fiscalía General y el Consejo de Ministros. Sus integrantes serán electos de manera similar a los miembros de la ANPP.

-El sistema electoral deberá modificarse sustancialmente, pasando de los mecanismos de elección indirecta a los de elección directa, incluyendo los cargos de Presidente y Vice, debiendo en todos los casos concurrir no menos de tres candidatos para cada cargo, y donde todos los nominados estrictamente por su base territorial y poblacional, y en asamblea pública, tendrán su período pre-electoral y acceso a medios para interactuar con la población. De manera definitiva, se pondrá fin al 51 por ciento de diputados que no representan de manera real y efectiva a territorios y población (circunscripciones) sino a cargos diversos. Este 51 por ciento que, de facto, opera como juez y parte, debe llegar a su fin, cuestión que ha sido un reclamo popular de muchas décadas.

-El concepto de “medios fundamentales de producción” no puede seguir navegando en la vaguedad de estos años. Necesitamos una clara definición de las áreas de la economía estatal, de las áreas abiertas a la empresa mixta entre capital estatal y privado cubanos, así como las áreas que se abren al sector privado bajo la formas de MPYMES. Se hace no menos imprescindible definir la escala o contornos del capital foráneo, incluyendo la inversión directa, la inversión mixta del capital foráneo con el Estado cubano, o con sectores privados cubanos de la Isla y otras diversas formas de asociación, las que deben excluir toda forma de contratación mediante agencias empleadoras estatales. El diseño económico multi-estructural deberá contemplar las más severas sanciones a todas las formas de corrupción y de nepotismo.

-El fomento de las MPYMES debe quedar definido como una prioridad del desarrollo económico, con los mecanismos de fomento económico, financiamiento e incentivos sin cortapisas políticas asfixiantes, restricciones y amenazas que entorpecen la configuración de un amplio espacio económico no estatal que promueve formas de desarrollo complementarias de gran importancia.

-La definición del papel del Partido Comunista de Cuba (PCC) enunciada casi en términos sacrosantos y omnipotentes, debe redefinirse con más modestia, donde la aspiración a ser una fuerza política de vanguardia sea algo a validarse mediante una gestión atinada y eficiente, democrática y respetada, ante el juicio de aquellos que respaldan y apoyan el proyecto revolucionario en esta etapa, donde esa condición de vanguardia no se interprete como título vitalicio, sino como algo a ganarse a diario, en la calle, en la eficiencia, en el reconocimiento ciudadano.

Sobre los autores
Domingo Amuchástegui 24 Artículos escritos
(La Habana, 1940). Licenciado en Historia por la Universidad Pedagógica. Máster en Educación por la Florida International University. Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Miami. Fue Jefe de Departamento en el Ministerio de Re...
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