Agendas mínimas para un debate amplio: Lenier González Mederos

En aras de contribuir al debate en curso sobre el Proyecto de Constitución, Cuba Posible ha pedido a un grupo de intelectuales y especialistas en diversas materias que responda a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los siete temas que usted considera imprescindibles analizar en la reforma constitucional y por qué? Solicitamos que las propuestas fueran redactadas de la manera más concisa posible (una cuartilla) con el objetivo de generar documentos precisos, de lectura amena, con ideas interconectadas de fácil comprensión y asequibles al mayor número de personas, ya que la tarea de pensar y diseñar la Cuba a la que aspiramos, nos corresponde a todos. A continuación mostramos las opiniones de Lenier González Mederos.

-El Anteproyecto, al abogar por un “Estado socialista de derecho”, logra mostrar una manera renovada de entender los derechos humanos en la realidad nacional. Al menos consigue avanzar más allá de la letra de la Constitución vigente. El artículo 39 establece claramente que el “Estado garantiza a la persona el goce de los derechos humanos… de conformidad con los tratados internacionales ratificados por Cuba”. Se trata de un posicionamiento claro y positivo; pero, lastimosamente, entra en contradicción con la rigidez con que el mismo texto codifica la estructura del régimen político, que limita, de facto, derechos de naturaleza política para segmentos considerables de cubanos.

-El Documento logra una escritura heterodoxa (de interpretación flexible) de los artículos sobre la libertad de “asociación” y “expresión”. El Anteproyecto, al abordar dichas libertades públicas, elimina dos elementos cruciales (por rígidos y limitantes) de la actual Constitución: a) que la libertades de asociación y expresión deben ejercerse, solamente, en los marcos de los medios y organizaciones del Estado, y b)  nunca “contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”. La supresión de estos dos elementos resulta positiva.

-Se mantienen intocables los pilares del régimen político cubano. El Documento reproduce las antiguas falencias anti-democráticas (de matriz soviética) heredadas de la Constitución de 1976, reformada en 1992: se mantiene a) la figura del “partido único”, b) la ideología de Estado y c) la imposibilidad de elegir (de manera directa)  a los principales cargos públicos de la República. Las tres realidades, de mantenerse en la versión final del Proyecto, y de ser gestionadas con la misma rigidez con que se ha hecho hasta el día de hoy, constituirán, nuevamente, “un muro” que impedirá la incorporación de la pluralidad ideo-política a las dinámicas de la vida nacional; con todo lo negativo que ello implica. Este elemento impacta directamente (nuevamente de manera negativa) sobre los contenidos de los puntos 1 y 2, mediatizándolos.

-La inclusión del matrimonio igualitario (artículo 68) constituye un elemento renovador y civilizatorio importante. Se trataría de la conquista de un derecho que emana de la lucha de instituciones y colectivos sociales organizados dentro del país a favor de la dignidad de los seres humanos, que colocaría a la Isla a la altura de otras naciones que han avanzado en la institucionalización de derechos de segunda y tercera generación.

-El texto articula una “enrarecida” codificación constitucional del sistema económico (propiedad privada, “empresa estatal socialista de todo el pueblo” y “acumulación de la propiedad y de la riqueza”). En el articulado que va desde el punto 20 hasta el 31, se legitima y admite en Cuba la existencia de la propiedad privada, de las relaciones de mercado y la centralidad de la inversión extranjera directa (IED) para la economía cubana. Sin embargo, se le otorga preminencia a la planificación centralizada de la economía; y los medios de comunicación nacionales, bajo la égida del PCC, han hecho un énfasis desmedido (durante los debates) en potenciar/resaltar lo que llaman “la empresa estatal socialista de todo el pueblo”, y los supuestos efectos “nocivos” de “la concentración de la propiedad y de la riqueza”. Todo ello en el contexto de la reciente publicación de limitaciones asfixiantes sobre el sector privado nacional.

-Otro elemento que salta a la vista es el “vacío” relacionado con el empoderamiento de la clase trabajadora y de la sociedad civil, como sujetos políticos centrales del orden republicano. El Documento adolece de una visión amplia y “compleja” de la sociedad cubana, de sus dinamismos, actores, diversidades y transnacionalidad creciente.

Sobre los autores
Lenier González Mederos 39 Artículos escritos
(La Habana, 1981). Subdirector de Cuba Posible. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana (2005). Estudios de maestría en Gestión Turística en la Universidad de La Habana. Estudios doctorales de Sociología en el Instituto...
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