Apuntes sobre la democratización de la comunicación en Brasil

Es necesaria la implementación de políticas públicas dirigidas a la diversidad de contenidos en los canales y la pluralidad informativa.

Cuando se habla de los textos sobre democratización de la comunicación, Un mundo y muchas voces –también conocido como “Informe MacBride”–  es uno de los principales documentos para abordar la temática y hoy constituye una referencia internacional en el área de las políticas de comunicación.

Publicado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en 1980, el “Informe MacBride” adquirió notoriedad internacional al dar visibilidad a la problemática de la concentración de los medios. El texto trajo a relucir la desigualdad en el flujo de información a nivel mundial y la necesidad de políticas democráticas por parte de los Estados nacionales.

También es considerado el primer documento oficial de una organización multilateral en reconocer el desequilibrio en el acceso a la información, al demostrar la preocupación con la concentración de la propiedad de los medios e indicar caminos para superar las desigualdades. De acuerdo con el informe, “la comunicación puede ser un medio poderoso para la promisión de la democratización de la sociedad y la ampliación de la participación del público en la toma de decisiones”, en dependencia de la estructura de los medios y de su administración sin dominación (UNESCO, 1993, p. 234).

Al referirse a la importancia de la comunicación para la sociedad, el “Informe MacBride” trajo más de 80 recomendaciones para superar el desequilibrio informativo mundial. La democratización de la comunicación es abordada en uno de los tópicos de la publicación. Según el texto, uno de los caminos para democratizar los medios pasaría por las acciones emprendidas por las países en la revisión de leyes y regulaciones existentes; medidas para limitar la concentración de la propiedad de los medios; reducir la influencia de la publicidad sobre la política editorial y la programación de la radiodifusión, así como buscar modelos que aseguren la independencia y la autonomía de los medios en materia de administración y política editorial (UNESCO, 1993).

Aunque las ideas del informe hayan sido combatidas por los grandes conglomerados  mediáticos durante los años posteriores a su publicación, los debates suscitados siguen vigentes y sirven de base para los estudios acerca de la democratización de los medios de comunicación, teniendo en cuenta las menciones de alternativas al sistema comercial que domina los medios.

En el contexto brasilero, las propuesta del informe repercutieron entre intelectuales, periodistas y entidades de la sociedad civil a inicios de la década de 1980, quienes cuestionaron el modelo mediático existente en el país. Según Ramos (2007), en Brasil el movimiento por la democratización de la comunicación surgió en la época del régimen militar. La motivación inicial de la lucha fue la hegemonía comercial y política de las Organizaciones Globo (actual Grupo Globo).

En un estudio sobre ese asunto, Souza (1996) explica que el origen de la lucha por la democratización de la comunicación tiene lugar en el escenario de la redemocratización del país, a mediados de la década de 1980, considerando que en esa época ocurrió una actuación más sistemática de las organizaciones de la sociedad civil en acciones para garantizar los derechos sociales.

Hace parte de aquel momento histórico la creación del Frente Nacional por Políticas Democráticas de Comunicación, organización que tuvo una actuación vinculada a la discusión en torno a la redacción del capítulo de la Comunicación Social en la Constitución de 1988. A pesar de ser derrotado en esta tarea, el movimiento se re-articuló y dio origen, en 1991, a la asociación civil Fórum Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC) que se transformó en una entidad el 20 de agosto de 1995.

El FNDC persigue, entre otras medidas, actuar en la planificación, la movilización y la formulación de medidas legales y políticas para promover la democracia en la comunicación. Todavía en la década de 1990, una de las principales conquistas de la organización, en términos de movilización y de capacidad de influir en las políticas para ese sector, fue la aprobación de la Ley del Cable, en 1995, que trajo alternativas al reglamentar el funcionamiento de los canales privados en el sistema brasilero de televisión por suscripción y de los canales básicos de uso gratuito (comunitarios, estatales, universitarios y educativos).

Otro hecho que puede ser apuntado  como un avance en el debate sobre el tema fue la movilización del FNDC para la realización de la I Conferencia Nacional de Comunicación (Confecom), en 2009. El encuentro reunió a los principales actores involucrados en el debate sobre las políticas de comunicación en el país –Estado, empresariado de la radiodifusión y la sociedad civil organizada, teniendo como resultado la aprobación de 633 resoluciones al final del encuentro.

Una de las principales pautas del movimiento social por la democratización en Confecom fue la reivindicación de un nuevo marco regulatorio para los medios, o sea, la propuesta de una nueva legislación para la radio y la televisión, basada en la desconcentración del sector y en la apertura de espacio en el área  para nuevos actores.

Aunque las organizaciones de la sociedad civil se hayan articulado y sugerido cambios, lo que se evidencia en el período post-Confecom nos remite a la dificultad de avanzar en las propuestas de modernización de la legislación de las comunicaciones. Tanto el poder legislativo como el ejecutivo no dieron curso a las proposiciones provenientes de la Conferencia y las discusiones se quedaron, por momentos, restringidas a las acciones de la sociedad civil organizada.

Luego, se entiende que la pauta de la democratización de los medios pasa por el fortalecimiento de la articulación de los movimientos sociales en pro de cambios. Democratizar los medios tampoco se limita a la aprobación de nuevas legislaciones. Aunque ese aspecto debe ser considerado, es necesaria la implementación de políticas públicas dirigidas a la diversidad de contenidos en los canales y la pluralidad informativa.

Para Leal Filho (2010), la democratización de la comunicación pode ser definida como un proceso en el cual individuos y organizaciones de la sociedad se movilizan con el objetivo de ampliar el número de actores y organizaciones sociales  involucrados en la producción, difusión y circulación de informaciones. A juicio de este actor, una sociedad marcada por la desigualdad en el acceso a los bienes simbólicos, y centrada en la lógica de la concentración y de acumulación capitalistas, debe escuchar otras voces en el área de las políticas de comunicación en el país.

En ese sentido, democratizar los medios de comunicación tendría relación directa con la apertura a nuevos actores en el proceso, como los sindicatos, las asociaciones de vecinos, los barrios y comunidades periféricas. Barros (2014) también problematiza que la democratización de la comunicación expresa la proyección práctica de un modelo mediático que, aunque poco desarrollado académicamente, “presenta indicios de alineamiento teórico con los ideales democráticos conocidos, tanto en la literatura del área como en la historia de las discusiones políticas y culturales de América Latina (Barros, 2014, p. 209).

Ante un contexto cada vez más caracterizado por la concentración de los medios, Barros (2014) ve el rescate de la función reguladora del Estado como una salida para democratizar la comunicación, aspecto que sería capaz de superar la exclusión social y permitir, por medio de la participación de la sociedad civil, el funcionamiento efectivo de las estructuras democráticas.

Si analizamos el contexto de la democratización de la comunicación en el período posterior a Confecom, podemos considerar que las resoluciones aprobadas en ese evento no prosperarán, dado que en los últimos gobiernos no se dispusieron a enfrentar el problema de los medios de comunicación.

El Congreso Nacional tampoco ejerció el rol esperado de presentar proposiciones relacionadas con la democratización de la comunicación. Ya el empresariado de la radiodifusión comercial, actor privilegiado por las políticas regulatorias vigentes, siguió combatiendo las propuestas democratizadoras, provenientes del movimiento social.

En el caso brasilero, la interdicción del debate nos lleva a avistar, a corto plazo, un escenario sin cambios estructurales para la agenda de la democratización de la comunicación. Se trata de una problemática que atraviesa diversas dimensiones. En primer lugar, la propia sociedad debería tener condiciones de reconocer a la comunicación como un derecho humano y, de este modo, buscar mecanismos para garantizarlo.

El segundo aspecto tiene que ver con las atribuciones del actor responsable por la ejecución de las políticas de comunicación, que recaen en el Poder Ejecutivo. El entendimiento es que es deber del Estado velar por las políticas para el sector que garanticen el equilibrio que necesita el área. Así, ante el dominio del sector comercial, políticas de iniciativa estatal serían capaces de abrir espacios a segmentos, actualmente no contemplados por las políticas públicas ya adoptadas.

Finalmente, la democratización podría avanzar a partir de la búsqueda de consensos entre la sociedad civil, el Estado y el empresariado de la radiodifusión. A partir de la comprensión de la necesidad de espacio para cada uno de esos actores, la democratización de los medios podría experimentar avances.

El movimiento social brasilero por la democratización de la comunicación podría aprovechar la experiencia acumulada de acciones ejecutadas y de conquistas obtenidas, para reivindicar la realización de una segunda conferencia nacional de comunicación y discutir alternativas que den curso a las políticas públicas para el área.

Esa capacidad de movilización de la sociedad es esencial para la profundización democrática; en un país donde, a lo largo de su historia, cristalizó la presencia de un modelo de radiodifusión comercial y concentrado, con escasos espacios para la participación social. De esa forma, democratizar las comunicaciones es garantizar voz a quien no tiene voz en el sistema hegemónico mediático.

Referencias

BARROS, Chalini. Dimensões da democratização da comunicação: uma contribuição para sua discussão teórico-conceitual aplicada às políticas de mídia. Revista Comunicação Midiática, Bauru, v.9, n.1, p.197-214, jan-abr. 2014.

LEAL FILHO, Laurindo Lalo. Democratização da comunicação. In: Enciclopédia INTERCOM de Comunicação. São Paulo: Sociedade Brasileira de Estudos Interdisciplinares da Comunicação, 2010. 1 v.

RAMOS, Murilo. Sobre a importância de repensar e renovar a idéia de sociedade civil. In: RAMOS, Murilo; SANTOS, Suzy. (Orgs). Políticas de comunicação: buscas teóricas e práticas. São Paulo: Paulus, 2007. p. 19-48.

SOUZA, Marcio Vieira. As vozes do silêncio: o movimento pela democratização da comunicação no Brasil. Florianópolis: Diálogo, 1996.

UNESCO. Un solo mundo, voces múltiples: comunicación e información em nuestro tiempo. México: Fondo de Cultura Económica, 1993.

Sobre los autores
Carlos Henrique Demarchi 1 Artículo escrito
(Brasil). Periodista, magister y doctorando en Comunicación por la Universidad Estadual Paulista (UNESP/campus de Bauru-SP). Actúa como docente en el Centro Universitario Católico Salesiano Auxilium (Unisalesiano) y reportero legislativo de la C...
0 COMENTARIO

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Editorial