Así es Cuba Posible por dentro

En una radiografía de sus publicaciones desde el octubre 10 de 2014 hasta hoy, estas palabras serían las articulaciones de un cuerpo al que completan otras fibras, tejidos, fluidos. ¿Para qué sirve pensar a Cuba? ¿De quiénes hablamos cuando decimos “todos”? ¿Qué es la democracia? ¿Qué es el socialismo? ¿Cómo se arma un debate? ¿Cómo y para qué se construye un consenso? Y entre todas las respuestas, ¿cuál era la pregunta…? Entre la filosofía política y el sentido común, pasando por los campos de la historiografía, las ciencias económicas, la sociología, el arte y la cultura, el derecho y el periodismo, más de cien publicaciones, debates, simposios, entrevistas, ensayos, testimonios, de distintos colores y texturas, dan forma editorial a una necesidad compartida y de elemental sobrevivencia para quienes vivimos en Cuba hoy: intentar comprender realidades y desafíos, y contribuir a que la política “nuestra de cada día” tenga como centro el bien de la nación y de cada cubano.

Desde un país que “posee el privilegio de haber vivido casi todas las variantes políticas del siglo XX”, el mosaico de posturas, ideas, experiencias, generaciones, propuestas, urgencias y obsesiones que dialogan dentro de Cuba Posible es amplio y diverso. Y sobre esa pluralidad se sostiene.

Con dos años de trabajo a las espaldas, contribuya este ejercicio a hacer notar algunos cruces.

AGENDA DE AGENDAS

Las agendas políticas, en tanto temas que coloca sobre la mesa el gobierno cubano desde sus discursos (lo que dice) y acciones (lo que hace); y las agendas públicas (lo que en la calle se “cuece” y estimula asociaciones o micro esferas públicas en la sociedad civil), han tenido en la agenda de Cuba Posible correlatos diversos.

Como núcleos de esos acercamientos, esa Agenda editorial ha priorizado:

El diagnóstico socioeconómico y sociopolítico de la sociedad cubana actual. El alcance, ritmo y estilo, de la reforma económica en curso.

Su complementación con una reforma política y civil.

La reforma del Estado.

El papel del Gobierno en esos procesos de cambio.

La ampliación de las libertades y las responsabilidades sociales.

La instauración de un Estado de derecho.

La reforma de la Constitución y su implementación irrestricta.

La reforma del sistema de representación, participación social y política.

La creación de una esfera pública autónoma, comunicacional y deliberativa.

La refundación del PCC.

La creación y desarrollo de una clase política. El relevo generacional.

El papel de las Instituciones Armadas en el proceso de reforma y en el futuro de la sociedad cubana.

La promoción de una cultura de la inclusión, del diálogo y del debate.

El papel de la Iglesia Católica y de su laicado.

El papel de la intelectualidad.

El proyecto de nación. Los consensos mínimos. —Juan Valdés Paz. CUBA POSIBLE (No. 08-2015)

Durante los últimos dos años, contribuir al debate público sobre el presente y futuro de Cuba parece haber sido un ejercicio de entretejer estos temas y devolverlos, ya cruzados, al horno. Su abordaje, desde distintos mecanismos de gestión editorial —simposios, entrevistas, grupos focales, textos— ha favorecido la pluralidad de voces y ha venido no solo a dar seguimiento analítico a procesos en curso, sino, en no pocos casos, a anticiparlos. A “hacerlos agenda”.

Las agendas del desarrollo

En uno de sus primeros cuadernos, Cuba Posible situaba el foco en los “desafíos económicos de Cuba”. De entre la entonces emergente proliferación de análisis sobre temas económicos que comenzarían a ocupar los medios digitales de propiedad no estatal en Cuba, una preocupación macro imprimía una singularidad al cuaderno:

…lo más desconcertante es que mientras la mayoría de las naciones del Caribe cuentan con estrategias de desarrollo explícitas, generalmente articuladas alrededor del turismo, no existe –por lo menos de manera pública- una estrategia oficial de desarrollo claramente articulada para Cuba. De ningún tipo. —Pedro Monreal. ¿Sin azúcar no hay país? Soñando la república “post azucarera”. CUBA POSIBLE (No. 03-2014)

Cuando dos años más tarde se publica el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, Cuba Posible había intentado tejer el “problema del desarrollo” desde una multiplicidad de aristas y enfoques, apuntado que

[el desarrollo es] un progreso armónico y colectivo. O sea, que no podría hablarse de desarrollo en sentido estricto si hay zonas, grupos sociales, que quedan excluidos o rezagados del acceso al bienestar [y que] las diferencias territoriales deben ser decisivas para la toma de decisiones y para hacer gestión del desarrollo —Mayra Espina. Cuba necesita modernizar su política social. CUBA POSIBLE (No. 12-2015)

[para] reemprender el desarrollo del país, no puede prescindirse de nadie que esté honestamente dispuesto a contribuir a tan trascendental empresa, algo que sería muy difícil sin entablar un diálogo, sin el necesario contraste de criterios —Oscar Zanetti. Revolución: Pasado, Presente y Futuro. CUBA POSIBLE (No. 22-2015)

La información y la comunicación se han convertido en un requisito, en una infraestructura básica, en una condición para el desarrollo económico y social (…) O hay acceso a los flujos mundiales de comunicación, de información, a través de Internet y otras vías o no hay desarrollo… —José Ramón Vidal. Necesitamos en Cuba un modelo comunicativo que favorezca el diálogo fluido a escala social, institucional y comunitaria. Conversaciones sobre Cuba. Entrevistas. CUBA POSIBLE (No. 24-2016)

El Plan tendría otros seguimientos desde Cuba Posible. Sucesivas miradas del economista cubano Pedro Monreal a la transversalidad de sus “ejes estratégicos” respecto a los sectores económicos estratégicos, alertarían sobre “la manera insuficiente en que ha sido reflejada (…) la transversalidad que la gobernanza debería tener en relación con los sectores”, sobre todo la educación, la salud y la cultura; y de los desafíos comunicacionales del documento para su “metabolización” crítica por parte de la ciudadanía.

Pudiera haber crecimiento y sin embargo mantenerse una estructura económica que nunca conduciría al desarrollo. —Pedro Monreal. Crecimiento económico y consumo familiar: ¿subimos la parada? Diálogos sobre el destino. CUBA POSIBLE (No. 25-2016)

La agenda agraria

“El mayor fracaso dentro de la economía es el fracaso de la agricultura”— Aurelio Alonso. Aspectos que sostienen la soberanía sobre los cuales resulta fácil el consenso y aspectos sobre los cuales resulta más difícil el acuerdo. Cuaderno CUBA POSIBLE (No. 01-2014)

En estrecha articulación con el problema del desarrollo, los desafíos vinculados a la producción agrícola, al tejido social y a los imaginarios que se (re)configuran en/sobre el campo cubano en el contexto de las reformas, han tenido cierto correlato —si bien discreto— en la agenda editorial de Cuba Posible. ¿Qué cambios se han introducido en el sector agrícola cubano? ¿Cómo completar las reformas de mercado en la agricultura?

La reacción de la agricultura a todos los cambios y a la expansión de la demanda en 2015 ha sido muy débil. Pero ello no debe conducir a desmontar las transformaciones que van en la dirección correcta solo porque no hayan dado suficientes resultados. Lo que se requiere es completar las reformas apoyadas en los mecanismos de mercado que los propios Lineamientos del VI Congreso habían indicado para la agricultura, no retroceder a lo que, bien se sabe, no ha funcionado por décadas —Pavel Vidal. Un peligroso repliegue de las reformas en la agricultura cubana. Una propuesta para que continúe el experimento.

Cuba y Estados Unidos: las agendas de la normalización

El anuncio de un nuevo marco de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, el 17 de diciembre de 2014,

abrió abruptamente ante nosotros un nuevo tiempo que desborda la imaginación de las mentes más creativas — Cuba Posible. Cuaderno Cuba y Estados Unidos: los dilemas del cambio.

Justo con los primeros pasos de la publicación, la agenda se colocaba en el centro de la atención nacional e internacional hacia Cuba. Al calor del anuncio,

Cuba Posible convocó a un grupo de especialistas para analizar la nueva coyuntura y los potenciales escenarios de desenvolvimiento. Participan en este dossier: Aurelio Alonso, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales; Carlos Saladrigas, empresario y político cubano radicado en Estados Unidos; Esteban Morales, especialista en las relaciones entre los dos países; Michael Bustamante, historiador cubanoamericano de la Universidad de Yale; Roberto Veiga, jurista y coordinador de Cuba Posible; Rafael Acosta de Arriba, historiador y crítico de arte; Jorge Ignacio Domínguez, politólogo y vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad de Harvard; Lenier González, comunicador social y vice-coordinador de Cuba Posible; y Juan Valdés Paz, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales — Cuba Posible. Cuaderno Cuba y Estados Unidos: los dilemas del cambio.

En los primeros días de enero, organizó junto al Cuba Research Center, en Washington, un evento en el que

resaltó que el debilitamiento de la beligerancia en las relaciones entre ambos países podría beneficiar a ambas sociedades y gobiernos y, además, contribuir al desarrollo, al equilibrio y a la serenidad en los ámbitos económicos, sociales y políticos dentro de la Isla, lo cual facilitaría las condiciones para acelerar y profundizar el actual proceso de reformas del modelo social, económico y político cubano.— MEMORIAS de Washington D.C. CUBA POSIBLE (No. 05-2015)

Tras “la euforia”,

¿Qué ha cambiado a nivel internacional, en Estados Unidos y en Cuba, para que hayan ocurrido el 17D en 2014, el 20J en 2015 y la visita de Obama, en marzo de 2016? ¿Qué será necesario para pasar del restablecimiento de relaciones el 20J a una verdadera “normalización”? ¿Cuáles son los principales temas a negociar? ¿Cuáles son las principales áreas para la cooperación entre ambos países? —Francisco López Segrera, Las relaciones Cuba-Estados Unidos: ¿de la euforia al escepticismo?

Desde Cuba Posible, estas y otras preguntas ponían a convivir acercamientos plurales y voces desde ambas orillas: quienes viven en Cuba, quienes viven en Estados Unidos y quienes habitan “en el guión” (in-between), hallaron un espacio para poner en común sus imaginarios, informaciones, propuestas.

En la medida en que la agenda política de la “normalización” iba tomando cuerpo con la reapertura de las embajadas en ambos países y la visita del presidente norteamericano a La Habana, la agenda editorial de Cuba Posible iría poniendo sobre la mesa preocupaciones relacionadas con los correlatos que ese nuevo marco de relación empezaba a tener sobre las agendas domésticas, el tejido social cubano y las culturas políticas.

Obama habló de sus esperanzas para Cuba. Yo tengo las mías. Mi esperanza es ver más y mejor política de Cuba hacia los cubanos: más espacio político y social para sus respectivas verdades, mentiras e interpretaciones sobre cómo democratizar la sociedad, combatiendo el racismo, y las desigualdades; sobre cómo democratizar la política, ejerciendo y codecidiendo desde la diversidad y la pluralidad; y sobre cómo democratizar la economía, diversificando sus actores, “dándole vida” a mucha más gente y poniendo como prioridad la justicia social — Julio César Guanche. “Sirvió”

Conversemos con Obama, sí, y conversemos entre nosotros, que bien nos ha de venir en los tiempos que ya vivimos y los que se avecinan. —Ailynn Torres Santana. Conversemos con Obama, sí, y conversemos entre nosotros.

Puntos de vista que singularizan la contribución de Cuba Posible, desde sus autores, al debate público y político sobre “el deshielo”. En torno a esa agenda se nucleó, quizás, la convivencia más heterogénea que haya conseguido la publicación en sus cerca de dos años de trabajo.

Esfera pública, asociaciones: mirando la sociedad civil

Los debates sobre —o derivados de— el ensanchamiento de la esfera pública cubana han tenido en los últimos años detonantes y puntos de giro desde distintos actores: in media re(d) pública, intelectuales y artistas protagonizaban, en 2007, un debate sobre política cultural que se conocería como “guerrita de los emails”; el acceso ciudadano a Internet se ha expandido en Cuba y ha emergido una blogosfera activa, cada vez más interconectada; medios de propiedad no estatal y mecanismos de circulación/consumo de información “puerto-a-puerto” reconfiguran imaginarios sobre la realidad cubana; cineastas de distintas generaciones se articulan en un proceso deliberativo sin precedentes en el campo cultural cubano; nuevas generaciones de periodistas y comunicadores disputan el monopolio de los sentidos sobre la ética, la responsabilidad, las agendas, la propiedad y el rol social de la prensa en el país; redes más o menos visibles defienden la institucionalización de la diversidad, la protección al medio ambiente, el derecho animal…

Con todo, hoy la esfera pública cubana es un campo más en disputa que lo que ha sido en décadas anteriores. En esos ámbitos se generan procesos deliberativos, que participan de la construcción de culturas políticas, también, al interior de Cuba.—Ailynn Torres Santana. Institucionalizar la diversidad: hacia una nueva Ley de Asociaciones para Cuba. CUBA POSIBLE (No. 07-2015)

El proceso que viene siendo la reconfiguración de la esfera pública y la emergencia de nuevos modos de imaginar la nación, ha encontrado en Cuba Posible un espacio para entender de qué modos, por/con quiénes y para qué esas articulaciones se están produciendo; y sobre todo, para entender la conexión macro entre las aparentes desconexiones y los roles de esa esfera pública fortalecida.

No es solo que una institución controle a otra –que eso existe y es importante-, sino que también existan controles desde abajo hacia el aparato institucional, que exista una exigencia permanente de fiscalización que coloque a funcionarios del Estado en una esfera pública, accesible a todos, donde sean interpelados y tengan que dar respuestas de lo que hacen, más allá de los espacios formales en los cuales deben rendir cuenta, y desde donde puedan surgir soluciones.—Julio César Guanche entrevistado por Mónica Baró. La política nuestra de cada día. CUBA POSIBLE (No. 06-2015)

Las interpelaciones y contribuciones de esa esfera pública al ejercicio de gobierno, la conversión en “cosa pública” de categorías y conceptos antes “vedados”, la búsqueda de procedimientos de deliberación y participación al interior de sus campos, los canales de comunicación que construyen, las culturas políticas que configuran y la “imagen país” que de esos imaginarios se desprende, es una agenda que ha ocupado la gestión editorial de Cuba Posible: las “texturas” de esas micro esferas públicas han centrado textos y dossiers, no sin una mirada crítica.

A la institucionalización de nuestro diálogo le faltan, a mi juicio, tres elementos: poder institucionalizarse en todos los estratos sociales; poder participar e interactuar con el pueblo a través de los medios masivos de comunicación para poder implicar al ciudadano en estos diálogos, para poder hacer camino juntos; y le falta, después, la garantía de poder influir, más de lo que influye, porque yo estoy seguro que de alguna manera influye, pero mucho más directamente en las decisiones políticas del país. —Roberto Veiga. Cuba: urgencias del presente. CUBA POSIBLE (No. 08-2015)

En ese contexto, el desafío consiste en articular, desde la sociedad, una batería de propuestas sobre los principales desafíos nacionales para complementar la agenda de reformas del gobierno cubano, no para combatirla. El gobierno cubano no es una raza alienígena que debe ser eliminada de la faz de la Tierra, sino un grupo de cubanos con una agenda política concebida dentro del nacionalismo y con la cual hay que dialogar. —Lenier González Mederos. Política y lealtad a Cuba. Un debate. CUBA POSIBLE (No. 17-2015)

Desde Cuba Posible, pensar la economía, el desarrollo, la cultura, las reformas económicas, los procesos migratorios, cualquier ejercicio de pensar este país, pasa por la articulación de un nuevo consenso nacido de esa pluralidad.

Reforma constitucional, reforma electoral y relevo generacional

Poner “en blanco y negro” ese consenso también es una de las agendas centrales de la sociedad civil cubana. Para quienes han defendido desde Cuba Posible la institucionalización de las diversidades y las asociaciones dentro de una esfera pública activa, la reforma constitucional ha sido tanto “punto de llegada” como de “partida”.

Cuba necesita una nueva Constitución que reelabore los fundamentos del Estado y de las dinámicas sociales. Se hace imprescindible que ese nuevo texto asegure la defensa de derechos que en la actualidad se reconocen, y además se perfile la enunciación y garantía de otro conjunto de derechos que actual- mente resultan restringidos. —Rafael Morales. Derechos individuales y derechos sociales: un debate. CUBA POSIBLE (No. 13-2015)

Y desde que en febrero de 2015 se hiciera pública la intención de modificar la Ley electoral con vistas a la elección general de 2018, los debates sobre el diseño y las dimensiones de esas reformas han estado en la agenda pública, pero ausentes en la agenda política. En tanto se trata, esencialmente,

de una cuestión de esencia del poder —Pedro Monreal

con implicaciones sobre el modelo de Estado, la atención de Cuba Posible ha estado centrada en: 1) contribuir a la socialización y clarificación de categorías, procesos, aportes y etapas del constitucionalismo en Cuba, 2) evidenciar la necesidad de la participación ciudadana en un proceso de reforma constitucional y de un nuevo diseño de ley electoral, y 3) a realizar aportes conceptuales y técnicos a esos diseños (en algunos casos, con aprendizajes desde América Latina).

Impactos sociales de la reforma económica

El tema clave en la agenda nacional de la última década, las reformas económicas y sociales, han tenido en la agenda de Cuba Posible uno de los despliegues más amplios de cuantos haya podido nuclear la publicación en sus dos años de trabajo. Sobre todo, porque el acompañamiento no se ha concentrado en el “diagnóstico” de los impactos sociales de la reforma ni a intentar “corregir”, desde el criterio de expertos, los cauces de la “actualización”: autores de distintas generaciones y expertises se han ocupado, primero, de “nombrar” los procesos y de traducir a “cosa pública” la jerga de sus documentos; y luego, de mapear desafíos que la reforma implica no solo para el diseño del modelo cubano de Estado, sino también, los que presenta a la política social tal y como hoy se la conoce.

No obstante, si algo define la singularidad del tratamiento de Cuba Posible a las reformas es la pluralidad de propuestas: ninguno de los textos cierra sin antes haber arriesgado una ruta.

Considero que nos está faltando un espacio transversal de articulación o conciliación estratégica de las sectorialidades, que debería estar por encima de estas. Se trata de un ministerio, secretaría o plataforma de desarrollo social y equidad, espacio que trazaría estrategias integradas y diseñaría presupuestos sensibles a las diversidades y las desventajas, que serían la brújula de las prioridades para el diseño de programas sociales y las asignaciones financieras. —Mayra Espina entrevistada por R. Veiga y W. Bello. Cuba necesita modernizar su política social. CUBA POSIBLE (No. 12-2015)

Si se tomaran en cuenta las experiencias históricas (las pasadas y las actuales) sobre diferentes formas de organización de la sociedad, se podría llegar a fórmulas más sociales en las que las diversas formas de propiedad y gestión asumieran un carácter realmente social. Los principios de la Economía Social y Solidaria (ESS), acompañados de una democracia participativa, protagónica y decisoria en todos los niveles de la economía y la sociedad, generarían una cultura diferente de cooperación y ayuda mutua, de distribución equitativa, en vez de generar desigualdades, pobreza, alienación del trabajo y oposición capital-trabajo —Ovidio D´Angelo ¿Vuelta al capitalismo o más allá del socialismo estatal?: Riesgos y desafíos.

En torno a las agendas política y pública con centro en la reforma, una notable cantidad de propuestas emerge de Cuba Posible para nutrir el debate con miradas integradoras. ¿Pueden verse los mecanismos de gestión y diseño de esas reformas, desligados del ensanchamiento de la esfera pública nacional? ¿Qué “desarrollo” suponen esas reformas? ¿Cuál es el rol de los cubanos (de “adentro” y de “afuera”) en su diseño? ¿Qué relaciones de poder sostienen o configuran? Las propuestas también van por ahí, y convierten a las reformas, sin duda, en la Agenda de agendas dentro de la línea editorial de Cuba Posible hasta hoy.

Desarrollo es redistribución del poder político. Habría que incorporar al menos cuatro dimensiones relevantes al debate sobre “la actualización”: a) el basamento moral sobre el cual debe erigirse la política nacional; b) una visión de la política económica, de la política social y del desarrollo basada en un enfoque de derechos humanos; c) la ciudadanía social como vía de empoderamiento político; y d) el empoderamiento legal imprescindible para asegurar la exigibilidad y justiciabilidad de los derechos— Pedro Monreal.  Poniendo nuevas preguntas sobre la mesa. Apuntes para una introducción a un volumen de Cuba Posible. Desafíos económicos de Cuba. CUBA POSIBLE (No. 03-2014)

…estas reformas deberían acompañarse de importantes reformas constitucionales, institucionales e ideológico-culturales, signadas por el regreso a la tradición martiana y a su paradigma de una República “con todos y para el bien de todos”. —Juan Valdés Paz. Propuestas concretas de reformas a los sistemas económico, político y civil de la sociedad cubana. CUBA POSIBLE (No. 08-2015)

Es improbable que una reforma económica no haga espacio a nuevos actores; y la que se lleva a cabo en Cuba no es la excepción. Y no hay nuevos actores sin Derecho. Es este el que permite su creación y reconocimiento, haciéndole un lugar en el marco regulatorio a fin de poder cumplir su función tuitiva y regular su organización y funcionamiento; lo otro es economía informal. — Narciso Cobo. Cuentapropismo y pequeña empresa: una mirada desde el derecho. Diálogos sobre el destino. CUBA POSIBLE (No. 25-2016)

¿Cómo narra Cuba Posible?

Debates: especialistas en un tema, profesionales de diversas ramas, generaciones y culturas políticas, responden las mismas preguntas.
• Esta modalidad no se caracteriza por la utilización de bibliografías para sostener puntos de vista. Los interrogados dan su perspectiva sobre el asunto a que convoque el debate.
• Se privilegia la multiplicidad de acercamientos a un tema. Sin embargo, si el tópico lo amerita por su especificidad, Cuba Posible acude a especialistas de un mismo campo. Ver: Una nueva ley electoral: instrumento para un consenso sobre la Cuba actual CUBA POSIBLE (No. 14-2015)
• Las preguntas convocan a los entrevistados a hacer diagnósticos, pero sobre todo, a ser propositivos.
• Es usual que las personas entrevistadas interpelen las preguntas y propongan caminos “otros”, no necesariamente previstos desde la gestión editorial.
Resultado: el lector tiene ante sí un foro, una paleta de colores sobre la que colocar el suyo.

Dossiers: compilaciones de textos sobre un mismo tema.
• La argumentación es más elaborada; es común encontrar un diagnóstico del estado de cosas, referencias históricas, regionales o internacionales que ayudan a entender la evolución del tema en Cuba, así como propuestas concretas; se apoyan los puntos de vista en investigaciones, cifras públicas, artículos de prensa nacional e internacional, discursos, documentos oficiales, etc.
• Los dossiers pueden incluir también textos preparados para eventos, no necesariamente organizados por Cuba Posible.
• Algunos dialogan con coyunturas. Usualmente, incluyen textos breves, en los que puede notarse la cercanía de los acontecimientos o el vínculo con las experiencias de vida de quienes escriben.

Memorias de eventos: En esta modalidad se reúnen ponencias o presentaciones.
• El proceso de edición respeta marcas de oralidad y se recoge también la interacción de los públicos con los ponentes: preguntas, sugerencias, comentarios.

Compilación de entrevistas. Es el caso de Conversaciones sobre Cuba (No. 24-2016), que propone diálogos cruzados sobre diversos temas de la sociedad, la política y la cultura.
• Permanece una voluntad propositiva y analítica, tanto por parte de entrevistados como de entrevistadores.

Textos independientes: Cada autor desarrolla sus argumentaciones en un artículo, testimonio, ensayo.

QUIÉN DICE QUÉ

la democracia es espacio de producción política desde la ciudadanía

un debate de calidad es ejercicio profundo, provechoso, abierto, comprometido

la pobreza política es una forma de pobreza

el desarrollo es una cuestión eminentemente política

Justicia, derechos humanos, libertad responsable, soberanía, democracia, sociedad civil autogobernada, cosa pública, bien común, debate de calidad, pobreza política, desarrollo, solidaridad social, redistribución justa, oposición leal… Nombrar las cosas. Llamar a los procesos, a los fenómenos sociales y a los acontecimientos por sus nombres, es un punto de coincidencia entre casi todos los autores en Cuba Posible.

Unas 130 voces firman criterios desde Cuba Posible, como autores, participantes de simposios electrónicos y/o eventos y entrevistados. Sus formaciones son disímiles y corresponden, en su gran mayoría, a la economía, la sociología, la historiografía, el derecho, la comunicación social; no obstante, una lectura cruzada entre temáticas y autores da cuenta de un notable grupo de firmas que se desplazan de un campo a otro y que consiguen aproximaciones porosas, abordajes transversales y miradas más holísticas sobre los procesos que abordan. Valga apuntar, además, que Cuba Posible ha resultado también un espacio atractivo para autores vinculados a otros proyectos editoriales de larga y fructífera tradición en Cuba, así como para personas con diversos anclajes institucionales, gremiales. Voces que son líderes de opinión en sus materias, y voces que poco espacio han tenido para poner en común sus criterios, convergen en una especie de catauro que no por plural deja de hacer notar cartografías políticas, imaginarios, culturas políticas diversas.

En relación con sus voces, no obstante, queda ante Cuba Posible el desafío de ganar autores jóvenes y de pluralizar los acercamientos a temas que aún siguen quedando bajo las firmas de un reducido número de analistas —sobre todo, temas económicos; como es también un desafío la incorporación de mujeres en los debates, especialmente en aquellas agendas tradicionalmente consideradas como “temas duros”: economía, política, relaciones Cuba-Estados Unidos.

A continuación, las fuentes que argumentan esos desafíos. Como se observa en ellas, Cuba Posible se encuentra frente a retos varios: diversificar las voces de su agenda, procurando mayor presencia de mujeres; estimular la diversidad generacional, sobre todo en temas de economía y relaciones internacionales; compartir voces entre analistas que residan dentro y fuera de la Isla; incorporar realizaciones y análisis de las generaciones más jóvenes.

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ENTONCES, ¿QUÉ ES CUBA POSIBLE?

Las identificaciones o motivaciones provienen, en gran medida, de las experiencias de quienes lo gestan, y permiten leer metodologías, políticas editoriales y procesos de trabajo en clave de “herencias”:

…miembro yo de una generación que aprendió a pensar a Cuba desde las claves de dos de sus proyectos editoriales más ambiciosos de nuestro último medio siglo: Temas y Encuentro de la Cultura Cubana ―Lenier González,  Desafíos económicos de Cuba. CUBA POSIBLE (No. 03-2014)

Según sus editores,

Cuba Posible es el resultado de una década de trabajo en Espacio Laical, donde procuramos analizar todas las temáticas medulares de la nación, así como dar participación a la pluralidad de cubanos y crear confianza política entre nacionales con pensamientos y posiciones diferentes, a veces enfrentados.

Cuba Posible tiene un carácter político, pero no constituye una plataforma particular, un partido. No pretende diseñar un programa específico, ni representar directamente a sectores sociales, ni erigirse en líder social y político, ni competir por el poder. ―Roberto Veiga. Diálogos sobre el destino. CUBA POSIBLE (No. 25-2016)

Desde fuera,

al menos algo ha demostrado: 1) capacidad de organizar un proyecto plural donde, desde su misma dirección, uno puede vislumbrar posturas políticas distintas; 2) ha constituido una plataforma de observatorio sobre la realidad cubana y, a la vez, una instancia de diálogo con inmensa repercusión.  No sé si tanto dentro de Cuba, pero sí fuera (que no es un logro menor), no ya para el proyecto en sí, sino para la buena salud de la política en Cuba y los debates sobre sus caminos posibles.― Diosnara Ortega. Finalmente, ¿qué es Cuba Posible?

Cuatro líneas de trabajo han conducido sus dos primeros años: la promoción de la educación, la cultura, la espiritualidad y la información; el desarrollo de una visión económica orientada al desarrollo y al bien común; el discernimiento acerca de la edificación de una República que tenga como finalidad la justicia “toda”, por medio de una democracia robusta, que asegure la centralidad de una ciudadanía en condiciones suficientes de solidaridad, igualdad y libertad; y el fomento de una relación de Cuba con todos los países del orbe basada en la paz y la cooperación; a partir de la cual se alcance el necesario equilibrio entre la integración con el mundo y la defensa de la soberanía cubana (tanto nacional como ciudadana).

Con el rediseño del sitio web (www.cubaposible.com), nuevos caminos de lectura se abren a quien se asome hoy a Cuba Posible. Los programas “Fraternidad”, “Pobreza cero”, “Ágora” y “Orbe” colocan la mirada sobre la relación entre los procesos culturales y los procesos políticos, las relaciones de poder, las institucionalidades públicas y privada; buen gobierno, desarrollo, equidad, inclusión social, trabajo; el modo en que las experiencias, la cultura, las estructuras políticas y las configuraciones de la sociedad civil amplían o delimitan los espacios de actuación política de la ciudadanía en y hacia nuestro país; y los aprendizajes de una Cuba conectada al resto del mundo desde el respeto y la solidaridad. Una ruta editorial que se vuelca también sobre las redes sociales, que se alimenta de los aprendizajes de dos años de trabajo y que va poniendo sobre la mesa nuevas agendas (dossiers sobre migraciones, educación…) y lentes para mirarlas (dossier sobre mujeres migrantes).

En el tintero quedan otros cruces y otras voces; otras problemáticas que hacen hervir la agenda pública o que la colocan ante un diálogo de sordos con la agenda política. Sumar miradas jóvenes y frescas a los debates; propiciar un ecosistema editorial con equilibrio no solo generacional o de culturas políticas, sino también de género, racial, territorial; e intentar que las capacidades e inteligencias de las cubanas y los cubanos, desde cualquier sitio, puedan contribuir a pensar el presente y futuro de su país, se presentan como desafíos para Cuba Posible en la misma medida en que lo son para Cuba hoy.

Cuba debe sentirse interpelada; pero al menos por un momento no a modo de comunidad, sino a través del discernimiento de cada cubano ― Roberto Veiga y Lenier González. La batalla final por el futuro de Cuba ha comenzado.

Que todas y todos hagan agenda. Que el ejercicio de pensarnos sea traducible en una construcción plural, cercana a los desafíos cotidianos y resiliente a ellos, habrá de definir la etapa que sigue.

Puede descargar este informe en formato PDF aquí.

Sobre los autores
Cuba Posible 188 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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