Si el chavismo cae: ¿cómo impacta a Cuba?

Foto: Tribuna

Si tuviera lugar la caída definitiva del chavismo hay quienes aseguran, con absoluta certeza, que ello significará “el colapso” de Cuba, y con ello sobrevendría el fin de los desafíos de las izquierdas que emergieron con fuerza en los albores del siglo XXI en todo el hemisferio occidental. Para unos se trata de una nueva adaptación de la vieja “teoría del domino”; para otros, es el viejo refrán de “Matar dos pájaros con un solo disparo”; y para todos -en su fuero interno- es ver de nuevo “La Moneda” en llamas (en este caso, el Palacio de Miraflores), y el despliegue de una novedosa forma de la infame “Operación Cóndor.”

Pero, para que ello cristalice, dos condicionantes todavía están en duda: a) que caiga Maduro (y que con él desaparezca el chavismo) y b) que como consecuencia directa de esto, se derrumbe la economía cubana (dada la supuesta dependencia decisiva que argumentan) y que, con ello, colapse el “proyecto cubano” en su fase actual.

En el peor de los desenlaces, ¿qué podría esperarse para Cuba en términos de las posibles consecuencias o impacto? No pocos aventuran un complejo de repercusiones mucho peores que lo que significó la desaparición de la ex-Unión Soviética.

Esta última propuesta ha sido refutada de manera bien documentada por académicos y especialistas diversos en ponencias debatidas en la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE), un foro nada amistoso hacia Cuba. Allí apuntaron los argumentos siguientes: a) el volumen de nexos económicos era cinco veces superior a los que hubo entre Venezuela y Cuba en sus mejores momentos; b) los proyectos industriales y otros eran muy superiores en cantidad y calidad, así como en infraestructura y transporte, arreglos de pagos y otros mecanismos compensatorios; c) el volumen de petróleo soviético cubría la casi totalidad de las necesidades del mercado cubano; d) la asistencia soviética cubría todos los requerimientos defensivos de las FAR; e) hacia el mercado soviético fluían, en los años 80, el grueso de las exportaciones cubanas de mayor peso (níquel, cobalto, azúcar, cítricos).

En el caso de Venezuela, en la primera década del chavismo, se anunciaron algunos importantes proyectos a ser ejecutados (refinería en Matanzas, planta de ferroníquel en Holguín, recuperación o modernización de las más importantes refinerías existentes desde la época soviética -e, incluso, anteriores-, plan de viviendas y otros). En tanto que los servicios médicos aportaban social, política y económicamente. Todos los proyectos venezolanos quedaron en “letra muerta”, salvo el proyecto conjunto de recuperación, modernización y ampliación de la refinería de factura soviética en Cienfuegos, cuya puesta en práctica quedó a medias, y del cual la asistencia venezolana se retiró hace ya algún tiempo.

Durante la segunda década, el comercio entre ambos países comenzó a declinar marcadamente, en particular con la brusca caída de los precios del petróleo. Desde el 2013, en adelante, se iniciaba una reducción acelerada de los suministros petroleros a Cuba (como pago a sus diversos proyectos de asistencia, servicios, y las masivas exportaciones biofarmacéuticas). Dichos suministros descendían en poco más de un 50 por ciento (a unos 45-50 mil barriles por día); en tanto los impagos venezolanos en las áreas antes mencionadas se acrecentaban cada año. De parte de la economía venezolana nunca hubo otras exportaciones importantes, o nexos económicos de otro tipo, que ampliaran la dependencia económica de Cuba. Esta era la situación existente en las relaciones económicas entre Cuba y Venezuela para el 2017-2018. De primer socio comercial de Cuba (hacia el 2010), Venezuela ahora ocupa el tercer lugar (de 7 mil 200 millones, a 2 mil 300 millones en el 2017).

Examinemos los cinco aspectos más trascendentales que pueden impactar a Cuba si cayera el chavismo:

-Se completaría así una nueva ola de aislamiento político-diplomático y económico que promueve la Administración Trump. Los espacios emergentes de convergencia político-diplomática y de cooperación (en diversos planos) creados por las diferentes opciones de izquierda y centro-izquierda como la Alianza Bolivariana (ALBA), MERCOSUR, UNASUR y la Conferencia de Estados Latino-Americanos y del Caribe (CELAC) -concebidas también como alternativas frente a la OEA- han entrado en crisis y tienden a desaparecer.

-La alianza de Cuba con el chavismo -con todos sus potenciales políticos y económicos- se desintegra con sus perjuicios en ambas esferas.

-El factor “cese de los suministros petroleros venezolanos” hace ya varios años que viene estudiándose y tomándose medidas por parte de las autoridades cubanas; incluyendo fuentes alternativas en Rusia, Argelia, Angola y otros posibles abastecedores en África y Medio Oriente; en tanto se aceleran todos los proyectos de energía alternativa (eólica, solar y bagazo). Aquí pudieran desatarse algunos de los mayores desajustes iniciales que pudieran lesionar en algo el ascenso de la industria turística, pero esto es algo que la dirigencia cubana no arriesgará en ningún caso. No es ocioso recordar que en la década de los años 90, el petróleo chavista y el chavismo no existían como alternativa, ni existía ya la Unión Soviética. La precaria economía cubana -con menos opciones que hoy- pudo sortear con éxito semejante coyuntura.

-La autoridad que se imponga en Caracas –en caso de ocurrir algo así- podrá seguir el “patrón Bolsonaro” y liquidar la presencia de los servicios médicos cubanos, y rehusar pagar las sumas cuantiosas pendientes que se adeudan al gobierno cubano. Esto afectaría tanto, o más, que el corte de los suministros petroleros a corto y mediano plazo; pero elementos de sensatez política pudieran aconsejar desestimar una ruptura violenta y total en lo inmediato. Recordemos que en Brasil el gobierno de Michel Temer reconsideró por completo hacerlo frente al reclamo unánime en contra de las municipalidades donde laboraban los médicos cubanos; y recordemos, también, que, su momento, durante su primera campaña presidencial el opositor Henrique Capriles (Justicia y Paz) expresó su rechazo a una medida de este tipo, argumentando que sería algo a considerar y negociar en el futuro.

-Otro ángulo a tomar en cuenta es la hipótesis de que tanto la Administración Trump, como los principales socios comerciales de Cuba en la Unión Europea (UE) -como España, Países Bajos y Francia, entre otros- puedan penalizar en alguna medida el apoyo de Cuba al Gobierno chavista, rumbo que preocupa seriamente a los inversionistas europeos en Cuba -considerando las posibles acciones extraterritoriales que aplicaría Washington- y cómo ello está ya congelando la disposición y compromisos de inversionistas foráneos hacia el mercado cubano. Hace poco tiempo, la agencia Reuters se hacía eco de esta atmósfera en los círculos de negocios en La Habana, informando que: “Some foreign businesses in Cuba are scrambling to defend their interests while others are rethinling the risk as the Trump administration bears down in Venezuela and Cuba, according to a dozen experts, diplomats, and businessmen”. Las recientes declaraciones, cargadas de agresivas amenazas, hechas por John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) y el vice-presidente Mike Pence, en Miami apuntarían en esta dirección. Sin embargo, el hecho de que Trump, en su discurso por el estado de la Unión, el pasado 6 de febrero, no mencionó a Cuba para nada, y le dedicó apenas 10 segundos a su respaldo a Guaidó, parece sugerir una cierta moderación en el corto plazo.

Sobre los autores
Domingo Amuchástegui 31 Artículos escritos
(La Habana, 1940). Licenciado en Historia por la Universidad Pedagógica. Máster en Educación por la Florida International University. Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Miami. Fue Jefe de Departamento en el Ministerio de Re...
1 COMENTARIO
  1. Pavel Vidal Alejandro dice:

    El artículo tiene muy bien fundamentados sus puntos. Nadie sabe exactamente qué va a suceder con Cuba si hay un cambio de régimen en Venezuela, así que me parece muy útil que expresen opiniones distintas, unas más optimistas que otras a partir de los argumentos que refuerzan. Yo estoy de acuerdo con casi todo lo que dice el autor: Cuba es hoy una economía más diversificada y que ya ha asumido y amortiguado una parte del ajuste ante el shock venezolano con el crecimiento del turismo, del sector privado y del gasto fiscal. Solo apunto otras dos cosas. Una, ver si estos amortiguadores van a poder seguir funcionando como tal (tengo mis dudas) o si podrían aparecer otros (cuáles? México, Rusia, tal vez). Y dos, que el ajuste ante la crisis de los noventa lo pagaron las familias cubanas con la reducción de sus ingresos reales, y este es un colchón que hoy no existe porque los salarios estatales y pensiones reales están en niveles de subsistencia. No sé qué pasaría si vuelven tasas de inflación de dos y tres dígitos como en los años noventa.
    El intercambio con Venezuela hoy pesa un 8% menos en el PIB cubano que hace cinco años, pero todavía se mantiene en 12% y hay muchas incertidumbres en cómo se podría sustituir este intercambio y cómo se pagará y administrará el ajuste. Hay razones para estar preocupados.

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