Clases al margen

Casas de cuidado, academias que reúnen profesores de diferentes grados y materias, escuelas de idioma, aulas improvisadas en viviendas, asombran a muchos por la realidad que evidencian: una sociedad más heterogénea, incluso en su formación. Aun cuando el carácter público de la educación en Cuba ha sido, y es, uno de los campos de mayor legitimidad de nuestro proyecto social, resulta cada vez más necesario -lejos de estigmas e innecesarios reduccionismos- visualizar las contradicciones presentes a ambos lados del sistema.

¿Solo cuidado?

aula-educacion-cubana-4La actividad de “asistente para el cuidado de niños” funciona oficialmente desde 1993, aunque es en los últimos años cuando ha suscitado un creciente interés y cobertura mediática. Al cierre de junio del 2015 existían en el país 1,726 cuidadoras, el 34 por ciento en La Habana; mientras en septiembre de 2010, cuando se relanzó oficialmente el trabajo por cuenta propia, ejercían la actividad legalmente 521 personas, según recoge el diario Juventud Rebelde en su artículo Cuidado y por cuenta propia.

La proliferación de nuevas ofertas, o al menos su visualización, tiene respaldo en una demanda que no termina de satisfacerse. A pesar de los costos, alejados del bolsillo de muchos cubanos, que oscilan entre 20 y 80 CUC, en la mayoría de los sitios visitados se encontraban padres a la espera de una plaza disponible para su hijo. Los servicios pueden incluir merienda, almuerzo, transporte, uniformes, clases de música, baile e idioma, para los de más alto estándar como el renombrado Dulces Sueños, en el capitalino municipio Playa.

Para muchos, las muestras de desigualdad que se concretan en estos espacios constituyen la mayor preocupación, no obstante, subyacen otras problemáticas.

Aunque la educación preescolar en Cuba no es de obligatorio cumplimiento, funcionarios y especialistas coinciden en su importancia para el desarrollo de los menores. En el país la misma se establece por dos vías formales: los círculos infantiles y el programa “Educa a tu hijo”, en el cual se atiende el mayor por ciento de la población infantil con la familia como protagonista.

Para el primero -principal opción de las madres trabajadoras-, ya son reconocidas las deficiencias: un reducido número de capacidades, el estado técnico constructivo de los centros y la escasez de personal capacitado, son las más recurrentes. Aunque han sido anunciados programas de trabajo para resolver paulatinamente estas problemáticas, hoy siguen siendo las casas de cuidado una necesaria alternativa para gran parte de las familias, pues aproximadamente 48,000 solicitudes de círculos infantiles no pudieron ser atendidas al cierre del año anterior, mientras que para otras es, simplemente, la mejor.

“Cuando vi las condiciones del círculo que le tocaba ni siquiera pensé en hacer la solicitud, busqué varias casas de cuidado y luego encontré esta opción, que es lo más parecido a estos centros. Los niños están separados por años de vida, nos explican los conocimientos que deben adquirir y, a fin de curso, nos entregan una carpeta con todos los progresos. Todo el personal tiene una formación y experiencia en educación, por tanto, saben cómo desarrollar las actividades y que se adapten después a la escuela, hasta les enseñan las efemérides más importantes. Es cierto que es caro, pero lo pagamos entre todos, y vale la pena”, comenta una de las madres cuyo hijo asiste a Dulces Sueños.

Lisset Díaz ha puesto a su hija en tres casas de cuidado con estándares inferiores a los del anterior, sin estar satisfecha. “No es que no la atiendan bien, pero los círculos funcionan de otra manera, y me parece que se puede desarrollar mejor interactuando con más niños”.

Para desarrollar esta actividad se requiere una licencia sanitaria, y cumplir las orientaciones para el cuidado de niños de uno a seis años, establecidos por los ministerios de Salud Pública (MINSAP) y de Educación (MINED), respectivamente, pero no se establecen exigencias sobre las aptitudes pedagógicas de quienes la desarrollan.

Marisel Acosta considera que “debieran darles y exigirles algún tipo de preparación, muchas ya la tienen, para la tranquilidad de los padres que no tenemos otra opción. Independientemente de esto, en la casa podemos complementar con nuestra propia preparación, o con las vías no formales, a las que no siempre podemos asistir, ni funcionan”.

Hasta ahora las proyecciones del MINED sobre este particular se centran en dar asistencia y preparación para el cuidado, a pesar de que se haya planteado, en diferentes escenarios, la necesidad de una asesoría y control de índole metodológico.

En los controles realizados sobre estas casas se detectaron violaciones a los horarios de vida de los infantes, sin tener en cuenta las características de las diferentes edades, productos radiofónicos o audiovisuales inapropiados para estas etapas, entre otras deficiencias, según asegura este mismo diario.

“Los materiales que les pongo a los niños me los facilita la organización religiosa a la que pertenezco, enseñan sobre la amistad, el perdón, cómo protegerse de los abusos. Ellos tienen sus actividades además para el aprendizaje de los colores, las formas, ya cuando están más cercanos a la edad pre-escolar”, explican dos cuidadoras capitalinas, que por su fe religiosa prefirieron no dar su nombre.

La preparación del personal va ganando espacio entre las exigencias de los padres, asegurándoles a los educadores una mejor posición en este contexto. Mientras, el éxodo de profesionales hacia esta forma de gestión continúa debilitando el sistema de educación institucional.

La regulación de esta actividad, entre la diversidad existente, no puede implicar únicamente la atención al cuidado cuando este, difícilmente, se puede separar del componente educativo.

aula-educacion-cubana-3Do you speak english?

El aprendizaje del idioma inglés, hasta hace unos años de carácter secundario o complementario dentro del imaginario social, se posiciona paulatinamente entre las expectativas de padres, estudiantes de diferentes niveles, y del propio sistema de educación. Se pudiera especular sobre las causas de este cambio de lógica: una mayor apertura hacia el exterior y las dinámicas globales, alza del turismo como sector fuerte en la economía nacional, expectativas personales y profesionales cambiantes en las últimas dos décadas, restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. Independientemente de las razones, el número de anuncios brindando estos servicios, mayormente ubicados en el sector no estatal, ha incrementado su número y la diversidad de opciones en los últimos tiempos.

Tres estudiantes de secundaria que se preparan en uno de estos centros para pasar el Examen Internacional de Cambridge -convocatoria lanzada por la Escuela Internacional de La Habana- comentan sus motivaciones centradas en aspiraciones académicas y profesionales. “Tal vez estudie relaciones internacionales, pero el inglés definitivamente te abre muchas puertas, ya hay muchos trabajos donde te lo piden, y además, hay universidades en Estados Unidos y en Inglaterra que toman este examen como algo oficial”, explica Favio, de 13 años.

Para Vilma Vega, abuela de una de las estudiantes del High English School, en Nuevo Vedado, no solo es una cuestión de preparación: “Venimos desde San Miguel del Padrón porque la escuela tiene muy buenas condiciones, hasta las aulas tienen aire acondicionado. Evidentemente el inglés es esencial, y pensamos que sería una buena actividad extracurricular para ayudarla con la disciplina; aquí el reglamento es mucho más estricto que en la escuela. Además, tienen contacto con otras cosas. Es una formación más sólida.”

El universo cultural que se desarrolla en algunos de estos centros inserta tradiciones y costumbres de países de habla inglesa, como pueden ser los spelling contest, la celebración de Halloween o noche de brujas, la decoración de los huevos de pascua, y la representación de obras teatrales inglesas.

Los medios lectivos -CDs, libros, cuadernos-, en algunos casos, corren a cuenta de los padres, que encuentran dificultades para encontrarlos ya que, según comentan, donde mayormente los venden es en la Feria del Libro y con precios elevados; en otros, como en la High English School, se encuentran incorporados en la matrícula.

“Para el programa de estudio nos orientamos por los estándares internacionales, porque lamentablemente al cubano todavía le falta desarrollarse. Ahora es que hay un interés mayor en esta materia”, comenta Gladys Espino, directora de Los Bilingüitos, uno de los primeros centros de este tipo en la ciudad.

Desde septiembre del 2015, el portal digital Cubadebate anunciaba, junto a otros medios nacionales, que en un futuro próximo el dominio del inglés pasaría ser un requisito indispensable para graduarse en las universidades cubanas. A la vez, se establecía que la asignatura ya no formaría parte de forma obligatoria del horario docente, sino que sería impartida a modo de cursos donde el estudiante pudiera ubicarse en el nivel que le correspondía; y se priorizaría el autoestudio, mediante una serie de recursos informáticos.

La medida se toma desde la necesidad de graduar profesionales que tengan incorporados el idioma en sus competencias profesionales, aun cuando no se puede garantizar la cobertura docente para esta asignatura en la educación general, asegura el sitio.

Academias, como en la antigua Grecia

aula-educacion-cubana-2En abril del 2015 el sitio cubano Cubasí publicaba un artículo, Repasadores en la Universidad: ¿necesidad o lujo?, donde se planteaba la posibilidad que, más allá de la necesidad por complementar la formación educativa, los repasadores se habían convertido en un estilo de vida para algunos, en “una moda que exhibe cierto estatus”. Esas pueden ser razones presentes en la realidad cubana y que ameritan análisis más profundos. Sin embargo, parecen existir otras asociaciones de causas.

“Puede que haya un poco de modismo, e incluso casos de estudiantes que no prestan atención en el aula, pero muchas veces las clases tienen baja calidad, y el estudiante necesita complementar y profundizar lo que le imparten. Súmale a esto la falta de profesores, y que el nivel de las pruebas finales y los exámenes de ingreso a la universidad no siempre está acorde con el de las escuelas -explica Luis Ruán, repasador de historia y cultura general para estudiantes de preuniversitario. Cuando son una generalidad quienes no están bien preparados, no podemos decir que todos son malos estudiantes.”

Según declaró al diario Granma, Cira Piñeiro, viceministra primera de Educación, alrededor de 47,380 docentes -el 28,8 por ciento del total de profesores frente a grupos- no tienen nivel universitario, ni estudian actualmente. Mientras, para el cierre de enero de 2016 la cobertura docente alcanzaba el 94,2 por ciento, por un déficit de 171 docentes en La Habana y Matanzas, y un éxodo de 1,933 maestros.

Se señala, además, que más de 14,300 profesores ingresaron al sector (entre egresados de carreras pedagógicas, procedentes de otros organismos, desvinculados, contratos a tiempo determinado, estudiantes universitarios que imparten docencia en secundaria básica y preuniversitario, y jubilados). No obstante, más de 2,000 docentes dejaron de asistir al aula diariamente, con resultados más negativos en la Isla de la Juventud, Ciego de Ávila, Matanzas y La Habana.

La metodología empleada y los contenidos a impartir, varían en dependencia del repasador, ya que no existe un estándar regulador por el que deban orientarse y que los inserte, de forma coherente, dentro del programa, para no generar disonancias o equívocos en los estudiantes.

“En historia me guío por el programa de preuniversitario y por los objetivos de examen de ingreso. La mayoría de nosotros buscamos la vía de mantenernos actualizados de los cambios, pero no todo el mundo es igual”, confirma Ruán.

“Deberíamos tener un vínculo más cercano con el Ministerio de Educación, y la misma dirección municipal puede guiar de alguna manera esta actividad. Mañana me cambian el programa que conozco por los años que fui maestra, y no me entero. No hay un espacio formal para nosotros seguir las líneas metodológicas del país. Por eso siempre les digo a los padres que consulten con los profesores los resúmenes y comprueben si ahí está todo el contenido que deben manejar”. Esto opina Emelyn Mendoza, máster en ciencias pedagógicas y repasadora para estudiantes de primaria y secundaria.

La Gaceta Oficial de la República de Cuba, del 26 de septiembre del 2013, atribuye a la Dirección de Trabajo en cada municipio la potestad para autorizar este ejercicio, el cual exceptúa a los profesores en activo para el otorgamiento de las licencias. Sin embargo, no se asegura la preparación pedagógica o el contenido de quienes reciben la aprobación.

Los padres que no ven las necesidades de aprendizaje de sus hijos satisfechas en el espacio institucional, o que responden a otras razones, entre ellas el “modismo”, ponen en manos de los repasadores, muchas veces a ojos cerrados, su educación.

“Trato de comprobar los contenidos que le dan en los dos lados, y sigo las dificultades que tiene y cuánto ha progresado, y también conozco muchos padres que resuelven todo con un repasador. No todo el mundo está capacitado para enseñar, y gente mal preparada hay en todas partes, inclusos quienes solo te quitan el dinero. El papel nuestro en esa formación sigue siendo vital”, comenta Mercedes Rodríguez.

En cuanto a la interacción con el ámbito institucional, Emelyn asegura que su espacio es una hora de estudio independiente a la escuela y que no interfiere para nada con ella, al contrario. “No vienen a hacer tareas, es a profundizar los contenidos, prepararlos mejor para los exámenes, y trabajar con sus necesidades más específicas. Hay maestros que no les gusta, pero otros incluso lo ven como una ayuda, y comparten conmigo las deficiencias de los alumnos. Pero si hay algo que les enseñan mal, tengo la obligación de decírselo a los padres.”

“Pudiera haber un vínculo mayor con los organismos de educación, pero todavía hay un estigma negativo hacia quienes decidimos por este camino. Ni siquiera nos dejan asistir a la instrucción metodológica. Es cierto que principalmente hay una motivación monetaria, y también de condiciones laborales, pero eso no significa que nos interese menos la preparación de los muchachos o que dejemos de amar la profesión. Hay muchos profesores de experiencia que se han ido del sector estatal, pero pueden aportar mucho si se les consulta.” Comenta uno de los profesores que no quiso aportar su nombre, bajo el recuerdo de una vez haber sido llamado “mercenario” por la actividad que desarrollaba.

Muchos de los repasadores, con décadas de experiencia dentro y fuera del sistema institucional, han desarrollado sus propios métodos y programas para las materias que imparten. Una relativa autonomía, que a veces sentían en falta en los centros de enseñanza donde una vez trabajaron, les permite, según refieren, obtener mejores resultados con sus estudiantes.

Vocación, preparación e interés pueden encontrarse dentro y fuera del espacio institucional, tanto como su ausencia. La experiencia indica la necesidad de una mirada más profunda sobre el papel que juegan estos actores, cómo regularlo de forma más efectiva e incorporar todo lo que pudieran aportarle al sistema educacional cubano, hoy en su tercer momento de perfeccionamiento.

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Sofía Brunet 1 Artículo escrito
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