¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional?

Foto: Sento. Reproducida bajo licencia Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

El presente texto constituye un resumen del artículo publicado en el sitio web del Cuba Study Group. Para ver el documento completo, pinchar aquí.

Para 2018 el gobierno ha planteado un plan de crecimiento económico muy optimista (2 por ciento de aumento del PIB) que nuevamente parece no dimensionar apropiadamente la complejidad del escenario macro-financiero. Tres eventos trascendentales se esperan para este año: a) la transición generacional en las estructuras del gobierno, b) las nuevas normas para el sector privado y c) el comienzo de la reforma monetaria. Los tres han levantado muchas expectativas, aunque todos cuentan con una variante para decepcionar.

En general, los números de crecimiento económico que viene reportando la ONEI generan varias dudas. Primero, no tiene sentido que el PIB del principal aliado económico se contraiga más de un 30 por ciento en los últimos cuatro años, que eso afecte los suministros de petróleo y las principales fuentes de ingresos por exportaciones, y que en este período la economía cubana siga creciendo. Da la impresión que las cuentas nacionales no están reflejando con exactitud la realidad de los flujos comerciales entre ambas naciones. La ONEI parece estar subestimando la caída de los flujos comerciales con Venezuela. Se está asumiendo que el incumplimiento de los pagos de los servicios médicos cubanos en Venezuela es un problema temporal de liquidez cuando en realidad es un tema estructural y permanente que debería quedar mejor reflejado en la contabilidad del PIB.

Segundo, existe una incoherencia entre la dinámica positiva del crecimiento económico y las negativas circunstancias financieras. Los problemas de impagos y la crisis financiera que presenta el país son más más graves que lo que se podría esperar de los datos de producción que publica la ONEI. Si los datos de crecimiento del PIB fueran ciertos, ¿por qué las empresas cubanas no pueden pagar sus deudas? La realidad financiera no acompaña a la realidad económica que presenta la ONEI.

La única reforma monetaria que vale la pena es la estructural

Para este año, un cambio anticipado, pero sin conocerse la fecha exacta, tiene que ver con el comienzo de la reforma monetaria. Se debe tener presente que el gobierno tiene dos opciones: uno, aplicar una reforma monetaria estructural con impactos reales en la economía; o dos, aplicar una reforma monetaria inocua, con pocos impactos reales y que deja intacta las distorsiones de precios, de salarios y de los balances financieros de las empresas estatales.

Para que la reforma monetaria sea real y no nominal, los sectores beneficiados deberían estar en condiciones de pagar mayores salarios y emplear las rentabilidades adicionales (al menos parcialmente) para hacer inversiones, contratar más trabajadores y expandir sus actividades. La devaluación de la tasa de cambio es la oportunidad que tiene el gobierno para romper el círculo vicioso que por tanto tiempo ha permanecido en el sector estatal entre bajos salarios y baja productividad. Pero para que ello se materialice, los exportadores no deberían entregarle al fisco toda la rentabilidad adicional que genera la devaluación, sino que deberían tener la autonomía para emplearla productivamente.

Al mismo tiempo, las empresas que resulten con pérdidas de carácter permanente deberían tender a cerrar o a fusionarse. Un alto porcentaje del sector estatal vive en una burbuja financiera alimentada por los subsidios implícitos que reciben cada vez que pagan los insumos importados usando una tasa sobrevaluada. Son muchas las empresas estatales que ostentan una rentabilidad contable artificial. Esta burbuja debe romperse, el sector estatal debe reestructurarse.

Hay que recordar que la reforma monetaria, lo que estaría haciendo, es concretando un ajuste cambiario en el sector empresarial estatal que se ha pospuesto por casi 30 años. Este es un reacomodo que debió darse en los años 90, pero que no ocurrió debido a que la política económica buscó otros caminos (como la dolarización, las tasas de cambios múltiples, la emisión del CUC y los controles de cambio). Mientras que la población y el sector privado se ajustaron en los años 90 a una tasa de 24CUP:1USD, las empresas estatales siguieron operando hasta hoy en día con la tasa de los años 80 de 1CUP:1USD.

Como la tasa 1CUP:1USD nada tiene que ver con la realidad económica que vive el país desde hace mucho tiempo, hemos estado acumulando distorsiones en los sistemas de precios, tomando decisiones ineficientes guiadas por unas métricas financieras absurdas, y alimentando la sobrevivencia de empresas que no aportan nada a la economía. La cantidad de recursos financieros y humanos que se han desperdiciado en soportar empresas estatales que no tienen valor económico es enorme.

Tiene sentido que la política económica intente suavizar los efectos y permitir un período de transición para que el sector empresarial estatal se acomode a la nueva tasa de cambio. El error estaría en intentar anular todas las consecuencias de la devaluación. La economía podría terminar en el mismo punto de partida, con una sola moneda sí, pero con las mismas distorsiones en los salarios y sin lograr sincerar la realidad económica y financiera de la empresa estatal. Si esta es la opción que se ha decidido, solo están pensado en transmutar las distorsiones monetarias en distorsiones fiscales.

Otros dos cambios que pueden decepcionar

La transición generacional del gobierno tendrá lugar el 19 de abril del presente año. Más allá de señalarse a Miguel Díaz-Canel como posible futuro presidente, no hay ninguna pista de quién será el vicepresidente, quiénes ocuparán la dirección de los principales ministerios como Economía o Relaciones Exteriores. Tampoco conocemos en qué lugar quedarán los políticos de la “Generación Histórica”.

El nuevo gobierno querrá insertarse dentro del continuismo para ganar seguridad ante las diferentes esferas de poder. Se supone que el nuevo gobierno no tiene una agenda económica propia. Se espera que la guía siga siendo los documentos aprobados por los congresos del Partido Comunista que definen los límites de la reforma, la estrategia de desarrollo, y el modelo económico y social.

Cualquiera sea la composición del nuevo gobierno, en lo inmediato, va a tener que convencer de que tiene la autoridad y la disposición para, primero, completar los objetivos trazados en los Lineamientos, y luego, para profundizar el proceso de reformas económicas, sobreponiéndose a las fuerzas internas que se resisten a los cambios. Tendrá entonces que valorar los costos y beneficios políticos de cada una de las velocidades y profundidades de cambio, pero con un capital político inicial bajo, producto de un menor reconocimiento popular y de menor legitimidad histórica. Y ello tendrá que hacerse en un escenario de conflicto con el gobierno de Estados Unidos. La tarea no es fácil, esperamos a ver cómo la enfrentan.

Otro cambio esperado para este comienzo de año es la publicación de nuevas normas para el funcionamiento del sector privado, y que se descongele la emisión de licencias. Un mayor nivel de control sobre el pago de impuestos y un mayor grado de bancarización parece que son dos de los objetivos primordiales de las normas.

Es muy importante que el sector privado aporte al fisco en proporción a sus ganancias, algo que no es posible garantizar si sus operaciones no se registran en los bancos. Un sistema impositivo progresivo y efectivo es dividendo neto para todos. Se beneficia el presupuesto fiscal, se evitan brechas exorbitantes en la distribución del ingreso y puede determinar la imagen del sector privado ante la sociedad. Es mucho más fácil vencer las resistencias políticas e ideológicas al sector privado cuando sus ingresos sirven para financiar gastos de educación y salud, y los aportes individuales guardan relación con los niveles de ingresos.

Falta por conocer si las normas se enfocarán solo en el control fiscal y bancario o también atienden algunas de las muchas quejas que han expresado los privados en cuanto a las altas tasas impositivas, las dificultades para obtener insumos, y las limitaciones para vincularse a operaciones de comercio exterior, entre otras. Ya han circulado un borrador de las normas que no contienen soluciones a estas quejas, sino que se enfocan más en el control y la penalización. Si las normas finales no se diferencian mucho de este borrador, sería esta la primera de las decepciones que tengamos en el año.

Sobre los autores
Pavel Vidal Alejandro 11 Artículos escritos
Profesor Asociado del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana. Ha sido investigador invitado en la Universidad de Columbia, Universidad de Harvard, Universid...
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