Construir puentes entre Cuba y Estados Unidos: al habla con Jorge Quintana, miembro del Comité Nacional Demócrata

Agradezco profundamente a Jorge Quintana, cubanoamericano miembro del Comité Nacional Demócrata, por acceder a concedernos esta entrevista para Cuba Posible.

Ud. es miembro del Comité Nacional Demócrata. ¿Cuáles son las posturas en relación con Cuba dentro del Partido? ¿Existe un debate sobre Cuba dentro del Partido? Si resultara electa Hillary Clinton, ¿qué ruta política seguiría ella con respecto a la Isla?

Estoy seguro de que si hubiese una votación por parte de los miembros del Comité Nacional Demócrata sobre el fin del bloqueo y la normalización de las relaciones con Cuba, los partidarios de los esfuerzos del presidente Obama ganarían. Dicho esto, la votación no sería unánime. Abrumadora sí, pero unánime no. Todavía hay algunos demócratas electos, como el senador Bob Menéndez, que son opuestos a estos temas pero son una minoría decreciente dentro del partido. También existen muchos republicanos que están a favor de la normalización de las relaciones y de poner fin al bloqueo. Por supuesto, si Jeb Bush, el senador Marco Rubio o el senador Ted Cruz aseguran la nominación republicana, entonces estos podrían silenciar dichos temas. Afortunadamente, muchos republicanos están a favor de la normalización. También existe un amplio apoyo bipartidista, reflejado en el pueblo norteamericano, para poner fin al bloqueo. Encuesta tras encuesta de votantes republicanos y demócratas muestran su apoyo a la normalización. Cualquier intento de hacer retroceder la marea de la historia sobre esta cuestión sería una irresponsabilidad política.

No hace falta ser un gurú político para saber qué ruta seguirá Hillary Clinton como Presidente en lo que respecta a Cuba. En julio de 2015 dio un discurso en Miami en el que pidió el levantamiento del embargo de Cuba. Sus palabras exactas fueron: “el embargo de Cuba se tiene que ir de una vez y para siempre”. En su libro, de 2014, Decisiones difíciles, Clinton escribió que como Secretaria de Estado, ella recomendó que el presidente Obama revisara el embargo. Ella ha escrito que el embargo “no logra sus objetivos, y fue frenando nuestros programas más amplios en América Latina”. En el pasado, las opiniones de Hillary Clinton sobre el bloqueo quizás eran incompatibles con su visión de hoy. No hay duda que ella ha cambiado su visión hacia Cuba. Políticamente, la marea se ha tornado en contra el embargo. Hillary no gana nada apoyando el embargo. De hecho, si cambiase de parecer sobre este tema, pagaría un precio político alto.

¿Cómo es vista  Cuba por los actores políticos y empresariales desde un Estado como Montana?

Antes de responder a esta pregunta, le diré un poco acerca de este Estado. Montana es el cuarto Estado más grande de Estados Unidos. Posee una superficie de más de 380 mil kilómetros cuadrados, es decir, casi cuatro veces el tamaño de Cuba. Sin embargo, su población es de solo un poco más de 1 millón de personas. Es un Estado de increíble belleza natural y las personas disfrutan de los placeres de la naturaleza. Montana es hogar de dos grandes parques: el Parque Nacional de Yellowstone -el primer parque nacional en el mundo- y el Parque Nacional de los Glaciares, conocido como la corona del continente.

Mientras que el pueblo de Montana está orgulloso de sus tradiciones rurales y de la belleza natural del Estado, no son personas de espíritu provinciano y, mucho menos tímidos de acceder y competir en el escenario mundial. La economía se basa en la agricultura, la madera, la extracción de minerales y el turismo. Obviamente, los productores agrícolas están siempre buscando nuevos mercados y la posibilidad de exportar mercancías a Cuba es de gran interés para la comunidad empresarial. De hecho, por décadas, Montana ha mantenido el comercio de productos agrícolas con Cuba. El ex senador Max Baucus, actualmente embajador de Estados Unidos en China, fue un defensor, desde hace mucho tiempo, de la mejoría de las relaciones con Cuba; siempre encabezó esfuerzos para incrementar el comercio entre ambos países.

En lo que respecta a la visión sobre Cuba, existe aquí más que un simple deseo de aumentar las ganancias. Montana y Cuba tienen muchas similitudes, y estas similitudes pueden proporcionar oportunidades para aprender unos de los otros. Por ejemplo, el único senador que es un agricultor es Jon Tester, de Montana. Es un granjero, pero también es un agricultor orgánico. El  progreso de Cuba y el éxito en la agricultura ecológica son de gran interés no sólo para los agricultores de Montana, sino también para las personas preocupadas por el uso de los plaguicidas y los que quieren reducir la huella del carbono en la producción agrícola.

Como Cuba, Montana atrae a turistas de todo el mundo: recibió más 11 millones de turistas el año pasado. Incluso con esa cantidad de turistas, Montana conserva su ambiente rural y sus tradiciones. La industria turística cubana podría aprender de Montana como acomodar a tantos turistas y, a la vez, conservar la naturaleza. La economía de Montana estuvo dominada en el pasado por la extracción de recursos minerales, como la economía de Cuba lo estuvo por la industria azucarera. Mientras que Montana seguirá siendo un productor importante de productos agrícolas, se esfuerza por diversificar su economía y ha hecho progresos tremendos en el desarrollo de software, bio-materiales y cuidado de la salud. Y hablando de la salud, la prestación de asistencia sanitaria a las poblaciones rurales es otro aspecto donde creo que Montana puede aprender de los esfuerzos realizados por Cuba.

En cuanto a las opiniones de los políticos hacia Cuba, siempre ha existido interés. Este ha aumentado desde el 17 de diciembre de 2014. Por mucho tiempo, la plataforma del Partido Demócrata de Montana ha incluido llamadas para incrementar el comercio con Cuba. En el verano de 2014, el Partido Demócrata de Montana incluyó una resolución instando a Estados Unidos a normalizar relaciones con Cuba. He tenido victorias y derrotas en la arena política en este sentido, pero haber promovido la colocación de una resolución para la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en la plataforma del Partido será siempre un motivo de orgullo para mí. Quién podría predecirnos que meses más tarde, el presidente Obama prestaría atención a la llamada.

Desde el 17 de diciembre de 2014, he interactuado con varios miembros de ambos partidos políticos. Siempre ellos acaban preguntándome sobre Cuba y el futuro de las relaciones. Los políticos de Montana han estado aislados de la saña que durante mucho tiempo ha marcado las discusiones que implican las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Están más interesados en la exploración de futuras vías de cooperación en temas de interés común, son personas que no viven en el pasado. Por eso, y por otras razones que abordé anteriormente, estoy seguro de que los políticos de Montana atiendan los deseos del pueblo de Montana para aumentar los vínculos entre nuestro Estado y la República de Cuba.

¿Qué le ha motivado a tener una posición tan activa contra el bloqueo/embargo estadounidense  contra Cuba?

En primer lugar, considero que es una política injusta. Cuba no es una amenaza para Estados Unidos y su pueblo ha sido castigado injustamente durante décadas. Durante el tiempo que duró la Guerra Fría, Estados Unidos tuvo vínculos económicos con la Unión Soviética. Si podíamos negociar con la Unión Soviética, entonces también podíamos negociar y comerciar con Cuba. A pesar de una enconada guerra con Vietnam, Estados Unidos también comercia con Vietnam. Estados Unidos comercia con China. Por lo tanto, ¿por qué dañar a los cubanos con un embargo comercial? Desafortunadamente, la respuesta siempre la encontramos en la política interna, en las dinámicas electorales de Estados Unidos, especialmente en la política presidencial.

En segundo lugar, se ha tratado de una política ineficaz. El embargo tiene más de 50 años. ¿Qué ha logrado Estados Unidos? Resulta evidente para cualquier persona, de cualquier estándar, que el embargo ha sido objetivamente un fracaso. Como ciudadano de Estados Unidos, es evidente que el embargo ha fracasado como instrumento de la política exterior y, en lugar de aislar a Cuba, sólo ha servido para aislar a Estados Unidos. Nos hemos visto como un país hipócrita y mezquino. Esto ha dañado las relaciones de Estados Unidos con las Américas.

Y lo último, pero no menos importante, es una cuestión personal. Y, como es un tema personal, permítanme compartir una historia personal. El día que yo nací, en 1965, mi abuelo, Benito Mazaira, envió un telegrama felicitándome por mi nacimiento. El telegrama decía que me iba a ver pronto. Bueno, dicha reunión finalmente tuvo lugar en 2013, en su cripta en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Como un cubanoamericano, reconozco el costo tremendo que el embargo ha tenido para nuestras vidas. El embargo se ha interpuesto entre mi país (Estados Unidos) y mi patria de nacimiento (Cuba); ha impedido que existan relaciones normales entre yo y mi familia en Cuba. El embargo sólo sirve para dividir a los cubanoamericanos de sus familias y no logra ningún objetivo estratégico o político. Es hora de decir: basta. El mundo es suficientemente grande como para acomodar a Estados Unidos y a Cuba. Cualquier cosa que ayude a unir a nuestras familias es buena política.

¿Qué importancia le atribuye a la comunidad cubanoamericana en el desafío de construir un nuevo futuro de respeto mutuo y acercamiento creciente entre nuestros dos países?

El deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba nunca habría sucedido sin la contribución de los cubanos recién llegados. Después de todo, ese deshielo comenzó cuando grandes números de inmigrantes cubanos comenzaron a volver a visitar Cuba. El senador Marco Rubio y el congresista Díaz-Balart han criticado duramente a los cubanoamericanos que deseen viajar a Cuba. Se burlan de sus opiniones sobre Cuba. Con cada visita de un cubanoamericano a la Isla, y de un cubano a Estados Unidos, hacemos más difícil la defensa de las restricciones de viajes a Cuba; y además el embargo se hace cada vez más insostenible. Los esfuerzos por dialogar y acercar a los cubanos de ambas orillas han sido anatemizados por algunos políticos cubanoamericanos.

Hace años, cuando le dije a mi abuela que me estaba mudando a Montana, ella me dijo: “no te preocupes, donde quiera que vayas te encontrarás con otros cubanos”. Es cierto. Incluso aquí en Montana, hay un pequeño grupo de familias cubanas, nos reunimos y nos enorgullecemos de nuestras raíces cubanas. Todos nosotros -no importa si llegamos en la década del 50, o del 90, o en este milenio; o si hemos nacido allá o aquí- estamos listos y deseosos de participar en la construcción de un nuevo capítulo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

La verdad es que todos hemos perdido algo en esta lucha entre Estados Unidos y Cuba. Nuestra vida siempre estará marcada por este conflicto y todos llevamos algo de dolor por dentro. No hay manera de recuperar lo que perdimos, pero en vez de vivir de dolores pasados, o de lo que “podría haber sido”, debemos empezar a sanar.

En mi juventud a menudo mis amigos norteamericanos me sentían “demasiado cubano”. Y mi familia me sentía “demasiado norteamericano”. Cuando era joven esta realidad podría haber sido una desventaja, ahora es una ventaja. Los cubanoamericanos podemos ayudar a construir puentes de entendimiento y solidaridad entre Cuba y Estados Unidos.

Muy a menudo la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos se frustró por malentendidos. Los cubanoamericanos debemos estar dispuestos a explicar nuestras  diferencias y llegar a acuerdos. Y cito al papa Francisco: “cuando los países y pueblos, que han estado en desacuerdo durante décadas, comienzan de nuevo un diálogo basado en el respeto, surgen oportunidades para todos”. Por supuesto, habrá retos en ese proceso de normalización. La pregunta es: ¿asumiremos esos retos? ¿O estaremos condenados a que pase otra generación de dolor, incomprensión y separación? No puedo hablar en nombre de todos los miembros de la diáspora cubanoamericana, pero creo que cada uno tenemos que buscar oportunidades en nuestras vidas para mejorar las relaciones entre nuestros países, así como iniciar el proceso de curación en nuestras familias y comunidades.

Sobre los autores
Lenier González Mederos 40 Artículos escritos
(La Habana, 1981). Subdirector de Cuba Posible. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana (2005). Estudios de maestría en Gestión Turística en la Universidad de La Habana. Estudios doctorales de Sociología en el Instituto...
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