El mundo a favor de Cuba y en contra del bloqueo/embargo

Acaba de celebrarse nuevamente, por vigésima séptima vez, una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (el órgano más representativo o prestigioso de la imprescindible intitución mundial), donde, una vez más, Estados Unidos ha quedado aislado internacionalmente; todo esto como consecuencia de su anacrónica, exagerada, injusta y reiterativa política del bloqueo/embargo contra Cuba.

La comunidad mundial de naciones ha vuelto a reiterar su apoyo a Cuba contra el bloqueo/embargo, ahora con 191 votos a favor y dos en contra (Estados Unidos y su tradicional aliado, Israel). Contundente ha sido el universal respaldo recibido por Cuba, para que se ponga fin a la punitiva y abusiva política que se mantiene implementada contra la pequeña nación caribeña.

Pero, ¿qué sucedió en Naciones Unidas? Simplemente, o como era de esperar, la inmensa mayoría de las naciones del mundo volvieron a ratificar su rechazo a la injusta política norteamericana contra Cuba; reiterada ahora en 27 oportunidades consecutivas. Son pocos los que se identifican con las desproporcionadas, agresivas y cuestionadas acciones que se ejercen contra el país antillano, más pequeño en territorio y población que su poderoso y tradicional vecino.

Paradójicamente, en el año 2017 del siglo XXI, se quiere hacer ver por esta Administración que el haber mantenido tal política y sus draconianas medidas durante más de medio siglo no ha sido suficiente tiempo para tener que derogarla y, mucho menos, considerarla fracasada. Porque de acuerdo a tal pensamiento, es necesario continuar castigando al pueblo cubano (que, en definitiva, es quién sufre las consecuencias) por el “delito” de haber cometido el gran “pecado” de defender la independencia y soberanía de su país al precio que fuera necesario.

Sociológicamente resulta interesante y significativo que en las complejas y contradictorias circunstancias políticas mundiales (pletóricas de grandes contradicciones y diferencias), 191 naciones, prácticamente la totalidad de los países del mundo, se pronunciaran y votaran a favor de poner fin al improcedente y brutal bloqueo/embargo contra Cuba.

La Asamblea General de Naciones Unidas ha sido un acontecimiento más que demostrativo de la oposición universal a una política abusiva e intolerante, que ha lastimado sensiblemente a varias generaciones de cubanos y a muchos ha obligado a emigrar de su país. Sin embargo, y con independencia de que analistas y agoreros constantemente presagian el inminente “desastre nacional”, esa situación no ha ocurrido, ni parece probable ocurra; por lo que tal política se encuentra, irremediablemente, condenada a hacer daño, pero sin lugar a dudas a continuar fracasando.

Los argumentos esgrimidos por la aislada y airada representante norteamericana en la Asamblea de la ONU (quien, por demás, hizo gala de inaudita arrogancia y manidos argumentos políticos), resultan adulterados y triviales, y a pesar de su reiteración en los medios del exterior, muy pocas personas creen en ellos.

En esa su desafortunada y luego cuestionada intervención, la delegada de Estados Unidos expresó “que cada año la Asamblea General pierde su tiempo y Estados Unidos se ve sometido a todo tipo de reclamaciones ridículas”, lo que sencillamente es una falta de consideración a la institución y a los países miembros.

Con ello ha desconocido que la ONU es el organismo mundial donde participan y se dirimen las más importantes cuestiones de la política planetaria; y, además, su intervención muestra desnudamente el pesado malestar norteamericano producto del aislamiento político en este tema.

Como era de esperarse su discurso desencadenó intervenciones con comentarios opuestos a sus desafortunados criterios; los cuales no escuchó porque se retiró del recinto de la discusión. Pero esta señora sólo llevaba la encomienda de su Presidente: ratificar en la Asamblea que Estados Unidos mantendría el bloqueo/embargo contra Cuba, menospreciando así el sentir de los países y el papel asumido por las Naciones Unidas.

Con independencia de la abrumadora votación a favor del levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; de igual forma se expresaron las representaciones de la CELAC, el CARICOM, el Grupo de los 77 más China, el Movimiento de Países No Alineados, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Organización de Cooperación Islámica, y el Grupo Africano. Significativo fue también que 10 senadores estadounidenses solicitaran a la Administración de Estados Unidos que se abstuviera en la votación.

Estados Unidos insiste en mantener su desprestigiada política, y queda de manifiesto ante la opinión pública internacional cómo piensa y se solidariza la gran mayoría de las naciones del mundo con Cuba; por supuesto, todos menos la actual Administración republicana. Esta situación, junto a otras conocidas acciones del ejecutivo norteamericano, hace pensar que el otrora pragmatismo de Estados Unidos ha desaparecido, al menos en política. Sería aconsejable analizaran y recuperaran sus añejas prácticas y experiencias (durante años fueron en ello los campeones); deberían intentar re-encontrar la “brújula política”, porque al parecer en esto, y otras cuestiones, anda perdida.

El sentido común dice que es hora ya que Estados Unidos recapacite y resuelva, con honradez, la eliminación del inhumano y controvertido tema del bloqueo/embargo a Cuba. Igualmente debería aprender a valorar los criterios y el sentir de las amplias mayorías de países, aunque sólo sea por aquello de la “incondicionalidad” a la democracia que dicen practicar o defender. Lamentable que la diplomacia estadounidense (en ciertos casos), se oriente por la tozudez, subestimación o intransigencia; o más bien por deseos que no corresponden a realidades y se les nuble la razón, auto-colocándose luego en una aislada y embarazosa situación política. Pero lo importante es que la comunidad internacional de naciones volvió a solicitarle a Estados Unidos que concluya, de una vez y por todas, con esta arbitraria, contraproducente, injusta, cruel, fracasada, y dañina política contra el pueblo cubano.

En cuanto a Cuba, como conoce bien al que ha querido ser su adversario (y sobre todo a los alentadores de tal política), pienso sabrá a qué atenerse y cómo tratar con esta Administración. Igual continuará esforzándose por desarrollar su economía, por cooperar con el resto del mundo y por optimizar su modelo de desarrollo económico/social; pero sobre todo, y con la firmeza que la ha caracterizado, seguir defendiendo los más sagrados intereses patrios: la independencia y la soberanía de la nación cubana.

Sobre los autores
Eugenio Rodríguez Balari 12 Artículos escritos
(La Habana, 1938). Licenciado en Historia. Doctor en Economía. Periodista. Se desempeñó como director de las publicaciones nacionales Mella y Opina, de esta última fue su fundador. Fundador y Presidente del Instituto Cubano de Investigación de l...
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