Cuba Posible tiene el deber de ser conciencia crítica y espacio para voces plurales sin renunciar a su compromiso con la independencia, la democracia y la justicia social para todos

Bandera cubana ondea en Regla, zona afectada recientemente por un tornado. Foto: Fernando Medina Fernández

Dialogamos con un grupo de especialistas sobre los desafíos que se abren para el “Laboratorio de Ideas” con motivo de la nueva Constitución de la República. En esta ocasión brindamos los comentarios del jurista Michel Fernández.

-¿Cómo valora usted el trabajo de Cuba Posible en torno a la reforma constitucional en Cuba y a su desarrollo posterior? ¿Cómo considera el impacto del desempeño realizado?

Desde la sociedad civil cubana Cuba Posible fue la primera organización que comenzó el trabajo de investigación, discusión y análisis de lo que sería el proceso de reforma constitucional. Desde el año 2014 pueden encontrarse materiales relacionados con la futura constitución de nuestro país. Estos materiales van desde ponencias, artículos, dossiers, informes de investigación, entrevistas, hasta quizás lo más atrevido y revolucionario: proponer una “Carta de Derechos” para el futuro de Cuba. Los documentos pueden parecer letra muerta hasta que despiertan con la fuerza de las necesidades históricas y, sin dudas, Cuba Posible se ha convertido en un actor imprescindible en la política cubana, sin ser un partido o movimiento político, inspirado en la idea ecuménica de la “Casa Cuba”.

No tengo ninguna duda que el rigor intelectual de todos los trabajos de Cuba Posible sirvieron de base para muchos en los debates, y son prueba evidente de la existencia de una pluralidad  de pensamiento que puja por poder ser reconocida -no solo por los intelectuales, con acceso a internet-, sino por todo un pueblo, que es más diverso que la misma Cuba Posible.

-¿Cuáles fueron los temas de mayor importancia tratados en Cuba Posible? ¿Sobre cuáles se lograron mayores avances y más robustos consensos?

Entre los temas más importantes relacionados con la reforma constitucional está el de la regulación de los derechos humanos, la estructura estatal, el papel de los gobiernos locales, el sistema económico, el pluralismo político, el rol del Derecho, los medios de comunicación, la diversidad sexual, el laicismo, etc. A lo interno de Cuba Posible el tema que más debate y consenso alcanzo, desde mi punto de vista, fue la “Propuesta de Declaración de Derechos Humanos para una Constitución en Cuba”. Esta propuesta continúa siendo una aspiración para nuestro país, ya que la nueva Carta Magna (a pesar de avanzar en la regulación de los derechos respecto a su antecesora), no logra siquiera ponerse a la altura del nuevo constitucionalismo latinoamericano en el reconocimiento de los derechos y sus garantías.

Otro aspecto en el que hubo amplio consenso fue en el “artículo 68” del proyecto de Constitución, defendiendo la necesidad que se mantuviera tal cual en el texto definitivo. El principio del “Estado laico” fue otro tema con consenso dentro de Cuba Posible y sus colaboradores. Hay un último aspecto en el que hay un absoluto consenso en Cuba Posible y es en el pluralismo político. Hasta donde conozco y he leído, todos los autores en Cuba Posible defienden el pluralismo político, lo que no todos lo defienden de la misma manera, ni están de acuerdo en cómo se pueda implementar este en Cuba.

-¿Cuál es la relación entre “la noción de nueva Carta Magna” que pueda inferirse de los análisis, las opiniones, los debates y, sobre todo, los consensos en Cuba Posible, y el texto constitucional definitivamente diseñado, aprobado por el Parlamento y refrendado por el pueblo?  ¿Cuál es, o debe ser, el posicionamiento de Cuba Posible ante la ya “Constitución de la República de 2019”?

La Constitución de 2019 es la Carta Magna de todos los cubanos: esto incluye también a los que no votaron SÍ, que son parte imprescindible de la sociedad cubana. La Carta Magna nace con un nivel muy alto de legitimidad, más allá de todas las críticas al proceso de debate y a la promoción del voto SÍ, sin ningún espacio para el NO. Cuba Posible tiene el deber de continuar siendo parte de la conciencia crítica de la nación cubana, de ser el espacio para las voces que piensan diferente al pensamiento oficial, pero que tienen vocación por la defensa de una Cuba independiente, democrática, y con justicia social para todos.

Partiendo de la experiencia del periodo constitucional anterior (1976-2019), en el que la implementación de la Constitución fue muy limitada debido a la falta de leyes complementarias, y a la ausencia de mecanismos efectivos de defensa de la Constitución, Cuba Posible debe ser un actor que promueva la plena implementación de la nueva Ley de leyes, que sea capaz de avanzar en la edificación de un real Estado de Derecho en Cuba.

-¿Qué trabajos debería realizar Cuba Posible ante la necesidad de institucionalizar y desarrollar los contenidos de la nueva Ley de leyes, prever futuras modificaciones, e “inculturar” la primacía del Derecho y el imperio de la Ley? ¿Qué potencialidades posee para hacerlo? ¿Qué obstáculos ya enfrenta y cuáles podría enfrentar en el futuro más próximo, capaces de hacerle imposible estos propósitos y de arruinar esas potencialidades?

Como parte de la conciencia crítica de la nación, Cuba Posible debe luchar por la plena implementación del texto constitucional y continuar siendo expresión del pensamiento más progresista y revolucionario de la Cuba de hoy. El socialismo que vamos a hacer puede continuar siendo de corte soviético, estalinista, o puede convertirse en un socialismo mucho más democrático, diverso e iconoclasta; a pesar del riesgo real de pérdida de lo alcanzado hasta hoy.

La lucha por las leyes complementarias, y porque estas sean expresión de lo más avanzado del pensamiento jurídico y social, es quizás el mayor desafío de Cuba Posible.

Cuba Posible ha dejado muy claro que se opone a los intentos de “cambio de  régimen”, a las medidas unilaterales, a la  intervención en los asuntos internos. Cuba Posible condena el Bloqueo y toda forma de injerencia externa. No acepta financiamiento de ninguna organización del gobierno de Estados Unidos, ni de ninguna organización que apoye las políticas de agresiones contra Cuba. Sin embargo, Cuba Posible no puede existir legalmente en Cuba, y es blanco de todo tipo de acusaciones por parte de los “asalariados del pensamiento oficial” de la burocracia cubana, y también de los que desde el otro bando promueven las políticas de agresiones y aislamiento. Mientras tanto, Cuba Posible se levanta sobre ellos como una de las voces más auténticas de Cuba hoy.

Los que nos sentimos parte de este “laboratorio de ideas” sabemos que nuestra existencia no responde a las lógicas del poder nacional, ni de los grandes centros de poder extranjeros, pero nuestro compromiso con nuestras ideas y con el sueño de una Cuba mejor, nos hacen seguir en la lucha por existir. Una Cuba mejor es Posible.

Sobre los autores
Michel Fernández Pérez 20 Artículos escritos
(La Habana, 1977). Licenciado en Derecho, master en Relaciones Internacionales, asesor Jurídico y profesor asistente (adjunto). Autor de numerosos artículos sobre temas de derecho.
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