Cuba Posible: ejemplo de coexistencia de posturas plurales desde la fidelidad a sus principios fundantes

Foto: Fernando Medina Fernández

Dialogamos con un grupo de especialistas sobre los desafíos que se abren para el “Laboratorio de Ideas” con motivo de la nueva Constitución de la República. En esta ocasión brindamos los comentarios del jurista Julio Antonio Fernández Estrada.

-¿Cómo valora usted el trabajo de Cuba Posible en torno a la reforma constitucional en Cuba y a su desarrollo posterior? ¿Cómo considera el impacto del desempeño realizado?

Cuba Posible atendió el proceso de reforma constitucional con la seriedad que requería el momento histórico que vivíamos. Fueron publicados decenas de trabajos sobre disímiles aspectos de la reforma, y sobre variados temas constitucionales. Según mi “poco neutral” punto de vista, Cuba Posible hizo una cobertura seria de la coyuntura política que se vivía, y ha continuado abordando el tema porque aún están vivas las preguntas y están vivos los retos que se abren al estado de derecho y a la institucionalidad estatal cubanos. Considero que el aporte mayor de Cuba Posible en estos meses o años, depende de cuánto tiempo tengamos en cuenta, ha sido el mismo que lo caracteriza para todos los temas asumidos: la diversidad de posturas consideradas, la diversidad de tesis sobre los mismos temas. Cuba Posible da el ejemplo sobre su obsesión por el pluralismo político, porque en sus páginas no se prefiere, discriminatoriamente, una corriente de pensamiento sobre otra, siempre que todas sean tolerantes y respetuosas de los principios fundantes del “laboratorio de ideas”.

El impacto del desempeño de Cuba Posible antes, durante, y después de la reforma constitucional es difícil de evaluarlo sin realizar encuestas o estudios de campo; pero podemos concluir que hace mucho tiempo que sus páginas son leídas, estudiadas, citadas, y que, para temas como estos de la reforma, no tiene mucha competencia dentro del país, en cuanto a análisis académico y político de asuntos tan delicados para un Estado, como es el caso de la presentación de un Proyecto de Constitución, en un ambiente de poca apertura a los criterios no oficiales. Creo que sí es fácil observar que los temas y propuestas de Cuba Posible han sido considerados por la reforma definitiva, tal vez porque eran comunes y necesarios para todos los implicados, pero también porque Cuba Posible los presentó con sistematicidad, prolijidad, cientificidad, responsabilidad y ética política.

-¿Cuáles fueron los temas de mayor importancia tratados en Cuba Posible? ¿Sobre cuáles se lograron mayores avances y más robustos consensos?

Cuba Posible aportó al proceso de reforma constitucional cubano desde antes de que este comenzara, porque ha publicado varios dossiers sobre derechos, sobre el sistema electoral cubano, sobre la sociedad civil, investigaciones sobre el municipio, decenas de escritos sobre el sistema político en su conjunto, sobre el sistema de gobierno en Cuba, y sobre la necesidad de la propia reforma. Creo que el tema que ha quedado mejor tratado y consensuado es la mirada a la Constitución como un documento complejo, siempre histórico y asimilador de las ideologías y proyectos de país dominantes en ese contexto. Cuba Posible ha sido ejemplar en la publicación de posturas diversas sobre un tema decisivo sin que se rompa su sentido, ni se violenten sus principios, como muestra de que el debate constitucional tenía que ser más inclusivo para ser representativo de las diversidad de posturas de nuestro pueblo y así, en fin, más justo.

-¿Cuál es la relación entre “la noción de nueva Carta Magna” que pueda inferirse de los análisis, las opiniones, los debates y, sobre todo, los consensos en Cuba Posible, y el texto constitucional definitivamente diseñado, aprobado por el Parlamento y refrendado por el pueblo?  ¿Cuál es, o debe ser, el posicionamiento de Cuba Posible ante la ya “Constitución de la República de 2019”?

La relación entre la Constitución resultante y la que, desde su primer día de vida, ha discutido Cuba Posible, es de amor y tensión. Cuba Posible es un “laboratorio de ideas” de profundo sentido patriótico. Esta parece una frase sacada del noticiero, pero a veces es cierta; para cada movimiento interno de Cuba Posible (tanto táctico, como estratégico) siempre analiza su papel para el presente y el futuro de Cuba. No es este un muro de Facebook, es una referencia para mucha gente que ha encontrado en su metodología, en sus aciertos, valores y errores puntuales y constantes pero con posibilidad de análisis, una perspectiva de una Cuba realmente posible. La Constitución más consensuada en Cuba Posible era más democrática que la resultante. De los análisis más comunes es fácil determinar que se esperaba o pretendía una Constitución más abierta políticamente, que reconociera el pluralismo político como valor, y donde los derechos humanos estuvieran más fuertemente defendidos.

En Cuba Posible se expuso, con mucha asiduidad, la necesidad de un ente especializado en el control constitucional y en la protección de derechos humanos, así como mecanismos electorales claros y basados en la transparencia, coherentes con el enunciado de la soberanía popular. Creo que la posición de Cuba Posible ante la Constitución debe ser el mismo que ha tenido hasta ahora frente a coyunturas políticas complicadas: responsabilidad política y respeto por la legalidad y el Estado de derecho. Sería una paradoja insalvable ahora que Cuba Posible se levantara en contra de una Constitución refrendada por más del 70 por ciento del electorado cubano. Debemos ahora exigir su respeto y reforzamiento para hacerle una Ley de leyes firme y viva para la gente. Cuba Posible debe exigir, como parte de la sociedad civil de Cuba, que las leyes complementarias se promulguen; que los órganos del Estado se respeten mutuamente; que el municipio sea, de veras, autónomo;  que los derechos humanos se realicen y defiendan; que la administración pública actúe con transparencia y ética; que el pueblo no pierda su soberanía frente a la burocracia, ni frente a las empresas extranjeras.

-¿Qué trabajos debería realizar Cuba Posible ante la necesidad de institucionalizar y desarrollar los contenidos de la nueva Ley de leyes, prever futuras modificaciones, e “inculturar” la primacía del Derecho y el imperio de la Ley? ¿Qué potencialidades posee para hacerlo? ¿Qué obstáculos ya enfrenta y cuáles podría enfrentar en el futuro más próximo, capaces de hacerle imposible estos propósitos y de arruinar esas potencialidades?

Cuba Posible debe mantener su agenda de prioridades, porque toda ella es necesaria para la alimentación de la cultura política y jurídica de nuestro pueblo. Creo que se debe ayudar a la administración pública a reconocer la importancia de los enfoques de derechos humanos en su trabajo diario. Ahora el Estado se enfrentará a una realidad política desconocida (como la de las posibles demandas por violación de derechos humanos), y ante el deber de rendir cuenta en el municipio, y ante el derecho humano a acceder a los archivos públicos. Estos son retos, hay muchos más, pero frente a todos ellos Cuba Posible puede ayudar con capacitación, talleres, observación, o siendo interlocutor de la administración. Cuba Posible debe vigilar desde las ideas, como laboratorio de un experimento ético y político democrático para Cuba, por el cumplimiento y perfeccionamiento de la Constitución. Para esto último puede aconsejar y diseñar propuestas de reforma constitucional, ahora que la iniciativa popular es un derecho. Las amenazas al trabajo de Cuba Posible son una realidad, estamos bloqueados, hay que hacer largos rodeos, “caminar por la cuerda floja”, saltar sin colchón de emergencia, tragar espadas incendiadas, y sobrevivir en la misma jaula con el león; pero Cuba Posible ya lo ha hecho antes y lo sigue haciendo. Su existencia es una necesidad para Cuba, la real, y un derecho para los que la apoyamos como opción honesta y seria dentro de la diversidad de la sociedad civil cubana.

Sobre los autores
Julio Antonio Fernández Estrada 31 Artículos escritos
Julio Antonio Fernández Estrada. Licenciado en Derecho y en Historia. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor Titular. Docente desde 1999 en la Universidad de la Habana, con experiencias en cursos presenciales, y semipresenciales. Profesor de la Fac...
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