Cuba Posible y el referéndum constitucional

Foto: Yander Zamora

El próximo 24 de febrero, la ciudadanía cubana está convocada a participar en el referendo constitucional, con el propósito de ratificar o no el texto definitivo aprobado por la Asamblea Nacional el pasado mes de diciembre de 2018.

Los actores que desde el “Laboratorio de Ideas” Cuba Posible hemos trabajado con el objetivo de conseguir un renovado “pacto social” que, a la vez, se concretara en una nueva Carta Magna, hemos dedicado exactamente 10 años a este empeño. El proceso de reforma de la Ley de leyes, al parecer, ha concluido; mas nuestro empeño, de seguro, no. La nueva norma jurídica de mayor rango jerárquico aún deja necesidades y demandas pendientes.

El umbral a partir del cual la inmensa mayoría de los colaboradores de Cuba Posible se ha adentrado en el proceso y en el texto, para hacerse de “una voluntad en cuanto al voto”, puede sintetizarse (y ojalá que no me resulte una simplificación) en “la búsqueda de una República con un robusto Estado de Derecho, con instituciones sólidas y prácticas transparentes, con una democracia profunda e intensa, y con una ciudadanía implicada -desde la libertad y la responsabilidad”.

Al cotejar el sentido más amplio de estos anhelos y el texto aprobado, la generalidad de los colaboradores (no la totalidad) estima que la Constitución de la República recién elaborada se robustece cualitativamente en muchísimos aspectos. No obstante, a su vez, considera que restringe ciertas libertades y que no reconoce derechos políticos necesarios para el ejercicio de la ciudadanía. Sin embargo, no todos los colaboradores se posicionan igual ante el hecho.

Unos defienden su voto favorable, según dicen, porque les basta, al menos por ahora, la evolución cualitativa alcanzada; y otros tienden a manifestar que le entregarán el SÍ al proceso, pero poseen preocupaciones ante inmovilismos y omisiones. Igualmente, algunos defienden su voto en contra; y una mayoría de estos lo hace por disímiles razones, que por lo general orbitan en torno a “la frustración ante el fracaso del empeño a favor de una evolución del actual modelo socio-político”, sobre todo en cuanto a los elementos esbozados en el párrafo anterior.

Nuestros colaboradores que optan por el NO, con todo derecho, desean que Cuba Posible lo haga público. Igual, una parte de ellos desea hacer saber que esta opción suya por el NO está lejana de una repulsa a la Revolución, o al socialismo, o incluso (en algunos casos) al comunismo; sino que se basa en la convicción de que la nación cubana y nuestro orden republicano merecen y pueden lograr una Carta Magna capaz de ofrecer y garantizar el ensanchamiento necesario de libertades aún constreñidas.

Resulta probable que estos diferentes criterios, y todas aquellas opiniones, no relacionadas con actores de Cuba Posible, que optan por un SÍ radical y entusiasta, todos tengan un poco de razón; e hipotéticamente tal vez hubiera sido posible una síntesis donde la inmensa mayoría de estas posiciones pudiera identificarse. Quizá pudo haberse procurado a través de una mayor flexibilidad y acogida efectiva de criterios más diversos, que realmente no fueron tenidos en cuenta.

Sin embargo, debo reconocer que esto ya era imposible en la etapa que aconteció el proceso de reforma constitucional. Para que fuese así, toda esta dinámica debió comenzar hace 10 o 15 años atrás y ha sucedido lo contrario. Por una parte, se ha excluido y criminalizado a todos los actores con protagonismo independiente en la esfera pública. Y, por otra parte, algunos se quebraron, otros se cansaron, algunos se tornaron indiferentes, otros decidieron optar totalmente por sus vidas individuales, algunos han postergado su activismo a la espera de tiempos más cómodos, y muchos, dispuestos a trabajar por la “evolución del modelo social”, hemos quedado, de diferentes formas, casi incapacitados para cumplir este compromiso.

Todo lo anterior constituye un revés para los propósitos de nuestro quehacer, comprometido con el ideal de Casa Cuba. No obstante, Cuba Posible y su “espíritu” indisoluble, que implica y trasciende a todos y a cada uno de los miembros de su amplia y diversa red de artífices, jamás se resignará al cansancio, no aceptará manipulaciones de ninguna índole, ni se permitirá el absurdo de incorporar la polarización, y jamás renunciará al compromiso de construir y defender la “esperanza” (en cada instante, ante cada requerimiento, frente a toda frustración). Sólo que, desde ahora, junto al análisis y a los textos, incorporaremos (algo lamentablemente relegado) la acción social dentro de Cuba (siempre positiva); única manera de convertir las ideas y el bien en realidad, en política, en historia.

Sobre los autores
Roberto Veiga González 95 Artículos escritos
(Matanzas, 1964). Director de Cuba Posible. Licenciado en Derecho por la Universidad de Matanzas. Diplomado en Medios de Comunicación, por la Universidad Complutense de Madrid. Estudios curriculares correspondientes para un doctorado en Ciencias Pol...
2 COMENTARIOS
  1. Empero. Mario Benedetti.
    Cierro los ojos para disuadirme.
    Ahora no es, no puede ser la muerte.
    Está el escarabajo a tropezones,
    mi sed de ti, la baja tarde inmóvil.
    De veras está todo como antes:
    el cielo tan inerme,
    la misma soledad tan maciza,
    la luz que se devora y no comprende.
    Todo está como antes
    de tu rostro sin nubes,
    todo aguarda como antes la anunciada
    estación en suspenso,
    pero también estaba entonces este pánico
    de no saber huir y no saber
    alejarme del odio.
    De veras todo está
    destruido, indescifrable,
    como verdad caída inesperadamente
    del cielo o del olvido
    y si alguien, algo, me golpea los párpados
    es una lenta gota empecinada.

    Ahora no es, no puede ser la muerte.

    Abro los ojos para convencerme.

    Ésta es mi casa
    No cabe duda. Ésta es mi casa
    aquí sucedo, aquí
    me engaño inmensamente.
    Ésta es mi casa detenida en el tiempo.
    Llega el otoño y me defiende,
    la primavera y me condena.
    Tengo millones de huéspedes
    que ríen y comen,
    copulan y duermen,
    juegan y piensan,
    millones de huéspedes que se aburren
    y tienen pesadillas y ataques de nervios.

    No cabe duda. Ésta es mi casa.
    Todos los perros y campanarios
    pasan frente a ella.
    Pero a mi casa la azotan los rayos
    y un día se va a partir en dos.

    Y yo no sabré dónde guarecerme
    porque todas las puertas dan afuera del mundo.

    Grietas
    La verdad es que
    grietas
    no faltan

    así al pasar recuerdo
    las que separan a zurdos y diestros
    a pequineses y moscovitas
    a présbites y miopes
    a gendarmes y prostitutas
    a optimistas y abstemios
    a sacerdotes y aduaneros
    a exorcistas y maricones
    a baratos e insobornables
    a hijos pródigos y detectives
    a Borges y Sábato
    a mayúsculas y minúsculas
    a pirotécnicos y bomberos
    a mujeres y feministas
    a acuarianos y taurinos
    a profilácticos y revolucionarios
    a vírgenes e impotentes
    a agnósticos y monaguillos
    a inmortales y suicidas
    a franceses y no franceses

    a corto o a larguísimo plazo
    todas son sin embargo
    remediables

    hay una sola grieta
    decididamente profunda
    y es la que media entre la maravilla del hombre
    y los desmaravilladores

    aún es posible saltar de uno a otro borde
    pero cuidado
    aquí estamos todos
    ustedes y nosotros
    para ahondarla

    señoras y señores
    a elegir
    a elegir de qué lado
    ponen el pie.

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