Cotidiano e invisible: notas acerca del documental “Causas y Azares”

Intervención #UnaFamiliaRevolucionaria

“En Cuba ahora mismo se está reescribiendo, a espaldas de la población diría yo, la Constitución. Y en la Constitución está expresada qué cosa es el matrimonio. Se define como entre un hombre y una mujer. Bueno, pues estamos en un momento crítico donde tendríamos nosotros que intervenir y decir: ‘Esperen, si están escribiendo la Constitución, definan la Constitución de una forma diferente, como la unión legal entre dos personas, la unión entre personas. Eso nos permitiría a nosotros establecer demandas que no vayan en contra de la Constitución.”

Activistas por los derechos LGBTIQ en Cuba.

Lo más real, simple y llano sobre el documental “Causas y Azares”, acerca de la homofobia, el heterosexismo, y el transantagonismo social e institucional en Cuba, es que este impresionante trabajo mediático es una obra bella, profunda, y esperanzadora.

Usando como trasfondo la música, el mar y una multitud de elementos característicos de nuestro Caribe, la productora Yaíma Pardo nos propone conocer Cuba a través dos elementos centrales para las personas LGBTIQ, en el contexto actual, histórico, y utópico: el maltrato y el mañana.

Alrededor de 30 minutos, que abren al ritmo de la emblemática canción de Silvio Rodríguez que da nombre al audiovisual, nos sorprenden con imágenes coloridas de desfiles y paradas, en las que se muestran enormes arcoíris que simultanean con banderas de la tierra antillana, al tiempo que nacen consignas de apoyo a la Revolución y a sus líderes, mientras se baila, se salta, se marcha. Dichas personas visibilizan su sentir de lealtad hacia el proyecto socialista cubano, reclamando imperativamente, a la vez, su lugar en la sociedad, ya no uno de rechazo, tabú, o represión. Todo lo contrario, se trata ahora de una ciudadanía que exige ser tratada con dignidad e igualdad.

“Causas y Azares” nos conmueve con la diversidad de voces, explícitas y tácitas, en las entrevistas, en las salas de casa, en las calles, en la playa, en las sonrisas, y en los fruncidos ceños, en las algarabías, y en las caras taciturnas, en las vivencias e idealismos de la gente joven, en las historias que claman perdón de mayores, en la colectividad de quien educa, en la visión de quienes obviamente piensan en estos temas todo el tiempo, en la energía de quienes militan, en el reconocimiento de los avances que ya existen, en la esperanza de los que faltan, cuyas respuestas se esperan ansiosamente más temprano que tarde.

“Se están repensando muchas cosas” menciona alguien durante el documental, sin decir nada más, y dejándonos en suspenso. Y es que suspenso es la palabra. Al parecer, con respecto al tema de la expansión y apertura de reformas positivas y protectoras relacionadas con orientaciones sexuales e identidades de género no-heteronormativas, abundan los rumores, pero nadie sabe lo que sucederá y mucho menos cuándo. Pero es claro que constituiría una moción del plato tectónico, aunque siendo Cuba como es y ha sido, solo debería esperar el progreso. Una de estas tareas que aún quedada en el tintero, por decirlo de algún modo, es la consecución del Matrimonio Igualitario.

De aprobarse un nuevo “Código de Familia”, por primera vez en cuatro décadas, que diera paso al Matrimonio Igualitario en Cuba, la Isla no estaría sola en hacer esta transición, que sería de inmensa ayuda para la población LGBTIQ, y que la acercaría más a tener una sociedad más justa y equitativa.
Actualmente, en la región latinoamericana, existen varios países donde el Matrimonio Igualitario ya es una realidad. Teóricamente podríamos decir que teniendo en cuenta la laicidad del Estado cubano, el contexto es mucho más proclive dado que queda invalidada, per se, la férrea oposición que comúnmente proviene de los fundamentalismos religiosos.

Aunque Cuba no sea parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), es de suma importancia destacar que hoy son cinco países vecinos (Argentina, Uruguay, Colombia, México y Brasil) los que otorgan, sin distinción ni restricción, derecho al matrimonio a parejas del mismo sexo/género. Y mañana serán muchos más.

Alex Vásquez, activista costarricense. Foto: Julia Ardón

La decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de enero de 2018, respondiendo a la consulta que le realizase el gobierno de Costa Rica acerca de la protección de los derechos de personas LGBTIQ, es trascendental. El fallo a favor de la garantía de dichos derechos exhorta, además, a todos los otros Estados signatarios miembros de la OEA. Sabemos que habrá resistencia inicial y los cambios serán lentos; no obstante, se evidencia que este será el camino a seguir para el resto del continente.

Dicho lo anterior, ¿podrá Cuba continuar ignorando a su ciudadanía LGBTIQ en pleno siglo XXI (como si fuese 1976, cuando se promulgó el “Código de Familia” aún vigente más de ocho lustros después)?

Entre las personas entrevistadas encontramos a activistas, promotores intelectuales, etc., quienes emiten clara y conscientemente sus quejas y preocupaciones frente a la desprotección (principalmente en la esfera legal, aunque no únicamente). Sus voces nos sugieren aires de cambio, o al menos se vislumbra cierta incomodidad para enfrentar dichas realidades. Una de ellas se expresa así:
“Lamentablemente el proyecto social socialista heredó esa discriminación, esos falsos conceptos, esa ignorancia, sobre la sexualidad humana y en el caso de Cuba se ha demorado, para mi gusto, demasiado para enfrentar esta realidad y transformarla.”

Una de las demandas que aparece, de manera recurrente, en “Causas y Azares” es el Matrimonio Igualitario, planteado como el reconocimiento legal de las familias homoparentales y la creación de esta, a partir de la adopción y acceso a métodos de reproducción asistida; y los cambios jurídicos que lo harían posible.

Es interesante que el documental comience con la escena de una boda “simbólica”, de dos personas vestidas de blanco con dramáticos y frondosos trajes de novia; primero caminando por las calles de La Habana y luego paseándose en un carro elegantemente antiguo, color casa de muñeca Barbie, estilo recién casadas que ya conocemos.

No es coincidencia que sean mujeres las primeras caras de “Causas y Azares”. Ya sea sentada en una mecedora de una modesta casa y confesando preocupaciones sobre el desamparo legal cotidiano, coordinando una iniciativa de activismo, compartiendo la importancia de la reproducción asistida o celebrando el acceso de las personas trans a la reasignación de género y el reconocimiento legal y ciudadano de sus identidades genéricas, son las mujeres quienes, en mi opinión luchan de forma más creativa y arriesgada para que tengan lugar cambios importantes, como el del matrimonio para todas las personas. Esto repercutiría, indudablemente, en su propia calidad de vida, en sus familias y en la sociedad en su conjunto.

Llegados a este punto, vale la pena recalcar el compromiso que Cuba ha tenido para con las mujeres. Debería entonces entenderse que el asunto del Matrimonio Igualitario es profundamente crucial para ellas, como una herramienta para mejorar su bienestar, la inclusión y el rol que juegan las mujeres en la sociedad. Una Cuba revolucionaria, que históricamente se ha solidarizado con las más necesitadas, y para quienes se han garantizado derechos que mujeres de otras latitudes aun sueñan, asumiría dichas propuestas, en especial, anticipando el impacto en ellas tendría, tanto para las cislesbianas, como para las mujeres trans.

Para finalizar, sobresale el debate acerca de si en Cuba existe activismo, comunidad o movimiento LGBTIQ, y sobre cómo se debería proceder políticamente. Este un diálogo tan enriquecedor que emociona, no sólo por el “airear” de quejas, sino también por los aportes, sin duda lleno de estrategias, que permite simplemente soñar. Si alguien en Cuba buscaba un plan de acción múltiple, inclusivo, diverso, pues ya lo ha encontrado. De eso va “Causas y Azares”.

Sobre los autores
Dulce María Reyes Bonilla 1 Artículo escrito
(Santo Domingo, 1971) es socióloga, activista interseccional y transnacional, escritora, traductora y educadora. Reside en Estados Unidos desde 1989. Tiene una Maestría en Sociología en City University of New York, así como certificados de estudi...
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