Domingo Amuchástegui: “Lo que buscan es el colapso económico, político y social en Cuba”

Domingo Amuchástegui: “Lo que buscan es el colapso económico, político y social en Cuba”

Cuba Posible comparte las consideraciones del analista cubano Domingo Amuchástegui.

¿Cuál es su análisis sobre las condiciones en las que el gobierno de Estados Unidos ha tomado estas medidas? ¿Está Ud. de acuerdo con ellas?

Las condiciones en las que la nueva Administración del presidente Trump retoma este misterioso asunto, incidente o “ataques” en base a tecnologías y sonidos (que, por cierto, aún ninguna de las casi 20 agencias de Inteligencia o Contra-Inteligencia especializadas de Estados Unidos ha podido, hasta ahora, determinar su origen, modos de operar, motivos, beneficios y perjuicios), son las que se derivan de la necesidad inaplazable de dicha Administración y de diversos sectores que se mueven en su entorno (fuerzas, figuras y corrientes opuestas a la normalización de relaciones iniciada en diciembre del 2014), de encontrar algún tipo de justificación que a nivel doméstico (donde más de las dos terceras partes de la opinión pública norteamericana y cubanoamericana apoya dicha normalización) e internacional (frente a un mundo que unánimemente aplaudió y apoyó semejante normalización) legitimara, o al menos neutralizara, los niveles de desaprobación en ambas dimensiones frente a un regreso a las políticas de confrontación, sanciones, amenazas y de reforzamiento de la política de “cambio de régimen”.

¿De qué manera puede todo esto interesar y/o beneficiar a la dirigencia cubana o a un sector de la misma, como algunos insinúan? Categóricamente, de ninguna manera y si no, demuéstrese lo contrario. ¿Qué medios tecnológicos pudo desplegar Cuba para producir semejante incidente que, un año después, sigue navegando en lo ignoto? Categóricamente, ninguno y si no, demuéstrese lo contrario. Este supuesto “incidente” o “ataque” (término tendencioso de preferencia empleado por Washington y sus poderes mediáticos) anda navegando por los mismos espacios del misterio que el desaparecido vuelo MH370 en el océano Índico, con la diferencia de que por éste no se ha culpado a nadie y que con el otro la mayor potencia del mundo lo resucita casi un año después de haber ocurrido y de haber sido ventilado constructivamente con la Administración Obama.

Ahora lo convierten en el leit motiv para echar por la borda el proceso de normalización y contar con la validación necesaria para desatar el rumbo agresivo del que hoy somos testigos. En lo tocante a culpar a las autoridades cubanas de “negligencia” en la protección del personal diplomático norteamericano no pasa de ser simple pretexto pues nadie, ni ellos ni los cubanos, saben de qué se trata y para esto no hay protección contingente posible; a lo habría que agregar su rechazo total a una investigación conjunta rigurosa. Y si algún argumento adicional hiciera falta, comparemos el rumbo decidido por la Administración Trump con el de las autoridades canadienses y sus víctimas de similares incidentes. Discreción total, nada de culpar al gobierno cubano, colaboración bilateral para el más completo esclarecimiento de los hechos y nada de sanciones.

Las fuerzas, actores, intereses, motivos y potenciales beneficiarios -por elemental lógica- sólo pueden ubicarse, y eventualmente identificarse, en la orilla norte del Estrecho de la Florida. ¿Llegaremos a saber las interioridades de lo ocurrido? Lamentablemente, como señaló con buen acceso y tino un funcionario norteamericano en Washington, DC: “Nunca se sabrá…y si se llegara a conocer, jamás se hará púbico”.

Ya estamos ante el despliegue in crescendo de las acciones hostiles. Otras vendrán pronto, pero sólo como anticipo de lo que se viene procurando por los sectores más “ultras” -los beneficiarios directos e inmediatos del ya famoso “incidente”- desde mucho antes del infame discurso de Trump en Miami, el pasado 16 de junio: colocar a Cuba de nuevo en la lista de países promotores del terrorismo, sin dudas el recurso más expeditivo para ponerle fin a todo lo que pueda quedar del proceso de normalización iniciado en el 2014; intentar aislar al máximo a Cuba e intimidar a los actuales y posibles futuros socios de la Isla en el campo de las inversiones, el comercio y el turismo; en tanto se aceleran los planes contra Venezuela; conjugación que, en sus cálculos, deberá acarrear igualmente el colapso económico, político y social en Cuba.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias de estos hechos para el estado actual de las relaciones entre los distintos actores no estatales de ambos países?

A esta pregunta, precede una aclaración: nos referimos esencialmente a aquellos actores no estatales que de una manera u otra han venido cultivando y propiciando iniciativas constructivas en todos los planos hacia la sociedad y el futuro de la experiencia cubana. Dichos actores verán restringidas y limitadas sus posibilidades en todos los planos y en ambas direcciones, internas y externas. En todas las direcciones posibles, todos estos actores, deben, tienen, que proyectar y fortalecer todos los espacios, acciones, pasos y pronunciamientos que brinden refuerzo y aliento a la solidaridad con Cuba en su totalidad, y de denuncia y rechazo a la creciente hostilidad de parte de la Administración Trump; reclamar un esclarecimiento bilateral y en cooperación entre ambos países a fin de esclarecer este “incidente” y cualquier otro; y que se regrese al proceso de normalización de relaciones que ambos pueblos y el mundo entero apoyaron.

¿Cree usted que existe la voluntad política de ambos gobiernos para superar este obstáculo, o es el comienzo del deterioro (de nuevo) de la relación bilateral?

El gobierno cubano ha reiterado repetidamente, antes y después del discurso de Trump del 16 de junio pasado, su interés, voluntad y disposición de continuar las relaciones entre ambos países, así como los niveles de colaboración en todas las esferas acordadas de acuerdo a los principios de igualdad, autodeterminación y respeto plasmados en la Convención de Viena, que parece desconocer e ignorar la Administración Trump.

La más reciente iniciativa (la entrevista del canciller cubano Bruno Rodríguez con el Secretario de Estado, Rex Tillerson, hace apenas unos días, a fin de encauzar constructivamente todo el manejo del misterioso “incidente”) resultó un ejercicio inútil, pues en el momento en que Tillerson aceptó la entrevista ya el actual curso y las iniciales sanciones estaban más que decididas y a punto de ponerse en práctica. Si la Administración Trump hubiera tenido una preocupación seria y oportuna, hubiese procurado la colaboración en el esclarecimiento de los hechos desde febrero, abril o junio y no ocho meses después, esgrimiendo la noción de “ataques”, de la manera más unilateral e inconsulta.

En la más reciente conferencia de prensa brindada por el canciller cubano quedó la oferta constructiva, en la que Washington -hasta el momento de redactar estas líneas- no parece tener interés alguno. El rumbo ha sido trazado desde Washington y Miami en sus perfiles más hostiles y confrontacionales, y haciendo de la unilateralidad un componente recurrente.

¿Cómo influiría este conflicto en el nuevo gobierno cubano que asumirá en 2018?

No es ocioso ni está demás destacar, en primer lugar, todos los perjuicios que esta política provocarán sobre diversos aspectos de la economía y la sociedad de Cuba; máxime en circunstancias tan adversas como las derivadas del huracán Irma. Se afectarán potenciales inversiones y transacciones comerciales, fuentes de financiamiento, turismo estatal y particular, y empresas extranjeras vinculadas a éste, relaciones familiares entre la comunidad cubanoamericana en Estados Unidos y los cubanos de la Isla, incluyendo remesas y otras formas de ingreso, y aumentarán las “amenazas” sobre ciudadanos norteamericanos interesados en visitar a Cuba mediante el mecanismos de las licencias.

Incluso la remisión de fondos de solidaridad para la recuperación de las víctimas y daños del huracán se han visto bloqueados, tanto en Estados Unidos como desde países europeos. Los daños inmediatos son fáciles de imaginar, así como las consecuencias a mediano plazo. ¿Cómo afectará esto a una economía y a una sociedad apenas saliendo de una compleja recesión y una brutal devastación? En medio de semejantes circunstancias, ¿podrán las autoridades cubanas continuar el rumbo previsto hacia un nuevo gobierno para febrero del 2018? No me sorprendería en lo más mínimo que ante tales amenazas, sanciones, daños, desarticulación, recuperación compleja, que la actual dirigencia cubana decida aplazar los cambios y rediseños, tentativamente, hasta la celebración del próximo Congreso del Partido a fin de darle continuidad y culminación a los procesos de cambio. Este nuevo escenario debe contemplarse como una hipótesis real frente a los desafíos actuales.

VER EN ESTE DOSSIER

La “guerra de los decibeles”: hablan los expertos

William M. LeoGrande: “La verdadera motivación de estas duras sanciones es la oposición del gobierno Trump a la política del presidente Barack Obama de normalizar las relaciones con Cuba”

William M. LeoGrande: “The real motivation for such harsh sanctions is the Trump administration’s opposition to President Barack Obama’s policy of normalizing relations with Cuba”

Carlos Alzugaray: “La Administración Trump estaba buscando la excusa para tomar medidas agresivas que redujeran a cero los intercambios diplomáticos”.

Richard Feinberg y Harold Trinkunas: “La hostilidad hacia Cuba perjudica a los intereses de Estados Unidos”

Michael J. Bustamante: “Me cuesta trabajo entender la expulsión de los diplomáticos cubanos”

Geoff Thale: “El tamaño del recorte del personal diplomático se parece mucho a una medida de castigo, no a una de seguridad”

Geoff Thale: “The size of the personnel cut looks a lot like a punitive measure, not a safety one”

Michael Camilleri: “Ha ocurrido un deterioro significativo en las relaciones bilaterales y parece probable que permanezca durante toda la Administración Trump”

Michael Camilleri: “A significant deterioration in bilateral relations has occurred and appears likely to last for the duration of the Trump Administration”

Sarah Stephens: “Los de línea dura en Estados Unidos tendrán un problema entre manos si tratan de arrastrar las relaciones bilaterales hacia la Guerra Fría”.

Sarah Stephens: “I think the hardliners in the U.S. will have a fight on their hands if they try to drag U.S.-Cuba relations back into the era of the Cold War”.

Paul W. Hare: “Rusia, China, Irán y otros estarán consolidando sus relaciones con Cuba, mientras Estados Unidos vuelve a su papel de adversario”

Paul W. Hare: “Russia, China, Iran and others will be eagerly consolidating their relations as the US returns to its role of adversary”

Randy Pestana: “El presidente Trump sintió la necesidad de traer a los republicanos cubanos de “línea dura” a su lado”

Randy Pestana: “President Trump felt it necessary to bring in the hardline Cuba republicans to his side”

Arturo López-Levy: “Raúl Castro caminó “la milla extra” para no ser responsable por dinámicas de ruptura”

Emily Mendrala: “La forma en que se llevaron a cabo las expulsiones de los diplomáticos cubanos sugiere la presencia de influencia política por parte de los que se oponen a un mayor compromiso entre personas y empresas de Estados Unidos y Cuba”.

Emily Mendrala: “The manner in which the expulsions were carried out suggests political influence from those who oppose increased engagement between U.S. and Cuban people and businesses”.

Ted Henken: “Me parece muy precipitada y agresiva la medida de obligar a la Embajada de Cuba en Washington a reducir sustancialmente su presencia diplomática en Estados Unidos”.

 

Sobre los autores
Domingo Amuchástegui 31 Artículos escritos
(La Habana, 1940). Licenciado en Historia por la Universidad Pedagógica. Máster en Educación por la Florida International University. Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Miami. Fue Jefe de Departamento en el Ministerio de Re...
Luis Carlos Battista 36 Artículos escritos
La Habana (1988). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y en Relaciones Internacionales por Florida International University (FIU). Ha publicado sobre las relaciones exteriores de Cuba y Estados Unidos en espacios como OnCuba Magazine...
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