La economía cubana se empequeñece en la región: resumen de un estudio para el Banco Interamericano de Desarrollo

El modelo estatal centralizado cubano ha ido incorporando una serie de aberraciones económicas (como la dualidad de monedas)
Foto tomada de eldiario24.com

Motivación del estudio

Cuba sigue conservando la mayoría de los rasgos de su modelo de economía centralmente planificada, que por más de 50 años ha confiado el crecimiento y el desarrollo al dominio estatal sobre la propiedad y al control monopólico sobre los mercados. Cuba es la excepción entre los países llamados socialistas, pues la mayoría ha abandonado hace tiempo esta manera de organizar los mercados y asignar los recursos económicos y financieros.

El modelo estatal centralizado cubano ha ido incorporando, además, una serie de aberraciones económicas (como la dualidad de monedas); posee una dependencia excesiva de la importación de alimentos; una tasa de inversión de las más bajas en la región; un envejecimiento acelerado y una disminución de su población; todo ello unido a unos niveles salariales extremadamente decaídos en el sector público (US$25 mensuales en promedio). Estos problemas no han sido suficientemente atendidos por unas reformas que han terminado siendo demasiado graduales e irregulares.

La pregunta natural que surge, entonces, es: ¿por qué Cuba no ha hecho más para transformar un sistema económico obsoleto, eliminar la dualidad monetaria, e impulsar la agricultura, las inversiones y los salarios? La respuesta tiene muchas aristas y no solo responde a temas de política económica, sino a factores institucionales y de economía política. Pero hay algo más, y es donde el presente estudio pretende hacer una contribución. Por muy obvio que parezca, no hay suficiente claridad en cuanto al costo económico de no haber puesto en marcha reformas de mayor calado en el sistema económico y no haber atendido a tiempo las aberraciones que se acumulaban. En particular, no está claro el costo en términos del peso económico en la región y de pérdida de ingresos per cápita. El problema de la comparabilidad internacional de los datos cubanos, los avances relativos que se mantienen en la política social y hasta las pasiones políticas que motiva Cuba, no han permitido avanzar con más acierto y objetividad en este sentido.

Para ponderar el tamaño de la economía cubana y el nivel de ingresos de sus ciudadanos en comparación con otros países de la región no contamos con una medición adecuada del PIB en dólares. Tanto los datos que ofrece el gobierno cubano, como los que presentan instituciones internacionales, parecen tener sesgos ya sea por el problema de las tasas de cambios múltiples o por no considerar los precios relativos internacionales.

Las contribuciones del estudio

Por primera vez en este estudio se producen series en dólares para la economía cubana tomando como punto de partida la metodología de la Penn World Table (PWT) 8.1, la cual constituye la base de datos internacional más recurrida para hacer comparaciones mundiales de PIB y PIB per cápita, entre otros agregados macroeconómicos. Los cálculos también tomaron en consideración las estimaciones realizadas por el Banco Mundial para los precios relativos internacionales cubanos en 2011 como parte de la iniciativa International Comparison Program (ICP).

Las series macroeconómicas cubanas en dólares se construyen con una tasa de cambio promedio que es consistente con la proporción, dentro de las cuentas nacionales, de los valores monetarios de cada una de las dos principales tasas de cambio vigentes en la economía. Se evita así sobreestimar los valores en dólares de los agregados cubanos empleando la tasa de cambio oficial.

Con esta información, se construye una serie del PIB y otros agregados macroeconómicos cubanos a la tasa de paridad de poder adquisitivo (PPA) para el período entre 1970 y 2011 (o 2014 cuando están los datos disponibles). Luego se comparan los resultados con los siguientes 10 países de la región (AL-10) que en 2014 tenían entre 2 y 16 millones de habitantes: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, R. Dominicana y Uruguay. Se considera el criterio de tamaño de la población debido a la incertidumbre que existe sobre el tamaño del PIB per cápita de Cuba.

Resultados en cuanto al tamaño del PIB

El PIB reportado por la ONEI para 2014 de 80,656 millones de pesos cubanos, medido con la tasa de cambio promedio, equivaldría a US$33,889 millones. Ello derivaría en un PIB per cápita anual de US$3,016, mucho más bajo que el dato de US$7,177 que se obtendría directamente de las cuentas nacionales cubanas empleando la tasa de cambio oficial. Este primer cálculo nos da una idea de la sobreestimación que contienen las mediciones habituales del PIB cubano en dólares, las cuales pueden inflar a más del doble los valores que parecen estar más cercanos a los hechos económicos.

Sin embargo, todavía este cálculo no nos permite hacer comparaciones internacionales apropiadas de los PIB entre las economías. Para las comparaciones en la región se realiza el cálculo empleando la tasa de cambio PPA estimada en el estudio. Así, el valor total del PIB medido en dólares corrientes PPA por el lado del gasto, en 2014, se estima en US$PPA 69,733. En cuanto al PIB per cápita, en 2014 se ubicaba en US$PPA 6,205, un 23 por ciento por debajo de los niveles de pre-crisis en 1989 y 35 por ciento por debajo del nivel de 1985.

A partir de estos resultados, en la Figura 1 se expone cómo la economía cubana ha ido perdiendo peso relativo en su capacidad productiva en comparación con AL-10. En 1970, el PIB cubano en dólares corrientes PPA era 5,3 veces mayor que el promedio de las economías de la región, en 1989 pasó a ser 4 veces mayor, y en 2011 era solo 1,5 veces mayor. En 1970, Cuba y Uruguay eran las economías de mayor peso relativo de acuerdo a su capacidad productiva medida en dólares corrientes PPA. Sin embargo, ambas se rezagaron y en 2011 los dos primeros puestos los ocupaban Ecuador y República Dominicana, con capacidades productivas que superaban el promedio en 2,5 y 2,1 veces, respectivamente. La convergencia entre los PIB totales de Cuba y AL-10 ha ido también de la mano de los avances en el peso relativo de Panamá, Paraguay, Guatemala, Costa Rica y Bolivia. Mientras Cuba se rezagaba, estas economías crecían y escalaban en su posición relativa.

En 2011 el tamaño de la economía cubana, según su capacidad productiva, representaba un 71 por ciento del tamaño de la economía dominicana y 61 por ciento de la ecuatoriana, mientras que era un 9 por ciento más grande que Guatemala y 33 por ciento mayor que Panamá.

Los cambios en los pesos relativos del PIB total han tenido un reflejo en la trayectoria de los PIB per cápita (Figura 2). Cuba y Uruguay exhibían los mayores niveles del PIB per cápita en los años 70 y 80. Pero, como resultado del lento crecimiento del PIB cubano en relación a otras economías de la región y de la aguda depresión económica en los 90s, el PIB cubano descendió del primero al sexto lugar en 2011.

En 2011, el PIB per cápita cubano se ubicaba 6 por ciento por debajo del promedio regional de AL-10. Uruguay y Panamá más que duplicaban el PIB per cápita cubano, mientras que Costa Rica lo superaba en 69 por ciento, República Dominicana en 46 por ciento y Ecuador en 18 por ciento.

Figura 1. Cuba y AL-10: PIB total en dólares corrientes a la tasa PPA (porcentaje en relación al promedio)

Figura 2. Cuba y AL-10: PIB per cápita en dólares corrientes a la tasa PPA (porcentaje en relación al promedio)

¿Por qué Cuba pierde peso relativo en la región?

Otras estimaciones del estudio permiten concluir que la menor acumulación de capital físico -es decir, poco mejoramiento de la infraestructura, las maquinarias, los equipos de transporte, y otros- es la causa principal del menor crecimiento del PIB cubano. En el período 1970-2011, la menor acumulación de capital físico explica el 64 por ciento de la brecha entre los crecimientos económicos de Cuba y del promedio de AL-10. El nivel de capital físico cubano viene disminuyendo de manera sostenida desde los años 90. Las muy bajas tasas de inversión de la economía no alcanzan a reponer la depreciación natural y tecnológica del capital instalado en el sistema productivo y de la infraestructura. Ello explicaría un proceso de descapitalización agudo de la economía cubana, que en 2014 arroja como resultado un valor en dólares corrientes del capital físico 37 por ciento menor que en 1989. La apertura a la inversión extranjera, al sector privado y el resto de las reformas, en la escala que se han considerado, no han logrado cambiar esta tendencia.

El segundo determinante es una tasa más baja de incremento en la fuerza de trabajo, responsable del 21 por ciento de la brecha con AL-10. Cuando se examinan por separados los períodos 1970-1989 y 1990-2011 se distinguen dos hechos. Primero, que el mejoramiento de la educación (índice de capital humano), actuó a favor del crecimiento cubano en el período 1970-1989, contribuyendo a reducir la brecha de crecimiento del PIB con AL-10 en 9 por ciento; pero luego, entre 1990-2011, esta ventaja cubana se anula, dado que el resto de los países también comienzan a promover avances en este sentido. Segundo, que la menor acumulación de fuerza de trabajo pasó de determinar un 6 por ciento del diferencial con AL-10 en las dos primeras décadas analizadas, a explicar un 25 por ciento del menor crecimiento del PIB cubano en las últimas dos décadas. Esto señala a las dinámicas demográficas cubanas más recientes como una desventaja importante frente a la región.

En tercer lugar, pero no menos importante, le sigue el diferencial entre las productividades (PTF), el cual explica el 15 por ciento del menor crecimiento del PIB cubano en comparación con el crecimiento del PIB de AL-10 y el 45 por ciento de la brecha con las cuatro economías de mayor PIB per cápita.

En la Figura 3 se muestra, para el año 2011, el nivel de la productividad (PTF) de cada una de las economías de AL-10 y Cuba (como porcentaje del promedio). Cuba, justamente, se encuentra en la mediana; cinco economías presentan mayor productividad que la cubana, y los cinco restantes, una menor productividad. Las economías que más aventajan a Cuba en productividad son Panamá, con un valor 68 por ciento mayor, y República Dominicana, con un valor 35 por ciento mayor; y justamente son dos de las economías que aventajan a Cuba en PIB per cápita.

En la figura se distingue la relación positiva significativa entre nivel de la productividad (PTF) y nivel de PIB per cápita entre estas economías, siendo Guatemala el único dato atípico. Se aprecia que cuatro de las cinco economías que presentan mayor PTF que el promedio (y que Cuba) logran tener un mayor PIB per cápita. Los datos confirman que la baja productividad sería uno de los factores que explicarían hoy en día el menor PIB per cápita cubano dentro de la región.

Figura 3. Cuba y AL-10: Productividad (PTF) y PIB per cápita en el año 2011 (porcentaje en relación al promedio)

¿Qué señales envían las nuevas mediciones para la política económica cubana?

Una vez que se llevan los datos macroeconómicos cubanos a mediciones en dólares y se comparan con economías de similar tamaño en América Latina y el Caribe, los resultados son contundentes en confirmar la caída significativa en el peso relativo de la economía cubana en la región y el lugar relegado en que ha quedado en cuanto al ingreso per cápita. La necesidad y urgencia que le imprimen estos resultados al proceso de reformas en curso es incuestionable. Y es mayor aún dado que no se está comparando a Cuba con las economías emergentes de mejor desempeño internacional, sino con países a los cuales, hasta hace poco, Cuba rebasaba en tamaño económico e ingreso per cápita.

Las mediciones realizadas indican que la pérdida de peso económico relativo en la región se ha venido gestando antes de la desaparición de la URSS. Desde los años 70 se observa una disminución del peso relativo del PIB total y per cápita cubanos. La depresión de los años 90 lo que hizo fue que precipitó todas estas tendencias, descapitalizó la economía y agravó las condiciones demográficas, y de esta forma hundió los agregados macroeconómicos cubanos hasta niveles de subsistencia.

Incluso para los que mantienen una preferencia por un modelo con dominio de la empresa estatal y control monopólico de los mercados, las señales que provienen de los valores comparativos regionales calculados deberían funcionar como un llamado de atención. Este modelo no garantizó un crecimiento de la productividad cuando Cuba contaba con beneficiosos acuerdos con la URSS para los términos de intercambio, el comercio y las finanzas internacionales. El modelo tampoco logró apalancar los acuerdos favorables más recientes con Venezuela y provocar un salto relevante en los niveles de ingresos. La ineficiencia con que el modelo económico cubano ha empleado los factores de producción y las inversiones en la educación son visibles en las mediciones efectuadas.

Llama la atención que las reformas económicas puestas en marcha desde los años 90, y retomadas bajo el gobierno de Raúl Castro, han permitido impulsar una tendencia moderada positiva en el crecimiento del ingreso total y per cápita, e incluso en la productividad. Las ganancias alcanzadas en productividad, aunque discretas, muestran que las reformas han estado bien orientadas. Es decir, las reformas de mercado y de apertura internacional se mueven en la dirección correcta, pero se han quedado cortas. Se requiere ampliar su alcance y su poder reformador sobre el modelo estatal centralizado. Las insuficiencias de las reformas quedan plasmadas en la indetenible descapitalización de la economía y en indicadores cuyos niveles todavía no sobrepasan los previos a la crisis de los años 90 y que distan de las dinámicas de las economías de mejor desempeño en AL-10.

Es reconocido que, en la segunda mitad del siglo pasado, la Revolución cubana engrandeció la influencia política de Cuba en la región y su papel en la geopolítica internacional. Lo que vemos en los resultados del estudio es que, en paralelo, la capacidad productiva de la economía y el valor de los ingresos se empequeñecieron.

Nota:

El estudio completo puede consultarse en http://www.iadb.org/es/investigacion-y-datos/detalles-de-publicacion,19539.html?pub_id=IDB-PB-269

Sobre los autores
Pavel Vidal Alejandro 8 Artículos escritos
Profesor Asociado del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana. Ha sido investigador invitado en la Universidad de Columbia, Universidad de Harvard, Universid...
2 COMENTARIOS
  1. En que lugar del análisis queda la incidencia del brutal bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba ?. Eso no incide ?. Asi de sencillo ? No veo en el artículo una sola mención a esa causa, probada, de las dificultades económicas de Cuba. Para el autor toda la culpa la tiene el modelo cubano.
    Al autor se le ocurre “comparar” a Cuba con Panamá, Paraguay, Guatemala, Costa Rica y Bolivia…pero ninguno de esos países es agredido económicamente por el gobierno de EE.UU. !. Ninguno de ellos tiene restricciones para usar el dólar !.
    Ello, para no advertir que por mucho los índices sociales de Cuba son superiores en forma positiva al resto de la región…y que el sustento de estos índices sociales no caen del cielo..provienen de la economía cubana.

    • jose dario sanchez dice:

      Adrian: cuando los dirigentes cubanos decidieron sus opciones y se alinearon a la URSS y a las ” nacionalizaciones” es de suponer que sabian cuales serian las respuestas y apoyos. Al cambiar el panorama, debian haber rectificado el rumbo…Tenian plan “b ” o no lo tenian(son los mismos dirigentes) …..bueno es obvio que lo habian tenido y es por eso que el autor obvia ese Accidente en la linea Magistral trazada por nuestros dirigentes,,,,,,,O es que usted piensa que no habian pensado en esto y han actuado desconcertadamente ?? ???

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