El positivismo en Cuba

El autor es el profesor e investigador vasco Carlos Beorlegui. El volumen está editado por la Universidad de Deusto, en Bilbao, en el año 2010.
Carlos Beorlegui (Foto: Departamento de Filosofía, 22/09/2012)

A cargo de Walter Espronceda Govantes

El texto que aparece a continuación es parte del libro Historia del pensamiento filosófico latinoamericano. Una búsqueda incesante de la identidad. El autor es el profesor e investigador vasco Carlos Beorlegui. El volumen está editado por la Universidad de Deusto, en Bilbao, en el año 2010.

Entre los autores analizados se halla el cubano Enrique José Varona, cuya particular adhesión al positivismo ha recabado toda la atención de Beorlegui, quien reconoce en Varona a un filósofo de recia formación en la academia, más el mérito de haber sido un hombre público, capacitado para llevar a la práctica los saberes construidos en el ámbito de lo académico.

Enrique José Varona tiene el mérito de ser una de las mentes modernas más preclaras en el espacio público cubano de la primera mitad del siglo XX. Aquí, Beorlegui señala, con toda certeza, la dimensión latinoamericanista del pensamiento social de un intelectual que siempre trabajó para su pueblo.

El positivismo en Cuba

Por Carlos Beorlegui

(…) Durante todo el siglo XIX, las ideas filosóficas tuvieron un gran desarrollo en Cuba. Agustín Caballero (1762-1835) es quien introduce el empeño renovador, pero fue sobre todo Félix Varela (1788-1853) el que se enfrentó con el escolasticismo. José de la Luz y Caballero (1800-1862)continuó el trabajo emprendido por los dos antecesores, adscribiéndose a la filosofía empirista, muy cercano ya a la filosofía positivista. Dentro ya del pensamiento positivista, hay que destacar sobre todo a Enrique José Varona, y junto a él a André Poey, Enrique Piñeyro, Antonio Mestre, José Francisco Arango y Varona.

Nos vamos a detener solamente en presentar el pensamiento de Enrique José Varona (n. 1849).

Varona se formó en el ámbito de la filosofía, llegando a conseguir el grado de doctor. Rojas Osorio destaca este dato como significativo, en la medida en que la mayoría de los utilitaristas y positivistas del Caribe, sobre los que hemos hecho referencia, se formaron en otras disciplinas, y sólo por empeño autodidacta llegaron a la filosofía. Además, las Conferencias filosóficas de Varona, que fueron la raíz de sus tres tratados filosóficos que escribirá más adelante (Nociones de lógicay Curso de Psicología), las pronunció antes de obtener el doctorado en filosofía (1891). Esto supone que alcanzó pronto su personal sistema filosófico. Las disciplinas filosóficas sobre las que tratan sus Conferenciasson la Lógica, la Psicología y los fundamentos de la moral. Entre el resto de su obra cabe destacar, en el ámbito de la historia sociológica,

De la colonia a la República

En su temprano sistema filosófico, adoptó ya el positivismo, en la línea de Comte, Littré, H. Taine, Spencer, Bain, etc. Elías Entralgo ha señalado cuatro épocas en el desarrollo de la filosofía de Varona: el período liberal y eticista (1879), bajo la inspiración de Lastarria; el psicológico, evolucionista y pesimista (1884), inspirado en Spencer; el utilitarista y economicista (1889), bajo la inspiración de Stuart Mill; y el escéptico y pesimista, en el que su principal inspirador será Montaigne.

Varona no sólo se dedicó a la filosofía académica, sino que fue también un hombre público, de tal modo que su adscripción al positivismo tuvo un significado político, adoptando una filosofía renovadora frente al escolasticismo tradicional. Comenzó siendo autonomista, para más adelante situarse con los independentistas. Fue durante muchos años profesor de la Universidad de La Habana.

En el análisis que Varona hacía sobre la historia de Cuba y de Hispanoamérica, coincidía con los demás intelectuales en su postura negativa sobre el legado español, todavía vigente en Cuba, dado que seguía dependiente de la metrópolis. Veía que, tanto en Cuba, como en el resto de la América hispana, seguían presentes los hábitos culturales dejados por España, como indica en su artículo “El bandolerismo en Cuba”, donde analiza las causas de ese fenómeno social.

Tanto en su tratado de Lógica como en el de Psicología, sigue las orientaciones del positivismo de su época. Vamos a señalar aquí sólosus ideas sobre los fundamentos de la moral. Varona pretende realizar un enfoque científico de la misma, rechazando el método apriorístico o racionalista. Varona considera que el hombre es moral porque es social, y no al revés. Puesto que el hombre es un ser social, y eso no se puede discutir, surge de ahí el hecho moral. Y ubica la moral en la esfera afectiva de la psicología humana; esto es, lo que puede ser calificado de morales son los sentimientos y emociones. Las ideas y la razón intervienen, según él, en una etapa más avanzada del desarrollo moral de la sociedad.

Siguiendo a Schopenhauer, defiende que en la base de la moral está la compasión ante el dolor ajeno, aunque considera que no es sólo la compasión sino también la simpatía por las alegrías y bienestar de los demás lo que se halla también en la raíz de la moral. Estudia la moral y su fundamentación desde un enfoque evolucionista, advirtiendo que la moral ha tenido su historia y sus etapas. En las sociedades primitivas, predomina lo colectivo sobre lo individual. Se impone la obediencia a la autoridad. En realidad, el sentimiento moral nos hace orientar nuestra conducta como una adaptación al medio. Pero el individuo puede evolucionar, y con él su sentimiento moral, de acuerdo con la evolución del medio ambiente social. Dentro de esa adaptación al entorno social, Varona considera que el criterio moral fundamental es la solidaridad, convirtiéndose en una obligación para el ser social.

El problema que se plantea el autor es dónde queda, según esto, la libertad. En realidad, Varona ve que las virtudes son hábitos, como afirmaba Aristóteles. Pero eso no evita la libertad. A la hora de entender y definir la libertad, ve que se trata de un problema difícil y podría incluso ser ilusorio. Sólo podemos analizarla en el plano fenoménico. Según ello, vemos en muchos momentos que el individuo entra en conflicto, y tiene que decidirse y seleccionar una salida o acción. Luego tiene que tener libertad. La evolución de la moral la entiende Varona como un paso de una situación inconsciente a otra consciente, y en ese paso se da una maduración de la individualidad y de la libertad.

Varona se desmarca tanto de la ética kantiana como de la utilitarista. De Kant no le convence la idea de entender la razón práctica como una norma moral que determine lo que es bueno y malo para todos, puesto que esto supone ya un sentido moral. Esto no resulta convincente para Varona, quien piensa que la conducta moral es aprendida, como todo lo humano. Así, el imperativo categórico kantiano lo considera Varona como un poder internalizado. Tampoco le convence el utilitarismo de Bentham, puesto que el cálculo de placeres lo considera un modelo demasiado racionalista. Para él, la acción moral está inspirada enel hábito que la sociedad nos inculca para el beneficio de todos.

De esta forma, parecería que Varona está incurriendo en una falacia naturalista, como le acusa Francisco Romero, en la medida en que parece saltar de una descripción sociológica, sobre los hábitos sociales, a una presentación normativa y fundamentadora de la moral. C. Rojas Osorio no piensa que este juicio sobre Varona sea correcto, puesto que “hay falacia cuando pasamos de lo descriptivo a lo normativo. Pero si en las premisas tenemos un juicio valorativo, la conclusión bien puede ser también valorativa. Y creo que esto es lo que sucede en Varona. Me parece que su punto de partida es ya insertarse en la idea normativa de que el bien general de la sociedad es el que debe primar siempre sobre el bien individual. Y partiendo de ahí busca el apoyo en la biología, la psicología y la sociología para dicha norma”.

Esto no quita que sea problemático considerar que la solidaridadsea el fundamento de los valores morales. La solidaridad es un valor ético importante, pero no el fundamento, puesto que la solidaridad de un grupo puede orientarse hacia un fin malo (una banda de criminales) o hacia un fin bueno. Así, la solidaridad queda supeditada a otro principio, que sería su fundamento.

Varona también dedicó varios escritos al ámbito de la estética, interesándose en la literatura y otros ámbitos artísticos: Desde mi Belvedere, Estudios y Conferencias, y Estudios literarios y filosóficos.

Según los estudiosos de Varona, encontró en el arte el consuelo e inspiración que contrapesaba su escepticismo agnóstico en el que se situó al final de su vida. Así, como señala M. García Tudurí, “la literatura es la vía de escape de su espiritualidad». Efectivamente, como ya indicamos, la última etapa de su vida está dominada por el escepticismo, en la línea de Montaigne. Es un escepticismo y pesimismo que le suscita el estudio de la conducta y la naturaleza humana. Y vimos cómo en sus escritos morales consideraba que el ser humano está determinado por el ambiente, la conducta y el hábito. «Ahora, nos indica C. Rojas Osorio, recalca las pasiones con subido color individualista. Al parecer la experiencia vital le mostró la gran diferencia entre sus valores e ideales y lo que percibió en la práctica social humana”.

Un elemento determinante de su pesimismo fue la situación política de Cuba. Así lo expresa en uno de sus escritos: “Nuestras condiciones sociológicas nos han jugado una mala pasada. Cincuenta años nos estuvimos desangrando por salir del infierno colonial; y hoy nos encontramos con que somos, en lo material, colonia de Estados Unidos, y, en lo moral, colonia de España”. Igualmente, su fe en la ciencia y en el progreso también se fue quebrando, siendo un momento decisivo la primeraguerra europea de 1914, en la medida en que veía una contradicción que lucharan entre sí las naciones más desarrolladas, suponiéndose que el avance científico debería llevar consigo también un desarrollo moral.

Bibliografía:

-) Gómez Treto, Raúl: «Influencia del krausismo en Cuba», en Rodríguez  de Licea, T.Koniecki, D. (eds.), El krausismo y su influenciaen América Latina, Madrid, Fe y Secularidad/Fundación Ebert, 1989, pp. 187-209.

-) Conferencias filosóficas (Psicología), La Habana, Imprenta el Retiro, 1888; Conferencias sobre el fundamento de la moral, Nueva York y Londres, D. Appleton and Company.

Sobre los autores
Walter Espronceda Govantes 28 Artículos escritos
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