Francisco López-Segrera: “El profesionalismo de la política exterior de Cuba hacia Estados Unidos será clave en el futuro próximo”

Foto: Ismael Francisco / Cubadebate

El próximo 20 de enero Donald Trump tomará posesión como el 45 presidente de Estados Unidos. Atrás quedan los dos últimos años, marcados por el inicio de un dinámico proceso de normalización de relaciones encabezado por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. Para Cuba, dicho camino político ha sido el fruto de la victoria de la resistencia del pueblo cubano y, además, de una adecuada visión pragmática y estratégica por parte de liderazgo político cubano, sobre todo en el entorno del presidente Raúl Castro. Para analizar el camino desandado y qué puede deparar el futuro, Cuba Posible ha dialogado con el profesor y politólogo Francisco López-Segrera.

1. Barack Obama termina sus ocho años de mandato frente al gobierno de Estados Unidos. Ha sido un importante impulsor de la normalización de relaciones con Cuba. ¿Cuáles han sido sus mayores contribuciones a favor de las relaciones bilaterales entre ambos países? ¿Cuáles límites dejó?

A continuación trataré de resumir en forma de hipótesis la respuesta a esta primera pregunta[1].

1. A diferencia de lo ocurrido en el restablecimiento de relaciones de Estados Unidos con China y Vietnam, es obvio desde el 17D de 2014 y en especial desde que se restablecieron las relaciones el 20J de 2015, qué estas avanzarán hacia la “normalización” dependiendo de un quid pro quo. Es decir, de concesiones que debe hacer Cuba a cambio de la flexibilización y desregulación de aspectos del bloqueo-embargo por la administración Obama.

2. Si bien la política del Presidente Obama hacia Cuba parece partir de la premisa de que Estados Unidos tomará decisiones y medidas acordes con sus valores y que convienen a sus intereses, independientemente de lo que haga o no el Gobierno cubano como respuesta a ellas, este último percibe, al no haberse levantado el bloqueo, que es el quid pro quo lo que rige esta política.

3. Obama, antes de terminar su mandato, podría haber avanzado mucho más en desregular las actuales prohibiciones propias del “embargo”, aun cuando el Congreso no haya aprobado su eliminación. Si no lo ha hecho, es debido a que su política hacia Cuba, su forma de concebir las relaciones, es mediante un quid pro quo. Esta fórmula tal vez se vio reforzada en el marco de la coyuntura electoral, con el fin de atraer la mayor cantidad posible del voto cubano-americano.[2]

4. Tanto el Presidente Obama y el Departamento del Tesoro, de un lado, y el Presidente Raúl Castro y el Ministro de Relaciones Exteriores y Bruno Rodríguez, de otro, coinciden en que, pese a ciertas medidas de Obama que tienden a flexibilizarlo, el bloqueo-embargo sigue en vigencia sin apenas modificaciones sustanciales.[3]

5. Paradójicamente, si bien con Obama se han restablecido las relaciones diplomáticas, durante sus mandatos se han reducido las relaciones comerciales entre Cuba y Estados Unidos y se han incrementado las multas a Cuba.

6. La política del presidente Obama no es más de lo mismo, pues la “doctrina Obama” no parte del mismo supuesto de la de George W. Bush (2001-2009): “with us or against us”. A diferencia de esto, Obama se ha movido hacia la aceptación de las diferencias, hacia la solución negociada de los conflictos, la multipolaridad, el “smart power” y el “soft power”, tratando de fortalecer sus intereses y valores mediante el énfasis en la multipolaridad, en el diálogo y la negociación, aunque sin renunciar a imponer su política por otros medios que pueden incluir acciones encubiertas y agresión militar.[4] Precisamente por esta nueva visión —resultado de la declinación hegemónica de Estados Unidos— es que ha restablecido las relaciones con Cuba, aunque trate de desestabilizar a Venezuela y a los gobiernos pos-neoliberales y progresistas de la región —Bolivia, Ecuador— y perciba al Brasil post-Dilma, a Macri y a los países de la Alianza del Pacífico como sus verdaderos aliados.

7. La visita del presidente Obama a Cuba, del 20 al 22 de marzo de 2016, le permitió consolidar una política que le ha reportado grandes beneficios políticos: “He venido aquí —afirmó Obama— para enterrar el último resquicio de la Guerra Fría en el continente americano. He venido aquí para extender una mano de amistad al pueblo cubano”. Cuba, por su parte, asumió este desafío dándole plenas libertades de movimiento y de dirigirse públicamente a la población cubana, en la medida que su estabilidad política no la hace temer por los resultados e impacto de esta visita.

8. Un hito importante de la política de Obama hacia Cuba fue su “Directiva Política Presidencial 43: Normalización de relaciones Estados Unidos-Cuba”, pese a que aún contiene elementos de la vieja política de Estados Unidos hacia Cuba y trata de influir en los cambios que están ocurriendo en la Isla y no implica eliminar el bloqueo. Si bien Obama dio muchos pasos positivos en las relaciones con Cuba, dejó como principal límite a su política el no haber desmantelado aspectos claves del bloqueo que estaban en sus manos.

9. De acuerdo al Gobierno de Cuba, para que existan relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos es necesario: que se elimine el bloqueo económico, comercial y financiero; que se devuelva a Cuba el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo; que cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba violatorias de las normas internacionales y lesivas para la soberanía de la Isla; que se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas y los intentos de fabricar una oposición política interna dirigida a un “cambio de régimen”; que se elimine en el terreno migratorio la Ley de Ajuste Cubano, que promueve la inmigración ilegal y el programa “parole” para profesionales médicos cubanos, que priva a Cuba de recursos humanos para atender la salud de la población o para la cooperación con otros países; y que se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de Estados Unidos y en especial por el bloqueo.[5]

2. ¿Cuáles son los caminos pendientes para alcanzar el tipo de relación bilateral que pueda ser compartida por los dos países?

En diversos trabajos he sustentado la hipótesis de que el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es una política de Estado que sobrevivirá a las presidencias tanto de Obama como de Raúl Castro. Sin embargo hay elementos que tienden a su reversibilidad y otros a hacerla irreversible[6].

Entre los primeros tenemos: la decisión de Obama es una orden ejecutiva que puede ser derogada por el Presidente electo Donald Trump; Obama tuvo escaso tiempo político para consolidar su política hacia Cuba; en la presidencia de Trump pudiera producirse un incidente entre ambos países que las descarrilara.

Tiende a hacer las relaciones irreversibles y a consolidarlas como política de Estado, entre otros aspectos, lo siguiente: las encuestas realizadas a los norteamericanos y a los cubanoamericanos muestran que una gran mayoría está a favor de las relaciones; dado el interés que hay en el mercado cubano es posible que se logre un apoyo bi-partidista a esta política; a instancias del presidente Obama se han presentaron varios proyectos de ley para levantar el embargo; no podemos afirmar categóricamente que Trump modificará sustancialmente la política de Obama hacia la Isla.

Además de las hipótesis arriba enunciadas, se ha argumentado en forma novedosa acerca de siete áreas de problemas que hay que tener en cuenta a la hora de analizar las relaciones Cuba- Estados Unidos: Cuba ha sido considerada como una parte de Estados Unidos, como una “fruta madura” que debía caer en su regazo; las negociaciones entre ambos países no empiezan ahora, ni se circunscriben a lo bilateral como ya se observó en las negociaciones previas sobre temas africanos, entre otros; fue en 2014 cuando estuvieron maduras las condiciones para dar pasos y restablecer las relaciones; Estados Unidos no va a modificar sus valores e intereses a la hora de negociar con Cuba, ni tampoco sus objetivos con relación a la Isla; pese al doble estándar de Estados Unidos en temas como los derechos humanos, lo esencial es avanzar en la agenda de acuerdos y temas posibles de negociar y tratar de normalizar las relaciones, sin quedarnos entrampados en una normalización ideal; la cultura cubana, no es solo fusión de lo africano y español, ya que la población indígena fue prácticamente exterminada, sino también de lo norteamericano, elemento esencial de nuestra cultura; por último, el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, tiende a que la percepción de Cuba en dicho país, e incluso a nivel mundial, sea mucho más positiva como muestran las encuestas.[7]

En resumen, el gobierno cubano debe continuar negociando como hasta ahora aspectos diversos de las relaciones con Estados Unidos. Se han producido avances importantes en las siguientes áreas, entre otras[8]:

—Negociaciones y acuerdos varios con empresas de líneas aéreas, cruceros, hospedaje, y telecomunicaciones.

—Seguridad Nacional: terrorismo, ciber-seguridad etc.

—Salud: colaboración en la lucha por la erradicación del dengue y el Zika, tratamientos para el cáncer en Estados Unidos con vacunas cubanas.

—Medio Ambiente: acuerdos para tomar medidas conjuntas contra la polución marítima y posibles desastres por derrame de petróleo o de otra índole.

—Viajes: pese a las dificultades que pone Estados Unidos con los visados los viajes a la Isla se han incrementado en un 80 por ciento en los dos últimos años.[9]

3. Para lograr lo anterior, ¿qué se podría hacer durante el próximo mandato de Donald Trump? 

Si bien la victoria de Trump implica una hegemonía total del Partido Republicano y de la extrema derecha, esto no implica necesariamente una involución negativa en las relaciones con Cuba.

Pudieran presentarse dos escenarios. El primero sería continuar con las negociaciones iniciadas como resultado de la política de Obama, aunque el presidente Trump pudiera en alguna ocasión hacer alguna declaración agresiva como la que hizo con ocasión de la muerte de Fidel Castro. No es presumible que se den pasos, al menos en los primeros meses de su Administración, para eliminar totalmente el bloqueo. Este primer escenario se vería impulsado dado el interés de invertir en la Isla por la mayoría del empresariado cubanoamericano y de amplios sectores del empresariado norteamericano. Desde el punto de vista estratégico de Estados Unidos, esto pudiera impedir una relación cada vez más estrecha de la Isla con China, Rusia y la Unión Europea, cuyas relaciones económicas con Cuba privan a Estados Unidos y a su empresariado de importantes oportunidades de negocios.[10]

Otro escenario posible sería una política de mayor confrontación para quitarle a Cuba los beneficios recibidos por la política de Obama. Algunos opinan que lo expresado por el Secretario de Estado de Trump el 11 de enero de 2017 ante el Senado, podría ir en esa dirección, pues planteó no eliminar el bloqueo a Cuba. Se harían declaraciones por Trump derogando y ridiculizando la “Directiva presidencial 43: Normalización de relaciones Estados Unidos-Cuba” de Obama hacia la Isla. Los defensores de este escenario argumentarían que una política hostil hacia la Isla, en un momento de crisis en Venezuela —su principal socio comercial— y de una situación económica difícil en Cuba, podría rendir dividendos en forma rápida a diferencia de otras acciones de política exterior con actores de mayor poderío y relevancia como China e Irán, entre otros. Esto no implica que se romperían las relaciones, pero sí que se paralizarían o revertirían incluso todas las negociaciones que se percibieran como beneficiosas para la Isla y se recrudecerían los aspectos financieros del bloqueo.

Dada la brevedad que exige una encuesta, no puedo entrar en un análisis del proteccionismo de Trump, de su oposición a los tratados de libre comercio aprobados (TLC) o por aprobar en el Pacífico (TPP) y en el Atlántico (TTIP), ni de sus halagos a cierto sectores de la comunidad cubana de la Florida hostiles al gobierno de Cuba, pero hasta ahora no se ha mostrado como partidario acérrimo del bloqueo ni se ha opuesto de manera clara a las relaciones de Estados Unidos con Cuba, ni a las inversiones norteamericanas en Cuba.

Es posible que Trump bloquee el plan de energía limpia de Obama y que haga todo lo posible por desmantelar el “Obamacare”, que siga afirmando que construirá un muro que pagarán los mexicanos, que exhiba como victorias rápidas y pírricas de su política proteccionista que algunos fabricantes de autos o aires acondicionados desvíen un monto de sus inversiones de México y de otros países hacia Estados Unidos, que impida que se materialicen el TPP con Asia y el TTIP con Europa, que ponga palos en la rueda al TLC, que aplauda el Brexit, que sus políticas de populismo de derecha de corte aislacionista le obliguen a elegir entre “borrar del mapa al Estado Islámico” o bien ser coherente con el aislacionismo, pero nada de esto implica que una política agresiva hacia Cuba tenga que ser necesariamente una prioridad.

Los factores apuntados más arriba tienden a que sea el escenario positivo el que se consolide y predomine, pese a retóricas declaraciones. El profesionalismo de la política exterior de Cuba hacia Estados Unidos, que tiene como piedra angular no condicionar ni negociar cambios internos ni en política exterior por presiones del país norteño, será clave al respecto. Es previsible que el gobierno cubano siga dando pasos constructivos y sin estridencias en el desarrollo de dichas relaciones y en la negociación con otros actores internacionales de relevancia, a la vez que continúa con la actualización de su modelo económico.

NOTAS:

[1] Para un análisis más profundo de esta primera pregunta ver mi libro Cuba-EE.UU. De enemigos cercanos a amigos distantes. (1959-2015) El Viejo Topo. Barcelona y el texto publicado por Cuba-Posible en mayo de 2016 titulado: Las relaciones Cuba-EE.UU. De la euforia al ecepticismo.

[2]  El bloqueo-embargo consiste en un complejo de leyes  tales como: Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, la Ley de Asistencia al Exterior de 1961, la Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton.

[3] Vid. Departamento del Tesoro. Preguntas frecuentes referidas a Cuba, abril 21, 2016. https://www.treasury.gov/resource-center/sanctions/Programs/Documents/cuba_faqs_new.pdf.

Vid. discursos del Presidente Obama el 17D de 2014 y de 22 de marzo de 2016; la conferencia de prensa de 17 de marzo de 2016 del Canciller de Cuba Bruno Rodríguez  y el Informe Central al VII Congreso del PCC del Presidente Raúl Castro. Estos documentos pueden consultarse en la web de Cuba Debate http://www.cubadebate.cu/

[4] Vid. J. S. Nye (2003) La paradoja del poder norteamericano. Taurus, Madrid. J. S. Nye (2011) El poder estadounidense en el siglo XXI. Dossier Nro. 42 enero/marzo, 2012. J. Goldberg “The Obama Doctrine” The New Atlantic, April 2016 Issue. En http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/04/the-obama-doctrine/471525/

[5] Vid. Informe al VII Congreso del Partido por Raúl Castro, 17 de abril de 2016. En http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/

[6] Vid. Soraya M. Castro: Cuba- Estados Unidos, finalmente diálogo entre pares. Revista Temas 81-82, enero-junio de 2015. http://temas.cult.cu/

Hernández: Siete tesis en torno a la normalización entre Cuba y los Estados Unidos. Revista Temas 81-82, enero-junio de 2015. http://temas.cult.cu.

[9] Ver los discursos y entrevistas de prensa del Presidente Raíl Castro, del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez, y los comunicados de Josefina Vidal, Directora de Estados Unidos de la Cancillería cubana, acerca los resultados de las distintas rondas de negociaciones.  Ver también la carta de 16 de diciembre de 2016 de Carlos Gutiérrez, ex-Secretario de Comercio de la Administración Bush, a Donald Trump explicando lo positivo para Estados Unidos. de las relaciones con Cuba y de los avances alcanzados en el desarrollo de dichas relaciones.

[10] La eliminación de la “Posición Común” hacia Cuba  por la UE en diciembre de 2016– que supeditaba su política hacia la  Isla a la de Estados Unidos: -, tiende a facilitar que se amplíen las relaciones de todo tipo y las inversiones de los países europeos con Cuba.

Sobre los autores
Francisco López Segrera 6 Artículos escritos
(Santiago de Cuba, 1940) Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, del que fue vice-rector (1980-1988). Doctor en Derecho por la Universidad de la Habana (1962). Doctor en estudios latinoamericanos, Sorbo...
Cuba Posible 188 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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