El rap semanal

Imagen: Cartel del evento de Hip-Hop cubano Puños Arriba
“Ser bueno es el único modo de ser dichoso.  Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.
José Martí.

I

Desde hace algún tiempo, al interior de la comunidad hip-hopera cubana suelen escucharse frases como las siguientes: “El rap cubano se ha quedado atrás” o “El rap en Cuba está anquilosado”. Las referidas expresiones —de evidente desasosiego— se han visto igualmente reflejadas en entrevistas a raperos o productores musicales1, llegando incluso hasta los predios académicos mediante tesis que analizan el declive del movimiento de rap nacional desde una mirada interseccional.2 Estas apreciaciones con rasgos “apocalípticos” tienen un basamento lógico y justificado. Movimiento, la primera revista cubana especializada en estos temas, sucumbió luego de once números3, y hasta el momento no parece que exista una voluntad política para retomarla.

Los festivales de rap fundados por “Grupo Uno”, que fungieron como importantes plataformas para visibilizar globalmente los cuatro pilares básicos de la cultura hip hop en Cuba, desaparecieron. Los simposios de hip hop cubano, espacios teóricos imprescindibles para el intercambio de miradas sobre temáticas relativas al activismo, identidad, género, racismo, sexualidad, subalternidad, discriminación racial y empoderamiento social, perdieron enormemente en eficacia y visibilidad.4 El empuje arrollador del fenómeno musical conocido como reggaetón, la pobreza de gestión emprendida por la Agencia Cubana de Rap para promocionar a las agrupaciones y solistas que conforman su catálogo artístico (me refiero a los grupos que cultivan el rap ortodoxo) a través de todos estos años; así como la fragmentación, diáspora y luchas intestinas de muchas/os de los exponentes de esta cultura de resistencia, parecen ser otros de los múltiples motivos que apoyan las opiniones de carácter público citadas al inicio.5

Lógicamente, todas estas dimensiones traen aparejadas diversas interrogantes: ¿Cómo entender que el hip hop, una herramienta de transformación social que ha resultado ser tan útil para muchas/os jóvenes cubanas/os y que ha aportado valores positivos a nuestra cultura nacional, haya cedido tanto terreno y se encuentre prácticamente en off? ¿Existe algún elemento unificador que permita analizar (de manera transversal) todo este conjunto de procesos de “desmantelamiento” cultural? ¿Qué estrategia/s alternativa/s esgrimir desde lo educativo para reactivar las franjas aún salvables de esta fuerza creativa denominada hip hop, en Cuba?

Con relación a este particular, me sedujeron las palabras de Víctor Fowler Calzada cuando lo entrevistaba para mi proyecto de libro. El reconocido poeta y ensayista expresaba: “(…) Creo que el rap puede ser una voz para intentar cambiar el esquema de ciertas tradiciones culturales afianzadas de forma negativa en las sociedades como el machismo, el sexismo, la homofobia, los fundamentalismos. Pienso que para lograr todas esas dimensiones, los cultivadores del rap en Cuba deben ser al mismo tiempo una fusión de filósofo y político. Te confieso algo que soñé, más que esperé, del rap en Cuba. Yo le decía en una ocasión a mi amigo Pablo Herrera: «brother, algún día tenemos que lograr la realización de un concierto de rap con textos basados en poemas de Lezama, en el teatro Carlos Marx». Y Pablo se reía. Pero yo volvía a mi sueño: «Esto hay que elevarlo, conservar la autenticidad de este arte junto con las herramientas que nos negaron. Esto tiene que ser como hizo Deep Purple, que tocó con la Sinfónica de Londres». Es decir, raperas y raperos cubanos en franca armonía con la Sinfónica Nacional. Ese debe ser el nivel desde el punto de vista estético: en el desarrollo escénico, en el manejo de las voces, en la apropiación de los instrumentos, etc. Los que hacen rap en Cuba deben ser como Simone de Beauvoir, Gramsci, Foucault y al mismo tiempo, ser Mozart, Bach y John Cage. Pero para lograr esto, el movimiento hip-hopero en Cuba debe alcanzar una mayor conciencia, estudiar quiénes son, por qué están ahí, a dónde van, adquirir sentido de misión, entender qué es lo que deben revolucionar, cuál es su función en las comunidades, cuál es su relación con la alta cultura, aprender a crear alianzas con los intelectuales, profundizar en su mensaje, contar la verdad… ¡toda la verdad! de esas comunidades en las que están, ya sea de sus tristezas o sus alegrías (…)”6

Evidentemente, para lograr el ambicioso sueño de Fowler y pertrecharse de esas herramientas antes negadas, las/los cultivadoras/es de la cultura hip hop en Cuba necesitan continuar aumentando su riqueza espiritual, tener acceso a información actualizada y emplearse a fondo para cultivar una sólida educación que les permita absorber la incertidumbre. Leyendo el fascinante libro titulado Comunicología. Temas actuales, tropecé fortuitamente con la denominada Gap Hypothesis o Teoría del Distanciamiento, la cual pone de manifiesto que: “cuando la introducción de la información de los medios de comunicación de masas en un sistema social se incrementa, los segmentos con un status socioeconómico alto, tienden a adquirir esta información de una manera más amplia que los segmentos socioeconómicos bajos7”, o dicho de otra manera: existe un distanciamiento progresivo entre las clases altas y bajas debido a la adquisición de la información, ya que la misma contribuye a enriquecer el conocimiento y este deviene factor esencial para la afirmación personal y social. Si a ello se unen las desiguales oportunidades de acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) y el uso periódico de diferentes tipos de información, resulta entonces evidente que un grupo social tendría mayores competencias operativas que el otro a la hora de manejar contenidos y tecnologías diversas, siendo los primeros interactuantes y los segundos, interactuados.8

Pongamos como ejemplo del tema que nos atañe a cultivadores de géneros como el reggaetón, house y rap. Es posible que los primeros y segundos (ya posicionados, es decir, con mejores recursos económicos), puedan utilizar con más facilidad la Internet para colocar sus contenidos y acceder a información actualizada. Con ello asegurarían más nichos de mercado que aumentarían, como es lógico, sus ingresos económicos.

Igualmente en sus estudios de grabación independientes poseerían versiones más avanzadas y con altas prestaciones de plataformas digitales de edición musical como Cubase, Logic Pro X, Pro Tools, Ableton Live, Sonar y Serato DJ, mientras que los terceros tendrán que bregar con versiones más antiguas del FL Studio (el conocido Fruity Loops), Virtual DJ, Sound Force, Vegas. También podría suceder que algunos no cuenten con la alfabetización tecnológica que les permita conectarse a la WIFI y poder descargar contenidos relacionados con su oficio. El resultado sería entonces funesto para ellos, ya que no sabrían cuáles herramientas ni en qué sitios digitales buscar de manera efectiva mientras se les agota su tiempo de conexión, que no resulta un servicio precisamente barato para la economía de la cubana y el cubano de a pie.

Están los que no pueden tener ni lo uno ni lo otro en cualquiera de estos géneros, ya que no cuentan con la posibilidad de adquirir computadoras de escritorio, laptops, móviles, tabletas, o acceso a Internet para descargar tutoriales, videos de YouTube o libros actualizados, y dependen entonces de ahorrar centavo a centavo (con un esfuerzo abrumador y orando al cielo con el objetivo de que nadie en la familia enferme) para que un productor musical (desprovisto también de información) les fabrique dos o tres backgrounds maltrechos que terminarán sonando arcaicos, porque ya las tendencias musicales que hasta ese momento estaban de moda, transitaron. Al final de la cadena se encuentran los que ni siquiera pueden hacer nada de lo anteriormente dicho, porque las difíciles circunstancias que impone la vida no se los permite, por mucho que amen la música. Debo aclarar que estoy en desacuerdo con la cruzada o satanización de cualquier género musical.

Lo anteriormente expuesto no significa que no se tengan en cuenta las actitudes y aptitudes propias de cada cantante, productor musical o beatmaker a la hora de enfrentarse a estas tecnologías por avanzadas o atrasadas que sean, o que un software sea más importante que otro. Existe un respeto y libertad de acción ante la amplia gama de programas informáticos de grabación, producción y post-producción musical, pero es evidente que las condiciones u oportunidades no son las mismas para todos, lo cual provocará que algunos se mantengan siendo alfabetos tecnológicos y otros analfabetos funcionales. Por tanto, es de esperar que el resultado final sea una brecha o distanciamiento insalvable.

Según cifras publicadas por el Banco Mundial, nuestro país es el que más invierte en educación9, lo cual es un dato fascinante, pero también es cierto que en los llamados Joven Club de Computación, e incluso en las escuelas de música, no se imparte a profundidad estos saberes. Considero que además de los talleres que se ofrecen en instituciones como la Asociación Hermanos Saíz (La Madriguera) y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, sería conveniente ir pensando en un futuro cómo implantar plataformas cognitivas que permitan a las nuevas generaciones de músicos estar a la altura de los tiempos que corren. Insisto en ello porque no es difícil imaginar que debido a las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, la piratería y la desconcentración de los mercados, exista una tendencia cada vez más decreciente en los ingresos de la industria musical a nivel nacional.

En la Berklee College of Music, donde se han graduado artistas de la talla de Quincy Jones, Diana Krall, Juan Luis Guerra, Steve Vai, entre otros, existen sitios web encauzados a ofrecer lecciones gratuitas de composición, detalles técnicos, métodos de aprendizaje y apartados destinados a los DJs, en los cuales se brindan textos básicos muy bien elaborados y descargas de video con lecciones prácticas. En nuestro país existen excelentes músicos y profesores, también jóvenes graduados de la Universidad de las Ciencias Informáticas, emprendedores y DJs de todos los géneros musicales, los cuales constituyen un capital humano privilegiado. ¿Por qué no invertir en ellos cualitativa y cuantitativamente? Apostar por un capital humano eficiente, significa que podemos estar hablando de crecimiento económico a mediano y largo plazo. La música también se incluye dentro de ese concepto que muchos estudiosos denominan “marca país” o “imagen país”. ¿Cómo está representada en estos momentos nuestra “imagen país” en materia musical y cómo lo estará dentro de cincuenta, cien años?

II

El principal valor de la información consiste en dotar a los seres humanos de herramientas que incidan directamente en sus propias decisiones. La Agencia Cubana de Rap (ACR) se creó con el fin de promover y comercializar el catálogo de artistas que formaban parte de la misma, pero fue una institución de nuevo tipo, que no sabía cómo lidiar con estos géneros y estilos musicales de origen foráneo.10 Para más confusión, se trataba de comercializar una música elaborada no del modo tradicional, sino a golpe de samples y loops.

En nuestro país existe una tendencia mental marcadamente positivista en ciertos estamentos directivos y ello impone límites con lo novedoso, subjetivo, audaz, transgresor. Igualmente existe una tendencia en las/los artistas del hip hop en Cuba en subvalorar o desconocer el lenguaje institucional y el ejercicio del Derecho. Ahora bien, independientemente de que todo acto conlleva riesgos, si los directivos y trabajadores de la Agencia Cubana de Rap, así como de las discográficas nacionales, hubieran tenido acceso a información y educación adecuadas, ¿se podría haber evitado cometer muchos actos de improvisación? ¿Existieran más fonogramas de rap en el maltrecho mercado musical cubano?

Según el investigador Joaquín Borges-Triana, la maqueta del primer álbum A lo cubano, fue presentada por “Amenaza” (así se nombraba anteriormente “Orishas”) en cuanta discográfica cubana existía, y en ninguna le prestaron atención. Posteriormente, de este álbum fueron vendidas 400,000 copias en 23 países alrededor del mundo.11 Si las personas encargadas de dirigir las políticas culturales y los medios de comunicación masiva en nuestro país supieran que Paulito FG, El Tosco, Irakere y Adalberto Álvarez rapearon en su momento, que Harry Belafonte se reunió 11 horas con Fidel Castro para hablar sobre hip hop y el resultado de este encuentro contribuyó (junto a otros factores como la profesionalización de las/los raperas/os) a la creación de la Agencia Cubana de Rap, si conocieran de los proyectos acunados por la cultura hip hop en Cuba con el noble propósito de ir a las prisiones, las visitas de raperas/os a los enfermos de cáncer, niños hospitalizados, si estuvieran al tanto de las miles de canciones de rap en contra de las guerras, de la violencia hacia la mujer, y a favor de las personas negras, los gays, etc. ¿Sería esta dimensión cultural mérito suficiente para que se proyectara alguna vez en la televisión cubana ‒sin censuras‒ el concierto ofrecido en el cine-teatro Acapulco por el proyecto Créeme, del pintor cubano Michel Mirabal? ¿Se les dedicaría un concierto completo o un documental a los grupos “Trampa Explosiva” y “Primera Base”? (el primero cultiva el rap cubano desde 1990 y el segundo, desde 1993). Ambos han ganado importantes premios locales y nacionales. No son los únicos. ¿O tal vez pensar en una película que muestre fehacientemente (con sus luces y sombras) el recorrido de nuestro rap nacional, con una mirada propia?

Hasta la actualidad, el único audiovisual que recoge esas experiencias hasta un momento histórico determinado es Cuban Hip Hop: Desde el principio, de las realizadoras estadounidenses Vanessa y Larissa Díaz. Por otro lado, si los artistas del hip hop en nuestro país esgrimieran herramientas desde una mirada proposicional y dialógica… ¿En qué estamento cultural se encontrarían actualmente? Gracias a los cursos sobre la historia social del negro en Cuba, impartidos por el intelectual Tomás Fernández Robaina en la Biblioteca Nacional José Martí, la denominada “vieja escuela” de rap cubano ganó mucho en conocimiento. Luego, ese saber se vio reflejado en los textos de las canciones de muchas/os maestras/os de ceremonia. Al propio tiempo, muchas/os intelectuales se enriquecieron con la lírica rapera y acentuaron aún más sus conocimientos porque tuvieron una plataforma teórica desde la cual trabajar. Es decir, hubo intercambio, fluidez, retroalimentación. Y esa es la base de todo proceso comunicativo. ¿Por qué se perdió esa conexión o alianza?

El saldo actual podría derivar en la concepción errónea de algunos raperos de la “nueva escuela” que consideren a los intelectuales como entes densos e inalcanzables. Al propio tiempo, algunos intelectuales podrían considerar que las/os raperas/os son seres que están supeditados a un destino trágico, labrado por ellos mismos. Ruido en la comunicación, transmisión, unidireccionalidad. En cambio, si las/los hip-hoperas/os cubanas/os tuvieran más noción de nuestra historia por una voluntad personal de búsqueda y un “empujoncito” de las/los intelectuales… ¿Quizás existiría una exposición en el Museo de Bellas Artes dedicada al graffiti, la cual vaya transitando desde las pictografías en las cuevas de Punta del Este y el Indio, los mamarrachos de Silvano Schueg (El Chori), los “anaforamas” o “firmas” bantúes, los trabajos de Arte Calle, Puré, TTVV, Hacer, hasta las actuales obras de artistas como Luis, Yulier P15 y Osmani Urbay (DJ Slam 76)? ¿Se elaboraría algún tema musical con fragmentos de la música de Harry Lewis y Los Papa Cun Cun? ¿Invitarían a las raperas y raperos a las academias, sería común que las b-girls y b-boys concertaran charlas sobre su arte en nuestras universidades?

Si Violente, del reconocido músico Edesio Alejandro fue la primera ópera-rock realizada en Latinoamérica, según los críticos… ¿No pudiéramos pensar en crear una ópera-rap? Ya la Compañía Rosario Cárdenas estrenó en el año 2013 una obra titulada Tributo a El monte, en homenaje a la antropóloga Lydia Cabrera, con la participación del Dj Iván Lejardi y el grupo de rap “Fuera de Norma”. En este mismo año 2016, en la Gala de Premiaciones del programa Cuerda Viva participaron juntos la destacada agrupación de música coral “Vocal Leo” y el proyecto “Guámpara Music”, donde está incluido el grupo santiaguero de rap “Golpe Seko”.

III

En el enjundioso texto titulado Para saber del Paquete. Comercialización y consumo por cuenta propia12, de los autores Amado Alejandro Armenteros y Manuel Calviño, se pone en evidencia el carácter dual del Paquete Semanal (funciona como un fenómeno socializador y comercial). Por un lado presenta un espíritu mercantil y por el otro un perfil humanista, ya que genera empleo, sociabilidad. Pero lo más interesante es que fomenta un consumo de entretenimiento con valor educativo, porque podemos acceder a revistas y libros de ciencia, historia, música, deportes, etc. Entonces, si el Paquete Semanal es el Internet de los pobres, según el habla popular… ¿Por qué casi no hay rap cubano en él? Salvo algún que otro videoclip de “Los Aldeanos”, una pequeña discografía dispersa y una promoción de “La Real y la Reyna”, resulta prácticamente imposible constatar en el Paquete la abundancia de videoclips o filmes que traten acerca del rap nacional.

Ello resulta interesante y doloroso a la vez, porque estamos hablando de un recorrido de 20 años o más de cultura hip hop en nuestro país. No sucede lo mismo, en cambio, con los videos de reggaetón o timba. Una tendencia que puede constatarse actualmente en el Paquete Semanal es la de los reguetoneros produciendo videoclips con una estética rapera. Un ejemplo de ello lo constituye “De corazón”, del reguetonero Metáliko, con una factura y discurso impresionantes. O “Criminal”, otro videoclip donde rapean Chakal y Yakarta, Sr. Nohaya, Amilkele “El Ministro”, Franny “El Fenómeno”, El Ondure, Mr. Don, Mozart y Keyel. ¿Por qué no aprovechar la alternativa de acceder a una plataforma que cada semana garantiza la visibilidad a nivel nacional y que, por demás, prácticamente no lo brinda la televisión? ¿Por qué tiene que ser casi una gestión personal del creador del Paquete incluir música rap?13 ¿Se trata entonces de una apatía o adormecimiento hip-hopero? ¿Gap Hypothesis paquetera, tal vez?

El hecho de que no exista prácticamente hip hop cubano en el Paquete Semanal, es una clara advertencia de que esta brecha cognitiva resulta cada vez mayor. ¿Por qué no subvertir este mensaje? Sabiendo de antemano que en un futuro el Paquete Semanal pudiera desaparecer por el tema de la piratería y el derecho de autor para evolucionar hasta convertirse en una agencia publicitaria, ‒según palabras de su creador Elio Héctor López14 (“El Transportador”) quien curiosamente, en los inicios de este proyecto se apoyó en muchos Djs de provincia para distribuir los contenidos que él y su equipo de trabajo generaban-, bien pudiera plantearse la comunidad hip-hopera cubana una estrategia emergente: crear una suerte de carpeta especializada en hip-hop cubano. O sea, un fichero repleto de videoclips, discografías, documentales, entrevistas, libros académicos y de ficción (ya contamos con Marité, el primer libro cubano de literatura infantil cuya protagonista es una rapera), revistas, folletos o tutoriales sobre cultura del sonido, conciertos en vivo, conferencias educativas que pudieran ofrecer intelectuales cubanos o foráneos sobre la importancia del rap cubano y su vínculo con otros géneros musicales.

Podrían introducirse charlas de los propios protagonistas de nuestro hip hop a lo largo y ancho del país, narrando sus experiencias de vida, maneras de rapear, grafitear, hacer beat box, proyectos. Podrían estar igualmente expuestas las opiniones de un público que guste o no de este género, porque eso sería un medidor valioso. Se pudiera también pensar en incluir textos y audiovisuales que traten sobre hip hop y cultura alternativa, hip hop y cocina, hip hop e idiomas, hip hop e industria del entretenimiento, diccionarios y enciclopedias sobre hip hop, hip hop y empoderamiento social, hip hop y spoken word (ya tenemos el primer DVD de esta reconocida expresión poética en Cuba), hip hop y nuevas tecnologías, hip hop y comunicación, hip hop y política, hip hop y pedagogía, hip hop y género, hip hop y sexualidad, hip hop y medio ambiente, hip hop y psicología.

¿Qué sabemos de la depresión en las/los raperas/os o cultivadores de esta cultura de resistencia, por ejemplo? Abordando otro punto, que también guarda relación con lo anteriormente expuesto: ¿Qué pasaría si además de todas estas dimensiones, existieran intermediarios culturales que fungieran como filtros críticos? Es decir, no crear censores, sino una especie de guerrilla semiológica hip-hopera. Que no se trate simplemente de ubicar desorganizadamente materiales de toda índole en ese archivo, de lo que hablo más bien es de balancear democráticamente esos contenidos y fomentar la adecuada preparación de las/los artistas/agrupaciones hip-hoperas cubanas. ¿Por qué no crear un programa de televisión alternativo que trate nuestras temáticas hip-hoperas?

Existe en el Paquete bastante rap foráneo con dosis de bling bling y hegemonía. Un rap colonizador que utiliza cuerpos fragmentados femeninos bailando twerking. Tiene derecho a existir, no debemos satanizar los consumos. Incluso tiene nombre y apellido: diversidad y mercado. Pero al propio tiempo, en esa misma carpeta, se podrían ubicar materiales que aborden un hip-hop positivo, con mensajes no sexistas, con interesantes historias de amor que narren experiencias enriquecedoras no exentas de altibajos, con canciones de rap que incluyan textos que ericen la piel porque devienen canto a la comunidad, a “los jodidos” de este mundo, a la otredad, a la pedagogía (del oprimido), a los jóvenes, a la patria de todas y todos. Un rap que no esgrima un flow que muestre una sola historia, un solo camino, un enfoque vertical y decadente. Un rap humanista, esperanzador, nada panfletario, que nos haga creer que el camino recorrido ha valido la pena. Un rap genuinamente cubano, más allá de las guayaberas y las palmas. Un rap semanal. Tal vez de esta manera, el sueño lezamiano de Víctor Fowler no sea del todo irrealizable.

NOTAS:

1. Martiatu, Castillo Arsenio: Pablo Herrera en el laberinto del hip hop. Movimiento No. 5, MINCULT. p. 12.; Puerto, Matienzo María: La historia es no quedarse atrás. Movimiento No. 6, MINCULT. P. 13.

2. Pérez, Arencibia María Lourdes: Una mirada al movimiento de rap cubano. Declive del movimiento de rap en Cuba. Trabajo de diploma. Cuba, diciembre 2009.

3. Rodríguez, Enrique Jorge: El rap cubano no se mueve. Consulta realizada el día 17 de agosto del 2016, a las 12:40 A.M. URL: (No hay acceso al URL, por estar actualmente bloqueado este sitio).

4. Álvarez, Sandra: El Simposio de hip hop cubano ha muerto. Consulta realizada el 17 de agosto del 2016, a las 11:35 A.M. URL: http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/229-sandra-alvarez/45249-negracubana

5. Zamora, Montes Alejandro: Los intelectuales cubanos se sumaron tarde al discurso del hip hop. Entrevista a Roberto Zurbano Torres. Rapear una Cuba utópica. Documento inédito.

6. Zamora, Montes Alejandro: ¿Qué es el rap para Víctor Fowler? Consulta realizada el 18 de agosto del 2016, a las 10:45 A.M. URL:http://www.esquife.cult.cu/index.php?option=com_content&view=article&id=2227:que-es-el-rap-para-victor-fowler&catid=223&Itemid=114

7. Comunicología. Temas actuales. Saladrigas, Hilda. Martín Serrano, Manuel, et al. Editorial Félix Varela, La Habana, Cuba, 2006. p. 101-103.

8. De la Torre Borgaminck, Lidia. Baquerin de Riccitelli, Teresa María: ¿Internet: un medio de sociabilidad o de exclusión? Consulta realizada el 20 de agosto del 2016, a las 12: 40 A.M. URL: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:I4Fl87ClJkgJ:www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php%3Fart_id%3D101+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=cu

9. Banco mundial. Consulta realizada el día 29 de agosto del 2016, a las 11: 00 A.M. URL: http://datos.bancomundial.org/indicador/SE.XPD.TOTL.GD.ZS

10. Zamora, Montes Alejandro: Aprendí de ellas y ellos, sobre todo, a defender derechos. Entrevista a Susana García Amorós. Rapear una Cuba utópica. Documento inédito.

11. Triana-Borges, Joaquín: Concierto cubano finisecular: para un estudio de la música cubana alternativa. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias sobre Arte, Editorial Universitaria, La Hababa, Cuba, 2008.

12. Armenteros Amado, Alejandro y Calviño, Manuel: Para saber del paquete. Comercialización y consumo por cuenta propia. Consultado el día 27 de agosto del 2016, a las 3:20 p.m. URL: http://acupsi.org/index/descargar.html?id=articulos/11-el…aarmenteros-mcalvino3.pdf

13. Marianela González: El paquete por dentro, según El Transportador. Consulta realizada el 28 de agosto del 2016, a las 2:45 P.M. URL:http://www.cubano1erplano.com/2014/08/el-paquete-por-dentro-segun-el.html

14. El Paquete Semanal se convertirá en una agencia de publicidad. Consulta realizada el 29 de agosto del 2016, a las 3:20 P.M. URL: http://blogsdecuba.impela.net/2015/11/el-paquete-semanal-se-convertira-en-una-agencia-de-publicidad/

EN ESTE DOSSIER:

Revista Movimiento: notas al margen de ciertos momentos fundacionales

 

El Rap Semanal

 

Negro Soy Yo: hip hop y la ciudadanía racial en Cuba neoliberal

 

Supercrónica Obsesión: “El mayor logro es haber permanecido juntos”

 

La construcción del ethos discursivo en “El disco negro” de Obsesión: en defensa de la identidad negra

 

Las negras que (no) tiraron la tiza: (Re)visitando los discursos reivindicativos del rap cubano

 

Rapear el feminismo de otra manera: hip hop y modos alternativos de producir conocimiento

“No somos tetas y nalgas solamente”: feminidades disidentes del hip hop cubano

Sobre los autores
Alejandro Zamora Montes 1 Artículo escrito
La Habana, 1978). Licenciado en Comunicación Social; corresponsal en la revista digital Librínsula, perteneciente a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Ha obtenido premios y menciones en certámenes nacionales e internacionales. Desde hace...
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