Encuesta Inversión Extranjera

Encuesta diseñada colectivamente por Claes Brundenius, Julio Carranza, Mauricio de Miranda, Carmelo Mesa Lago, Pedro Monreal, Omar Everleny, Paolo Spadoni y Pavel Vidal

EDITOR: Pedro Monreal

Relevancia, temores infundados y el marco legal de la inversión extranjera

La inversión extranjera es un factor crucial para el crecimiento de la economía nacional, pero no cuenta todavía con el marco legal adecuado.

 La superación de falsos temores sobre el capital externo es un reto importante, pero existe una opinión muy dividida acerca de que sea el reto principal.

¿Cuánta inversión es necesaria?

El 61% de los economistas encuestados consideran que sería necesario un monto de inversión extranjera anual en el rango de 2000 a 4000 millones de USD para que la economía cubana alcance tasas de crecimiento adecuadas.

 Casi uno de cada cinco economistas opinó, sin embargo, que el monto anual de la inversión extranjera debería superar los 5 mil millones anuales de USD para poder lograr un crecimiento económico satisfactorio.

 

 

¿Ventajas que ofrece Cuba?

El ahorro de costos salariales es percibido como el factor más atractivo para el capital extranjero que invierte en Cuba.

 Dos factores bastante diferentes entre sí – disponibilidad de recursos naturales y potencial científico y tecnológico- son valorados como muy importantes para la inversión extranjera.

El marco legal existente es el factor menos atractivo para el inversionista extranjero.

 

Mayor flexibilidad y diversidad:

La eliminación de la intermediación estatal en la contratación de trabajadores por parte del empresario extranjero fue valorada como la acción más importante que debería adoptar el gobierno cubano en el corto plazo.

 Igualmente fue bien valuada la multiplicación de proyectos con medianos y pequeños inversionistas extranjeros.

Una prioridad oficial actual –la reducción de los plazos de aprobación de proyectos- fue la medida menos valorada entre las acciones a adoptar, aunque su puntuación no es considerablemente menor que el de otras acciones.

Perfil de los encuestados

La encuesta fue aplicada entre el 9 y el 17 de febrero de 2017.

Fue enviada a 37 especialistas y respondida por un total de 28 personas, para una tasa de respuesta del 75,7%.

Las respuestas recibidas corresponden a un grupo de expertos con el siguiente perfil profesional.

Descargue los resultados en PDF aquí.

Sobre los autores
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6 COMENTARIOS
  1. El factor relativo a la adecuada combinación entre la calificación y los bajos salarios es una falacia. La verdad es que la gran mayoría de nuestra mano de obra constructora, los técnicos e incluso universitarios tienen un considerable atraso tecnológico en su formación. Véase cómo inversionistas extranjeros tienen que traer sus técnicos y propios constructores debido a la baja productividad de nuestra fuerza laboral. Fue escandaloso ver a los constructores indios, pro la verdad es que la mayoría de los constructores del estado son chapuceros y de bajísima productividad. Lo cierto es que los calificados “emigran” al sector privado, perdón cuentapropista y los universitarios al extranjero. Tal vez, es el salario lo que tiene que ser elevado.

    • Pedro Monreal dice:

      Gracias por llamar la atención sobre un asunto que es importante no solamente en relación con la inversión extranjera sino, sobre todo, respecto a la capacidad productiva en general del país. Sin una fuerza calificada y motivada que sea capaz de asegurar que la innovación sea un factor central del crecimiento y del desarrollo, el futuro se presenta muy complicado para un país como Cuba. Son conocidos los múltiples problemas que existen hoy en el país tanto en relación con la calificación laboral como en relación con los salarios.

      Existe polémica entre los analistas y entre los ciudadanos en cuanto a las causas y las posibles soluciones. El caso de usted menciona sobre los trabajadores indios puso de relieve las contradicciones de los procesos económicos actuales.

      Es cierto que existen sectores de la economía nacional donde se ha producido una descalificación laboral relativa y hasta absoluta, lo cual se explica por razones diversas, incluyendo el hecho de que se ha producido una desindustrialización del país y una descapitalización en otros sectores. Sin embargo, la afirmación general de que es una falacia que exista una calificación laboral adecuada en Cuba no se corresponde con los datos de la realidad del país. Para el umbral tecnológico promedio que tiene Cuba –que no es muy alto- la calificación laboral existente, que tienen como sostén general un nivel de educación de casi doce grados, parece ser adecuada. Como se conoce, existe también actividades estatales específicas -en la producción y los servicios- donde predominan los trabajadores de muy alta calificción, inclusive en algunos casos al mas alto nivel de excelencia mundial. La industria farmaceútica es uno de esos casos, aunque no el único.

      Los problemas económicos que presenta el país no son, en su mayoría, porque el trabajador promedio no sea técnicamente capaz de producir. Eso pudiera ocurrir en un grupo de casos específicos, pero difícilmente sea generalizable.

      El salario promedio es ciertamente bajo. La falta de productividad de muchos trabajadores e inclusive el desinterés por aumentar su calificación, parecen tener como una causa importante unos niveles salariales muy inferiores a lo que debería ser el valor que debe recibirse por el trabajo realizado.

  2. Estimado Monreal, los resultados presentados me parecen muy oportunos e importantes ya que el sector oficialista carece de este tipo de estudios y si los lleva a cabo, no los publica.
    Lo cierto es que el gobierno, según lo presentado en la Asamblea Nacional el 27 de diciembre pasado y ante la evidente pérdida de peso de las exportaciones en la economía nacional, está apostando firmemente a la inversión para lograr el regreso a la senda del crecimiento económico. Planifican un crecimiento del 2% del PIB (que a día de hoy dudo que se alcance pues los principales factores causantes del decrecimiento en 2016 presentados por Cabrisas, permanecen con igual vigencia en la actualidad) para el 2017, aún muy lejano de lo que realmente requiere el país y para ello se apoyan en una proyección de un incremento del 49% de la inversión según la Ministra de Finanzas y Precios, un valor bastante llamativo.
    Dado que una buena parte de este incremento planificado del 49% de la inversión deberá corresponder a la inversión extranjera propiamente, me hubiese gustado ver reflejado en la encuesta un número mayor de factores que pudieran incidir negativamente en la decisión del inversionista extranjero con relación a Cuba. O sea, no sólo circunscribirlo a los falsos temores en Cuba sobre el capital extranjero, al marco legal existente para la inversión extranjera o a la eliminación de la intermediación estatal en la contratación de trabajadores por parte del empresario extranjero ya que considero que existen otros elementos como la mala reputación internacional que tiene el país con el cumplimiento de los pagos y la falta de seguridad del capital extranjero en el país, que pudiera ser un reto o un obstáculo que debería enfrentar la inversión extranjera en Cuba. Además la prohibición de establecer colaboraciones entre el denominado “cuentapropismo” y el sector extranjero, pudiera ser otro elemento a considerar.
    Le agradezco el trabajo desarrollado por usted y el resto de especalistas. No tome mis sugerencias al pie de la letra, sólo las presento como modestas inquietudes y contribuciones pues el estudio presentado me parece bastante completo y esclarecedor de un elemento fundamental a día de hoy para la economía cubana

    • Pedro Monreal dice:

      Muchas gracias estimado Tito. Tomo nota de sus sugerencias.

      Efectivamente, el cuestionario solamente hizo un número limitado de preguntas, de manera que algunos factores, como los que Ud. menciona, quedaron fuera. Existe, no obstante, la posibilidad de volver sobre el tema de la inversión en una encuesta complementaria que no sea de tipo general –como esta- sino que se proponga indagar entre los especialistas sobre aristas especificas del tema de la inversión extranjera. Su comentario nos estimula a plantearnos la futura realización de esa encuesta complementaria.

      En relación con la escala de la inversión extranjera, lo importante sería poder asegurar de manera estable –año tras año- los montos de capital que permitieran suplementar la inversión de fuentes internas, para de conjunto alcanzar un nivel cercano a los 17 mil o 18 mil millones anuales de inversión total. Cuando uno toma nota de que las últimas cifras de inversión total (2015) eran de aproximadamente 7 mil millones, queda claro que la brecha es enorme y que es improbable que se produzca el “salto” necesario en los próximos meses.

      Insisto en que a veces –por razones especificas favorables- la inversión puede dar un “salto” en el corto plazo, pero la dificultad consiste en darle estabilidad a la inversión en el largo plazo. Concuerdo con Ud. que en el corto plazo, no parecen estar a la vista –con los datos que uno puede obtener de fuentes abiertas- los aproximadamente 10 mil millones “frescos” de inversión total (incluyendo extranjera) que se necesitan.

      El plan asume un salto anual de 49 por ciento en la inversión, lo que elevaría el peso relativo de la inversión en el PIB hasta el 18 por ciento, que, de materializarse, sería el mayor nivel registrado en casi 30 años. En mi modesta opinión, veo muy difícil que eso sea factible.

  3. Es cierto que hay muy poco espacio o estimulo para los medianos o pequeños inversionistas extranjeros, categoría que pudiera incluir a la diáspora.
    Cuando se revisa la Cartera de oportunidades de Inversion Extranjera la gran mayoria de los proyectos exceden los 10 millones de dolares de inversión. Por otra parte, es llamativo que un sector como el comercio interior totalmente deprimido a nivel de oferta e infraestructuta sólo tenga en cartera cuatro proyectos, mientras encuentras un proyecto tan poco atractivo como: GESTIÓN INTEGRAL DE UNA BASE DE TRANSPORTE DE TRABAJADORES DEL TURISMO EN LOS CAYOS DE LA REGIÓN CENTRAL DEL PAÍS, con una inversión estimada de 9,5 millones USD.

    • Pedro Monreal dice:

      Estimado Roche,

      En cuanto al posible papel de los medianos y pequeños inversionistas extranjeros, hay por lo menos tres asuntos que deberían ser mas discutidos en Cuba.

      En primer lugar, la manera en que esos empresarios funcionan en otras economías pequeñas, como las del Caribe. Me llama la atención lo bien dispuestos que parecemos estar siempre en Cuba a compararnos con paises muy grandes como China y Vietnam y lo renuentes que somos para compararnos con nuestros vecinos caribeños.

      Si se lee cualquiera de las ediciones recientes del survey de inversiones de CARIFORUM, pudiera apreciarse que las empresas extranjeras con niveles totales de ventas menores a 10 millones de USD, es decir inversionistas medianos y pequeños, representan aproximadamente el 30% de las empresas que invierten en los paises del Caribe.Nótese que no se trata de niveles de inversión sino del volumen de ventas total, dentro y fuera de sus países de origen.

      Hay paises del Caribe, como Jamaica,donde no existe una ley especifica para los inversionistas extranjeros. Un empresario extranjero puede registrar su empresa mediante el mismo procedimiento que utiliza un inversionista nacional, y el trámite demora en completarse entre uno y tres días. No digo que en Cuba haya que hacer lo mismo, pero me parece apropiado incluir este dato en las discusiones que podamos hacer.

      En segundo lugar, la relación que pudiera existir entre las remesas y la inversión extranjera de pequeños y medianos empresarios. Es un tema con muchos ángulos, incluyendo el político, pero que hay que discutir abiertamente. Entre otras cosas, porque las remesas desde hace tiempo funcionan en Cuba -una parte de ellas- como inversión, obviamente sin ninguna de las facilidades y garantías que se le ofrecen al inversionista extranjero. Sin dudas la existencia del bloqueo es un factor negativo que complica el asunto, pero el proceso ya existe e incluye otros factores.

      Finalmente, las limitadas posibilidades que pudieran existir para el pequeño y mediano inversionista extranjero en un entorno económico como el de Cuba donde no funciona legalmente la pequeña y mediana empresa de capital nacional, la cual pudiera ser -mas que la empresa estatal- el socio por el que muchos inversionistas extranjeros pequeños y medianos pudieran sentirse mas interesados, siendo un factor la posible existencia de una relación de trabajo más balanceada dada la relativa similitud de sus escalas. En muchos casos, no sería lo mismo para un pequeño empresario extranjero asociarse con un pequeño negocio privado que con una gran empresa estatal, que dificilmente lo considerase como un “par”.

      Seguramente se quedan fuera muchos temas, pero esto pudiera ser suficiente para colocar una discusión sobre la cuestión.

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