Estado y Nación en Cuba

La bandera cubana, uno de los símbolos de la nación cubana

Foto: Thomassin Mickaël / Flickr

La geografía política estudia la distribución espacial del poder y toma al Estado como punto de referencia, aunque en los últimos años otros niveles de análisis, como el local y el supranacional, han servido de referencia (Gallaher 2009, 1). Usualmente, dentro de Cuba, el termino geografía es asociado a la cartografía, la topografía, y la meteorología. Por otro lado, las ciencias políticas y el estudio del poder apenas son abordadas en las universidades cubanas. Tal es también el caso de la geografía política y sus diferentes ramificaciones. Sin embargo, la geografía política, como disciplina, puede servirnos como herramienta para comprender mejor la realidad cubana actual; esto, asumiendo una posición crítica que implica “de-construir” una serie de narrativas hegemónicas y/o dominantes. Hay una serie de nociones, dentro de la disciplina, que me gustaría emplear como herramientas de análisis de la realidad cubana actual en una serie de artículos en Cuba Posible.

Uno de los conceptos claves debatidos dentro de la geografía política es el de Estado-Nación[1],  el cual agrupa dos nociones importantes: Nación y Estado. Una nación, de acuerdo a Mary Gilmartin (2009, 17), está compuesta por grupos que se ven a sí mismo relacionados en referencia a una serie de elementos como la historia, el lenguaje y elementos culturales en general. Por otro lado, el Estado se refiere a un engranaje institucional que administra el Poder dentro de un territorio determinado. Estos dos elementos se fusionan entonces para enmarcar una territorialidad ocupada por una o más naciones y sobre el cual ejercen su poder. Si bien el Estado se enmarca dentro de unas fronteras determinadas, la nación trasciende estos límites puesto que no se fecunda en lo territorial, sino en lo cultural. A pesar de que estas dos nociones son difusas y son consideradas ideal types, pueden ser útiles para comprender la realidad cubana actual desde una perspectiva crítica. Por un lado, la nación es una invención, una construcción social, y por otro, el Estado-Nación viene a ser la estructura política que organiza y distribuye el poder y que no siempre concuerda con la amplitud y diversidad de la nación de la cual es instrumento.

La idea de Estado-Nación en Cuba alcanza dimensiones muy interesantes. Más allá de que la nación como concepto es excluyente por sí mismo, la definición de nación en Cuba no solo exacerba la exclusión estrechando los márgenes culturales e ideológicos que compaginan con el ideal de nación, sino que es muchas veces reemplazado por el concepto “patria”, el cual enfatiza la tierra y el territorio por sobre la diversidad dentro de esa misma cultura que representa a la nación como grupo social. La idea de Nación cubana está fracturada como resultado de un proceso histórico de división nacional. Si bien esta ha pasado por numerosas épocas en las que las divisiones políticas han predominado, es en 1976 donde dicha división se institucionaliza llevando la fragmentación nacional al Estado. Dicha división se profundiza en el plano legal en el año 2002 con la reforma constitucional y su capítulo XV que declara el Socialismo como única corriente legitima para ejercer el poder del Estado, empoderando así a una parte de la nación, y dejando fuera de las esferas de poder a grupos nacionales que disintieran de esta forma de administrar el país.

De estas divisiones ideológicas, impulsadas y alimentadas por dos extremos que se dicen antagonistas, se derivan dos tipos de nacionalismos con márgenes muy estrechos y por ello, altamente excluyentes. Por un lado, la nación entendida como “cultura revolucionaria socialista”, y por otro, la nación definida como “cultura anti-comunista”. En ambos casos, la identidad de una, depende de la distinción del “otro diferente”. Así, se divide el tablero entre “ellos” y “nosotros”. Sin embargo, ambos idearios de nación comparten un sinnúmero de patrones culturales, pero se enfatiza el aspecto ideológico como elemento diferenciador y creador de identidad.

El Estado-Nación, como organismo que gestiona el poder, adquiere en Cuba connotaciones bélicas, en tanto sirve como herramienta para que un segmento de la nación excluya al otro del acceso al poder. En respuesta, el Estado actual ya no representa el objetivo a tomar por parte del otro extremo de la nación cubana que quedo despojada de poder político dentro del territorio cubano; es la destrucción del actual Estado y su engranaje institucional y su posterior reconstrucción los que vienen a ser sus objetivos políticos. El Estado se convierte, entonces, en herramienta de una parte de la nación cubana y excluye a la otra incluso de derechos básicos. La Constitución cubana, en su capítulo VII, artículos 50 y 51, establece la salud y educación gratuita como derechos; sin embargo, los cubanos que no residen dentro del territorio nacional no tienen acceso a estos derechos. Desde esta lógica podemos deducir que el gobierno del Partido Comunista de Cuba (PCC) no ofrece los mismos derechos a todos los nacionales. Yendo incluso más lejos, las instituciones del Estado llegan incluso a servir como delimitador de cuáles cubanos residentes en el extranjero pueden regresar al territorio nacional. Los cubanos que no poseen residencia permanente en Cuba deben solicitar una visa a la embajada cubana correspondiente para tener el derecho de retornar a territorio nacional. Esto es, los recursos del Estado son también empleados para despojar a algunos cubanos de su derecho a entrar al territorio nacional.

En la arena política el Estado Cubano sirve al PCC de trinchera para resguardarse de grupos nacionales que intentan nutrirse de ambos polos con la intención de transformar el Estado (y no destruirlo) para articularlo con instituciones donde toda la nación y sus distintas corrientes quepan. Es en este encierro donde los grupos empoderados en Cuba se atrincheran en su cuartel (el Estado) ante su incapacidad de nutrirse de otras corrientes políticas, creando así una ruptura entre Estado y Nación.

Cualquier análisis medianamente riguroso, requiere de un ejercicio de despojo de prejuicios y, con ello, evaluación crítica de la realidad. En este caso, ambos idearios de nación son construcciones sociales que no son legítimas en sí mismas, sino que adquieren validez en tanto sus miembros le otorguen dicha validez. Rafael Rojas comprende el problema histórico que ha enfrentado la nación cubana y la comprende no como “el enfrentamiento entre sujetos nacionales y sujetos anti-nacionales, sino, más bien, el enfrentamiento, no siempre binario, entre distintos tipos de nacionalismos” (Rojas 2008, 82). Cabe preguntarse, entonces, hasta qué punto estos modelos de qué y cómo debe ser la nación cubana son instrumentales para el desarrollo del país y su transformación. Cabe también preguntarse, hasta qué punto el PCC puede seguir encerrándose en el (o su) Estado, ensanchando la fractura entre Estado y Nación.

 

Referencia

Gallaher, Carolyn. 2009. “Introduction.” In Key Concepts in Political Geography, by Carl T. Dahlman, Mary Gilmartin, Alison Mountz, and Peter Shirlow Carolyn Gallaher, 1-14. Los Angeles: SAGE.

GIlmartin, Mary. 2009. “Colonialism/Imperialism.” In Key Concepts in Political Geography, by Carl T. Dahlman, Mary GIlmartin, Alison Mountz, and Peter Shirlow. Carolyn Gallaher, 115-123. Los Angeles | London | New Delhi | Singapure | Washington DC: SAGE.

Rojas, Rafael. 2008. Motivos de Anteo. Patria y Nacion en la historia intelectual cubana. Madrid: Colibri.

[1] La firma del tratado de Paz de Westfalia en 1648 posibilita el surgimiento y consolidación posterior de los Estados-Nación como una nueva forma de orden político y territorial

Sobre los autores
Lennier López 23 Artículos escritos
(Santa Clara, 1991). En el año 2009 ingresé en la Universidad Central de Las Villas cursando la Licenciatura en Comunicación Social. En 2012, después de terminar el tercer año de la carrera, se traslada a vivir a la ciudad de Miami. En 2014 comi...
2 COMENTARIOS
  1. Ismaelillo dice:

    La Patria es para Martí la humanidad, los seres humanos nacidos en un mismo territorio que comparten una historia y una misma cultura, la Patria está formada por todos los cubanos, de tal manera la Patria es la nación cubana. El estado es por definición marxista un órgano represor que es controlado por la clase dominante, en nuestro caso identificada con el Partido Comunista de Cuba, reconocido además en el Capítulo 5 de la Constitución. Los cubanos que no pertenecemos al partido, más del 90 % de la población, no tenemos el derecho a decidir sobre los destinos de nuestra nación, o sea la verdadera soberanía no radica en el pueblo sino en la clase dirigente.

    • Interesante apunte Ismaelillo. Aunque la idea que Marx tenia sobre el estado me parece incompleta; digamos que, la elite del PCC que ocupa el Estado no es, en el termino estricto de la palabra, una clase. Y de hecho, no creo que tengan conciencia de clase.

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