Fidel, la Revolución y los derechos humanos

Foto: Raúl Pupo / Facebook

Partió Fidel, a 60 años exactamente de su salida en el legendario yate Granma desde Tuxpan, Veracruz, hacia el Oriente cubano, donde conduciría la gesta insurreccional que le llevaría al triunfo revolucionario de enero del 59. Su deceso ha desatado múltiples reacciones e interpretaciones por todas partes: desde quienes se ufanan de la muerte del “dictador”, hasta quienes han alabado los incuestionables méritos políticos de líder revolucionario, quien sobrevivió a once administraciones norteamericanas y a más de 600 atentados. Voceros ilustres de un lado y otro han emitido su veredicto: “la historia no absolvió a Castro”, “el Comandante sí quedó absuelto por la historia”. En ambos casos se usa de gancho la célebre frase que pronunció durante el juicio a los asaltantes del cuartel Moncada, en 1953.

El cruce de calificativos en torno a su figura en realidad lo que evidencia es la disputa ideológica por el símbolo y su legado. El escenario de esta pugna, aunque tiene expresiones innegables al nivel de la calle, se da con mayor alcance en el ámbito mediático y de las redes sociales. Entre los temas donde he identificado mayor polarización está el actuar del dirigente revolucionario en materia de derechos humanos. Un conocido periodista mexicano argumentaba recientemente en un debate televisado sobre la vida de Fidel Castro, que éste le dio la vuelta a la tortilla y sacrificó libertades por igualdad social. Otros ponen en cuestión los logros sociales del proceso y lo minimizan sin contexto alguno.

Frente a este tipo de etiquetas, que adquieren fuerza viral en la actual coyuntura, es necesario replicar con mayores elementos. Si algo repartió ampliamente la Revolución cubana fueron derechos a los grupos sociales históricamente marginados como los obreros, campesinos, mujeres, población negra, niños y niñas. Las primeras leyes y políticas revolucionarias como la Reforma Urbana, la Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización, la despenalización del aborto, la nacionalización de compañías extranjeras de electricidad, petroleras y azucareras, liberaron de la opresión y la exclusión a millones de personas en el país que no tenían viviendas, tierras para trabajar, empleo, salud y educación. Dichos instrumentos, se sometieron además a amplios plebiscitos, contando con un respaldo mayoritario de la ciudadanía de aquel entonces.

Por supuesto, los grandes intereses de las corporaciones y la clase política gobernante sí fueron afectados. Ello desató la hostilidad feroz de sucesivos gobiernos de Estados Unidos y de sectores pudientes de Cuba, quienes  rápidamente se refugiaron en Miami para iniciar acciones violentas contra el proceso revolucionario. Como resultado, se decretó el embargo económico y la Ley de Ajuste Cubano, que da trato de exiliado político y beneficios a toda persona que migra ilegalmente. Vino la invasión a Playa Girón, se armaron grupos de bandidos (paramilitares) en las zonas rurales y se perpetraron sabotajes contra la población civil y sectores sensibles de la economía. A ello se sumó una fuerte campaña anticomunista en la región que trajo consigo la expulsión del gobierno revolucionario de la Organización de Estados Americanos (OEA) por asumir la ideología marxista.

En medio del cruento conflicto, llamado eufemísticamente “Guerra Fría”, la alianza con la otrora Unión Soviética fue dándose de modo natural. Esta relación marcó todos los ámbitos de la sociedad y la política cubana en diversos sentidos. En el campo de los derechos la Isla abrazó con mayor determinación los valores de justicia social, a la vez que hacía frente a la agresión imperialista. Con el apoyo y la influencia del socialismo soviético se fueron implementando una serie de instrumentos e infraestructuras para dotar al pueblo de cobertura universal, gratuita y de calidad en materia de salud, educación, cultura, el deporte y seguridad social.

Con la caída del bloque socialista a inicios de los 90 sobrevino una crisis económica brutal, que se recrudeció con nuevas medidas por parte de Estados Unidos, entre ellas la Ley Torricelli y Helms Burton. Estos actos unilaterales persiguieron socavar el modelo social cubano a través de la privación de alimentos, medicinas y la relaciones económicas con terceros países, de ahí que pueden ser calificados como el peor atentado a los derechos humanos a la población de la Isla. Pues bien, en aquellos difíciles años  nunca se cerró una escuela, un hospital, ni se le dejó de pagar el salario a los trabajadores. Incluso se fue dando una lenta recuperación económica y los indicadores sociales se mantuvieron con altos estándares reconocidos por Naciones Unidas. El último Informe de Desarrollo Humano ubicaba a Cuba en el lugar 67, siendo uno de los punteros de América Latina.

Por si fuera poco, la Revolución no sólo proveyó de derechos a sus conciudadanos, sino que en medio de circunstancias difíciles, no dejó de brindar su cooperación social con países de África, Asia y Medio Oriente, asimismo ha acogido en la Isla a decenas de miles de estudiantes foráneos en las carreras de medicinas, pedagogía y cultura física. El apoyo también abarcó el terreno militar. Gracias a la participación de tropas cubanas naciones como Angola, Argelia, Etiopía y Namibia se liberaron del colonialismo y se puso fin al régimen racista del Apartheid en Sudáfrica; gesto reconocido públicamente por Nelson Mandela. Cuando el último terremoto devastador en Haití la comunidad internacional reaccionó tardíamente, para sorpresa de muchos al arribar la ayuda se encontraron con una brigada de 500 médicos cubanos laborando en este hermano país desde hacía años. Por no mencionar la colaboración médica y en otras esferas sociales que ha beneficiado a numerosos pueblos latinoamericanos.

Sin dudas, esto es tomarse la vida y la dignidad de las personas en serio. Ciertamente quedan pendientes y rezagos que atender, tanto en la agenda de derechos civiles y políticos, como en los económicos, sociales y culturales. Sin embargo, se incurre en el error de interpretar la situación de derechos humanos en el país desde un prisma liberal, privilegiando los primeros sobre los segundos, como sí esta opción ideológica fuera la única receta para concebir el ejercicio de la participación política y de los derechos fundamentales ¿No será todo lo contrario? No es acaso el sistema capitalista de “democracia representativa” y “elecciones libres” quien genera mayor exclusión, desplazamiento, desaparecidos, trabajo infantil, mendicidad, hambre, guerras, ecocidios y el despojo de bienes comunes. Solo basta dar un recorrido por nuestra región para constatarlo.

Por esta razón, cuando se castiga a Cuba y al “dictador Castro” por su expediente “impresentable” en derechos humanos se debería, por decencia, repasarse más la historia de este noble país y denunciarse las verdaderas causas del atropello a los derechos de nuestros pueblos. La despedida multitudinaria que se le acaba de dar a Fidel en la Plaza de la Revolución de La Habana, con la asistencia de representantes de todo el mundo y de un pueblo entero, constatan la enorme gratitud por la obra social y libertaria que el Comandante nos legara.

Sobre los autores
Edmundo del Pozo Martínez 2 Artículos escritos
(La Habana, 1980). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y Máster en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus áreas de trabajo e investigación se enmarcan en el ámbito de los derechos humanos, derechos sociale...
Cuba Posible 188 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
7 COMENTARIOS
  1. Edmundo, me encantó tu reflexión, muy real, muy precisa y muy justa. aún cuando existan muchas asperezas por limar, el legado que ha dejado, no solo a los cubanos sino al resto del mundo, es inmejorable…

  2. Ven acá, cuánto te pagaron tus amos por el articulito éste? Soy lo bastante viejo para saber que mi padre, que trabajaba en guaní compañía de los “explotadores” yanquis, pudo enviarnos a la escuela, comprarnos ropa y zapatos y alimentarnos hedidamente hasta el 59. a partir de ahí, todo se echó a perder. Eso mismo pasó con otros familiares cuyos estándares bajaron a partir de esa fecha. Fidel lo que hizo fue apropiarse de lo que no era suyo, con la pretendida misión de repartir la riqueza entre los pobres y lo que hizo fue desbaratar el entramado económico del país, situando administradores donde antes hubo dueños, que destruyeron la base productiva del así. Cuba pasó de ser el tercer país de la región por su nivel de desarrollo a ocupar un puesto solo superior a Haití. Si eso es un logro, que venga dios y lo vea. Dime cuántos americanos, suecos, franceses, canadienses, españoles, suizos, se han mudado para Cuba. huyendo el criminal sistema capitalista, mientras el éxodo de cubanos hacia cualquier parte del mundo continúa imparable. Eso da una medida de cuán efectivo fue el avance de la nación cubana bajo la guía del cremado. Está muerto y bien muerto y me alegro que así sea porque su desaparición física marca el fin de una época bien negra en Cuba.

    • Felo respeto su opinión y su sentir y me alegro que la expreses, ojalá, eso sí, con menos insultos y más argumentos. Otros tenemos otras opiniones y experiencias y no por ser antagónicas dejan de tener validez. Ojalá como se respeta su opinión aunque no se comparta para nada pueda uno esperar una reciprocidad ética en el trato, es fundamental si queremos superar los fundamentalismo y tener un convivencia civilizada aunque sea polarizada. Saludos

  3. Marlene Azor Hernández dice:

    Edmundo, disculpa pero no parece ser que seas especialista en Derechos Humanos.Los Derechos Humanos económicos, sociales y culturales no han sido nunca en Cuba, ni reivindicables ni justiciables y si sabes sobre el tema, derechos que no son reivindicables y justiciables no son Derechos,según el Comité de los DESC de la ONU y de acuerdo a los protocolos facultativos de los DESC.Por otra parte, los Derechos civiles y políticos en Cuba están prohibidos.No entiendo tu análisis de “intenciones políticas” cuando los resultados son de una masiva violación de los Derechos Humanos en Cuba: los económicos, sociales, culturales civiles y políticos.

  4. Marlene Azor Hernández dice:

    He dejado un comentario anterior que no salió publicado.Edmundo creo que usted no es especialista en Derechos Humanos.Los Derechos Humanos económicos sociales y culturales nunca en Cuba han sido reivindicables ni justiciables, por lo tanto no son Derechos, según el Comité de los DESC de la ONU.Usted no está al tanto de la drástica disminución de la seguridad social en el país y de los irrisorios montos de las pensiones y los subsidios.Grandes sectores sociales han quedado excluídos de la seguridad social desde el 2008.Digo que me parece que no es usted un conocedor del tema porque precisamente la ONU defiende a todos los derechos como indivisibles y mutuamente complementarios.Los Derechos civiles y políticos están prohibidos en Cuba.La mayoría de los Derechos Humanos en Cuba son violados sistemáticamente.No entendí su razonamiento.Creo que le falta conocimiento de los Derechos Humanos.

  5. Hola Marlene agradezco tu comentario que enriquece el debate, no se si conoces que existen diversas maneras de garantía de los derechos, de tipo formal donde entra en buena medida el campo de la justiciabilidad de los derechos, donde estoy de acuerdo hay muchos pendientes para reclamos en las vías jurisdiccionales, salvo en la vía laboral que tiene un andamiaje jurisdiccional propio. Ahora bien seguramente conoces que hay otras garantías de tipo material que se traduce desde presupuestos públicos, políticas públicas, infraestructura encaminada a la garantía de dichos derechos. En este último caso y a pesar de las carencias y disminución en la calidad de ciertos servicios sociales, Cuba sigue teniendo altos indicadores en materia salud y educación, derechos de la infancia, personas con discapacidad, adultos mayores, muy superiores a los de nuestra región y en la mayoría de estos casos validados por Naciones Unidas, esto es una realidad que, además, como decía en el artículo – y tampoco es pura retórica – se ha tenido que hacer en medio del bloqueo y donde parte del capital social de la Revolución se ha compartido con las poblaciones más vulnerables de numerosos países.
    En la agenda de derechos civiles y políticos comparto que es donde hay mayores pendientes y se presentan vulneraciones a una gama amplia a estos derechos. Sin embargo, aquí hay dos puntos, conociendo un poco la región y el SIDH, considero que por un lado hay un trato asimétrico en cómo se juzga políticamente la situación de DDHH en cuba comparado con otras naciones de la región. Cuba sigue estando en el capitulo especial de los informes anuales de la CIDH como de los países con peor situación de DDHH, sobre todo por temas de libertades civiles, sin embargo, tenemos que Estados como el mexicano donde posiblemente se viva la peor crisis en DDHH no está, me ha tocado presenciar reuniones internas de alto nivel y esto se reconoce, porqué pasa? pues entre otras razones México es de los países que más aportaba económicamente al sistema y podría tener muchas repercusiones para la supervivencia del mismo que se incluyera en dicho capítulo; asimismo es un Estado que se presume “democrático” desde la lógica liberal pero hay más de 22 mil desaparecidos, se practica la tortura generalizada, se asesinan periodistas, hay un registro considerables de femenicidios y se vulneran sistemáticamente los derechos de los pueblos indígenas por grandes megaproyectos de desarrollo. Igualmente es de los países más desiguales y de mayor obesidad y malnutrición infantil. En fin porqué México no está y cuba si? Porque Estados Unidos tiene una cárcel de tortura en Guantánamo, la misma CIDH sacó un informe ejemplar, pero tampoco está en esta lista donde sí por supuesto entran países como Venezuela, Ecuador etc. A nivel mediático así es también, una huelga de hambre en la isla le da la vuelta al mundo por días y que bueno, pero pueden existir decenas de trabajadores practicando este mismo método en otras latitudes como he visto y apenas llega a la opinión pública nacional, ese trato en mi visión es injusto y desproporcionado y creo que en parte, también obedece a una ideología hegemónica de corte liberal en el campo de los derechos donde siguen pesando más los civiles y políticos sobre los DESCA, aunque los tratados internacionales reconocen que estar a la par y son interdependientes. Si cierran un periódico en Venezuela o Ecuador arde Troya pero si existe trabajo infantil, falta de acceso a la educación, la salud y a la alimentación, se trata de la pobreza de todos los días ya naturalizada. La misma CIDH tiene una relatoría vigorosa en libertad de expresión desde hace muchos años, pero apenas hace un par decidieron abrir una sobre DESC y sabes qué, aún no han logrado recaudar ni un peso por lo cual sigue posponiéndose su apertura. Un último punto es que no considero que para garantizar derechos civiles y políticos tengamos que replicar las recetas liberales, no quiero un monopolio del Estado en los medios de prensa y difusión pero tampoco aspiro que la salida sea la concentración de los mismo en manos privadas, lo cual es la fórmula latinoamericana solo basta dar un vistazo, tampoco creo para ejercer activamente los derechos políticos, tengamos que seguir la ruta de la democracia representativa con múltiples partidos que se alternan formalmente pero en mucho casos están capturado por las élites economicas. Si creo que hay que fortalecer y robustecer las herramientas ciudadanas de control popular y abrir espacios de democracia directa, algunos previsto en nuestra constitución, pero que están en total desuso. En fin mucho de esto debemos debatirlo y ojalá tengamos la oportunidad de poder hacerlo en espacios de debate o vía artículos. Sería muy estimulante y sobre todo necesario para la cuba presente y futura.

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