Pensando el presente y el futuro del desarrollo económico en Cuba: introducción a un dossier

Foto: Yamil Lage

Cualquier “modelo económico” y “estrategia de evolución de la economía”, deben asegurar las oportunidades para que todos los ciudadanos puedan disfrutar de empleo, retribución digna, seguridad social, vivienda adecuada, servicios de calidad, cuidado del medio ambiente, recreación, cultura, educación, información, atención a la salud, asistencia social en caso de dificultad o desventaja, seguridad ciudadana, protección legal y acceso a la justicia, entre otros beneficios.

Sin embargo, el disfrute, por igual, de todos estos derechos-beneficios, depende de la creación de condiciones económicas y culturales, así como de las aptitudes y actitudes del Estado y de la ciudadanía. Ello, por supuesto, en la generalidad de los casos coloca el acceso a muchos estos derechos-beneficios en horizontes aun por conseguir, y quedan condicionados a la capacidad del Estado y de la sociedad para desempeñar las responsabilidades económicas, individuales y sociales, privadas y públicas.

No obstante, por otro lado, todo “modelo económico” debe asegurar un universo de igualdades; o sea, igualdades que no pertenezcan a horizontes por alcanzar, ni dependan de la “magnanimidad” de unos individuos hacia otros, ni resulten posibles sólo a partir del peculio de cada cual. Esto constituye un imperativo político, pues no habrá sociedad estable allí donde todos, o la generalidad, no sean iguales, o casi iguales; al menos en un conjunto de aspectos. Pero esto requiere, además de voluntad y decisión política, de una economía capaz de sustentarlo.

En nuestro caso, estas igualdades se concretan, sobre todo, por medio del acceso universal a la educación, al cuidado de salud, a la seguridad social, y a la asistencia social en caso de dificultad o desventaja. Sin embargo, con el desarrollo de condiciones económicas, también sería posible ampliar los ámbitos de igualdad de nuestra sociedad. Por ello, la economía ha de constituir un tema esencial del “nuevo pacto social”. Mucho se ha debatido, sin suficiente éxito hasta ahora, en relación con el diseño del más adecuado “modelo económico posible”.

Por otra parte, igualmente, aún estamos ante el reto de comprender y consensuar las dinámicas económicas, necesarias y posibles, de tal “modelo económico”, para ofrecer caudales y beneficios al país. Cuba no es una potencia petrolera, ni minera, ni alimentaria, etcétera. En tanto, debemos buscar qué recursos geográficos, naturales y humanos puedan enrumbarnos hacia la creación y desarrollo de la economía suficiente, sólidamente conectada a las cadenas globales de creación de valor.

El conjunto de trabajos que, a modo de dossier, brindamos a continuación, resultan un primer empeño en el acercamiento a este desafío. Ellos discurren sobre las posibilidades que podrían brindarnos, o no, por ejemplo: una estrategia integral de desarrollo de la industria del turismo; una estrategia de desarrollo de servicios médicos (excepcionales y/o especializados) pagados en Cuba, para extranjeros, sin detrimento de los servicios de salud pública para cubanos, que han de ser universales; el posible sostenimiento y desarrollo progresivo de la biotecnología, en un contexto económico interno e internacional diferente; la capacidad estratégica de crear, desarrollar y consolidar un mercado internacional de capitales en Cuba, que beneficie a la Isla; las potencialidades de crecimiento económico posibles por medio de la participación de la emigración cubana en la Isla; la factible creación, desarrollo y consolidación, en La Habana, de un nodo de conexión aéreo hemisférico e internacional; una estrategia adecuada de inversión extranjera que permita el crecimiento acelerado de la misma y garantice niveles proporcionales de inversión en todos los ámbitos; una estrategia de inserción en las cadenas globales de creación de valores; la necesidad y conveniencia de promover el ejercicio autónomo de las profesiones; una estrategia para redimensionar a la industria azucarera nacional; la experiencia que brinda Japón a Cuba en la potenciación del tejido empresarial; la experiencia que brinda la experiencia de reformas económicas en China; así como una estrategia orientada a captar el capital que Cuba necesita.

Reiteramos que este dossier constituye el inicio de un trabajo comprometido con esta búsqueda. Del mismo modo, destacamos que en su gestión hemos comprendido cuánto nos falta por avanzar en torno a voluntades, actitudes, concepciones y elementos constitutivos de una cultura económica virtuosa y de un modelo económico eficaz. Agradecemos la participación en este dossier de: Jorge Serguera, José Luis Perelló, Eugenio Balari, Omar Everleny, Pavel Vidal, Carmelo Mesa-Lago, Mauricio Miranda, Mario González Corzo, Carlos Saladrigas, Alfonso Larrea, Roberto Veiga y Lenier González.

Sobre los autores
Cuba Posible 167 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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