Giancarlo Sopo: “Nuestra misión continuará y no se verá afectada por estos cambios de política”.

Giancarlo Sopo es un ejecutivo de comunicaciones y uno de los fundadores de la Fundación CubaOne (CubaOne Foundation), una organización sin fines de lucro que patrocina viajes culturales a la Isla para jóvenes de ascendencia cubana. Sopo, estadounidense también de raíces cubanas, ha asesorado a líderes políticos y empresariales en Estados Unidos y América Latina sobre asuntos públicos, especialmente, en el tema de las comunicaciones corporativas.

 ¿Cuál es su opinión de las nuevas “directivas” del presidente Donald Trump hacia Cuba?

Me parece que los cambios son más pronunciados en cuestiones de retórica que en materia política. Las directivas de Trump hacia Cuba mantienen la inmensa mayoría de las medidas del presidente Obama: no regresará la ley “Pies Secos/ Pies Mojados”; se mantendrá la embajada de Estados Unidos en La Habana; los estadounidenses aún pueden viajar a la Isla; y los cubanoamericanos pueden seguir enviándole remesas a sus familiares.

 ¿Cuál será el impacto de estas políticas en el sector privado en Cuba?

El impacto en el sector privado en la isla está por verse. Todo depende de cómo se escriban y comuniquen las nuevas regulaciones. Creo que buena parte de la especulación ha sido prematura, aunque temo que el tono de la Casa Blanca ha sido contraproducente. La prensa también debe ser más precisa en sus reportajes. Por ejemplo, se han escrito artículos que dicen que los norteamericanos ya no podemos visitar la isla— y esto no es cierto.

Basado en las declaraciones que la Administración Trump ha emitido hasta ahora, no hay nada que le impida a un estadounidense viajar a Cuba. Lo que se canceló fue la licencia general para viajes independientes bajo la categoría educacional, unas de las 12 permitidas. Cuando el presidente Trump dijo en su discurso que no se permitirá turismo a la isla, alarmó a muchas personas, pero deben entender que esto fue un gesto de retórica política. En los Estados Unidos no habido una visa de viaje turístico a Cuba desde hace décadas (incluso bajo el presidente Obama). Ninguno de los cientos de miles de estadounidenses que han ido a Cuba durante los últimos dos años fueron clasificados como turistas según las leyes de este país.

Los estadounidenses pueden seguir viajando a la isla en cruceros, aviones, en grupos, o incluso, solos, sin la necesidad de un guía, si lo hacen bajo la categoría de viaje “apoyo al pueblo cubano”. Esta clase de viaje requiere que los itinerarios se enfoquen en apoyar a “Individuos y organizaciones no gubernamentales que promueven actividades independientes destinadas a fortalecer la sociedad civil en Cuba”.

Bajo cualquier interpretación razonable del reglamento, tal como está redactado, los estadounidenses pueden continuar viajando a Cuba de manera independiente, siempre y cuando sus actividades se limiten al sector no estatal. Por ejemplo, visitar una iglesia, reunirse con cuentapropistas, cenar en un paladar, asistir a funciones de artistas, etc. todas estas actividades cumplirían con los requisitos actuales y contribuyen al desarrollo del sector privado. Esto puede ser rediseñado pero hasta ahora no se ha hecho, y nadie ha dicho que se hará.

 ¿De qué manera la organización a la cual está vinculado o dirige ha contribuido a la promoción de dinámicas de normalidad entre Cuba y Estados Unidos?

CubaOne es una organización sin fines de lucro que se concentra en conectar a los jóvenes estadounidenses de origen cubano con sus familiares, con sus raíces culturales y con sus homólogos en la Isla. Nuestra misión continuará y la organización no se verá afectada por estos cambios de política.

 ¿Considera Ud. que, bajo la nueva política, la Administración Trump continuaría la cooperación y comunicación con las autoridades cubanas en materia de lucha contra delitos de carácter internacional, rescate y salvamento marítimo y protección del ecosistema en el Golfo de México, entre otros?

Todo parece indicar que esta cooperación continuará.

¿Cuál es su opinión sobre el hecho de que la Administración Trump ve un obstáculo en el hecho de que el sector militar tenga cierto control sobre la economía en Cuba?

Desde mi punto de vista personal, considero que las leyes de ambos países crean obstáculos significativos para lograr una normalización comercial.

Por un lado, el control estatal sobre un porcentaje significativo de la economía cubana limita las clases de empresas estadounidenses que pudiesen hacer negocios en Cuba. La preferencia de empresarios norteamericanos, o de cualquier país, sería poder entrar en tratos directamente con sus homólogos cubanos y, obviamente, tendrían que cumplir con leyes establecidas. Los costos de hacer negocios con gobiernos son mucho más altos comparados con el sector privado, debido a niveles considerables de dificultad en temas como contabilidad, gestión de riesgos, cumplimiento legal, reglas fiscales, acuerdos laborales, diligencia apropiada, etc. El 99,7 por ciento de las empresas en Estados Unidos son pequeñas y aun si las leyes de este país lo permitieran, a la gran mayoría de ellas no les sería costeable hacer negocios con Cuba, teniendo a su disposición otras alternativas con procesos mucho más sencillos.

Ahora bien, más allá de ello, indudablemente, el embargo comercial de Estados Unidos hacia Cuba crea una larga serie de obstáculos, principalmente de naturaleza legal, financiera y logística, que previenen una normalización plena. Para la mayoría de las empresas estadounidenses es simplemente imposible hacer cualquier tipo de transacción con Cuba, a pesar de las excepciones que existen para algunas industrias. Por lo tanto, en cuanto a temas económicos, es difícil que ambos países logren relaciones normales dentro de sus leyes actuales. Esto es lamentable, ya que ambos países tienen millones de personas inteligentes y capaces que quieren trabajar juntas.

Otros artículos del Dossier:

Jesús Arboleya: “Con respecto a Trump, estamos ante un forcejeo cuyo resultado más probable sea un escenario bastante ecléctico”.

Carlos Alzugaray: “Un cambio drástico en la política hacia Cuba sería sumamente perjudicial para los intereses de ambos gobiernos y de ambos pueblos.”

Marguerite R. Jiménez: “WOLA ha trabajado para hacer avanzar las relaciones entre ambos países”

Guillermo Grenier: “Seis pasos adelante, dos pasos atrás”.

Sarah Stephens: “El presidente Obama actuó sabiamente al trabajar junto con el liderazgo histórico de Cuba”.

Jorge Duany: “Seguiremos impulsando el flujo de información, ideas, personas y publicaciones entre los dos países”.

María Isabel Alfonso: “Con Raúl o sin Raúl, la soberanía de Cuba no será un elemento negociable en las relaciones entre ambos países.”

Collin Laverty: “Cuba seguirá cambiando a su propio ritmo y dentro de su propio contexto”.

Sobre los autores
Luis Carlos Battista 32 Artículos escritos
La Habana (1988). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y en Relaciones Internacionales por Florida International University (FIU). Ha publicado sobre las relaciones exteriores de Cuba y Estados Unidos en espacios como OnCuba Magazine...
María Isabel Alfonso 22 Artículos escritos
Licenciada en Letras Hispanas en la Universidad de La Habana. Doctora en Lenguas Romances en la Universidad de Miami. Autora de numerosos artículos sobre las dinámicas socio-culturales de los años 60s en Cuba ―en específico, sobre las Ediciones...
Giancarlo Sopo 1 Artículo escrito
Es un ejecutivo de comunicaciones y uno de los fundadores de la Fundación CubaOne (CubaOne Foundation), organización sin fines de lucro que patrocina viajes culturales a la Isla para jóvenes de ascendencia cubana. Ha asesorado a líderes político...
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