Informe: “La economía cubana: situación en 2017-2018 y perspectivas para 2019”

Foto: El País

PRESENTACIÓN

Cuando falta poco tiempo para concluir el presente año 2018, el “Laboratorio de Ideas” Cuba Posible tiene el gusto de compartir con sus lectores un Informe elaborado por el profesor Carmelo Mesa-Lago, que hace un balance de la economía cubana en el período 2017-2018 y valora sus perspectivas de cara al año 2019. Se trata de un texto que nos brinda una mirada amplia y profunda, eminentemente escrutadora, y que nos indica el difícil estado de la actividad económica en Cuba. El Informe devela las condiciones económicas precarias e inciertas que padece el país -en muchos casos carente de perspectivas- que, sin lugar a dudas, marcarán el decurso del año 2019.

Sirva este ejercicio académico/intelectual del profesor Mesa-Lago, para volver a recalcar que resulta urgente aceptar y asumir el diseño de un “modelo económico eficiente” para Cuba, como condición indispensable para la estabilidad nacional, y para la consecución de las metas estratégicas del país en el siglo XXI. En nuestro caso, la liberación de las fuerzas productivas debe ir de la mano del empoderamiento civil y político de la ciudadanía; de la reconstrucción de las dinámicas del movimiento sindical, y de colocar en el centro de todo ese proyecto a la justicia social.

El Informe, en PDF, puede ser descargado aquí

Tres eventos de importancia han ocurrido en Cuba en 2018: 1) la salida, en abril, de Raúl Castro como presidente de la nación (aunque manteniendo su puesto de Primer Secretario del Partido Comunista) y el arribo parcial de una nueva generación con el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como presidente, un civil-tecnócrata que nació después del triunfo de la Revolución; 2) el proceso de aprobación de una nueva Constitución que reemplazará a la de 1976; y 3) nuevas regulaciones al sector privado para trabajadores por cuenta propia y usufructuarios de la tierra (la anunciada unificación monetaria no se llevó a cabo). Por otra parte, después de una caída o virtual estancamiento económico en 2016, hubo una ligera recuperación en 2017, seguida de un descenso en 2018.

Este artículo traza la evolución de la economía cubana entre 2007 y 2018, el decenio bajo la dirigencia de Raúl Castro y sus reformas estructurales, en especial evaluando el desempeño en los dos últimos años, identificando las causas del enfriamiento, y explorando las perspectivas para 2019, esto último a la luz de las reformas estructurales, el arribo a la dirigencia de la generación que no participó en la Revolución, y la Constitución en ciernes. Se hace una evaluación de las cifras oficiales de crecimiento, se analizan aspectos macroeconómicos internos y externos del desempeño económico y los sectores clave, y se identifican factores positivos y negativos que pueden incidir en la evolución económica de 2019. Las fuentes son principalmente las estadísticas oficiales cubanas, de la CEPAL y de publicaciones económicas especializadas, textos legales, discursos de los dirigentes, opiniones de economistas cubanos y extranjeros, y la prensa nacional e internacional;[1] el artículo está actualizado hasta el 30 de noviembre de 2018. La política social no se trata aquí, pero puede consultarse mis últimos ensayos sobre el tema.[2]

I. El crecimiento económico en 2017-2018: una evaluación

La economía cubana alcanzó una cima de 12 por ciento de crecimiento en 2006, descendió a 7,3 por ciento en 2007 y promedió 2,3 por ciento anual entre 2008 y 2017, muy por debajo del 5-6 por ciento estimado para generar un desarrollo sostenido (Gráfico 1). Las cifras ofrecidas por el gobierno cubano cambian con frecuencia; por ejemplo, el crecimiento del PIB en 2016 primero se reportó como -0,9 por ciento, pero varios meses después aumentó a 0,5 por ciento, una diferencia de 1,4 puntos porcentuales. La evolución de la economía cubana en 2017 y 2018 estuvo caracterizada por predicciones y resultados similares.

El ministro de economía anunció el 21 de diciembre de 2017 que el PIB de Cuba había crecido 1,6 por ciento frente a un meta de 2 por ciento, esto después de una caída de 0,9 por ciento en 2016 (corregida después a un incremento de 0,5 por ciento), por ello declaró una recuperación.[3] Después la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) aumentó la tasa de crecimiento a 1,8 por ciento. En el primer semestre del año, que usualmente es el de mejor desempeño (temporada alta de turismo, zafra azucarera, etc.), el estimado oficial de crecimiento fue de 1,1 por ciento, de forma que en el segundo semestre debió aumentar 2,5 por ciento para promediar 1,8 por ciento. Sin embargo, en el segundo semestre Cuba enfrentó varios factores adversos: a) una fuerte sequía seguida del huracán Irma, que produjo daños equivalentes a 9 por ciento del PIB; b) las medidas negativas de Trump contra el turismo; c) un descenso en la producción de petróleo y gas; d) la continuada reducción del suministro de petróleo, comercio y compra de servicios profesionales cubanos por Venezuela (la merma en el suministro petrolero—interno y externo— obligó a comprar US$100 millones en el exterior, lo cual fue insuficiente para cubrir el déficit); e) el declive en los precios mundiales del azúcar y el níquel, y el aumento del precio mundial del petróleo; f) la paralización, y en algunos casos reversión, de las reformas económicas (posposición de la unificación monetaria); y g) las persistentes restricciones al crédito externo agravadas por el incumplimiento de los pagos de cartas de créditos vencidas.[4]

Frente al aumento oficial de 1,8 por ciento en 2017, tres de las cuatro entidades que estiman la tasa de crecimiento de Cuba (The Economist Intelligence Unit, Moody’s y Cuba Standard) ofrecieron cifras negativas, entre -0,3 por ciento y -1,4 por ciento, mientras que la CEPAL dio 0,5 por ciento, menos de un tercio de la cifra cubana. Debe notarse que los estimados de la CEPAL usualmente son mayores que las cifras cubanas, así para 2016 dio 0,4 por ciento versus -0,9 por ciento de Cuba.[5]

Entre los factores que contribuyeron al crecimiento económico, el Ministro de Economía y Planificación señaló un aumento de la producción agrícola de 3 por ciento, cuando en realidad hubo una caída de 1,5 por ciento.[6] Varios economistas cubanos en la Isla se mostraron escépticos sobre la cifra oficial. Omar Everleny Pérez Villanueva cuestionó qué actividades en el segundo semestre pudieron impulsar ese salto, porque la producción material estuvo estancada y argumentó que, aún si fuese cierta la cifra, se necesitaría un crecimiento anual promedio mayor al 4 por ciento “del cual todavía estamos lejos”.[7] Pedro Monreal advirtió que, con la limitada información disponible, no era posible asignar valores cuantitativos a la “explicación” que pudieran ofrecer las principales variables económicas al crecimiento del PIB en 2017; aun aceptando la cifra oficial, no podría alegarse que ha ocurrido una recuperación, pues el promedio anual en 2016-17 sería 0,35 por ciento.[8] Lázaro Peña, basado en un modelo econométrico, argumenta que ni los sectores productivos, ni el turismo, pudieron explicar el crecimiento de 1,6 por ciento.[9]

Es incongruente que Cuba estime el PIB de 2017 a fines de diciembre de ese año, cuando las cifras macroeconómicas de 2016 todavía no habían sido publicadas en enero de 2018; o sea, más de un año después. Más aún, el Panorama Económico Social de Cuba 2017, donde la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) da las primeras cifras, usualmente en mayo, no se publicó en 2018; por último, el Anuario Estadístico de Cuba 2017 no colgó los capítulos macroeconómicos y de comercio exterior hasta octubre 2018, mientras que el financiero aún estaba pendiente a fines de noviembre de dicho año.

Lo acontecido en 2018 es un reflejo del año anterior. El 22 de julio de 2018, el presidente Díaz-Canel reportó a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) un crecimiento “discreto” de 1,1 por ciento en el primer semestre, la mitad de la meta de 2 por ciento (exactamente igual que en 2017) por “factores adversos”. No explicó qué sectores habían promovido dicho crecimiento. Advirtió que “la situación financiera continúa tensa… forzando la adopción de medidas adicionales para controlar los recursos en el segundo semestre”, debido al incumplimiento de los ingresos planificados por exportaciones, turismo y producción azucarera, así como los daños provocados por la sequía, el huracán Irma de 2017 que causó daños por US$13.585 millones, y las lluvias torrenciales traídas por la tormenta Alberto en mayo.[10] En agosto agregó que los problemas citados habían perjudicado los arribos de materias primas, equipos e insumos, lo que afectaría al segundo semestre.[11]

Los factores perjudiciales a la economía en 2017 se agravaron en 2018. La zafra azucarera fue aún menor que la anterior, y una de las más bajas en la historia, incluido que el precio mundial descendió (la cosecha apenas cubrió la demanda interna y el compromiso de exportación con China).[12] No se sabe cuál fue la producción de níquel, pero el precio mundial ha sido a la baja. El número de turistas en enero-agosto de 2018 fue 184,978 menor que en dicho período en 2017, debido a la caída de los visitantes de Estados Unidos por la política de Trump (también hubo merma en la emisión de los otros mercados emisores importantes, salvo un aumento de los visitantes cubanoamericanos); aunque aumentaron los visitantes de cruceros estos gastan mucho menos que los turistas que arriban por avión. En el mes de octubre Trump amplió la lista de empresas cubanas manejadas por las Fuerzas Armadas que están prohibidas para turistas estadounidenses. La economía venezolana se deterioró mucho más: se proyecta una caída de 12 por ciento del PIB, una inflación de un millón por ciento, y una severa escasez de alimentos y medicamentos, por lo que es probable que continúe la mengua en la compra de servicios profesionales cubanos (la mayor fuente de divisas de Cuba), el suministro de petróleo y el intercambio comercial. El huracán Irma, que azotó a Cuba a comienzos de septiembre de 2017, destruyó muchas cosechas, con efectos dañinos en 2018;[13] además, hubo fortísimas lluvias en mayo que perjudicaron varias cosechas.

Inicialmente, la CEPAL predijo un crecimiento económico cubano de 1,5 por ciento en todo el año.[14] Se repite el argumento anterior: si en el primer semestre más favorable, la economía creció en 1,1 por ciento, en el segundo semestre tendría que crecer 1,9 por ciento para promediar 1,5 por ciento, lo que no concuerda con las cautelas expresadas por el presidente Díaz-Canel y el análisis anterior. Además, ¿cómo se hizo dicha predicción con la severa escasez de estadísticas cubanas? De los 35 cuadros en el Anexo Estadístico en que Cuba puede ser comparada, solo aparece en 10, y en la gran mayoría de ellos no hay data para 2017-2018. Los 25 cuadros en que no aparece Cuba, incluyen indicadores clave como la formación bruta de capital fijo, la balanza de pagos, los términos de intercambio, los indicadores monetarios, los ingresos por remesas, la inversión extranjera, el balance fiscal, etc. CEPAL da el índice de precios al consumidor (IPC) a diciembre de 2017 en dos cuadros contradictorios: -3,0 por ciento y -0,7 por ciento (mi cálculo basado en cuadros I-4 y A-32), para junio de 2018 las respectivas cifras son -0,1 por ciento y 1,0 por ciento.[15] Por otra parte, una publicación periódica profesional que proyecta la economía cubana, estimó una caída en el segundo trimestre y predijo que el PIB en 2018 sería alrededor de cero o ligeramente negativo, mientras que el índice de confianza de negocios cayó dos puntos, sugiriendo pesimismo entre inversionistas y empresarios.[16] El Consejo de Ministros de octubre de 2018 informó que la tasa de crecimiento planeada era ligeramente mayor al 1 por ciento debido al incumplimiento de ingresos en turismo, zafra azucarera y minería;[17] la CEPAL, entonces, redujo la proyección de crecimiento de Cuba de 1,5 por ciento a 1,1 por ciento, la cuarta menor en América Latina.[18] Al final del tercer trimestre de 2018, una de las entidades más profesionales en el análisis de la economía cubana pronosticó una tasa de crecimiento de 0,3 por ciento, con un rango entre -0,2 por ciento y 0,8 por ciento.[19]

II. Análisis de los aspectos fundamentales de la economía entre 2007 y 2018

La formación bruta de capital como porcentaje del PIB es un factor importante en el crecimiento económico y descendió a precios corrientes de 14,8 por ciento (en 2008) a 9,6 por ciento (en 2016) con un repunte a 10,3 por ciento (en 2017); en 1989 era 25,6 por ciento, la cifra que oficialmente se considera necesaria para generar un crecimiento adecuado y sostenible (Cuadro 1). La formación bruta de capital fijo en Cuba fue 9,8 por ciento del PIB en 2017 comparada con un promedio de 17,9 por ciento en América Latina y el Caribe, la tasa cubana fue la menor en la región.[20] El déficit fiscal que había disminuido a 1,3 por ciento en 2013, creció a 6,7 por ciento en 2017 y se proyecta a 11,9 por ciento en 2018; el promedio del déficit fiscal en América Latina en 2017 fue 3,1 por ciento, solo Brasil y Venezuela tenían un déficit mayor que Cuba.[21] Pavel Vidal informa que para mantener un mínimo crecimiento económico y evitar más inflación, el gobierno ha acumulado una burbuja financiera a través de bonos públicos en poder de los bancos estatales, pero cuando los bancos agoten su capacidad de comprar dichos bonos, el gobierno volverá a recurrir a la impresión monetaria que alimentará la inflación; más aún, no hay un mercado competitivo que determine el interés de los bonos y este es fijado por el gobierno al 2,5 por ciento por debajo de lo que sería la tasa de mercado, lo cual significa que el ministerio de finanzas está recibiendo fondos a tasas subsidiadas.[22] La inflación aparece como deflación en 2008-2009 y en 2016 (casi -3 por ciento) pero crece a 0,6 por ciento en 2017; anteriormente he argumentado que esta cifra no es confiable porque adolece de tres fallas: el gobierno fija la gran mayoría de los precios, los cuales no son determinados por el mercado; además, nunca ha relevado la canasta de precios y servicios, así como sus pesos, empleada para estimar el IPC; y este solo incluye los precios en CUP y excluye los precios en CUC, por ejemplo, en tiendas estatales (TRD) en que se vende una buena parte (creciente) de los bienes de consumo de la población.[23] Por otra parte, la liquidez monetaria en manos de la población o excedente monetario (efectivo en circulación más ahorro: M2), ascendió 88 por ciento entre 2007 y 2016 (25,584 a 48,187 millones de CUP) y como porcentaje del PIB saltó de 36,8 por ciento a 52,7 por ciento en dicho período y probablemente continuó creciendo en 2017-2018. Nótese que esas cifras también se limitan a precios en CUP y excluyen los precios en CUC, de forma que esta medida alternativa de presión inflacionaria ha sido aún mayor.

Agricultura

La producción agrícola en Cuba continúa estancada: como porcentaje del PIB era 4 por ciento en 2007 y 3,7 por ciento en 2017 y promedió 3,8 por ciento anual entre 2008 y 2017, mientras que la tasa de crecimiento anual descendió de 19,6 por ciento en 2007 a -1,5 por ciento en 2017 (la primera caída en siete años) y promedió 1,8 por ciento anual en el período. El valor de las exportaciones agrícolas aumentó 2,2 por ciento entre 2012 y 2017, pero el de las importaciones creció 10,9 por ciento y dicho valor como participación en el total de las importaciones ascendió de 12 por ciento a 18 por ciento en el período.[24] En 2017, Cuba importó US$1,800 millones en productos agrícolas, un 60 por ciento de los cuales podría producirse en el país, por ejemplo, en 2017 importó 414,000 toneladas de arroz, la mitad del consumo nacional.[25] La principal reforma agraria bajo Raúl Castro fue el usufructo: traspaso del cultivo de tierras estatales ociosas a campesinos, cooperativas y granjas estatales, con el Estado manteniendo la propiedad de la tierra. Este proceso comenzó en 2008, se flexibilizó en 2012 y en 2018; aunque no hay aún estadísticas del último año, las que existen para el período 2009-2017 indican que ese programa no logró incrementar la producción.[26]

El Cuadro 2, muestra el desempeño de los principales productos agrícolas entre 2009 y 2017 y lo compara con 1989, el año anterior a la crisis económica después de la caída de la URSS; la serie indica la cúspide de la producción en negrita. Con respecto a la última, la producción agropecuaria y pesquera en 2016 había descendido en 11 de 13 cultivos (solo creció en tabaco en rama), con la caída oscilando entre 13 por ciento y 76 por ciento en cinco de ellos (arroz, maíz, cítricos, leche de vaca y pescado-marisco). Entre 1989 y 2016 hubo aumentos notables en cinco productos (tubérculos plátanos, hortalizas, frijoles y otras frutas) y declives en siete (arroz, maíz, cítricos, tabaco en rama, leche de vaca, cabezas de ganado y pescado-marisco), y era igual en la producción de huevos. En el primer semestre de 2018, las ventas de productos agropecuarios menguaron 12 por ciento respecto al mismo período de 2017.[27] Industria y minería

En 2017 el índice de la producción manufacturera era 32 por ciento inferior al nivel de 1989, 77 por ciento en azúcar y 21 por ciento en el resto del sector y mermó por segundo año consecutivo (-1,8 por ciento). La producción minera menguó de 0,6 por ciento a 0,5 por ciento del PIB en 2007-2017 y descendió por quinto año consecutivo (-1,4 por ciento). El Cuadro 3 presenta la serie de los once productos minero-manufactureros clave en 2007-2017, y la compara con 1989; como en el cuadro anterior se denota la cúspide de producción en negrita. Respecto a la cima, nueve productos menguaron (entre 30 por ciento y 91 por ciento en seis: níquel, azúcar, acero, cemento, textiles y fertilizantes), y dos crecieron marcadamente: electricidad y medicamentos. La comparación con 1989 indica que aumentó la producción de gas natural y petróleo —la última mermó por el agotamiento de los pozos y el fracaso de la prospección en aguas profundas— y medicamentos, en menor escala la electricidad, los puros y el níquel, mientras que decrecieron cinco productos: azúcar, acero, cemento, textiles y fertilizantes.

Las principales fuentes de divisas son la venta de servicios profesionales, las remesas, el turismo (ver abajo), la exportación de medicamentos y la de níquel (a menor nivel le siguen el azúcar y el tabaco). El valor de la exportación de medicamentos creció 13 por ciento entre 2010 y 2012 pero solo 7 por ciento entre 2012 y 2014 (US$592 millones); el Anuario 2017 no da cifras sobre dichas exportaciones para 2015-2017, ni tampoco sobre la producción interna en 2016-2017, la cual probablemente cual disminuyó.[28] La producción de níquel menguó 30 por ciento entre 2007 y 2016 y en el último año decreció 6 por ciento, el Anuario de 2017 no dio la cifra para ese año y probablemente cayó porque el plan para 2018 es de 50,000 toneladas y en enero-junio se informó de una caída de 6 por ciento.[29] El Anuario tampoco ofrece el monto y el valor de las exportaciones niquelíferas en 2016-2017; no obstante, se ha estimado que el valor de dichas exportaciones declinó 68 por ciento entre 2011 y 2016 (US$464 millones), debido a la merma en la producción;[30] el precio mundial subió ligeramente en 2017. Las exportaciones azucareras generaron US$468 millones en 2017 (11 por ciento del valor anual de las exportaciones en los años 80, y 36 por ciento del valor anual de las exportaciones en los años 90 durante la crisis), mientras que las de tabaco generaron US$241 millones, 1,5 por ciento menos que en 2013.[31]

Turismo

El mejor desempeño de la economía cubana ha sido en el turismo internacional, que es la tercera fuente de divisas (los servicios profesionales y las remesas son las dos principales). El turismo se desarrolló en el decenio de los 90 para contrarrestar la crisis; el número de visitantes aumentó ocho veces entre 1989 y 2017, y subió 117 por ciento entre 2007 y 2017 (Cuadro 4). Un aceleramiento desde 2015 fue motivado por la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos a fines de 2014, bajo la presidencia de Obama, que facilitó los vuelos aéreos y viajes a la Isla. El ingreso bruto por el turismo (sin descontar el valor de las importaciones para el sector[32]) también creció, pero a un ritmo inferior que el de los visitantes: 37 por ciento entre 2007 y 2016 debido a que el gasto promedio por turista declinó 26 por ciento en dicho período (lo opuesto ocurrió en República Dominicana, Cancún, Jamaica y Costa Rica).[33] El número de habitaciones se duplicó entre 1989 y 2007, y se elevó 28 por ciento entre 2007 y 2016. Alrededor del 65 por ciento de todas las habitaciones están gestionadas por cadenas hoteleras internacionales (45 por ciento de las habitaciones son españolas); el porcentaje de las habitaciones que pertenecen al sector privado ha crecido, se estima que en 2018 eran 24,000 (que serían 34 por ciento del total).[34] Recientemente se ha ampliado la infraestructura turística con la edificación de hoteles (especialmente de cinco estrellas) en La Habana; no obstante, la ocupación promedio básicamente no ha crecido en el período y promedió 58,6 por ciento, aunque se aprecia una caída en 2009-2011 y una recuperación después. Los turistas extranjeros, en 2017, mayormente fueron: 24 por ciento canadienses, 13 por ciento estadounidenses, 9 por ciento cubanoamericanos, y entre 4 por ciento y 5 por ciento alemanes, ingleses, italianos, franceses y españoles. El número de turistas de Estados Unidos creció 579 por ciento entre 2014 y 2017, por el descongelamiento; esto también favoreció el aumento de todos los emisores, salvo Canadá, por causa del aumento de precios en los hoteles y el debilitamiento del dólar canadiense.[35]  En el cuarto trimestre de 2017 y el primer semestre de 2018 ocurrió una disminución del turismo (208,296 menos) por cuatro razones: el huracán Irma de septiembre de 2017 (que causó serios daños en las instalaciones especialmente en los cayos de la costa norte), la prohibición por Trump a los turistas estadounidenses de alojarse y comer en restaurantes gestionados por las Fuerzas Armadas, la alerta del gobierno de Estados Unidos de no viajar a Cuba por el peligro de los llamados “ataques sónicos” contra diplomáticos, y la eliminación de 2,574 vuelos aéreos norteamericanos (194,591 asientos) por menor demanda (la ocupación en los vuelos declinó de 61,3 por ciento a 52,4 por ciento entre enero-septiembre de 2017 e igual período de 2018).[36] Todos los emisores disminuyeron en los tres primeros trimestres de 2018, salvo los cubanoamericanos que aumentaron un 17 por ciento.[37]

Una causa del declive del turismo no procedente de Estados Unidos es la caída en la calidad de los servicios, especialmente en las instalaciones estatales.[38] En el Hotel Playa Pesquero, de cinco estrellas, gestionado por Gaviota en Holguín (donde se celebró la Feria Internacional de Turismo en 2017), contrajeron gastroenteritis 12 turistas británicos en 2014, 29 en 2015, 34 en 2016, 41 en 2017 y 37 en 2018; se han presentado varias demandas contra el turoperador Thomas Cook y la primera resultó en un pago de casi US$200,000. Otros casos han sido reportados en el Hotel Memories Paraíso Azul, en los cayos del Norte de las Villas; Playa de Oro, en Varadero; Memories Varadero Flamenco Beach, Sol del Río de Luna y Mares Holguín, etc.[39]

Por otra parte, las nuevas restricciones impuestas por Trump no afectan a los viajeros estadounidenses en cruceros, los cuales se han expandido notablemente. En el primer semestre de 2018 (comparado con el primero en 2017), los visitantes estadounidenses cayeron 23,5 por ciento, pero -50 por ciento por vía aérea versus +115 por ciento por vía marítima; además, disminuyeron los visitantes canadienses y europeos, aunque crecieron las llegadas de cubanoamericanos (en total hubo una caída de 5,7 por ciento, pero de 9,4 por ciento en arribos aéreos versus un aumento de 20,9 por ciento en arribos marítimos).[40] Pero hay una seria desventaja para la economía cubana de los cruceros comparados con los aviones: los visitantes aéreos gastan un promedio de US$766 comparado con US$50 que gastan los que arriban por cruceros, porque la estadía promedio es de uno o dos días versus siete días por avión, y en los cruceros ya tienen cubiertos alojamiento, comidas y a menudo excursiones en tierra; se estima que Cuba ha perdido US$297 millones por dicha causa. Además, la mayoría del transporte aéreo se hace crecientemente por compañías extranjeras, así en 2012 Cuba ingresó US$288 millones de transporte por líneas nacionales, pero sólo US$162 millones en 2016.[41]

En el tercer trimestre de 2018 se registró un incremento de un 5 por ciento en el número de turistas respecto al mismo período en 2017, pero aún sin recuperar el nivel anterior al descenso. En septiembre 2018 el gobierno anunció que no logrará la meta de 5 millones de turistas en 2018 y anunció 4 millones 750 mil visitantes, un uno por ciento mayor que en 2017; el plan para 2019 contempla 5,1 millones de turistas (un incremento de 7 por ciento sobre 2018) e ingresos de “más de 3,000 millones de dólares” (un supuesto aumento de 17 por ciento).[42] Lo último es insostenible ya que en 2017 hubo ingresos de US$3,318 millones y, al menos que el ingreso se redujese considerablemente en 2018, implica una reducción. Esto refleja el cambio de turistas que arriban vía aérea hacia cruceros.

Comercio exterior

Cuba no publica las estadísticas completas de la balanza de pagos, solo lo hace sobre la cuenta corriente y excluye la cuenta de capital y financiera, además el último año disponible del balance de la cuenta corriente fue 2015; por último, hay serias dudas sobre la consistencia de la data oficial. Por razones que se explican abajo, en años recientes la cuenta corriente ha sido positiva y entre 2011 y 2014 aumentó 116 por ciento (de US$1,437 millones a US$3,112 millones) pero descendió 54 por ciento en 2015 (US$1,436 millones).[43]

Bajo la Revolución ha ocurrido un déficit sistemático en la balanza comercial de bienes; el Cuadro 5 muestra que en el período 2007-2017 dicho déficit alcanzó un cénit histórico de US$10,372 millones en 2008 y después disminuyó porque, a pesar de que las exportaciones menguaron constantemente desde 2011, las importaciones fueron recortadas, lo cual causó falta de insumos y escasez de bienes de consumo. En 2017, las exportaciones de bienes estaban 55 por ciento por debajo del nivel de 1989 y de 2011, mientras que las importaciones habían respectivamente aumentado en 25 por ciento y disminuido en 27 por ciento, por lo cual el déficit de bienes creció 261 por ciento, respecto a 1989 y se estancó en cuanto a 2011. La dualidad monetaria y cambiaria son serios obstáculos al aumento de las exportaciones debido a que sus distorsiones impiden conocer cuáles son las exportaciones rentables.

A partir del siglo XXI, sin embargo, Cuba comienza a exportar servicios profesionales (principalmente médicos, enfermeras, maestros, etc.) y esto se acentúa basado en un tratado celebrado con Venezuela quien compra la mayoría de dichos servicios (se estima de manera gruesa que en un 75 por ciento). Como resultado, ocurre un superávit en el saldo de comercio de servicios que alcanza su cima en 2013. Este excedente no solo compensa el déficit de bienes, sino que genera un superávit en el saldo global de bienes y servicios (salvo en 2008 por causa del enorme déficit en bienes) y dicho saldo alcanza una cúspide en 2014. Debido a la grave crisis económica de Venezuela, el referido superávit disminuyó en 38 por ciento entre 2014 y 2016, con un ligero ascenso en 2017. El Cuadro 5 calcula el valor de la venta de servicios profesionales (restando a los ingresos por exportaciones totales de servicios, el ingreso de los servicios turísticos) y muestra que aquellos mermaron en 23 por ciento entre 2013 y 2016 (hubo un ligero repunte en 2017).[44] Los servicios profesionales son la fuente principal de divisas de Cuba, pero su aporte al PIB cayó de 13,8 por ciento a 8,3 por ciento entre 2012 y 2017, una de las causas del ya explicado descenso en el PIB. Otros compradores de servicios profesionales como Brasil (ver III), Ecuador y Argentina han cambiado sus gobiernos, terminado o recortado dichas compras o indicado su intención de hacerlo. Angola y Argelia también las han rebajado, mientras que Kenia y Mozambique revocaron los acuerdos. Por todo ello, es probable que el ingreso por servicios profesionales disminuya aún más en 2018.

A la reducción en la compra de servicios profesionales cubanos por Venezuela, se agrega un fuerte recorte en el comercio de bienes entre los dos países. La cima se alcanzó en 2012, cuando llegó a 44 por ciento del intercambio total de mercancías cubano (exportaciones más importaciones), pero en 2016 había declinado a 17,6 por ciento; lo cual resultó en un desplazamiento de Venezuela del primer al segundo lugar, mientras que China ascendió a primer socio de Cuba en el intercambio comercial, pero con sólo un incremento de 5,7 por ciento en el intercambio comercial respecto al valor de 2007 y su participación en el intercambio total sólo fue de 20,5 por ciento (para un combinado de 38 por ciento entre los dos países, comparado con 53 por ciento en 2012). Además, téngase en cuenta que en 2012 las exportaciones cubanas a Venezuela eran de US$2.484 millones mientras que las importaciones de Venezuela sumaban US$6.079 por lo que el déficit comercial era de US$3.595 millones (44 por ciento del déficit cubano total) y no se sabe exactamente cómo Cuba lo paga; mientras que, en 2016, el déficit con Venezuela menguó a US$940 millones, una reducción de 74 por ciento (12 por ciento del déficit cubano global). (Cuadro 6).

En 2017 se revirtió la situación, pues la participación de Venezuela en el intercambio total se mantuvo en 17,6 por ciento, mientras que la de China disminuyó a 16,1 por ciento; por lo cual Venezuela volvió a ser el primer socio comercial de Cuba. Debe notarse que el intercambio comercial con China en 2017 mermó 22 por ciento respecto a 2016, y estaba 17 por ciento por debajo de 2011 cuando alcanzó su cima, las importaciones chinas se redujeron debido a atrasos de pago de Cuba.[45]

Por último, ha ocurrido un declive del suministro de petróleo venezolano a Cuba, el cual se sufraga con la venta de servicios profesionales. En la cima de la relación bilateral, Venezuela exportaba a Cuba 105,000 barriles de petróleo diarios (bpd); en 2017 el suministro descendió a 55,000 bpd. Según acuerdos entre ambos países, Cuba sufraga la importación de petróleo y sus derivados con la venta de servicios profesionales; en 2012, en la cresta de la relación, a Cuba le quedaban US$1,700 millones tras descontar el valor de los envíos petroleros. Pero esto oculta que el precio de los servicios vendidos por Cuba estaba inflado (un médico cubano era pagado siete veces lo que recibía un médico venezolano), por lo que había un subsidio disfrazado. Además, una suma considerable de petróleo crudo procedente de Venezuela se procesaba en la refinería de Cienfuegos, echada a andar con una inversión de Venezuela y los productos refinados se reenviaban a Venezuela y quedaba un remanente que Cuba exportaba con una jugosa ganancia en divisas; ese suministro se redujo a la mitad en 2016 y dañó el refinamiento y las exportaciones. Se agrava la situación porque la producción de petróleo cubana decreció en 13 por ciento entre 2010 y 2016.[46] Esto ha resultado en un programa de austeridad y recortes en el suministro de energía para las empresas, a su vez afectando a la producción.

Remesas

Después de los ingresos por venta de servicios profesionales al extranjero, la mayor fuente de divisas de Cuba son las remesas, seguidas de cerca por el turismo, pero el gobierno no publica cifras sobre su valor. Estimados hechos por varios años consecutivos del valor de las remesas en efectivo indican que estas aumentaron consistentemente en 143 por ciento, desde US$1,447 millones en 2008 a US$3,515 millones en 2017, ninguna otra fuente de divisas puede compararse a este salto, de hecho, las otras se han estancado o disminuido. Los ingresos anuales por remesas en efectivo representan la mitad de los ingresos totales, superior al volumen de los salarios de los sectores estatal y no estatal.[47] La apertura del presidente Barack Obama entre 2015 y 2016, que eliminó las restricciones al envío de remesas, fue un factor en el aceleramiento de su envío; las políticas punitivas de Trump (que han afectado al turismo) no han tocado las remesas, por lo que continúa su expansión.

Una comparación de las remesas por habitante en ocho países latinoamericanos con gran número de emigrantes ordena a Cuba en quinto: Costa Rica US$806, El Salvador US$627, República Dominicana US$482, Guatemala US$404, Cuba US$308, Honduras US$243, México US$172 y Nicaragua US$160.[48]

Pago de la deuda externa

La ONEI no publica estadísticas completas sobre la deuda externa total y los flujos de capital (préstamos, créditos y otras transacciones financieras), solo sobre la deuda corriente que refleja transacciones financieras y comerciales y sus saldos (“deuda activa”), además el último año disponible es 2015 cuando ascendió a US$15,857 millones; la cifra para 2017 no se sabrá hasta dentro de casi tres años dada la demora con la que Cuba publica dichas estadísticas. El gobierno cubano ha logrado concesiones notables para reducir su deuda externa: en 90 por ciento con Rusia (la deuda era de US$35,000 millones), 47,2 por ciento con China, 70 por ciento con México, y 80 por ciento con bancos japoneses. En 2015, La Habana firmó un acuerdo con 14 de los 20 países miembros del Club de París para renegociar la deuda acumulada desde 1986 ascendente a US$11,100 millones; del total se condonaron todos los intereses y cargos por US$8,500 millones y se redujo la deuda a US$2,600 millones a pagar en 18 años (hasta 2033).[49] Cuba abonó US$40 millones en 2016, US$60 millones en 2017 y US$70 millones en 2018 por motivo del servicio de la deuda; el monto a pagar aumenta a través del tiempo (basado en una tasa de interés creciente sobre la deuda desde 1,6 por ciento en 2016 a 8,9 por ciento en 2033) de forma que se hace más oneroso y requiere que la economía crezca para poder afrontar la carga creciente, lo cual no ha ocurrido. El fallo de un pago conllevaría la imposición de un interés punitivo de 9 por ciento. Los pagos que Cuba ha hecho en 2016-2018 han mejorado la credibilidad financiera externa del país y son fundamentales para obtener crédito externo, que necesita mucho la economía, pero han forzado una reducción de las importaciones “no esenciales”, incluyendo insumos para la economía y bienes de consumo, lo cual tiene efectos adversos en la producción y el consumo de la población, unidos a recortes en el suministro de energía a las empresas. Los 14 países han renegociado sus deudas de forma bilateral con el gobierno cubano y, bajo los términos de la renegociación, se permite hacer cambio de deuda (swap) por participación de capital (inversión); hasta ahora España y Francia —dos de los acreedores mayores— han negociado diez swaps por un total de US70 millones, una proporción pequeña de la deuda con dichos países.

Pendiente está la deuda con Argentina, originada en dos préstamos de US$1,200 millones cada uno otorgados en 1973 y 1985, por un total de US$2,400 millones; se estima que con los intereses y penalidades podría oscilar ahora entre US$8,000 y US$11,000 (la última cifra igual a la deuda con el Club de París); un serio obstáculo es determinar exactamente el monto de la deuda.[50] Dos emisarios del presidente Macri se entrevistaron en La Habana, en 2018, con el Ministro de Economía cubano para incrementar el comercio y renegociar la deuda remanente.[51]

Por otra parte, Cuba ha pospuesto pagos a varios de sus suministradores y socios de inversión; esta deuda ascendía a US$3,449 en 2015, no hay una cifra global sobre el monto actual.[52] Además, Cuba tiene deudas con bancos privados acumuladas desde 1986 que eran de US$1,858 millones en 2015;[53] los tres principales acreedores (Standford Trust Ltd., Adelante Exotic Group y CRF I Ltd.) agrupados en el  Club de Londres, detentan US$1,400 millones de dicha deuda, adquirida a través del mercado secundario, y en febrero hicieron a Cuba una oferta similar a la del Club de París, pero el gobierno ignoró la propuesta; el grupo acreedor ha contratado a un exitoso abogado para negociar el pago sin descartar un litigio judicial. [54]

Como se dijo, Cuba también renegoció su deuda con otros países, que condonaron la mayoría de aquellas pero a cambio del pago de una suma pendiente de US$6,866 millones: US$3,170 millones China, US$3,200 Rusia, US$350 Japón y US$146 millones México; además, hay una deuda estimada en US$11,336 millones con Venezuela que obviamente no se pagará;[55] por último, Cuba le debe US$682 millones a Brasil y en 2018 se atrasó en el pago de US$17,3 millones, por lo que ha pedido una reestructuración, la cual es difícil con el nuevo gobierno conservador brasileño.[56]

En su discurso de despedida como presidente Raúl amonestó: “No puede permitirse que nuevamente caigamos en una espiral de endeudamiento, y para evitarlo hay que… no asumir compromisos que no seamos capaces de honrar con puntualidad en los plazos acordados”.[57]

Inversión extranjera directa (IED)

Desde que se promulgó la ley de inversión extranjera en 2014 y se le hicieron algunos ajustes, se han aprobado 175 proyectos por valor de US$5,500 millones; en 2018 se acordaron 40 nuevos proyectos por US$1,500 millones, para un promedio anual de unos $1,350 millones y están en negociación avanzada otros 30 proyectos.[58] Esto es un avance, pero inferior a los US$2,500 millones anuales que oficialmente se requieren para alcanzar un desarrollo económico sostenido, más aún, solo unos US$500 millones anuales se han materializado (incluyendo créditos y donaciones), una quinta parte del total requerido. Por ejemplo, en 2014 Cuba aprobó la inversión en cinco campos de golf por un valor cercano a US$2,500 millones con inversionistas ingleses, chinos y españoles, pero no se ha iniciado ninguno.[59] Los obstáculos identificados por la lentitud son: la burocracia que demora el proceso, el temor al mercado, la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión extranjera, las trabas a los empresarios foráneos para contratar y pagar directamente al personal, la dualidad monetaria y cambiaria, la falta de conocimiento, entrenamiento y motivación suficiente de las empresas cubanas y el embargo/bloqueo de Estados Unidos, ahora reforzado por Trump.[60] El gobierno cubano ha tomado algunas medidas para acelerar el proceso de aprobación de la IED, como la flexibilización de algunas normas para evaluar a los inversores, la eliminación de estudios de factibilidad engorrosos y el anuncio de la creación futura de una ventanilla única de inversión extranjera, todo esto sin corregir los problemas fundamentales bien conocidos.[61] Además, se cambió la definición de la IED dentro de la estrategia económica, de complementaria a factor esencial para el desarrollo.

Además de lo anterior, está la inversión extranjera en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM). En esta última, establecida hace cinco años con una inversión de alrededor de US$800 millones del Banco de Desarrollo del Brasil (BNDES), y ejecutado por la compañía brasileña Odebrecht (después manchada por un escándalo de corrupción), se han autorizado inversiones de 41 usuarios procedentes de 19 países que suman US$1,660 millones, de un total de más de 400 propuestas, pero sólo 15 han comenzado sus operaciones y dos cuentan con permisos para iniciar sus proyectos.[62] El ritmo anual de aprobación de negocios ha crecido: uno en 2014, 10 en 2015 y en 2016, 12 en 2017, y 10 hasta octubre de 2018.[63] No obstante, en la sub-región de Centroamérica y el Caribe, sólo Haití registra una proporción menor de inversión directa extranjera que Cuba como porcentaje de la inversión total, así como Monserrat y Curazao en la proporción de la IDE respecto al PIB.[64] En 2016, tres países centroamericanos y caribeños tenían un monto de IED que oscilaba entre US$2,407 y US$5,401 millones: República Dominicana, Costa Rica y Panamá.[65]

Una novedad es el fondo creado por Inversiones CEIBA y que obtuvo US$39 millones en su primer día de actividad en la Bolsa de Acciones de Londres; las ganancias se usarán para mejorar y expandir propiedades existentes y edificar un hotel de 400 habitaciones en Trinidad.[66]

 III. Perspectivas para 2019

En el análisis de las perspectivas económicas de Cuba en 2019 se evalúan cuatro aspectos clave que pueden incidir en el crecimiento y el desempeño económicos: a) los cambios en las reformas estructurales efectuados en 2018; b) el acceso de una nueva generación al poder, c) la Constitución en discusión; d) y factores internos y externos, positivos y negativos que incidirán en la economía en 2019.

Las reformas estructurales: cambios mayormente nocivos

En publicaciones anteriores he descrito, evaluado el desempeño e identificado los avances y obstáculos de las reformas estructurales implementadas por Raúl Castro entre 2007 y 2017.[67] En 2016 se informó que solo se había cumplido el 21 por ciento de los “Lineamientos” sobre las reformas, mientras que 77 por ciento estaban “en proceso” y en resto no había avance; a mi entender no se han actualizado estas cifras en 2017 y 2018; además, se agregaron 50 nuevos “Lineamientos”. Continúa sin abatir el predominio del plan central y la propiedad estatal sobre el mercado y la propiedad no estatal. Las medidas tomadas en 2018 intentan facilitar la inversión extranjera, pero sin cambiar ninguna de sus barreras clave, y a controlar más aún al sector no estatal a fin de evitar la concentración de la riqueza y la propiedad. Estas políticas asombran frente a la realidad de una economía estancada, estrangulada por restricciones externas, como se ha demostrado aquí, así como de perspectivas no halagüeñas como se analizará en esta sección.

En su último discurso como presidente del Consejo de Estado y al momento de entregar dicho cargo a su sucesor, Raúl Castro justificó la necesidad de las medidas. Refiriéndose a su lema “sin prisas, pero sin pausas”, advirtió que “la prisa nos condujo a serios errores”, dio lugar a improvisaciones e ingenuidades debido a la incompleta valoración de los riesgos asociados a la aplicación de varias medidas; no hubo el necesario control y seguimiento, lo cual impidió la corrección oportuna de “las desviaciones presentadas”, tales como indisciplina, evasión tributaria, “en aras del enriquecimiento personal”, requiriendo “modificar varias regulaciones”. [68]

 La ampliación del sector no-estatal, hasta llegar a 30,4 por ciento de la fuerza laboral en 2017, y un estimado de 7 por ciento del PIB[69], fue una de las reformas estructurales más importantes de Raúl Castro, pero hacia el final de su mandato y al inicio del nuevo gobierno se dictaron políticas que, en su mayoría, revierten ese avance.

Trabajo por cuenta propia. El número de trabajadores por cuenta propia, que disminuyó ligeramente en 2015, aumentó de 499,000 en ese año a 590,000 en octubre de 2018. [70] Dentro de este grupo, los ingresos de los más lucrativos generaron 9,3 por ciento el PIB en 2016 y 12 por ciento en 2017, y ellos hacen un aporte tributario creciente.[71] El gobierno reconoce que la ampliación del sector no estatal, especialmente el trabajo por cuenta propia, ha resultado en un incremento de los ingresos tributarios de 1 por ciento a 8 por ciento entre 2013 y 2018; el sector no estatal aportó el 11 por ciento de los ingresos presupuestarios en 2017.[72]

A pesar de su importancia y quizás por causa de la misma, en agosto de 2017 el gobierno suspendió “temporalmente” el otorgamiento de licencias a 27 actividades por cuenta propia. Casi un año después, en julio de 2018 promulgó 20 normas jurídicas (cinco decretos-leyes, un decreto y 14 resoluciones, que toman 129 páginas, uno de los paquetes legales más extensos bajo la Revolución) que regulan el cuentapropismo.[73] Raúl afirmó que la ampliación del trabajo por cuenta propia, “lejos de significar un proceso de privatización liberal de la propiedad social [estatal], permitirá al Estado desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el desarrollo del país”.[74] Tres economistas cubanos concuerdan en que las regulaciones persiguen controlar la expansión del sector no estatal, debido a que puede concentrar la propiedad y la riqueza (un principio contrario a los “Lineamientos” del Partido), a más de limitar la competencia que hace al Estado, así como extraer más ingresos tributarios del mismo. Además, las regulaciones no acaban con el limbo legal en que se mantiene a la micro y pequeña empresa cubana.[75]

Las regulaciones son un paso atrás respecto a los pequeños negocios: 1) reducen el número de ocupaciones  autorizadas en 39 por ciento, de 201 a 123, debido mayormente a agrupación de varias en una sola;[76] 2) paralizan temporalmente el otorgamiento de licencias a 28 ocupaciones, entre ellas las que generaran mayor empleo y ganancias, a más de competir contra servicios gubernamentales como arrendadores de viviendas y sus gestores, pequeños restaurantes y cafeterías, más algunas que el gobierno considera de su exclusividad como profesores de idiomas, música y repasadores, pero otras inocuas como sastres, herreros, peluqueros, organizadores de fiestas y reparadores de bisutería; 3) terminan la concesión de licencias a cinco ocupaciones, como vendedor mayorista o minorista de productos agropecuarios, incluso carretilleros porque estos fueron acusados en 2017 de provocar una subida de precios; 4) otorgan solo una licencia a cada cuentapropista, con lo cual eliminan las cadenas (una persona gestionando dos paladares)[77]; restringen el número de clientes en los paladares a 50 (un retroceso pues se habían aumentado a 100); 5) aumentan el número de multas y sanciones, así como las medidas confiscatorias de equipo, maquinaria, herramientas y materias primas de cuentapropistas que infringen las normas; 6) desincentivan la contratación de personas en los pequeños negocios mediante el impuesto a la fuerza laboral que carga una tasa creciente impositiva según aumenta el número de empleados; 7) suprimen la autorización a un contratista privado para establecer una relación de negocios con una entidad estatal para realizar una construcción.[78] Se estima que estas medidas reducirán en 22 por ciento el número de licencias otorgadas a los cuentapropistas en 2018.[79] Nuevos ordenamientos para taxistas privados en 2018 regulan sus precios, hacen obligatoria una tarjeta de combustible y fijan rutas en ciertos casos.[80]

Otra de las regulaciones obliga a los cuentapropistas a tener una cuenta bancaria para llevar a cabo sus transacciones; esto es positivo respecto a la transparencia, pero también es una vía para poder controlar mejor los ingresos de los cuentapropistas y reforzar el pago de sus impuestos, a más que los bancos no dan abasto con la carga que tienen y demoran la autorización.[81] En octubre de 2018, el Consejo de Ministros denunció la evasión fiscal por subdeclaración de ingresos e irregularidades en la justificación de gastos, así como ejercicio ilegal de actividades del cuentapropismo. Para contrarrestar dicho problema, el Consejo aprobó nuevas medidas que coartan aún más al sector no estatal, especialmente al cuentapropismo: incrementar el retiro de autorizaciones y el cierre de establecimientos; imponer mayor rigor en las multas; hacer públicos casos de evasión fiscal con sentencias firmes; detectar de forma sistemática el ejercicio ilegal del trabajo por cuenta propia, e incrementar el control fiscal contra la subdeclaración fiscal en los valores de compraventa de viviendas y autos.[82] En octubre de 2018, la inmobiliaria de militares cubanos, Almest, terminó todos los contratos que tenía con el sector privado y prohibió que se efectúen en el futuro.[83]

Las nuevas políticas generarán efectos económicos adversos:[84] reducirán la contribución del sector privado al PIB y al empleo, perjudicarán a los turistas extranjeros que pagarán más por hoteles y comidas (esto pudiera ser una causa para que los turistas no regresen), serán un desincentivo para la inversión extranjera al ver reducida su relación beneficiosa con las pequeñas empresas, disminuirán el acceso de los consumidores nacionales a productos agrícolas y servicios, y podrían incentivar el traspaso de cuentapropistas a la economía sumergida. El objetivo de lograr mayor aporte fiscal del sector privado podría ser compensado por la reducción del sector y los desincentivos; de hecho, la suspensión temporal de licencias en 2017 por algo menos de un año provocó una pérdida de US$900 millones de ingreso fiscal por dicho sector.[85] Además, la prohibición al sector privado de importar del extranjero, ha proliferado el contrabando: usando las remesas que reciben, los cubanos viajan y compran en Panamá y Guyana alrededor de UD$250 millones anuales en mercancías —libres de impuestos— porque no se venden en la Isla, no pueden ser importados o sus precios son exageradamente altos en las tiendas recaudadoras de divisas (TRD); un estimado muy superior es de US$2,390.[86] Será virtualmente imposible determinar el impacto de las nuevas políticas en el PIB por la notable ausencia de estadísticas oficiales, a pesar de la expansión en el control centralizado del sector privado.

Usufructo. A pesar de las leyes de 2008 y su flexibilización en 2012, el número de usufructuarios de tierras ociosas estatales menguó de 312,752 en 2013 a 274,635 en 2017.[87] Frente a este problema se dictaron nuevas regulaciones para el usufructo, divulgadas en 2017 pero no promulgadas hasta mediados de 2018: expansión de la parcela entregada a individuos que reciban tierras por vez primera de 13,42 hectáreas a 26,84 hectáreas y por un tamaño indefinido a las cooperativas; incremento de la duración del contrato individual de 10 a 20 años y de 25 años a tiempo indefinido para las cooperativas; ampliación de la superficie de inversión (bienhechurías) de 1 por ciento de la tierra en usufructo a 3 por ciento a fin de producir determinadas cosechas o para cría de ganado mayor. Por otra parte, se mantiene la prohibición de vender o arrendar la tierra; se autoriza la extinción parcial del usufructo cuando el gobierno requiera emplear parte del terreno para fines de utilidad público o interés social; se añade como causa de extinción del contrato la utilización de financiamientos ilícitos y cuando se acumulen deudas con un banco u otros acreedores y se compruebe la imposibilidad de liquidarlas.[88] Ya la ANPP había aprobado una ley, a fines de 2017, que introducía en 2018 un impuesto gradual sobre la tierra entregada que se mantuviera ociosa, hubiera sido abandonada, o tuviese muy baja productividad.[89]

Como se ha visto, la flexibilización del usufructo en 2012 no resultó en una mayor producción agrícola global, ya que el producto del sector continuó estancado. Las nuevas medidas por si solas (sin cambiar el ineficiente sistema de propiedad, acopio, circulación e incentivos) probablemente tampoco conseguirán ese objetivo.

Cooperativas no agrícolas y de servicios (CNAS). El número de CNAS creció muy poco entre 2014 y 2015, cuando eran 367, aumentó a 439 en 2017, pero declinó a 434 en 2018. El número de estos cooperativistas subió sistemáticamente de 2,300 a 18,600 entre 2013 y 2017; [90] no obstante, es el grupo menor pues sólo representan 0,4 por ciento de la fuerza laboral, comparados con 3,8 por ciento de usufructuarios y 12,8 por ciento de cuentapropistas.

Las CNAS, en un 75 por ciento, se han creado por el mandato gubernamental de convertir una empresa estatal en cooperativa (los trabajadores que no acepten quedan desempleados), en vez de una decisión voluntaria de los trabajadores para formar la cooperativa (25 por ciento); las segundas son las más exitosas, por lo cual globalmente los resultados no han sido los esperados. Además, las nuevas medidas expanden la vinculación de las CNAS —que antes solo se vinculaban a granjas estatales y otras cooperativas de producción y servicios (UBPC, CPA, CCS)— agregando empresas estatales, con lo cual se incrementa la centralización, y aún no se han aprobado las cooperativas de segundo grado (por ejemplo, cooperativas para la recolección de cosechas y venta en el mercado en vez de hacerlo por entidades estales) previstas en la norma original de 2016; por último, las CNAS siguen en estado “experimental” manteniendo la incertidumbre sobre su futuro.[91]

Otras medidas. El anuncio de Raúl de que la unificación monetaria y cambiaria comenzaría en 2018 no se efectuó debido a las enormes barreras que enfrenta y la débil economía.[92] Después de años de discusiones e intentos fallidos para crear un mercado mayorista (tan necesario para el sector privado), todavía no se ha creado, hay un experimento del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) para vender productos muy demandados a las CNAS; en la agricultura se reinstauró el acopio que arrastra los males del pasado, como atrasos en los pagos a los productores y pérdida de cosechas por falta de transporte.[93]

Debido al impacto nocivo de la tormenta Alberto, de 2018, sobre las cosechas, algunas provincias impusieron temporalmente un “tope” de precios a la venta de los productos en los mercados agropecuarios de oferta y demanda, puntos de venta y carretilleros, incluido el racionamiento en los mercados estatales paralelos, bodegas y tiendas recaudadoras de divisas (TRD).[94] Esta medida había sido precedida, en 2016, por un debate sobre los precios altos de los productos del agro, a la que siguió el establecimiento de topes de precios con resultados adversos.[95] Una nueva disposición del MINCIN cambia la fijación de los precios de 48 productos en las TRD, desde un mercado regulado en que prima el precio hacia un mecanismo administrativo, lo cual reforzaría la centralización; oficialmente se dice que procura evitar el acaparamiento, pero sin proveer evidencia, además sugiere una vuelta al racionamiento que fue una de las gratuidades combatidas y reducidas por Raúl.[96]

Una nueva regulación del Banco Central de Cuba (BCC) y del sistema financiero, aprobada en octubre de 2018, no implica una reforma comprensiva del sistema bancario y deja la misión del BCC sin cambios. No obstante, introduce una armonización de la política económica que debe ser acordada por el Ministro de Economía y Planificación, el Ministro de Finanzas y Precios, y el BCC; además, fija límites al financiamiento del déficit fiscal, aunque sin prohibirlo, y reduce la impresión monetaria para financiar el financiamiento público. El sistema financiero es revisado con siete tipos de instituciones con roles separados; las entidades financieras extranjeras continúan sin poder efectuar operaciones financieras en el país, pero se permite a inversores foráneos participar en la banca nacional y el sistema financiero.[97]

La trasferencia parcial de la dirigencia a la nueva generación

Adelantándose a su desaparición biológica, y a diferencia de Fidel, Raúl inició un proceso lento de transferencia generacional; la medida principal fue limitar a dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de cargos políticos y estatales principales; él fue el primero en aplicarse esa  medida, antes de que ella se incorporara al proyecto de nueva Constitución.[98] En abril de 2018, cuajó la transferencia generacional parcial en la dirigencia cubana; por primera vez un ciudadano nacido después del período insurreccional y sin el apellido Castro ocupó la presidencia: Miguel Díaz-Canel, que hace frecuentes viajes a todo el país y se reúne con la gente. Sin embargo, no tiene un programa propio, sino que continúa implementando las medidas de Raúl y del Partido aprobadas antes de su nombramiento. [99] El director de la revista Temas, Rafael Hernández, disiente: “en lugar de un presidente preso del ‘clan Castro’… condenado a la inmutabilidad política… se presenta ya un gobierno nuevo, que responde a una definida matriz de cambio”.[100] Esta sección examina esta discrepancia de criterio con variada evidencia, pero sólo el futuro dará la respuesta.

La nueva Constitución introduce el puesto de Primer Ministro “a cargo del gobierno de la República”, elegido a propuesta del presidente y aprobado por la ANPP; esto abre la posibilidad de una división en el poder ejecutivo y queda por ver si el puesto de Presidente se limitará a una figura simbólica como existe en muchos países. Entre los 22 miembros del nuevo Consejo de Estado, un 54,6 por ciento permanecen y 45,4 por ciento son nuevos integrantes; entre los 22 miembros del nuevo Consejo de Ministros se ratificaron 17 y se nombraron nueve.[101] Lo anterior indica que la “renovación” de la dirigencia ha sido parcial, y que predominan los miembros de la antigua dirigencia.

El primer vicepresidente del Consejo, el afrocubano Salvador Valdés Mesa (72 años), es un antiguo dirigente sindical que ha ocupado diversos puestos en el Partido y en organizaciones de masas, al terminar su mandato de 10 años tendrá 82.[102] Un “histórico” que continúa de vicepresidente del Consejo es Ramiro Valdés (85 años); otro “histórico”, el ortodoxo José Ramón Machado Ventura (88 años), dejó la vicepresidencia del Consejo, pero es el segundo secretario del Partido Comunista (el primer secretario es Raúl, con 87 años). Los dos mandatos consecutivos en el Consejo implican 10 años, mientras que el próximo Congreso del Partido será dentro de tres años, en 2021, de manera que, al vencerse sus mandatos respectivos, Valdés tendría 95, Machado 91, Raúl 90 y Valdés Mesa 82; como ha ido ocurriendo en años recientes, es probable que alguno de ellos muera o se incapacite antes de terminar su mandato. Uno de los cuatro nuevos vicepresidentes del Consejo, Gladys Bejarano, la Contralora General tiene 71, los otros tres oscilan entre 48 y 52 años. Un mayor traspase generacional se observa en los miembros del Consejo. Por otra parte, el nuevo ejecutivo del Consejo de Ministros promedia 67 años (ocho menos que antes), la ANPP se ha rejuvenecido pues su edad promedio es de 49 años (cinco menos que antes), mientras que el Comité Central del Partido tiene un promedio de 54 años;[103] no obstante, los que detentan las secretarías del Partido siguen teniendo una alta edad.

El tema de la continuidad a sido una constante en la retórica oficial, secundado por los medios de comunicación cubanos. Al momento de convertirse en presidente, Díaz-Canel reafirmó: “Vengo a cumplir el programa que nos hemos impuesto con los “Lineamientos” del Socialismo y la Revolución”. Durante el tiempo que Díaz-Canel fue designado como sucesor por Raúl, mantuvo un perfil muy bajo, sólo se refirió a la necesidad de expandir el acceso al Internet y una exhortación a la prensa para que fuese más crítica; para mantenerse como el candidato debía ser muy discreto a fin de no enajenar a su mentor, a las Fuerzas Armadas y al Partido. Pero en febrero de 2017 hizo una presentación para cuadros del Partido en que se reveló como ortodoxo, tanto en términos económicos como políticos; el video no fue filtrado hasta agosto de ese año.[104] El  politólogo Domingo Amuchástegui predice que Díaz-Canel no será el Deng Xiao-ping de la Revolución cubana, “ni se vislumbra en un horizonte a mediano plazo”.[105]  En su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el pasado septiembre, el Presidente declaró: “El cambio generacional de nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura”.[106]

Normas económicas en la nueva Constitución[107]

En julio de 2018, la ANPP discutió y aprobó un proyecto de Constitución para reemplazar a la de 1976, el cual fue redactado por 33 diputados bajo la dirección de Raúl, y que legaliza la situación de facto resultante de las reformas estructurales implementadas por él. En agosto comenzó a discutirse el borrador y se han publicado, o colgado en el Internet, cientos de comentarios y propuestas; se espera que basado en esta consulta se revise el proyecto y se devuelva a la ANPP para su aprobación y posterior sometimiento a un referendo; el proyecto deja 11 artículos de la antigua Constitución, modifica 113 y elimina 13. [108] Mantiene el carácter socialista del sistema político, económico y social, así como el papel central del Partido como “la fuerza política rectora de la sociedad”. El papel del mercado se “considera y regula”, no se especifica cuál es su rol en la economía.[109] Se elimina del texto el término “comunista” (que técnicamente no puede referirse a una etapa en la evolución marxista del socialismo a la que ningún país ha llegado), así como la frase de Marx “la explotación del hombre por el hombre”, pero se ratifica la enmienda constitucional introducida en 2002 de que el sistema socialista es irrevocable.

La mayoría de los expertos concuerda en que el cambio de los derechos de propiedad en la Carta Magna, mantiene la esencia del modelo estatizado de centralización cubano (“conceptualización del modelo”) con la empresa estatal como la forma superior de propiedad (a pesar de su notoria ineficiencia), un modelo que ha fracasado en el mundo. Díaz-Canel corrobora la continuidad: “Tengo la convicción de que no habrá cambios en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable del socialismo será ratificado” en el referéndum de 2019.[110]

Los aspectos que discutiremos se encuentran en el Título II, “Fundamentos Económicos”, el cual reitera el predominio de la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción y la planificación como base de la dirección de la economía. Las formas de propiedad son ordenadas por su jerarquía y el Estado promueve las que tienen mayor rango o “carácter social”: 1) la propiedad “de todo el pueblo” (representada por el Estado); 2) la cooperativa; 3) la mixta, que combina dos o más formas; 4) la perteneciente a organizaciones políticas, sociales y de masas; 5) la privada, limitada a ciertas formas de producción; y 6) la personal sobre bienes, no medios de producción. El economista cubano Ricardo Torres comenta: “La superioridad de una forma de propiedad sobre otra no debería ser un asunto jurídico… No hay evidencia empírica en Cuba o en otros contextos, que soporte la preeminencia de una forma sobre otra.”[111] El ex-director de la Junta Central de Planificación, Humberto Pérez, coteja las citadas preferencias con el capítulo 2 del documento sobre la Conceptualización del Modelo —que debería ser seguido por la Constitución— demostrando cómo múltiples de sus cláusulas disponen que todas las formas de propiedad “funcionan bajo similares condiciones”.[112]

Respecto a “la propiedad de todo el pueblo”, Marta Moreno, Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, ha dicho que “es importante lograr [un] sentido de permanencia sobre los medios fundamentales de producción, para que no se siga percibiendo este concepto como algo ajeno”.[113] El politólogo cubano Julio César Guanche afirma: “el proyecto enfatiza la gestión estalinista —no pública, ni común— de la propiedad”. A través de ella, el Estado que debe ser agente —representante—, se convierte en principal, “lo que le permite operar, en la práctica como propietario… La propuesta habla siempre de empresa estatal, no de empresa pública… Lo público es lo que pertenece a todos los miembros de la sociedad. Con ello se asegura que el Estado no es el único actor… y se precisa la necesidad del control social sobre la propiedad de ‘todos’”. De hecho, lo que ha ocurrido es la “expropiación burocrática de la propiedad social, un mal persistente en la sociedad cubana”.[114] El economista cubano Esteban Morales va más allá: “La burocracia estatal administra los bienes de la sociedad y ello lleva implícito la posible desviación, la de usufructuar esos bienes, como si fueran de su absoluta propiedad.”[115] Es paradójico que Cuba prohíba la concentración de la propiedad privada, pero no su concentración en un actor estatal exclusivo. Marx combatió la acumulación de poder capaz de privar a los demás de la capacidad de gobernar su propia vida, un alegato contra el monopolio de poder económico procedente de cualquier forma de propiedad.[116]

Humberto Pérez considera que la “propiedad de todo el pueblo”, en los hechos, resulta tan indirecta y lejana que para los individuos se convierte en una abstracción. La ausencia del sentimiento de ser dueños, y el sentido de pertenencia por parte de los trabajadores y funcionarios, conllevan a la falta de una participación real y suficiente en el manejo de la dirección, con resultados adversos en la actividad económica, como la baja productividad. “Para sentirse dueños es necesario que los dirigentes y trabajadores de las entidades económicas [estatales] puedan ejercer determinadas facultades de decisión, de manera real y directa, … y que reciban en lo personal el efecto de las ganancias o pérdidas que tenga dicha entidad, como sucede a todo dueño.”[117]

El proyecto no especifica a qué formas de producción está limitada la iniciativa privada. De hecho, por un largo tiempo se ha discutido la necesidad de una norma legal que establezca los derechos y deberes de los trabajadores por cuenta propia —los únicos dentro del sector no estatal, junto a los pequeños campesinos dueños de sus tierras, que pueden tener propiedad privada— y garantice su funcionamiento siempre que cumplan con la ley; este notable vacío genera incertidumbre e inseguridad y permite acciones y abusos burocráticos contra dicho grupo.

El proyecto autoriza la venta o trasmisión de la tierra “con las limitaciones que establece la ley”; actualmente, solo puede venderse la tierra por los pequeños campesinos que son propietarios y limitada a sus familiares o al Estado; se especula que el cambio deja abierta la puerta para la venta fuera del círculo familiar.[118] Una importante garantía internacional al derecho de propiedad privada, es recibir una compensación justa en caso de expropiación por razones de interés público o social; en su lugar, el texto constitucional utiliza el término “debida indemnización”, que es muy vago y deja un alto grado de discrecionalidad al gobierno.[119] Cuando el Estado ejerce su opción de compra preferente de la tierra debe pagar su “justo precio”, pero, en ausencia de un mercado que fije los precios, resulta difícil que se pueda determinar ese precio “justo”.[120]

Las formas de propiedad pueden ser nacionales y extranjeras; el proyecto preserva la notable discriminación entre ambas, pues en la inversión extranjera se autoriza la propiedad privada y en la nacional no, de manera que los ciudadanos cubanos tienen menos derechos de propiedad en su propio país que los extranjeros. Humberto Pérez nota esta discriminación y propone que la Constitución garantice la inversión del sector no estatal al igual que hace con la inversión foránea.[121] Según Torres, la referida contradicción no puede explicarse por la ideología, puesto que la Constitución acepta el mérito de la propiedad privada extranjera, de ahí que el argumento es esencialmente político: evitar que los ciudadanos puedan, a través de la inversión privada, aumentar su patrimonio; por ello el principio ideológico-político de evitar la concentración de la riqueza y la propiedad se aplica solo a los cubanos, los extranjeros sí pueden hacer fortuna.[122] Pudiera aducirse que parte de la inversión extranjera carece de 100 por ciento de la participación de la propiedad, ya que el Estado puede tener una participación diversa; sin embargo, los emprendedores cubanos estarían bien contentos con tener cualquier proporción de la inversión foránea.

Sobre la concentración de la propiedad y la riqueza en el sector no estatal, se arguye que este precepto es muy generalizado, ya que una sola propiedad pudiera generar más ganancias que varias propiedades, dependiendo de la actividad que se realiza; el mecanismo adecuado para enfrentar esta situación es un sistema tributario que impone un tributo superior a los que tienen más ganancias.[123] En otro artículo he demostrado que el actual régimen tributario cubano es marcadamente regresivo, ya que su principal fuente de ingreso son los impuestos indirectos, en vez del impuesto sobre el ingreso personal.[124]

A diferencia de las críticas anteriores, se reprocha al proyecto que tiene un sesgo privatizador. Por ejemplo, se aduce que parte de los bienes de propiedad social listados en la Constitución vigente han sido suprimidos en la propuesta (fábricas, bancos, centrales azucareros), por lo cual pudieran ser vendidos (la legislación posterior decidiría cuales de estos podrían privatizarse).[125] “Uno de los vacíos del proyecto que más señala la población durante los debates es que no hay una definición de los medios fundamentales de producción”, por lo que hay un amplio espectro de dichos medios y “el texto no define expresamente [cuales son] los sectores a ser gestionados solo por la iniciativa privada”.[126]  Tampoco puntualiza el régimen bajo el que funcionará el comercio exterior, que durante la Revolución ha sido ejercido totalmente por el Estado; el artículo 18 de la Constitución vigente, el cual consagra la dirección y regulación estatal del comercio exterior, fue suprimido en el proyecto constitucional.[127] Por último, “una porción significativa del producto social es privatizado de facto, vía corrupción, en una red que comienza en el lugar de producción o importación, con sucesivos intermediarios en entidades estatales, hasta llegar al mercado negro, donde alimenta la acumulación originaria de los negocios privados. La privatización ilegal de los bienes comunes no funciona sólo… entre sectores de producción, sino también … entre trabajadores de diferente rango… Hay lugares donde están todos puestos de acuerdo. El jefe es quien posee los medios de producción (su decisión, su firma, sus redes) y se queda con más”.[128]

Todos los preceptos y garantías de la Constitución están limitadas a “lo establecido por la ley”, una seria contradicción jurídica, puesto que la Carta Magna tiene el rango superior en el sistema de derecho y no puede ser supeditada a una norma inferior.[129] Este agujero legal permitiría al gobierno, en cualquier situación no contemplada constitucionalmente y que no le convenga, poder garantizar los intereses del Estado y del Partido.

Factores internos y externos que influenciarán el desempeño económico en 2019

Este análisis se basa en la matriz DAFO que incluye factores internos (debilidades y fortalezas) y factores externos (amenazas y oportunidades)[130] adaptándola de la empresa a la economía. La información proviene del texto de este trabajo y data adicional.

Factores internos

 Las debilidades son más comunes que las fortalezas y cualitativamente son más severas (indicadores macroeconómicos fundamentales).

Debilidades:

-el estancamiento económico en 2016-2018 (promedió 1,1 por ciento en el período),

-la tendencia al crecimiento del déficit fiscal, 12 por ciento en 2018, el mayor desde la crisis de los 90,

-una formación de capital bruto que ronda 10 por ciento del PIB cuando se necesita 25 por ciento,

-el probable aumento de la inflación y un excedente monetario creciente (53 por ciento del PIB, el mayor desde la crisis de los 90),

-el continuado estancamiento en la producción agrícola —en 2017 cayó 1,5 por ciento forzando la importación de US$1,800 millones en alimentos—, el descenso en la producción de 11 productos agropecuarios y pesqueros,

-la insuficiencia siembra cañera para la zafra de 2018-2019 que perjudicará la producción,[131]

-el declive en la producción de petróleo desde 2010, mermó 6,5 por ciento en 2017, así como el descenso en 16 por ciento de la producción de gas natural después de alcanzar su cima en 2015, y la probable mengua en la extracción de níquel en 2016 y 2017,

-el decrecimiento de la zafra azucarera de 2018, que ha sido una de las más bajas en la historia, el declive en 2 por ciento en la fabricación de puros en 2017 después de alcanzar su cúspide en 2016, y la probable merma en la producción de medicamentos en 2016-2017 (los tres productos, más el níquel, son las principales exportaciones de bienes),

-el revés en las reformas estructurales con normas mucho más estrictas al trabajo por cuenta propia, las que pueden reducir su contribución al empleo, aporte fiscal y al PIB,

-el continuado status como “experimentales” de las CNAS y la no creación de dichas cooperativas de segundo grado,

-la posposición de la unidad monetaria y cambiaria que difícilmente podrá implantarse en 2019 debido al enfriamiento económico, el referido déficit fiscal y la potencial inflación que provocaría la unificación, así como las muy escasas reservas internacionales,[132]

-el cambio de la dirigencia, pero manteniendo una mayoría de los antiguos líderes en el Consejo de Estado y en el Consejo de Ministros, así como en las dos secretarias del Partido (tres dirigentes históricos tendrán entre 90 y 95 años cuando concluyan sus mandatos), mientras que el Presidente ratifica el continuismo,

-el proyecto de la nueva Constitución preserva los elementos fundamentales del sistema de planificación centralizada y el predominio de la empresa estatal, que reconoce pero no especifica el rol del mercado y ordena la propiedad privada en quinto lugar, con las anteriores formas consideradas preferentes y promovidas por el Estado.

Fortalezas:

-la tercera reforma al usufructo que flexibiliza sus condiciones,

-el nombramiento de un Presidente de la nueva generación, nacido después del período insurreccional, un civil tecnócrata, y la parcial renovación de la dirigencia,

-una membresía más joven en la ANPP, el Consejo de Estado, el ejecutivo del Consejo de Ministros y el Comité Central del Partido,

-la introducción del derecho a la propiedad privada en la Constitución, así como del límite de dos mandatos en los puestos principales del gobierno y el Partido, y un tope de 60 años para ser elegido Presidente,

-la edificación de nuevos hoteles de cinco estrellas y la expansión del número de habitaciones (aunque aparentemente hubo una caída en 2014),

-la recuperación gradual del índice de producción industrial (aunque en 2017 todavía estaba 32 por ciento por debajo del nivel de 1989), ayudado por el continuado incremento de la generación eléctrica a pesar de la reducción del suministro petrolero,

-la nueva regulación del sistema financiero que introduce algunos cambios positivos,

-la reparación de dos de las principales unidades de la refinería de Cienfuegos que estaban paralizadas,[133]

Factores externos

Los factores externos juegan un papel mayor que los internos y las amenazas exceden con creces a las oportunidades.

Amenazas:

-la tendencia decreciente en el excedente del balance global de bienes y servicios, desde 13,5 por ciento del PIB (en 2013) a 8,3 por ciento (en 2017),

-el cambio del arribo de turistas desde avión hacia cruceros, porque estos gastan menos (reducción en el ingreso bruto en 2019), incluido el deterioro en la calidad de los servicios,

-el recorte en las importaciones por el constante crecimiento del pago de deuda externa (US$80-90 millones en 2019) que afectan la producción y el consumo,

-los atrasos en los pagos a suministradores de bienes y materias primas que afectan al suministro y al crédito externo,

-el litigio judicial del Club de Londres para reclamar una deuda de US$1,400 millones acumulada desde 1976,

-la continuación de la política agresiva de Trump contra Cuba, que incluye la expansión de entidades turistas prohibidas y la potencial autorización a cubanoamericanos a establecer demandas judiciales contra compañías que controlan propiedades confiscadas por el gobierno de Cuba,[134]

-la caída en 11,41 por ciento del precio mundial del azúcar (la peor en octubre-noviembre), debido al sobreabastecimiento mundial,

-la merma en 21 por ciento del precio mundial del níquel en noviembre de 2018 respecto a 2014 (Filipinas, que abastece la mitad de la oferta mundial, cerró fábricas por el bajo precio), por causa del incremento en los inventarios y la reducción del crecimiento económico chino, que es el principal comprador mundial —los precios en 2019 dependerán, en gran medida, del comportamiento económico de China,

-la agravación de la crisis en Venezuela en 2018: caída de 12 por ciento en PIB, inflación de un millón por ciento, mengua en la producción petrolera en 1,5 millones de barriles en los últimos años, declive en 20 por ciento del precio mundial del petróleo entre inicios de octubre y fines de noviembre 2018,

-la incautación de activos de PDVSA, en mayo de 2018 Conoco Phillips comenzó a embargar los activos de dicha compañía estatal en el Caribe para cobrar un laudo arbitral de US$2,000 millones, lo cual impidió el acceso a instalaciones en la refinería en Curazao y la terminal en Bonaire, desde las cuales Venezuela despachaba casi una cuarta parte de sus exportaciones,[135]

-el riesgo de que si triunfan varias demandas judiciales en Estados Unidos contra PDVSA podrían incautarse las gasolineras Citgo en territorio estadounidense, una fuente clave de divisas,

-el desplome en 17,5 por ciento de los títulos de deuda externa de PDVSA venezolana por posible cierre de dicha compañía estatal y su reemplazo por otra empresa a fin de evitar el embargo sobre activos en el exterior,[136]

-el impacto adverso de las variables anteriores en el intercambio comercial con Venezuela (de 44,1 por ciento del total en 2012, a 17,6 por ciento en 2017), su compra de servicios profesionales (ya notada) y el suministro de petróleo (a menos de la mitad),

-la disminución de los médicos y personal de salud en Venezuela de 30,000-40,000 en el auge a 21,700 en 2018, [137] el programa “Barrio Adentro” ha dejado en parte de operar por falta de insumos,

-las deudas pendientes de US$2,400 millones con Argentina y de US$682 millones con Brasil (hubo un atraso en el pago de la última en 2018), que se agravan con la llegada de gobiernos conservadores en esos dos países,

-la terminación, por el presidente electo Jair Bolsonaro,[138] del contrato médico cubano con Brasil (“Más Médicos”), que afecta a 11,400 galenos; lo que representa una pérdida de alrededor de US$400 millones anuales, similar al valor de las exportaciones de níquel o azúcar en 2017,

-la desaceleración del intercambio comercial con China, el valor menor en 2018 desde la crisis financiera global de 2008-2009.[139]

Oportunidades:

-la aprobación, entre 2014 y 2018, de 215 proyectos de IED para un promedio anual de US$1,350 millones, de los cuales US$500 millones se han materializado, la autorización de 41 usuarios en la ZEDM, de un total de más de 400 propuestas, por un total de US$1,660 millones, de aquellos 15 han comenzado sus operaciones, se necesitan US$2,500 millones de IED anual,

-la flexibilización en el procedimiento para aprobar inversiones extranjeras,

-el aumento sostenido de las remesas externas que constituyen la segunda fuente de divisas,

-el probable incremento en el número de turistas como indica la tendencia,

-el pago de la deuda externa negociada, después de las condonaciones de la mayor parte de dicha deuda, que han mejorado la posición crediticia externa de Cuba,

-la creación del primer fondo de inversión (CEIBA) destinado a inversiones en la Isla,

-los convenios con China en noviembre de 2017: US$164 millones para adquirir equipos de construcción para el turismo y energía renovable y una donación de US$129 millones para proyectos de ciberseguridad,[140]

-el aumento en 95 por ciento del intercambio comercial con Rusia en 2018, después de una disminución y estancamiento de cuatro años, el incremento fue de 20 por ciento respecto a 2007,[141]

-los varios convenios firmados con Rusia a fines de noviembre de 2018: modernización de la producción de energía eléctrica y acero, suministro de medios de transporte ferroviario, exploración de depósitos de petróleo bituminoso, y recuperación de la producción de cítricos —a diferencia con China, se desconocen los montos de dichos proyectos que están en estudio a continuar en el primer semestre de 2019,[142]

-la firma de un convenio con Vietnam para reanudar un proyecto de varios años a fin de incrementar la producción de arroz —a pesar de dicho convenio, la producción de arroz cubana menguó 40 por ciento entre 2013 y 2017,

-la firma de un convenio con una compañía minera canadiense para aumentar la producción doméstica de metales,

-la elección del presidente López Obrador en México que podría otorgar créditos a Cuba y concertar swaps,

-una potencial alza en el precio mundial del azúcar si ocurre un déficit de 2 millones de toneladas en la producción azucarera mundial en 2019-2020 por la reducción de producción en Brasil y la Unión Europea (precios futuros más altos) aunque India podría compensar con incremento de producción,

-el envío a fines de 2018, de 500 médicos especialistas de medicina general a Venezuela,[143] aunque el balance neto se ha reducido considerablemente.

 Resumiendo, el análisis de los cuatro factores indica que la economía cubana en 2019 probablemente continuará estancada, sin una mejoría tangible en el desempeño de sus aspectos clave, limitada por la actual institucionalidad que se preserva y estrangulada por los factores externos. Para cambiar ese derrotero sería esencial acelerar las reformas estructurales; el efectivo traspaso institucional no se vislumbra hasta el futuro cuando terminen los actuales mandatos, mientras que la nueva Constitución será una camisa de fuerza para los cambios fundamentales que se necesitan.

Notas al Pie:

[1] El autor es el único responsable de este ensayo, pero agradece su revisión detallada hecha por Jorge Pérez-López, los comentarios valiosos de Roger Betancourt y Pavel Vidal, así como los materiales y aclaraciones de Emilio Morales, José Luis Perelló, Joaquín Pujol y José Luis Rodríguez.

[2] Carmelo Mesa-Lago, El estado actual del bienestar social en Cuba, La Habana, Cuba Posible, 2017; “Social Welfare and Strcutural Reforms in Cuba, 2006-2017”, Cuba in Transition, Washington DC: ASCE, Vol. 28, 2018.

[3] Ricardo Cabrisas, “La economía cubana crece 1,6 por ciento en 2017”, Cuba Debate, La Habana, 21 diciembre, 2017.

[4] Ibid. Para análisis de la economía cubana en 2016-2018 ver Juan Triana, “Economía cubana 2016 y 2017: La coyuntura y los retos del crecimiento”, Revista Bimestre Cubana, No. 46, 2017, p.78-99; y José Luis Rodríguez, “La política económica de Cuba: Valorando lo alanzado y los restos enfrentar”, La Habana, 17 septiembre 2018; Joaquín Pujol, “Cuban Economy Today and Perspectives for the Future”, ASCE Webinar, 13 noviembre 2018.

[5] Cuba Standard, Economic Trend Report Third Quarter 2017 y Fourth Quarter 2017; The Economist Inteligence Unit-EIU, Country Report Cuba, Londres, 8 diciembre, 2017; Moody’s Investor Service, Government of Cuba—Caa stable, 7 diciembre, 2017; CEPAL: Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2016 y 2017, Santiago, diciembre, 2016, 2017.

[6] Cabrisas, 2017, oc. cit; y Anuario, 2017.

[7] Citado por Mario Pentón: “Las cuentas alegres del gobierno cubano sobre la economía no convencen”, 14ymedio, 23 diciembre, 2017.

[8] “Crecimiento económico cubano en 2017: ¿Qué pasó? ¿Qué vendrá?”, ElEstadocomotal, La Habana, 26 diciembre, 2017.

[9] “El PIB y la circulación minorista”, La Letra de Temas, 8 enero 2018.

[10] EFE, 22 julio, 2018.

[11] Juventud Rebelde, 28 agosto, 2018.

[12] El gobierno no ha dado la cifra de la zafra de 2018, pero se estima en alrededor de 1 millón de toneladas; el consumo interno oscila entre 600.000 y 700.000 toneladas y el compromiso de exportación a China es de 300.000 toneladas, por lo cual hubo que+ importar azúcar refino de Francia (Reuters, 26 octubre 2018).

[13] “Información del Consejo de Defensa Nacional”, Granma, 29 septiembre, 2017; CEPAL: Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2018, Santiago, 2018; Cuba Standard, Economic Trend Report Second Quarter 2018.

[14] CEPAL, Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2018, Santiago, 2018.

[15] CEPAL: ob. cit., 2018.

[16] Cuba Standard, Second Quarter, 2018, ob. cit.

[17] Leticia Martínez, “Importantes temas económicos y sociales en la agenda del gobierno”, internet@granma.cu, 30 octubre 2018.

[18] CEPAL, “Actualización de Proyecciones de Crecimiento en América Latina y el Caribe en 2018 y 2019”, Santiago, octubre 2018.

[19] Cuba Standard, Economic Trend Report Third Quarter 2018. El índice de confianza calculado por Cuba Standard declinó de nuevo en el tercer trimestre, su punto más bajo en un año y muy por debajo del nivel de 2015 y 2016.

[20] ONEI,Anuario Estadístico de Cuba 2017, La Habana, 2018, y CEPAL, Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, Santiago, 2017.

[21] Ibid.

[22] Cuba Standard Second Quarter 2018, cit.

[23] Cuba tiene dos monedas en circulación: el peso nacional (CUP) y el llamado peso convertible (CUC); 1 CUC=25CUP; al cambio del dólar al CUC se le hace un descuento de 10 por ciento (“recargo”) y un 3 por ciento de comisión, por lo que resulta en US$0,87.

[24] ONEI, Anuario Estadístico de Cuba, 2012 y 2017, La Habana, 2013 y 2018.

[25] Ibib. 2017.

[26] Para detalles ver Carmelo Mesa-Lago y Mario González-Corzo, “Agrarian Reform and Usufruct Farming in Socialist Cuba: Evaluation, Results and Policy Recommendations”, submitted to Journal of Economic Policy Reform, July 17, 2018.

[27] ONEI, Venta de productos agropecuarios: Enero-Junio 2018, La Habana, 2018.

[28] En 2017, faltaban 150 medicamentos de un cuadro básico de 761, aunque en 2018 habían declinado a 45; de estos, 42 son producidos nacionalmente, también hubo un déficit en la importación por impago a los suministradores extranjeros (OnCuba, 30 noviembre 2017; CubaDebate, 12 junio 2018). Según Cabrisas, 2018, ob. cit., la producción nacional, la importación y el suministro de medicamentos encaran una difícil situación.

[29] Estimado de Ricardo Torres, “El bajo dinamismo económico prolonga la etapa de austeridad”, Red Econolatin, Madrid, 2018.

[30] Havana Consulting Group, Business Report, No. 2, 2018.

[31] ONEI, Anuarios 2013, 2016, 2017, ob. cit.

[32] No se publica la cifra del ingreso neto; las dificultades en las importaciones es un factor que perjudica al turismo.

[33] El Anuario 2017 no había colgado las estadísticas de turismo a comienzos de noviembre de 2018; Perelló explica la demora por la dificultad de estimar los ingresos del sector privado que tiene mas de un tercio de las instalaciones.

[34] Perelló, 2018, ob. cit.

[35] Ibid. Los turistas canadienses tienen una de las más bajas estancias medias, 7,8 y 7,7 días en 2016 y 2017 (Perelló, 2018, ob. cit.).

[36] Otras causas son el deterioro de la planta física por pobre mantenimiento, el notable aumento de precios de hoteles y restaurantes, y el mal servicio en el sector estatal—muy superior en el sector privado. El costo de las medidas de Trump se ha estimado en US$557 millones (Cuba Standard, Third Quarter 2018, ob. cit.

[37] Perelló, estadísticas proporcionadas el 6 de noviembre de 2018.

[38] Una encuesta publicada en el portal Holsterturz basada en 122.000 valoraciones y 4,5 millones de menciones, muestra una caída en el índice de percepción de satisfacción, especialmente entre los turistas españoles (14ymedio, 22 diciembre 2017).

[39] Enma Glanfield y Simon Lema, “Holidaymakers hospitalized…”, Daily Mail, 12 abril 2014; Seam O’Shea, “Canadian travelers report illnesses at Cuban resorts”, Global News, 19 enero 2016 y “Tourists from Canada and England report illnesses”, 13 febrero 2017; Holiday Hotel Watch, 2018; The Sun, 21 septiembre 2018.

[40] Estadísticas proporcionadas por José Luis Perelló, La Habana, 26 septiembre 2018.

[41] José Luis Perelló, “El turismo en Cuba comienza a recuperarse (resumen del primer semestre)”, Excelencias News Cuba, 30 julio, 2018 y mensaje 13 noviembre 2018; Emilio Morales, “La industria turística cubana en el ojo de la tormenta”, Miami, Havana Consulting Group, julio, 2018.

[42]  Thalia Fuentes, “Cuba proyecta para 2019 un aumento del 17 por ciento de sus ingresos turísticos”, Cuba y la Economía, 19 noviembre 2018.

[43] Anuario 2017; para detalles ver Jorge Pérez-López, “Cuba’s never ending external sector crisis”, Cuba in Transition, Miami, ASCE, Vol. 27, 2017.

[44] Pavel Vidal obtiene un valor menor de servicios profesionales porque, además del ingreso por turismo, resta el ingreso por telecomunicaciones (mensaje 22 noviembre 2018).

[45] En octubre 2018, se desaceleró el ritmo de crecimiento económico chino—el menor desde la crisis financiera de 2008-2009—, además la producción manufacturera mermó; la entrada en vigor de las nuevas tarifas de Trump a las importaciones chinas se predice reforzará el enfriamiento (Nick Beams, “La caída en la tasa de crecimiento despierta preocupación en los círculos gobernantes de China”, Cuba y la economía, 6 de noviembre 2018).

[46] C. Mesa-Lago, “Cuba, la peor crisis desde los años noventa”, Política Exterior, No. 180, 2018; Anuario 2017.

[47] Emilio Morales, “The importance of remittances in the Cuban economy”, THCG Business Report, No. 2, 2018, y “Remesas a Cuba revelan donde se concentra el poder adquisitivo de la población cubana”, THCG Business Report, No. 3, 2018

[48] Mis cálculos basados en remesas de CEPAL, Balance Preliminar, 2017, ob. cit, y población de los países.

[49] Ver Pérez-López, ob. cit.

[50] “Revelan que la deuda de Cuba con Argentina llegaría a los US$11.000 millones”, EFE, 20 enero 2009; Ramón Frediani, “La deuda de Cuba con Argentina”, La Voz, 1 marzo 2018.

[51] “Argentina y Cuba hablaron de incrementar el comercio…”, Todo Cuba, 30 mayo 2018.

[52] Los impagos con España, el inversor principal en turismo y un socio comercial clave de Cuba, ascendían a US$40 millones a comienzos de 2018 (EFE, 31 enero 2018).

[53] Anuario, 2017.

[54] Mark Frank, “Cuba makes debt payment to Western nations”, Reuters, 25 octubre 2018, y aclaraciones por correo de 5 de noviembre 2018.

[55] Emilio Morales, “Can Cuba meet its foreign debt repayments?”, THCG, 21 febrero 2017.

[56] Reuters, 18 septiembre 2018; EFE, 22 octubre 2018.

[57] “Discurso del General del Ejército Raúl Castro Ruz… en la Clausura de la IX Legislatura de la ANPP, el 19 de abril de 2018”, Cuba Debate, 20 abril 2018.

[58] Omar Everleny Pérez Villanueva, “La inversión extranjera directa en Cuba: Una necesidad para su desarrollo”,  sitio web Horizonte Cubano, Columbia University, 29 noviembre 2018.

[59] Bloomberg, “Club de Londres contrata abogado estrella para litigar pago de deuda cubana”, 4 mayo 2018; Marc Frank, “Cuba says investor interest up despite US hostility”, Reuters, 1 noviembre 2018.

[60] Ariel Terrero, “Inversión extranjera en Cuba: Amenazas de la lentitud”, Cuba Debate, 6 noviembre 2017. A fines de 2018, el Banco de la Reserva Federal multó a Societé General por US$1.340 millones por violaciones de sanciones estadounidenses contra Cuba, Sudán e Irán (Sputnik, 19 noviembre 2018).

[61] Pérez Villanueva, 2018, ob. cit.; Cuba Standard, Second and Third Quarters 2018, ob. cit.

[62] Lisset Izquierdo y Lisandra Romeo, “Apertura del Tercer Foro de Inversiones”, Cuba Debate, 30 octubre 2018.

[63] Pérez Villanueva, 2018, ob. cit.

[64] Pedro Monreal, “La inversión extranjera en Cuba”, ElEstadocomotal, 12 marzo 2018.

[65] CEPAL, Balance Preliminar, 2017, ob. cit.,

[66] Marc Frank, “Cuba fund first listed on London exchange”, Reuters, 22 octubre 2018.

[67]  Carmelo Mesa-Lago y Jorge Pérez-López, Cuba Under Raul Castro: Assessing the Reforms, Boulder-London, Lynne Reinner, 2013; C. Mesa-Lago, R. Veiga, L. González, S. Vera y A. Pérez-Liñán, Voces del cambio en el emergente sector no estatal en Cuba, La Habana, Cuba Posible, 2 tomos, 2016. Ver también Roger Betancourt, “Cuba’s ‘structural’ reforms: After a few years, time can tell”, ponencia para presentación en las Reuniones del American Social Sciences Association, Atlanta, enero 2019.

[68] “Discurso del General del Ejército Raúl Castro Ruz…”, 2018, ob. cit.

[69] El estimado es de 2014, de forma que en 2018 debería ser mayor. Pavel Vidal, ¿Qué lugar ocupa la economía cubana en la región? Una medición a la tasa PPA de las brechas de ingreso y productividad, Washington DC, BID Departamento de Investigación, noviembre 2017.

[70] Anuarios, 2013, 2017; Consejo de Ministros, octubre 2018.

[71] Pedro Monreal, “Crecimiento, equidad y sector privado en Cuba: ¿desplumar o estrangular a la oca?”, ElEstadocomotal, 31 agosto 2018. Una contribución mucho menor sería 4 por ciento del PIB en 2016; basada en valor generado de “New legal norms for self-employment will affect the economy”, THCG, Business Report, No. 2, 2018; y PIB de Anuario, 2017.

[72] Lina Pedraza, “Discurso durante el Primer Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la ANPP”, Granma, 21 julio 2018.

[73] Gaceta Oficial Extraordinaria No. 35, 10 julio 2018.

[74] “Discurso del General…”, 2018, ob. cit.

[75] Omar Everleny Pérez Villanueva, “La economía cubana que hereda el nuevo gobierno”, Cuba y la Economía, La Habana, 25 abril 2018, y “Cuba: la realidad de los datos económicos”, La Habana, 25 octubre 2018; Pedro Monreal, “Nuevas regulaciones para el trabajo por cuenta propia en Cuba: ¿informalización legal?”, ElEstadocomotal, 10 julio 2018; Pavel Vidal, “More foreign investment”, Cuba Standard, Second Quarter 2018.

[76] Esta agrupación facilita los trámites, así una autorización cubre varias actividades, por ejemplo, servicio de belleza integro incluye barbero, manicura, peluquera, etc. Delia Reyes, “Paso a la legalidad”, Bohemia, 27 noviembre 2018.

[77] Un arrendador de viviendas no puede suministrar alimentos ni bebidas a sus huéspedes, al menos que tenga una licencia de sanidad (Zunilda Mata, 14ymedio, 28 noviembre 2018.

[78] Gaceta Oficial Extraordinaria No. 35”, ob. cit.

[79] “New legal norms…”, 2018, ob. cit.

[80] Reyes, 2018, ob. cit.

[81] Mata, 2018, ob. cit.

[82] Consejo de ministros, octubre 2018; Anuarios, 2015, 2017.

[83] DDC, 30 octubre 2018.

[84] Monreal, “crecimiento, equidad…”, 2018, ob. cit.

[85] Ricardo Torres, “Por aquí ya pasamos”, Progreso Semanal, 9 agosto 2018.

[86] Fernando Ravsberg, “Los millones que vuelan con los cubanos”, Cartas desde Cuba, 18 enero 2018; Emilio Morales, “Entrepreneurs exported 9 times more capital…”, THCG, Business Report, No. 4, 2018. Véase la riposta de Humberto Pérez, “Acerca de los supuestos 2.390 millones de dólares…”, ElEstado como tal, 28 octubre 2018.

[87] Anuarios, 2013, 2017.

[88] Decreto 358/18 del Ministerio de Agricultura, Gaceta Oficial Extraordinaria, No. 39, 6 agosto 2018; ver Mesa-Lago y González-Corzo, ob. cit.

[89] Fidel Rendón, “Impuesto gradual a las tierras ociosas en Cuba: Más allá de lo tributario”, Cuba Debate, 2 marzo 2018.

[90] ONEI, Organización Institucional: Principales Entidades, julio-septiembre 2018, octubre 2018; porcentajes de la fuerza laboral estimados por mi basados en Anuario 2017.

[91] Mesa-Lago y otros, Voces del Cambio…, 2016, ob. cit. El continuado carácter experimental de las CNAS lo confirmó Raúl en abril de 2018, “Discurso del General…”, 2018, ob. cit.

[92] Existe una extensa bibliografía sobre este tema que es imposible si quiera resumir aquí.

[93] Pérez Villanueva, 2018, ob. cit.; Reyes, 2018, ob. cit.

[94] “Precios topados a los productos del agro y regulaciones a la venta liberada”, Cuba y la Economía, 11 junio 2018.

[95] Mesa-Lago y otros, 2016, ob. cit.; Armando Nova, “El mercado agropecuario. Políticas e impactos”, Catalejo Temas, 4 julio 2016.

[96] Pedro Monreal, “La lista de los 48: racionamiento y mercado en Cuba”, ElEstadocomotal, 19 septiembre 2018.

[97] Cuba Standard, Third Quarter 2018, ob. cit.

[98] Esta establece una edad máxima de 60 años para ejercer la presidencia del Consejo de Estado. Se informa de discrepancias con estas medidas, pues algunos creen que si un dirigente tiene éxito no debería haber limitación de su mandato (Cuba Standard, Third Quarter 2018, ob.cit.)

[99] Pavel Vidal, “Díaz-Canel first 100 days”, Cuba Standard, Economic Trend Report Second Quarter, 2018, pp. 5-7.

[100] “Por fin, la (real) transición política cubana”, Foreign Affairs Latinoamérica, No. 4, octubre-diciembre 2018.

[101] Domingo Amuchástegui, “Nuevo presidente en Cuba: Relevo, políticas, plazos, desafíos, las fuerzas armadas y un comentario final”, Cuba Posible, 10 mayo 2018

[102] “Integrantes del Consejo de Estado de la República de Cuba”, Cuba Debate, consultado 12 de noviembre 2018.

[103] Hernández, 2018, ob. cit.

[104] El video se divulgó por numerosas fuentes, el 22 agosto 2018.

[105] Amuchástegui, 2018, ob. cit.

[106] “Intervención del Excmo. Sr. Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba en el Debate General del 73 Período de Sesiones de la AGNU, Nueva York, 26 septiembre 2018”, p. 8.

[107] Proyecto de Constitución de la República de Cuba, La Habana, 2018.

[108] “Finally a draft to change the Constitution”, Cuba Standard, Second Quarter, 2018. Cuba ha realizado previas consultas populares (por ejemplo, de los Lineamientos en 2011) pero los textos finales no sufrieron transformaciones fundamentales y se limitaron a cambios de escasa monta.

[109] En contraste, Vietnam establece la centralidad, compatibilidad y necesidad del mercado para construir el socialismo (Nguyen Phu Trong, Secretario General del Partido Comunista de Vietnam, citado por Pedro Monreal, “Esperando la reforma empresarial en Cuba: Notas sobre la experiencia vietnamita”, ElEstadocomotal, 9 abril 2018).

[110] “Intervención…”, ob. cit.

[111] “Los fundamentos económicos de la nueva Constitución”, Progreso Semanal, 19 septiembre 2018.

[112] “Reflexiones y sugerencias acerca del Proyecto de Constitución (II)”, Cuba y la Economía, 4 septiembre 2018.

[113] Oscar Figueredo y Edilberto Carmona, “Reforma constitucional en Cuba: Apuntes económicos”, Cuba Debate, 20 y 21 septiembre 2018

[114] Julio César Guanche, “propiedad y democracia”, OnCuba, 27 septiembre 2018.

[115] “Cuba, política y ciencias sociales: ¿dos aliados contenciosos?”, Cuba y la Economía, 14 septiembre 2018.

[116] Guanche, 2018, oc. cit.

[117] “Principales debilidades internas del modelo y perspectivas de nuestro socialismo”, Temas Catalejo, 6 octubre 2016.

[118] Hernández, 2018, ob. cit.

[119] Torres, 2018, ob. cit.

[120] Ibid.

[121] Pérez, 2018, ob. cit.

[122] Torres, 2018, ob. cit.

[123] Pérez, 2018, ob. cit.

[124] Carmelo Mesa-Lago, “La desigualdad del ingreso y la experiencia de América Latina”, Temas, No. 84, octubre-diciembre 2015; y Mesa-Lago, “El estado actual…”, 2017, ob. cit.

[125] Hernández, 2018, ob. cit.

[126] Figueredo y Carmona, 2018, ob. cit. La Constitución de 1976 incluía una lista de los medios fundamentales de producción.

[127] Luis E. Arbas, “El proyecto de Constitución abre las puertas a la privatización de la propiedad social, Cuba y la Economía, 24 septiembre 2018.

[128] Ibid. Díaz-Canel ha dicho que la corrupción “es el enemigo principal de la revolución” (Consejo de Ministros, EFE, 1 junio 2018.

[129] Torres, 2018, ob. cit.

[130] “Análisis DAFO Wikipedia la enciclopedia libre” y “Matriz de análisis DAFO ¿qué es y cómo hacerla?”, consultados 17 de noviembre 2018. Que yo sepa, el primero en aplicar este instrumento a la economía cubana fue Pérez, 2016, ob. cit.

[131] Entrevista a funcionarios de AZCUBA, Reuters, 14 junio 2018.

[132] Sesión sobre “Dualidad monetaria y unificación de la moneda”, ponencias de Luis Luis, Rafael Romeu, y Armando Linde, comentarios de Pavel Vidal y Ernesto Hernández-Catá, 28vo. Congreso de ASCE, Miami, 26 julio 2018.

[133] EFE, 26 mayo 2018.

[134] “La Casa Blanca considera…”, El Nuevo Herald, 31 octubre 2018.

[135] Descifrado, 8 agosto 2018.

[136] “La posible sustitución de la petrolera estatal PDVSA por otra empresa…”, Noticias Venezuela, 26 octubre 2018.

[137] Granma, 11 noviembre 2018; Mesa-Lago, “El estado de bienestar…”, 2016, ob. cit.

[138] Bolsonaro propuso a La Habana continuar con el programa, siempre que los médicos recibieran 100 por ciento del salario pudieran tener a su familia y pasasen un examen; Cuba rechazó la oferta, Bolsonaro abrió 8.000 plazas médicas como incentivo para que se queden los cubanos (“Declaración del Ministerio de Salud Pública”, Granma, 14 noviembre 2018; Reuters, 14 noviembre 2018).

[139] Anuario, 2012 y 2017.

[140] Arleen Rodríguez, “Ricardo Cabrisas: Una exitosa misión, una excelente gira”, Cuba Debate, 22 noviembre 2018 2018.

[141] Anuario, 2012 y 2017. El déficit comercial de US$393.114 millones contra Cuba fue el mayor desde que se creó la Federación Rusa; las exportaciones cubanas fueron por US$20.940 y las importaciones rusas por US$414.054 millones, se desconoce como pagará Cuba.

[142] Rodríguez, 2018, ob. cit. No obstante, se sabe el monto de un préstamo ruso (no productivo) de US$48 millones para la compra de armamentos. En octubre de 2017 se anunció un acuerdo para expandir la producción de acero, textiles y fertilizantes (Cuba Standard, 30 octubre 2017).

[143] Enrique Milanés, “Refuerza Cuba con 500 especialistas su abrazo médico con Venezuela”, Granma, 11 noviembre 2018.

 

Sobre los autores
Carmelo Mesa-Lago 11 Artículos escritos
(La Habana, 1934). Licenciado en Derecho Universidad de La Habana. Máster en Economía por la Universidad de Miami. Doctor en Derecho por la Universidad Madrid. doctor en Relaciones Laborales y Seguridad Social por la Universidad de Cornell. Catedr...
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