Jorge Pérez López: “¿Por qué no ofrecerle a los ciudadanos cubanos la oportunidad de invertir en la Isla, como pueden hacerlo entidades extranjeras?”

En el contexto de este dossier presentamos los criterios del destacado economista cubanoamericano Jorge Pérez López.

 

  • ¿Considera Ud. que los documentos oficiales (“Lineamientos”, “Conceptualización”, y “Plan Estratégico hasta 2030”) han incorporado sustantivamente propuestas de la sociedad civil, incluyendo las provenientes de la academia?

A pesar del altísimo número de consultas que según los organizadores del VII Congreso del PCC se llevaron a cabo con respecto a los “Lineamientos”, la “Conceptualización”, y el “Plan Estratégico hasta 2030”, los textos no reflejan los intereses de la sociedad civil y la ciudadanía. Los intereses principales de la sociedad civil y la ciudadanía son la libertad política y económica y la mejoría del nivel de vida de los ciudadanos. Los documentos aprobados por el VII Congreso prácticamente no aportan ningún elemento que llevaría a la mejoría económica de los ciudadanos. La “Conceptualización” es un documento ideológico que repite y endurece las bases socialistas del modelo cubano de desarrollo económico y social; en vez de esperanzar a la ciudadanía con la idea de un futuro mejor, hace lo contrario, volviendo a los cansados argumentos de la superioridad del modelo socialista. Los nuevos “Lineamientos” añaden poco a los anteriores, e ignoran que la mayoría de los adoptados en el VI Congreso no se han implementado. Si no se logran implementar las acciones acordadas a corto plazo, ¿para qué siquiera poner esperanzas en un “Plan Estratégico hasta 2030”?

 

  • ¿Pudiera identificar el principal problema del modelo económico y social actual que debería ser resuelto de manera prioritaria y con mayor urgencia? (Por favor, identifique solo un problema).

Los problemas que enfrenta el modelo económico y social cubano son tantos, y están tan relacionados, que no es posible identificar uno sin considerar los otros. A los efectos de seguir las indicaciones de los organizadores de este dossier, nos centramos en el tópico de la propiedad sobre los medios de producción como un problema clave.

La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), en su Artículo 17, proclama: Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. Este derecho de ciudadanos a poseer bienes (tierras, viviendas, vehículos, fábricas, medios de producción, propiedad intelectual) es esencial para el ejercicio de la libertad política y económica. En el caso cubano, en los primeros años de la década de los 60, el gobierno cubano sistemáticamente se apoderó de las propiedades de cubanos y extranjeros en la Isla de diferentes maneras, sin compensar a los antiguos propietarios. La concentración de la propiedad en las manos del Estado llevó a la creación de instituciones extremadamente ineficientes, como los combinados industriales, granjas del pueblo, sistema de acopio de productos agrícolas, etc., y a la centralización de la toma de decisiones. Aunque las ineficiencias económicas del modelo socialista como se aplicaba en la antigua Unión Soviética, China y los países socialistas de Europa Oriental eran bien conocidas, el gobierno adoptó dicho modelo por sus ventajas políticas, ignorando a propósito sus negativos efectos económicos.

 

  • ¿Cuáles preguntas sobre ese problema deberían formar parte del debate público y, sin embargo, no están haciéndose?

Después de más de seis décadas de crecimiento económico anémico y dependiente de otros países, y de la desaparición del modelo socialista en prácticamente todo el mundo (con la excepción de Corea del Norte), los gobernantes cubanos continúan aferrados a la propiedad estatal como piedra angular del modelo socialista. ¿Por qué no eliminar la propiedad estatal, privatizar la economía cubana y permitir que el sector privado lleve la iniciativa económica, con el gobierno jugando un rol de supervisión y regulación? ¿Si no es factible eliminar la propiedad estatal inmediatamente, por qué no reducirla paulatinamente, por ejemplo, comenzando con el sector agrícola y la distribución y comercio minoritario de productos agrícolas, y eliminando el sistema de racionamiento? ¿Por qué no permitir la creación y desarrollo de verdaderas cooperativas, con personalidad legal e independencia con respecto a decisiones económicas, ya sea con respecto a qué productos y/o servicios producen y a quién se los venden? Como un paso inmediato, ¿por qué no crear –o permitir– mercados intermedios de insumos para que el sector privado emergente pudiera suplir sus necesidades sin tener que depender del robo de productos de las entidades estatales y/o el mercado negro? ¿Por qué no ofrecerle a los ciudadanos cubanos la oportunidad de invertir en la Isla, como pueden hacerlo entidades extranjeras?

 

  • ¿Cuáles temas concretos pudieran funcionar mejor en Cuba como “puntos de encuentro” para atenuar las posibles discrepancias entre los diversos actores de proceso de desarrollo nacional? (Por ejemplo, las discrepancias respecto a la propiedad, el plan, el mercado, la información, o la rendición de cuentas).

En mi opinión, el sector agrícola y la producción y distribución de alimentos podría ser un “punto de encuentro” para discusión y la posibilidad de llegar a un consenso entre los diversos actores del proceso de desarrollo nacional.  Una preocupación cotidiana de los hogares cubanos es la disponibilidad y variedades de productos comestibles, muchos de los cuales se adquieren en el extranjero a cambio de la siempre escasa moneda convertible, aunque se pudieran producir nacionalmente si se eliminaran restricciones y sistemas obsoletos e ineficientes.

El objetivo común de incrementar la producci n y la distribución de productos agrícolas nacionales podría ser un “punto de encuentro” para el comienzo de una discusión sensata que lleve a la revisión de políticas que afectan al abastecimiento de comida a los hogares cubanos, poniendo sobre el tapete tópicos como la propiedad de la tierra para aquellos que la trabajan, cooperativas agrícolas con verdadera autonomía en la toma de decisiones, y la eliminación del sistema de acopio de productos agrícolas, enlazado íntimamente con la funesta libreta de racionamiento que ha normado el consumo de cubanos por 54 años.

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