José J. Sanmartín: “Cuba se lo juega todo en los próximos años; ante sí misma y ante el mundo”

Cada día cobra mayor actualidad en el debate político contemporáneo los temas referentes a la seguridad nacional. Terrorismo, narcotráfico, lavado de capitales, entre otras realidades de igual signo, constituyen desafíos difíciles de obviar en el complejo mundo globalizado. En este contexto, se vuelve relevante el debate en torno al rol de los Servicios de Seguridad y Orden como barreras de contención ante estos males. Cuba Posible ha dialogado sobre ello con el profesor español José J. Sanmartín, doctor en Ciencias Políticas y Sociología, especialista en terrorismo internacional, y profesor titular de la Universidad de Alicante.

¿Cuáles resultan ser las actuales dinámicas que socavan la seguridad ciudadana y estatal en los países occidentales? ¿Cuáles son sus causas?

Entre otros, un problema crucial reside en la infiltración de organizaciones terroristas y/o mafiosas dentro de las redes productivas de un Estado. Actualmente, la práctica del terrorismo, por ejemplo, es una actividad que cuenta también con una dimensión económica. Este es un proceso creciente en Occidente, que debe combatirse de manera resolutiva; hay países occidentales donde organizaciones terroristas y/o mafiosas blanquean sus activos. Entre las causas para la existencia de ese fenómeno tan perturbador para la seguridad, aparece la corrupción: las redes criminales aprovechan las redes corruptas locales y nacionales para blanquear capitales.

¿Cómo enfrentan los gobiernos este mal? ¿Cuánto les falta para poder limitarlo o erradicarlo? ¿Qué beneficios obtendrían nuestros pueblos si se le ganara la guerra a la inseguridad, al crimen organizado?

Debe comprenderse una idea fundamental: la lucha contra el crimen organizado y contra el terrorismo comporta y obliga al combate contra la corrupción dentro de un país. Donde hay corrupción, acaban viniendo organizaciones criminales a blanquear capital; acto seguido, aparecen “clientes” terroristas de esas redes de lavado de activos, etc. Es un proceso dramático, ineluctable y de terribles consecuencias para una sociedad, para la estabilidad de un Estado y para perjuicio de su Gobierno. Los grupos mafiosos y terroristas no traen sólo dinero negro, sino también muchos otros efectos perversamente negativos. Esos grupos criminales nunca se conforman con “invertir”, sino que implantan un sistema de poder propio en el Estado receptor de sus “inversiones”. Un poder criminal propio que siempre plantea un desafío al Estado, pues ellos procuran dominar al Gobierno a través de la compra de funcionarios y dirigentes. Esto ha ocurrido incluso en algún país occidental.

¿Puede usted esbozar una posible hoja de ruta, general, que pueda ser común a todos los países, para desarrollar dinámicas y caminos que conduzcan a la concreción de sociedades seguras?

Lamentablemente, no existe una directiva común aplicable a todos los Estados. Cada país tiene unas características determinadas. En el caso específico de Cuba, recomiendo una supervisión rigurosa (y discretamente ejecutada) sobre la entrada de capitales al sector turístico. Junto a la inmensa mayoría de inversores respetables y cumplidores de las leyes, también podrían aparecer testaferros de grupos especulativos (que suelen ser la antesala de inversionistas más oscuros). Hay muchos más datos y pautas que podría decirle, pero en materia de Seguridad e Inteligencia, la publicidad suele ser enemiga de la eficacia. Pero sí puedo recomendar la creación de un sistema de alertas (dentro de la economía nacional, en los sectores productivos, etc.), así como la generación de un Plan Director de sectores e industrias estratégicos.

Una industria calificada como estratégica por el Gobierno, deberá contar con una protección adicional y altamente efectiva contra toda tentativa de lavado de activos que pudiera impulsar, por ejemplo, una empresa exterior (o consorciada con otra empresa nacional) al servicio de redes terroristas y criminales. Deberá incrementarse y aplicarse todo un catálogo de medidas eficientes en la lucha contra la corrupción, sobre todo en aquellos ámbitos decisores de inversiones, autorizaciones económicas, etc. Una Administración Pública estrictamente cumplidora de las leyes y un cuadro de dirigentes de probada ejemplaridad moral, son garantías indispensables para un Estado que desee salir triunfante en este nuevo desafío a su soberanía y viabilidad. La clave está en evitar la infiltración en la economía del país por parte de quienes pretendan colonizarla al servicio de organizaciones criminales y terroristas. La Inteligencia del Estado tiene cometidos importantes ante esta amenaza tangible, y debe ser dotada de más recursos. Cuba se lo juega todo en los próximos años; ante sí misma y ante el mundo.

¿Cómo es percibida Cuba, por resto del mundo occidental, en cuanto a la inseguridad y al crimen organizado? En su opinión, ¿qué peligros puede acecharla? ¿Cuáles podrían ser, entonces, sus retos en este ámbito?

Cuba es considerada como una nación con un enorme potencial de crecimiento, debido a la laboriosidad y a las cualidades de sus habitantes. Un país que dispone de condiciones únicas para el desarrollo social y económico en el futuro. El problema es que así lo ven también las organizaciones criminales y terroristas, que necesitan nuevos “caladeros” donde blanquear capitales. Por tanto, las autoridades cubanas deberán siempre contar con equipos altamente cualificados de detección y lucha contra el lavado de activos, además de reforzar todos los sistemas de Inteligencia y Seguridad Pública en esta materia.

El progreso del país deberá realizarse garantizando, primero, toda forma de colonización financiera, económica o industrial por parte de organizaciones mafiosas, criminales y/o terroristas. De no hacerse así, el desastre sería inevitable. Cuba perdería una parte sustancial de su independencia nacional, y su propia Seguridad Nacional quedaría a expensas de agentes extraños, cuando no hostiles. Insisto: un Estado debe invertir en sus agencias de Inteligencia y organizaciones de Seguridad Pública para dotarles de todos los medios necesarios para combatir la colonización económica del país por parte del crimen organizado o de grupos terroristas. Tenga presente un dato clave: en los lugares donde aumenta la colonización económica de redes criminales y terroristas, se reducen drásticamente las inversiones de empresas serias y de otras fuentes legítimas. El dinero negro, fácil, del crimen organizado o del terrorismo acaba esclavizando y perjudicando a los sectores -incluso a los países- que lo reciben.

Sobre los autores
Roberto Veiga González 94 Artículos escritos
(Matanzas, 1964). Director de Cuba Posible. Licenciado en Derecho por la Universidad de Matanzas. Diplomado en Medios de Comunicación, por la Universidad Complutense de Madrid. Estudios curriculares correspondientes para un doctorado en Ciencias Pol...
Cuba Posible 177 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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