La inversión extranjera directa en Cuba: resultados e importancia

“Concedemos gran importancia a la necesidad de dinamizar la inversión extranjera en Cuba. Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea”.  
Raul Castro Ruz, 27/12/2016

INTRODUCCIÓN

Resulta estimulante escuchar la exhortación que ha hecho el Presidente cubano a desterrar, de una vez y para siempre, los prejuicios sobre la inversión extranjera. Es importante captar plenamente el sentido de la importancia y de la urgencia de tal reclamo, y es crucial actuar en consecuencia.

Algunas de las preguntas lógicas que hace cualquier ciudadano son las siguientes: ¿quiénes obstaculizan y retardan hoy —desde posiciones oficiales— la esperada contribución de la inversión extranjera al proceso de desarrollo nacional? ¿Qué argumentos esgrimen para justificar esas posiciones? ¿En qué plazo podrá el gobierno cubano resolver ese inconveniente?

Este artículo no ofrece respuestas directas a esas preguntas, pero intenta presentar el contexto amplio —más allá de posibles responsabilidades individuales o grupales— que permite entender mejor el problema.

Para empezar, esbozo algunos hechos que confirman la importancia real –no teórica ni imaginada‒ del aporte de la inversión extranjera al avance de la “actualización” del modelo cubano:

—Un gran número de los hoteles que acogen a los cuatro millones de turistas anuales que recibe Cuba se gestiona mediante contratos de administración hotelera con reconocidas compañías extranjeras. Es decir, contamos con 27 empresas mixtas en el turismo, y 76 contratos de administración hotelera de 17 grupos extranjeros.

—Una parte importante de las ventas de ron cubano se realiza mediante la empresa mixta con Pernord Ricard, uno de los mayores distribuidores de licores a nivel mundial.

—El tabaco cubano se comercializa internacionalmente mediente la empresa Habanos S.A., una entidad mixta entre empresas nacionales e Imperial Tobacco, del Reino Unido.

—Renglones claves de la minería y de la energía, como el níquel, el gas, el petróleo, y la producción de energía eléctrica por gas, se producen y comercializan con empresas mixtas de Canadá y de otros países.

Son hechos conocidos ampliamente en el país y que, obviamente, no son ignorados por quienes, a pesar de las pruebas sobre la función positiva de la inversión extranjera en el desarrollo del país, entorpecen tal función.

BREVES COMENTARIOS SOBRE LA INVERSIÓN EXTRANJERA EN LA ACTUALIDAD

La globalización económica de finales del siglo XX y principios del XXI ha potenciado el dinamismo de los flujos financieros internacionales, especialmente la inversión extranjera directa (IED).

Con la incursión de China y de otros países asiáticos, a la IED se le ha otorgado un papel destacado como determinante en los procesos nacionales e internacionales de desarrollo económico. Este papel no solo se debe a la expansión sin precedentes del volumen de las corrientes internacionales de capitales, sino también porque se considera que la IED tiene efectos directos e indirectos en los procesos de desarrollo económico que mejoran la eficiencia y los niveles de productividad de la economía receptora.

La inversión extranjera directa es también un motor de la acumulación de capital intangible. Los efectos positivos de la inversión extranjera directa pueden impulsar el desarrollo de las economías receptoras; en particular, pueden complementar el ahorro nacional mediante nuevos aportes de capital y estimular las transferencias de tecnología y sistemas de gestión para la modernización productiva.

Aunque la contribución directa de la IED a la formación bruta de capital fijo es reducida, las empresas transnacionales pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo económico, en la medida en que contribuyan a transformar una economía mediante la creación de capital intangible. Los efectos positivos de la IED pueden producirse mediante la transferencia de tecnología y el desarrollo de habilidades, así como a través de su impulso a la integración de las empresas locales en cadenas de valor que aumenten su exposición a la economía internacional.

La posibilidad de apropiarse de estos beneficios depende de la formación de la fuerza laboral, de la competitividad de la industria local y su capacidad para proveer a las empresas extranjeras de ciertos insumos que las mismas requieren. Los países receptores tienen el desafío de captar estos beneficios, ya que, de no mediar las condiciones necesarias, existe la posibilidad de que la empresa extranjera sea un enclave dentro del país y que solo una fracción de sus beneficios se trasfiera a la economía local.

Desde la perspectiva de la conectividad internacional en bienes, servicios, personas, finanzas y datos, la región latinoamericana donde se encuentra Cuba está poco conectada con el resto del mundo, lo que supone ciertos riesgos en una economía global cada vez más integrada, donde las redes internacionales favorecen la difusión del conocimiento y el aumento de la productividad. En contraste con los países mejor conectados del mundo (Estados Unidos, Países Bajos y Singapur), los países de América Latina y el Caribe están muy rezagados. México es el que aparece mejor clasificado (puesto 21) y mucho más atrás vienen Brasil (44) y Chile (45).

Las características intrínsecas de cada país son relevantes, y cada economía tiene sus rasgos específicos. Un país con mayores ventajas comparativas tiende a atraer más y mejores inversores. Sin embargo, la capacidad de un país para incrementar su productividad, haciendo que sus empresas y las inversiones que estas reciben sean más rentables que en el resto de los países es, sin lugar a dudas, el principal instrumento con el que se puede contar, el cual un país con pocos recursos naturales como Cuba debe utilizar, aunque cuenta con sol y playa, pero también con una población con alta calificación.

Existen en el mundo países con un alto desarrollo económico, que cuentan con pocos recursos naturales. Están los casos de algunos europeos como Suiza, y otros como Japón, que han desarrollado el arte de incrementar la rentabilidad de sus recursos y sus inversiones a través de su capacidad para agregar valor a la productividad, y esto los ha colocado en los primeros lugares en el ranking de competitividad global.

Los países más exitosos a la hora de atraer IED y apropiarse de sus beneficios son los que han adoptado políticas más activas y focalizadas.

Entre los encargados de la formulación de políticas existe consenso respecto a la importancia de contar con un clima empresarial que impulse la inversión, lo que no solo favorece la atracción de IED, sino también la dinámica de la inversión nacional. El clima de inversión es una combinación de la facilidad para hacer negocios, los esfuerzos para atraer inversiones y los costos y beneficios asociados a la actividad empresarial.

Con respecto a estos, muchas veces las políticas se han centrado en la reducción de la carga fiscal para los inversionistas, lo que, pese a ser importante, no es un factor determinante.  Como contrasta también el economista Pedro Monreal (2016) no está demostrado que una disminución de carga fiscal sea un atrayente para mayor entrada de capitales externos.

Con respecto al clima de negocios, muchos países de América Latina muestran una posición rezagada en índices como el de facilidad para hacer negocios (Doing Business Index) del Banco Mundial. Los países mejor evaluados son México, Chile y Perú, de los cuales solo México se ubica entre los 40 mejores del mundo (en la posición 39). Más aun, el índice muestra que pocos han mejorado su posición relativa en los últimos años, entre los que se destacan Costa Rica, El Salvador, Jamaica y México.

La mejora del clima de negocios es un espacio importante de las políticas públicas y de su implementación por las agencias de promoción de inversiones, que juegan un papel relevante para reducir asimetrías de información y hacer coincidir los inversionistas potenciales con las oportunidades de negocios en el país receptor.

El grado en que las agencias de promoción de inversiones pueden cumplir esta función depende, en gran medida, de las legislaciones nacionales y los recursos financieros y humanos con los que cuenten.

La experiencia regional brinda diversas lecciones. En primer lugar, deben consolidarse como una ventanilla única donde los inversionistas puedan conseguir toda la información y hacer los trámites correspondientes. En segundo término, las agencias de promoción de inversiones se potencian cuando coordinan esfuerzos de promoción de exportaciones y de atracción de inversiones. En tercer lugar, la autonomía institucional y el respaldo político con que cuentan son factores centrales de su eficacia. Por último, es más eficiente que trabajen con los inversionistas internacionales y locales en la medida en que enfrenten problemas similares, por ejemplo para desarrollar e integrarse en cadenas globales de valor.

En países en los que las políticas de promoción de la inversión no son trasparentes sobre los incentivos que ofrecen, aumentar la información sobre normas y prácticas reducirá la subjetividad en la concesión de los incentivos, con lo que se incrementa su legitimidad.

¿CUÁL HA SIDO EL DESARROLLO DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA RECIENTE EN CUBA?

El gobierno cubano, luego de una reflexión basada en la necesidad de utilizar de forma creciente la variable inversión extranjera en Cuba, vigente y aplicada a partir de los años 90 del pasado siglo, comienza a partir del 2013 su relanzamiento para acelerar los ritmos de crecimiento de la economía. Este elemento está relacionado con el reducido porcentaje que el Estado ha estado invirtiendo en la economía, siendo los factores claves de ese despegue la promulgación del Decreto-Ley 313, que permite el desarrollo de una zona especial de desarrollo,  y la nueva Ley 118 de inversiones extranjeras. Esto se realizó en un entorno en el cual se desconocía el potencial de los inversores de Estados Unidos, tenido en cuenta a partir del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en julio de 2015.

Sucede que el Estado cubano dedica una proporción muy baja de su economía a la inversión, es decir, su indicador de Formación Bruta de Capital es muy bajo con respecto a países similares como República Dominicana y con el promedio de la región.

Está ya demostrado que Cuba debe complementar con más de 2,500 millones de dólares anuales provenientes de la inversión extranjera su inversión nacional. Sin embargo, todavía en la pasada sesión de la Asamblea Nacional del 27 de diciembre de 2016, el ministro de Economía Ricardo Cabrisas expresaba:

“En el proyecto de Plan 2017, la inversión extranjera continúa siendo muy baja en su participación respecto a la inversión total, representando solo el 6,5 por ciento del Plan”. Lo cual indica que tampoco en el 2017 se aspirara a que la inversión que se necesita en el país, llegará en los montos requeridos.

Figura 1: Formación Bruta de Capital Fijo con respecto al PIB en América Latina y el Caribe, Cuba y República Dominicana. (En por cientos y a precios constantes).

Fuentes: CEPAL, 2016. La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. ONEI, Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Cuba a precios de 1997, Dominicana y América Latina a precios del 2000.

En la actualidad funcionan en Cuba unas 250 empresas en asociación con el Estado cubano, tanto mixtas como en contratos de administración hoteleros, entre otras variantes, y existen negocios en diferentes ramas de la economía, como la minería, entre ellas el petróleo, níquel, bebidas, tabacos, alimentación, etc. Pero la participación de los montos de inversión de los capitales extranjeros con respecto a la economía cubana han sido extremadamente bajos, incluso estando por debajo del 0,5 por ciento con respecto al PIB cubano.

De acuerdo al tipo de negocio, se encuentra que una gran parte de los mismos son negocios mixtos entre el Estado y las compañías extranjeras, y los contratos de asociación económica internacional.

Figura 2: Negocios con inversión extranjera en el 2015. Modalidades (cantidad de negocios).

Fuente: Cuba. Portafolio de Oportunidades para la Inversión Extranjera, 2016/2017. MINCEX. Noviembre 2016.

Los principales resultados de las 214 empresas con modalidades de inversión extranjera en el 2015, son las siguientes: las ventas totales de este tipo de empresa son de 4,500 millones de CUC, con unas exportaciones superiores a las 2,300 millones de CUC.

A comienzos de noviembre de 2016 el número de empresas extranjeras ascendían a más de 250 en el país, y en la Zona Económica Especial de Mariel (ZEDM) ya se contaba con 19 usuarios, de ellos 10 de capital 100 por ciento extranjero, 4 empresas mixtas, 4 empresas cubanas y un contrato de asociación económica internacional.

Siendo las mismas por origen las siguientes:

—2 empresas belgas: la CMA CGM de logística, transporte, mantenimiento y reparación de vehículos, y la otra de fabricación de paneles eléctricos y sensores de temperatura.

—2 mexicanas: Richmeat de Cuba S.A., procesadora de cárnicos, y Devox Caribe S.A., de pinturas y anti-corrosivos.

—2 españolas: la empresa ProFood Service S.A., de jugos y dispensadores de bebidas y Teconsa (estructuras metálicas).

—2 brasileñas: Brascuba, de producción cigarrillos y COI, de infraestructura.

—2 holandesas: Unilever, productos de aseo y Womy Equipment Rental (alquiler de equipos).

—1 de Corea del Sur: Arco 33, de jeringuillas desechables y otros.

—1 de Francia: Bouygues Construction, de construcción.

—1 de Viet Nam: Thai Binh Corp, de almohadillas y pañales desechables.

—1 de Singapur, asociada a un contrato internacional de administración de la Terminal de contenedores.

Cuba ha elaborado recientemente tres Carteras de Oportunidades de Negocios para capitales externos, en 2014, en 2015 y en 2016. La más reciente incluye 395 negocios a desarrollar, con valores de 9,500 millones de dólares. De ellos, 24 en la ZEDM y 371 en el resto del país.

Por la Ley 118 se han aprobado 54 negocios, con un valor que asciende a 1,300 millones de pesos, aunque el ritmo de las aprobaciones para los empresarios es muy lento y bastante agotador.

¿CUÁL ES EL ATRACTIVO DE INVERTIR EN CUBA, DE ACUERDO A LA CARPETA DE OPORTUNIDADES?

—Una Cartera de Negocios sectoriales vigentes que se actualiza anualmente.

—Leyes y resoluciones que ofrecen seguridad y transparencia a los inversionistas.

—Estabilidad política, social y jurídica.

—Ubicación geográfica en el centro de un mercado en expansión.

—Clima de seguridad para el personal extranjero y población en general.

—Altos indicadores en materia de educación, seguridad social y salud de la población.

—Mano de obra altamente escolarizada.

—Tiene firmados acuerdos internacionales con ALADI, CARICOM, ALBA, MERCOSUR, UE y la OMC.

—Las recientes relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos disminuyen el factor de riesgo país.

En otro sentido, debe reconocerse que las medidas del gobierno de Obama para favorecer el comercio, la inversión y la llegada de turistas a Cuba, sin dudas han ofrecido una oportunidad de negocios con la Isla que no han escapado a la consideración de importantes empresas norteamericanas que ya se han pronunciado al respecto. Por otra parte, Cuba tiene que reconocer que los vínculos económicos con Estados Unidos presentan un potencial de negocios y un desafío de significativa importancia en una serie de esferas que tributan a la estrategia de desarrollo del país.

La reactivación de relaciones comerciales y financieras entre Cuba y Estados Unidos muestra escenarios a corto y largo plazos en los que se pueden apreciar diferentes alternativas, aunque siempre corresponderá a los norteamericanos una mayor incidencia, tomando en cuenta sus propias restricciones.

¿QUÉ SERÍA LO CONVENIENTE QUE PODRÍA HACER CUBA EN ESTOS MOMENTOS?

—Acelerar el ritmo de las aprobaciones de los negocios con capital extranjero que se presenten.

—Mejorar el clima de negocios vigentes. El entorno que rodea a los inversionistas, tiene que estar a tono con los nuevos tiempos. Las tasas de crecimiento económico bajas o negativas, desestimulan la llegada de capitales externos.

—Cuba tiene que buscar empresas transnacionales de la construcción que ofrezcan calidad constructiva, y con buenos precios.

—Deben considerarse nuevas formas de IED, como las BOT (Construcción, Operación y Transferencia) y la utilización de franquicias.

—Valorar las Inversiones en cartera. Estudiar la emisión de títulos de valor de renta fija (bonos) y de renta variable (acciones). Estos pudieran vincularse con los procesos de renegociación y condonación de deudas ya efectuados recientemente.

—Flexibilizar la contratación centralizada de fuerza de trabajo, pero a la vez utilizar activamente la política salarial y fiscal.

—Utilizar más ágilmente lo que plantea la legislación vigente, en cuanto a acuerdos de IED con formas de producción no estatal, especialmente con las cooperativas urbanas.

NOTAS FINALES:

Una reflexión general a tener en cuenta, es que a pesar de las leyes y decretos leyes relacionados con la inversión extranjera en la Isla en vigor desde hace tres años, y del apoyo de las máximas autoridades del país, la velocidad de la aprobación de los negocios marcha a ritmos muy lentos. Es decir, no es el ritmo que se necesita para salir de la situación económica de recesión en que se encuentra Cuba.

Hay que recordar que en la región también hay economías que intentan hacer atractiva la llegada de los capitales externos, ya que, si Cuba intenta atraer IED, otros países también; Cuba tiene buenos indicadores sociales, pero otros países también; Cuba tiene incentivos fiscales, pero otros países también los otorgan; la salud económica de un país es necesaria para atraer la atención de los inversionistas extranjeros.

BIBLIOGRAFÍA:

CEPAL (2016) La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe, 2016 LC/G.2641-P), Santiago de Chile, 2016.

ProCuba (2016) Cuba: Cartera de oportunidades de inversión extranjera.

Cubadebate (2014) Publicación Digital. 14 de abril del 2014. Artículo “Régimen de contratación en Zona Especial de Mariel beneficia a trabajadores”.

Gaceta Oficial de la República de Cuba (2014), edición Extraordinaria Numero 20. La Habana, 16 de abril de 2014. Ley Número 118. Ley de la Inversión Extranjera.

Pérez, Omar; Pons, Saira, Vidal, Pavel. (2012) La Inversión extranjera y de la Unión Europea en Cuba. Documento de la UE-CEEC. La Habana.

Rodríguez, José Luis (2014) Cuba: una revaloración indispensable de la inversión extranjera directa (I) Revista Cuba Contemporánea. 2014.

Spadoni, Paolo (2015) El Descongelamiento de las Relaciones entre EEUU y Cuba: Impacto Potencial en la Economía Cubana. Georgia Regents University – Augusta.

UNCTAD (2013), World Investment Report, Overview, 2013. Ginebra y New York.

Monreal, Pedro.  Incentivos a la inversión extranjera: ¿necesidad o despilfarro? noviembre 10, 2016, Cuba Posible

Sobre los autores
Omar Everleny Pérez Villanueva 10 Artículos escritos
(La Habana, 1960). Doctor en Ciencias Económicas en la Universidad de la Habana. Master en Economía y Política Internacional realizado en el CIDE, México, Distrito Federal. Licenciado en Economía en la Universidad de la Habana. Profesor Titular....
Cuba Posible 173 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
2 COMENTARIOS
  1. El nacionalismo patriótico mal entendido

    Durante mi primer examen oral sobre teoría económica en la Facultad de Economía de la Universidad de Chille exprese una idea, producto de la intuición, de manera torpe y en el momento equivocado, al decir que el tiempo era un factor económico. No era la respuesta esperada por mis examinadores. No obstante, si bien no lo era, todo sucede en el tiempo y desde luego también la actividad económica. Lo que no se hace o se deja de hacer nunca más podrá ser compensado, tal el hambre que se experimenta en un periodo de tiempo porque, aunque en el futuro pueda comer hasta saciarse, jamás podrá uno eliminar el hambre que una vez experimento. Lo echo y también lo no hecho, hecho esta y así queda para siempre, como parte del pasado y de lo experimentado.
    Los norteamericanos expresan esta idea como “time is money”, el tiempo es dinero, y si se pierde el tiempo se pierde también el dinero que habría podido ganarse en su transcurso.
    Si se aplica este principio a la consideración o examen de proyectos factibles de actividad económica, y subrayo factible, el no hacerlo es perder irremediablemente lo que se habría podido lograr con su realización durante el tiempo de su vigencia.
    Propongo aplicar este criterio practico e irrebatible a la hora de examinar la conveniencia de un proyecto desde el punto de vista económico y simultáneamente político. En particular, su aplicación a proyectos que conllevan la operación en el país del capital extranjero, aunque también puede aplicarse a proyectos más modestos de emprendedores privados nacionales.
    Todos sabemos que el capital se invierte siempre para ganar dinero y que una inversión extranjera en un país como Cuba persigue llevarse como ganancia y recuperación de lo invertido, una parte del valor total que genere durante su operación. El capital extranjero se llevará, además de lo necesario para recuperar su inversión, una parte del valor agregado generado en Cuba y con el trabajo de los cubanos. Este hecho inevitable, conlleva la necesaria aceptación de esa consecuencia por parte de los cubanos, expresada por parte de las autoridades locales que aprueban la inversión. Por ello, la primera reacción por parte de esas autoridades ante un proyecto de inversión extranjera, es considerar la posibilidad de hacerlo íntegramente con los recursos nacionales y así evitar la salida del país de lo que le correspondería al eventual socio extranjero.
    Esta actitud, considerada un principio correcto por anteponer los intereses nacionales, conlleva que, si la realidad determina que internamente no se dispone de los recursos necesarios para ello en ese momento, el proyecto, aunque haya sido considerado conveniente, queda postergado en su ejecución hasta disponer de lo necesario para ejecutarlo. Esto es lo que más probablemente suceda cuando el socio local, en este caso el Estado, ya está actuando en el campo de actividad al cual está destinado dicho proyecto, campo que por estar en el país es únicamente explotable por entidades locales: es un mercado cautivo. Pero, además, si el proyecto conlleva la introducción de una tecnología novedosa, se perderá adicionalmente al tiempo perdido los efectos que ello produciría en el nivel de eficiencia de la actividad correspondiente.
    Postergar su realización, lo haga quien lo haga, implica perder todo lo que se habría podido ganar para la parte cubana durante ese tiempo, perdida que JAMAS podrá recuperarse. Y no hacer lo que se puede hacer es frenar el desarrollo económico del país y condenar su población a ese sino.
    ¿Es este un razonamiento que lleva implícito una justificación del neocolonialismo liberal?
    Neocolonialismo es entregar la economía al interés del capital extranjero por quienes detentan el dominio de esa economía y en la historia quienes han desempeñado ese rol han sido las burguesías y las oligarquías nacionales.
    Habiendo hecho una revolución socialista, quienes dominan la economía son quienes detentan el poder político y económico a nombre de todo el pueblo que representan y, por consiguiente, por definición hacen lo que saben y pueden hacer en economía. Pero si han decidido abrirla al capital extranjero es precisamente porque han llegado a la conclusión que con el dominio que tiene el país de las tecnologías y con los recursos disponibles, no se alcanza el crecimiento económico que es posible lograr. Y que, por consiguiente, para ello están dispuestos a compartir el valor adicional que se logre con la introducción del capital extranjero, mediante los ingresos correspondientes por concepto de salarios, impuestos y el porcentaje de la ganancia lograda que perciba el país, así como el conocimiento tecnológico adicional que con ello se obtiene. No entenderlo es expresión de un nacionalismo revolucionario mal comprendido cuyas consecuencias negativas le son impuestas a todos los cubanos.

    Ejemplos ilustrativos
    1.- Año 1999, la empresa francesa COLAS, primera en el mundo en construcción y mantenimiento de carreteras, le ofreció a Cuba hacer una inversión de USD 6 millones en equipamiento moderno, traer la tecnología del asfalto frio (no requiere quemar petróleo para calentarlo) y constituir con el MITRANS una empresa mixta para el mantenimiento de unos 12.000 kilómetros de rutas nacionales, responsabilidad de dicho Ministerio. El proyecto no fue aprobado invocando que esas labores, si se asignaban los recursos necesarios para ello, podían ser efectuadas por empresas estatales ya existentes. Dada la situación de las carreteras y calles en Cuba, ¿no era concebible SUMAR a lo que podían hacer las empresas existentes, lo que adicionalmente podría hacer una nueva empresa mixta con tecnología y equipamiento moderno?
    2.- Otra empresa francesa ofreció establecer en Cuba una subsidiaria para atender la creciente demanda del turismo por carros de alquiler, poniendo por su cuenta la flota de vehículos más las tecnologías administrativa, de venta por Internet y del mantenimiento de los vehículos, propuesta que fue rechazada toda vez que ese mercado “cautivo” es exclusivamente para las empresas estatales No obstante, el día 21 de diciembre actual, a pesar de estar en el “pico” de la demanda turística de fin de año en temporada turística “alta”, no había en La Habana ni un solo automóvil de alquiler disponible hasta el próximo 16 de enero del 2017. Lo que Cuba ha perdido en venta de servicios y perderá, ¿quiénes de los que rechazaron el proyecto, lo van a compensar?
    3.- Una de las empresas cerveceras más grande del mundo que ya tiene un acuerdo de producción mixta con una cervecera estatal cubana, pero en el Oriente del país, ofrece establecer una gran planta en la Zona Franca del Mariel con una inversión estimada de USD 180 millones. La oferta es rechazada por considerar que le daría un control monopólico del mercado cubano. No obstante, en la actualidad el país debe importar cerveza europea y de países latinoamericanos para contrarrestar una demanda que no se puede satisfacer con la producción nacional. Más aun, toda vez que la eventual nueva fábrica estaría a unos 800 kilómetros al Oeste de la principal fabrica cubana actualmente en producción, eso le daría a esta ultima una ventaja competitiva a los efectos de abastecer a las regiones circundantes del Oriente y Centro del país. ¿Qué hacer entonces para que haya más cerveza cubana en Cuba?
    Hace 10 años atrás no se me habría ocurrido tratar este tema. En efecto hasta aquel tiempo, si bien ya existía una ley que autorizaba la inversión extranjera en Cuba, la Dirección Política del país no había llegado a reconocer su necesidad para que el país alcanzara una tasa de crecimiento del 5 al 5,5% anual, como lo expreso el Ministro del ramo al hacer pública la última versión de esa ley. Tampoco se había reconocido que un sector económico privado era también necesario, aunque no fuera más que para poder absorber el millón de trabajadores que sobraba en el área estatal de la economía y que habría que despedir. Esos dos nuevos aspectos de la economía socialista cubana, junto con el reconocimiento de que en ella se practica una actividad económica mercantil pero también planificada, le han cambiado su carácter, aunque sin modificar los principios del humanismo que ha establecido y mantendrá en el futuro. Por consiguiente, también se ha modificado lo que debe entenderse como un comportamiento racional en economía y por tanto los criterios adecuados para efectuar un análisis económico, como es la evaluación de la conveniencia de un proyecto de inversión foránea en Cuba.
    Ahora hay que aprender a actuar en consecuencia con lo que los cubanos ya han acordado.

    Charles Romeo
    La Habana,22 de diciembre del 2016

    Favor de excusar lo largo de esta opinión pero es la oportunidad de darla a conocer.

  2. Pedro Monreal dice:

    El articulo aborda varios aspectos importantes, pero hay uno que me parece crucial y que fue explícitamente mencionado por el presidente cubano: las dilaciones excesivas del proceso negociador.

    Eso se relaciona precisamente la primera de las respuestas que el autor del artículo ofrece a la pregunta ¿Qué sería lo conveniente que podría hacer Cuba en estos momentos?, algo a lo que Everleny responde: “acelerar el ritmo de las aprobaciones de los negocios con capital extranjero que se presenten”.

    Solamente a manera de posible referencia, pero no porque debamos “calcar” otras experiencias, seria quizás conveniente ponerle cifras a este asunto, tratando de identificar cuán distanciada pudiera estar Cuba respecto a la experiencia de otros países.

    Obviamente, otros países también se plantean hacer más agiles y eficientes sus procesos de inversión extranjera, y adoptan decisiones al respecto. En ese sentido, el caso de China parece ser interesante. Repito que no se trata de copiarlo, sino de entender la dimensión cuantitativa de la posible aceleración del establecimiento de las inversiones extranjeras.

    Todo parece indicar que, en septiembre y octubre del año pasado, el gobierno chino introdujo importantes modificaciones en sus leyes que regulan la inversión extranjera, para –entre otras cosas- agilizar el proceso. Los cambios han sido amplios, involucran varias leyes, y aparentemente todavía hay detalles pendientes de definición, pero lo que he podido entender es que en general los chinos han abandonado el sistema de aprobación “caso por caso” y han pasado a un nuevo sistema en que –salvo excepciones bien definidas en un “catálogo”- ya no se necesita la aprobación gubernamental “caso a caso” para que se materialice inversión extranjera en las empresas chinas.

    La revisión de parte del gobierno sería mas bien de procedimiento y no de tipo sustantivo, en cuanto al contenido del proyecto de inversión. El gobierno se reserva el derecho de aplicar criterios de revisión relativos a la seguridad nacional en algunos casos, así como de monitorear el proceso de registro, y de aplicar sanciones en caso de fraude durante el proceso.

    El acto de registrar legalmente las entidades donde se materializaría la inversión extranjera se simplificaría significativamente: menor cantidad de documentación a presentar, el proceso no tendría que hacerse en soporte de papel, sino que todo podría hacerse online, y sobre todo se reduciría radicalmente el tiempo.

    Este último punto es precisamente el que me ha llamado la atención: se estima que el tiempo se reduciría desde el promedio de 30 días actuales (que supongo que comparado con Cuba es muy rápido) hasta unos 3 días como promedio, a partir de las nuevas legislaciones.

    Aclaro que eso es lo que he entendido de los recientes cambios en China, pero quizás haya detalles que no he logrado captar.

    Insisto que el punto no es acerca de imitar a nadie, y menos a China que es un país muy distinto a Cuba, pero lo que resulta interesante es el estándar mínimo que China parece estar marcando: un pais comunista que solamente require tres días para registrar una inversión extranjera.

    Entonces hay tres preguntas que podríamos hacernos:

    1. ¿Cuál es la demora promedio que hoy existe en Cuba?

    2. ¿Cuál es la demora promedio a la que razonablemente Cuba debería aspirar?, ¿la mediríamos en meses, en semanas o en días?

    3. ¿Debería (o podría) adoptar Cuba un proceso que no fuese de aprobación “caso por caso”, en general? (con excepciones bien definidas)

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