A las puertas del 2018

Cuba se acerca al inicio del período 2018-2021, donde tendrá lugar el relevo político de la “generación histórica” al frente del Estado y del gobierno en la Isla. Sin embargo, todavía no sabemos con precisión quiénes son los nuevos candidatos que ocuparán los cargos más importantes de la dirección del país; aunque resulta factible especular acerca de potenciales personas. En la foto: Miguel Díaz-Canel y Raul Castro. Foto : Ramon Espinosa / Associated Press

Foto : Ramon Espinosa / Associated Press

Cuba se acerca al inicio del período 2018-2021, cuando tendrá lugar el relevo político de la “generación histórica” al frente del Estado y del gobierno en la Isla. Sin embargo, todavía no sabemos con precisión quiénes son los nuevos candidatos que ocuparán los cargos más importantes de la dirección del país; aunque resulta factible especular acerca de potenciales personas. Por ende, conocemos aún menos sobre cuáles serían la orientación, los quehaceres y los mecánismos a través las cuales los jóvenes dirigentes desempeñarán el gobierno; pues estarán obligados a ejercer la autoridad desde una naturaleza diferente a la que sostuvo la práctica de gobierno de los políticos a relevar.

Esto, por supuesto, genera incertidumbre y perjudica el éxito del inicio de la transferencia de poder que, según se afirma, se inicia en febrero del año próximo. A menos de 12 meses de este suceso, tan importante y sensible para todos los cubanos, y tan decisivo para el presente y el futuro de Cuba, todo ello debería ser de conocimiento público.

De igual modo, afecta al proceso la ausencia  de claridad en torno a si se comprende o no la necesidad de modificar la naturaleza de perspectivas y procedimientos en el ejercicio del poder. En tal sentido, también inquieta la ausencia de estudios, análisis y debates sobre el tema, que ya deberían abundar, con la mayor libertad posible, en toda la esfuera pública cubana.

Los cubanos necesitamos conocer, además, cómo los próximos líderes pretederán responder a los grandes, amplios y profundos desafíos de nuestra realidad. Estos tendrán que decidir e implementar sólidos cambios a favor de la consolidación de una economía capaz de dotar al país de los recursos para realizar los sueños compartidos; de un desarrollo cultural y educativo que aumente, de forma progresiva, la capacidad de los cubanos para ejercer la libertad, en todo momento, y, continuamente, conquistar mayores cuotas de igualdad; de un entramado institucional en condiciones de responder, con mayor eficacia, a los anhelos y las necesidades de la sociedad; y del diseño continúo de una democracia cultural, social, económica y política que fortalezca, cada vez, más la centralidad de la ciudadanía.

Sobre lo anterior, quizá existe un amplio consenso. Sin embargo, no hemos conseguido la suficiente claridad y, por ende, tampoco el acuerdo necesario, en torno a cómo avanzar hacia esos propósitos. Por otro lado, tal vez sea imprescindible continuar todo este debate, que ha sido insuficiente, evaluando y deliberando acerca de las formas por medio de las cuales deberían llegar a sus cargos los próximos responsables de los destinos del país; pues siempre resulta muy importante “para qué y cómo se ejercer el gobierno”, pero de igual importancia resulta “cómo se accede al poder”.

Sobre los autores
Roberto Veiga González 95 Artículos escritos
(Matanzas, 1964). Director de Cuba Posible. Licenciado en Derecho por la Universidad de Matanzas. Diplomado en Medios de Comunicación, por la Universidad Complutense de Madrid. Estudios curriculares correspondientes para un doctorado en Ciencias Pol...
4 COMENTARIOS
  1. Ismaelillo dice:

    Como en los últimos 58 años nos enteraremos de los acontecimientos cuando ellos sucedan. No tendremos, como pueblo, ni voz ni voto en la selección y elección de quienes designen como relevo de la “generación histórica”, que en ningún caso serán “jóvenes dirigentes”, probablemente ninguno de los designados tenga menos de 45 años. La principal misión de estos “nuevos dirigentes” es tratar de que todo siga “lento pero sin pausa”, aunque la velocidad de los cambios parezca a la mayoría que no hay movimiento alguno.

  2. Carlos Manuel dice:

    Al margen de las especulaciones, de la discreción que en esto se aplique, lo importante y así será, es que la nueva generación de dirigentes trabajen por el socialismo, con ideas nuevas, valido, pero sin olvidar el pasado, sin dejar que mueran las ideas más fecundas de Fidel y Raúl.

  3. Dirigir lo hace cualquiera que tenga el poder suficinte para hacerlo. Gobernar es mucho mas dificil toda vez que hay que saber muy bien hacia donde se quiere ir y al mismo tiempo ser capaz de manetner el rumbo de lo que se esta gobernando hacia ese objetivo. Dirigir un proceso revolucionario es aun mucho mas dificil por que a la tarea de gobernar se agrega la de tener que definr el objetivo hacia el cual se gobierna. Como los actuales, los futuros nuevos dirigentes-el tiempo es implacable- deberan tener el poder necesario para dirigir, dominar el arte del gobierno y tener la capacidad de interpretar hacia donde debe dirigirse el pueblo cubano.Enfatizo lo de debe, recordando la realidad cubana de los años cincuenta, cuando el pueblo “estaba casado con la mentira” y hubo que hacerselo ver para que adoptara otro objetivo a lograr que nos ha conducido al presente. Y es a partir de lo que los cubanos han logrado tener con mucho esfuerzo, que los evetuales nuevoss dirigentes deberan ser capaces de diseñar objetivos a lograr aun mas atractivos.

  4. Si el cambio generacional no viene acompañado de un cambio en el modo de hacer poco se habrá avanzado. Y esa otra manera de hacer debe incluir a toda la ciudadania, ya sea en la toma directa de las decisiones o a través de la posibilidad real y efectiva de controlar la actividad de los encargados de decidir. La pregunta: existe la pretensión de cambiar en ambos sentidos? Pocas certezas y muchas dudas.

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