Los desafíos de hacer cine en Cuba, hoy: diálogos con Carlos Lechuga y Claudia Calviño

Foto: Melaza Film/Facebook

Carlos Lechuga y Claudia Calviño son dos jóvenes cineastas que han defendido con mucha perseverancia hacer cine, contra viento y marea, en Cuba, hoy. Carlos, es director de los largometrajes Melaza y Santa y Andrés, y Claudia es la productora de los filmes. Juntos a un equipo de trabajo llevan adelante la productora 5ta Avenida, que también produjo la reconocida película Juan de los Muertos, dirigida por Alejandro Brugués.

La posibilidad de entrevistarlos, sus respuestas, da fe de dos jóvenes que hacen del cine su razón de ser. Pertenecen a esa generación que marca pautas en las nuevas tendencias del cine independiente en Cuba. Por los temas que abordan y la calidad estética con la que lo hacen, se convierten en referentes ineludibles del mejor cine cubano hoy; junto a otros que ofrecen voces plurales en la filmografía cubana.

El intercambio vía e-mail fue rápido y agradezco la sinceridad de ambos. Admiro mucho lo que hacen y son, además de excelentes artistas, dos jóvenes que hacen del ejercicio del pensamiento crítico, otra de sus virtudes. Sus películas son inquietas, en la mejor de las líneas del cine cubano. Sus obras son, sobre todo, películas de este tiempo, su tiempo, este en el que Cuba y su gente no les pasan por delante, sino que la saben leer y convertir en una realidad para interactuar, debatir, pensar y, sobre todo, sentir.

Ellos se dividieron las respuestas y cada uno, desde sus saberes, escribió sus ideas. Gracias a Cuba Posible por abrir siempre tantos espacios para el intercambio real sobre la nación y sus destinos.

Danae C. Diéguez

Danae C. Diéguez

Es interesante ver cómo las generaciones más jóvenes de cineastas de la Isla se acercan a temas de la historia reciente asociada a zonas de silencio o poco revisitadas, a saber: la central nuclear de Cienfuegos, el cierre de los centrales azucareros, la historia del VIH y su etapa de reclusión en el sanatorio “Los Cocos”, la persecución de los homosexuales, entre otros muchos. Para demostrarlo ahí están La obra del siglo, de Carlos Machado; El acompañante, de Pavel Giroud y la misma Santa y Andrés o la propia Melaza. ¿Por qué creen que a la generación de ustedes les interesa acercarse a estas zonas de la historia cubana?

Carlos Lechuga: ¿Y las generaciones de Tabío y Daniel Díaz Torres? Antes Titón, Solás… Todas las generaciones de cineastas han tratado de acercarse a zonas de silencio y, aunque sea un cliché, las nuevas generaciones y la tecnología nos han dejado. Yo no hubiese podido filmar o sacar Melaza si se hubiera hecho en 35 mm con el ICAIC. Ellos hubieran metido en la bóveda la copia. Gracias “al digital” la pude filmar con unos amigos y hacer la postproducción fuera de Cuba, con el dinero que teníamos. Gracias “al digital” pude decir lo que quería, hacerlo como quería. A todas las generaciones les interesa, algunos pueden más que otras.

Los jóvenes que ahora tienen 12 años, cuando hagan su ópera prima irán más lejos y tocarán temas que ahora a mí me parecen imposibles de tocar. Lo bueno, lo que sí veo, es que hay una variedad de estilos y voces. No es lo mismo el cine de Carlucho (Carlos Machado), que el mío, o el de Kiki Álvarez, o el de Pavel. Todos filmamos con “el digital” pero, así y todo, tenemos intereses distintos estéticamente hablando. Hay una diversidad muy linda. Las generaciones anteriores eran diversas y eso lo heredamos. La crítica, el tratamiento estético, varía con los años.

Hay muchas historias que no se han tocado. Ojalá llegue el día que se hagan 100 películas al año en la Isla y se vierta luz en mucha de esa oscuridad; que se publiquen en la Isla los escritores que han iluminado el camino desde el exilio; que se publiquen a los que están en la Isla y no son publicados por X o por Y. Para poder pasar página y empezar a hablar de otras cosas.

Hay quien se queja de que las películas cubanas son muy críticas, bueno, pero cuántos errores no se han cometido que hay que subsanar… Ninguna película crítica va a hacerle más daño a la Patria que la que le hacen muchos de los que tienen en sus manos cargos importantes y siguen cometiendo errores. Tratando de poner trabas en vez de resolver problemas…

Creo que nos interesa porque hay muchas cosas de las que se habla en demasía y otras de las que no se habla. Hoy estamos hablando de esas cosas para que mañana los cineastas del futuro puedan hablar de otras. Dialéctica.

El cine que haces se caracteriza por ser un cine simbólico y, a la vez, narrativo. Apelas a cierta austeridad en la puesta en escena sin ceder en precisión para lograr las emociones. ¿Qué caminos se han propuesto en términos de estilo y lenguaje? ¿Por qué?

Carlos Lechuga

Carlos Lechuga: Las 16 horas que estoy despierto cada día se las dedico al cine, todo el tiempo desde hace unos años. Todo el cine me gusta. No quiero privarme de hacer una película influenciada por Bergman y, al mismo tiempo, no quiero dejar de hacer otra influenciada por Amenábar. Melaza y Santa y Andrés son mis primeras películas y me cogieron en una etapa en donde necesitaba hablar de mi país, de la política, de su gente; para eso necesitaba ser narrativo y llegar al corazón. Pero ahora lo que estoy escribiendo es completamente diferente. Necesito salir de mi zona de confort, probar cosas que no he hecho porque si no, no me divierto y me siento estancado.

Estoy trabajando en una película sobre el vampirismo y también revisitando todo el cine de Bergman para un futuro proyecto: La pelota roja. No sigo un único estilo y quiero probar varios lenguajes, varios acercamientos, jugar un poco. Siempre tratando de preguntarme o indagar en la condición humana. Siempre trabajando mucho antes de la filmación: leyendo mucho, viendo muchas películas, investigando, creando, destruyendo. No me siento capaz de hacer una película cada año como Woody Allen, cada proyecto me lleva tiempo. Tengo varios referentes o puntos cardinales que me recuerdan lo que más me mueve: Polanski, Buñuel, Apitchapong, Bergman. Me interesa mucho lo “humano”. Sé que suena raro, pero es así. No me interesa lo fácil. El tratar de epatar. La “copia” de las pelis festivaleras. Las películas vacías. Ver una buena película es como ver una pintura, es casi inmediato, o te atrapa o le ves las costuras. Aspiro a un cine que atrape verdaderamente por mucho tiempo. Hacer una película que epate es fácil, lo fácil en el cine me crea dudas.

Han trabajado desde una productora, 5ta Avenida, que ha mantenido principios como el de mantenerse al margen de cualquier gestión institucional y no ceder en temas y lenguajes para la conformación de un cine independiente. ¿Qué significa, en el contexto cubano, realizar un cine bajo esos presupuestos? ¿Crees que ha sido una posibilidad para hacer el cine con las características del que realizan y lograr la visibilidad que han sostenido a nivel internacional?

Claudia Calviño: Bueno, la verdad no creo que en 5ta Avenida hayamos “perseguido” mantenernos al margen de ninguna institución. Creo, más bien, que las instituciones vinculadas al audiovisual en Cuba han sido, en su mayoría, poco activas con respecto al apoyo y la defensa del cine independiente, no solo al que hemos hecho nosotros, creo que ha sido algo general.

No creo que hayamos hecho películas con las características y la visibilidad internacional que nuestras producciones han tenido gracias a que las instituciones nos han mantenido al margen; más bien pienso que hemos hecho películas a pesar de eso, muy a pesar diría yo, ya que cada vez se hace más difícil.

La verdad yo prefería tener instituciones y organizaciones oficiales que nos representen, que promuevan el trabajo de TODOS los cineastas cubanos, que siempre busquen maneras de apoyar y fomentar el desarrollo, la producción, la distribución y la exhibición de las películas cubanas TODAS; instituciones que luchen y se fajen, en todas las instancias, porque haya más facilidades y oportunidades para la creación audiovisual. En fin, creo que el cine cubano se merece organismos, instituciones y dirigentes que luchen incansablemente porque haya más cine.

Hace años los cineastas vienen defendiendo la necesidad de una Ley de Cine y aún no se visualiza la posibilidad de su aprobación, algo que sin dudas cambiaría el panorama audiovisual ¿Por qué y para qué creen sea importante una Ley de Cine en Cuba? ¿Cómo creen que deban articularse las políticas públicas para dar un marco jurídico y sostener la posibilidad de un cine independiente que implique diversidades de temas y estéticas, entre otros?

Claudia Calviño

Claudia Calviño

Claudia Calviño: Para mí, repasar las horas dedicadas por tantas personas a pensar, discutir y trabajar durante tres años para “arreglar” el funcionamiento del cine en Cuba, es algo triste. No lo digo por mí, que apenas empiezo mi carrera profesional y que tuve una participación muy pequeña en este proceso. Lo digo, sobre todo, por los cineastas cubanos que estuvieron dándolo todo, discutiendo con pasión y seriedad durante tanto tiempo, pensando que podían participar en la construcción de un mejor camino para el audiovisual en Cuba. Lo digo por los grandes del cine nacional como Fernando Pérez, Senel Paz, Kiki Álvarez, Rebeca Chávez, Arturo Arango, que se dedicaron en cuerpo y alma a esto, y regalaron sus valiosas mentes y su tiempo: me parece terrible que NADA haya pasado.

No se trata solo de la Ley de Cine; se trata de montones de propuestas, alternativas y maneras de estimular y apoyar la creación cinematográfica en todas sus esferas; se trata de dar un marco legal a todos los actores y prácticas que ya existen en el país; se trata de que haya oportunidades iguales para todos los cineastas; se trata de establecer mecanismos financieros que aporten no solo a la cinematografía sino a la economía del país; en fin, se trata de que el cine sea POR LEY una actividad cultural que DEBE apoyarse en toda su extensión, y no una expresión incómoda que debe censurarse.

Este año 2016 ha sido especialmente difícil, hay cosas que no llegan a los espacios públicos, que no se discuten en la prensa, pero que suceden todo el tiempo. Por ejemplo, hoy es noticia que a Alejandro Pérez le negaron los permisos para rodar en Cuba un videoclip de Enrique Iglesias y Paulina Rubio. Esto a mi parece espantoso, es terrible para Cuba, para los cineastas cubanos, es terrible para todos. Uno se pregunta: ¿cuál es la razón detrás de esto? Lo peor es que cosas como esta suceden todo el tiempo, y suceden desde hace mucho tiempo. Este no es el primer videoclip al que le niegan los permisos; han venido otros músicos, cineastas, directores y actores (mundialmente conocidos) a los que le han dicho que no también.

Me parece muy triste que los cineastas cubanos estuviésemos años proponiendo cosas, siguiendo los pasos establecidos para presentar las propuestas, respetando las regulaciones que existen en el país, y aún no hemos logrado nada. Sin embargo, todo el tiempo, aparecen otras nuevas regulaciones que entorpecen y obstaculizan la producción audiovisual y son “mecanismos” que no se discuten con nadie, que no pasan los miles de escalones que pasaron los documentos de los cineastas para ser considerados; son “mecanismos” que no se presentaron ni discutieron en ningún lugar: pero ahí están y así tenemos que aceptarlos.

La verdad yo estoy muy pesimista con todo, siento que en Cuba cada día se hace más difícil filmar. Lo cierto es que no se ha aprobado ninguna política que favorezca, solo se han inventado nuevos obstáculos que entorpezcan, es casi una burla. La misma burla que representa que podamos tener un hotel Sheraton en Cuba, pero que no podamos contar con una pequeña empresa de producción audiovisual.

El cine coloca en el espacio público temas y problemáticas importantes de Cuba y de esta forma, a través del arte, (re)piensan el país y se convierten en voces importantes que intervienen en la discusión sobre el destino de la nación ¿Cómo creen que las nuevas generaciones de cineastas pueden dialogar en y desde el espacio público? ¿Crees que el debate sobre Cuba es suficiente? ¿Cómo lo ven ustedes?

Carlos Lechuga: El cine es un arte mayor. Por esto, creo, no debe solamente existir para repensar un país. Creo que debe ir un poco más allá. Profundizar más en el ser humano en general. Por eso las grandes películas que repiensan a Cuba, o cualquier otro país, son grandes porque van más allá y te abren una puerta o te dejan entrever en el interior del ser humano.

El cine se demora mucho en hacer y, a veces, no llega a tanta gente; a veces es más efectivo, o tiene más alcance, una entrevista, un chisme, una noticia.

Al mismo tiempo, creo que el debate sobre Cuba es suficiente y a veces cansón, porque está muy condicionado por el tema de la Revolución cubana. Lo que más se lee, o se ve, son los discursos de los que están “a favor” o de los que están en “contra”. Y se le da muy poca importancia a los que abren un tercer frente (“ni a favor, ni en contra, todo lo contrario”), parafraseando el título de una exposición. Hay mucha pasión, mucho odio y pocas ganas de escuchar al otro, entenderlo y respetarlo. De eso habla mi película “Santa y Andrés”.

Los medios, como todo, caen en entrevistar a veces a los mismos; las mismas voces, allá y acá, personas con trayectoria, personas extremistas.

Muy pocas veces un joven de a pie, un cineasta de provincia, por ejemplo, sensato, que no se aferre a grandes ideales, puede decir lo que quiere decir sin ser visto con paternalismo, o ser ofendido, o simplemente escuchado. Pocas veces se ve o se lee algo en la escala de los grises, tratado con profundidad y con el objetivo de hacer la situación mejor para todos. Prima la vulgaridad, la intolerancia, el chiste fácil, la falta de referentes… Es muy difícil la sinceridad. Es muy difícil no querer escalar, no querer epatar, no querer silenciar…

Creo que las nuevas generaciones de cineastas deben hacer sus películas como sea, aunque nadie los ayude, aunque les obstaculicen el camino. Hacer. Y si no las pueden hacer, creo que deben convertir sus historias en cuentos, en artículos. Y dejarse escuchar y no quedarse callados. La obra queda. No van a hacer peores las cosas que las generaciones pasadas.

Ahora creo que la tenemos difícil. Ha sido duro poderse poner en pie y decir: aquí estamos. Hay mucho paternalismo. Hay mucho lobo vestido de oveja que quiere cuidarle el “gusto a la población”, que no te deja hablar… que no te deja ser… Y, por supuesto, creo que hay una lucha generacional.  

Hay una euforia sobre representar Cuba y lo vemos en cómo el tema aparece en cineastas que provienen de otras filmografías. ¿Cómo valoran las formas de representar a Cuba desde otras latitudes con respecto a cómo se hace desde la filmografía nacional?

Carlos Lechuga: La euforia ya está pasando. Luego de que Madonna, Los Rollings, Paris Hilton y Usher pasaron por La Habana… La curiosidad va bajando. Ya la fruta no es prohibida. Ya fue. Ya pasó.

Te decía que hacer cine es muy complejo y tiene sus propias reglas. Hay veces que el dinero viene de Europa y quieren un director europeo para hacer una historia cubana. Eso me tiene sin cuidado. No puedo generalizar. Pero casi siempre todo es muy superficial. Ellos representan a Cuba como creen que es. Con eso no se puede hacer nada. Lo feo es que los propios medios nacionales le den más promoción que al verdadero cine cubano, solo porque sean películas turísticas, que no critiquen nada… O peor, que asuman un pensamiento colonialista, pues como son pelis hechas por extranjeros, entonces están mejores que las cubanas.

Pero ya te digo. Yo no puedo hacer nada por eso. Los cineastas cubanos no pueden luchar con eso. Las autoridades culturales cubanas deben cuidar un poco más a sus artistas. Si a mí mañana me dicen de ir a filmar una peli en Guinea Ecuatorial sobre un tema oriundo me costaría, mi interior me diría: “estás siendo superficial, no sabes nada de Guinea Ecuatorial”. Lamentablemente no hay un cielo y un infierno cinematográfico donde a la puerta te diga: “Hiciste Persona, ve al cielo” o “Hiciste Rápido y Furioso 8, vete a…”

¿Por qué hacer cine en Cuba? Es una decisión, una necesidad, un placer….

Carlos Lechuga: Yo nací y por ahora vivo en Cuba. Hago cine en Cuba. Mis locaciones son en Cuba. Mis personajes son cubanos. Nunca me cuestioné esto, nunca lo vi raro, nunca lo vi como una decisión, siempre como un placer; hasta hace un tiempo en que las cosas han cambiado mucho, en que pareciera que hay una fuerza del mal tratando de callarte, de apagarte, de vencerte, de mermarte…

Hay una falta de “brújula”, la vida esta “sin baranda”, las cosas están boca arriba, al revés, como la canción de Marta Valdés. (Ojo estoy hablando del cine, para poder concentrarme en lo que conozco). Cineastas de Hollywood filman en La Habana, cineastas de La Habana filman en Hollywood. Cineastas del patio son prohibidos en los cines, películas de afuera son puestas tres semanas en el circuito de la calle 23. Todo esta tan raro, no me viene otra palabra la mente, no sé…

A veces uno lo único que quiere es encerrarse en la casa, tranquilo y leer un libro de Bergman y trasportarse a otro lugar, pero a veces hasta eso es difícil. El día que encuentre algo que me haga más feliz que hacer cine, lo dejo todo, dejo el cine y todo, porque es muy duro, muy, muy, muy duro, ser un cineasta joven independiente en la República de Cuba.

El día que te digan que Carlos se retiró es porque estoy siendo feliz en otro lado… en otra cosa… Y espero que te alegres por mí.

Sobre los autores
Danae C. Diéguez 1 Artículo escrito
(La Habana, 19XX). Máster en Didáctica de la Literatura y la Lengua Española. Profesora de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes (ISA) entre 1999 y 2015). Es especialista y asesora para temas...
Carlos Lechuga 1 Artículo escrito
(La Habana, 1983). Se forma como director en el Instituto Superior de Arte (ISA) y continúa sus estudios en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, en la especialidad de guión. Su trabajo como director incluye v...
Claudia Calviño 1 Artículo escrito
(La Habana, 1983). Graduada en la especialidad de Producción en el Instituto Superior de Arte (ISA) de Cuba. Desde el 2006 forma parte de Producciones “5ta. Avenida”, una compañía enfocada en la producción de cine independiente. Sus créditos...
1 COMENTARIO

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

EditorialMedios en Cuba