Marcha de las Mujeres Negras en Brasil: inspiración para la lucha latinoamericana

Foto Lula Marques/Agência PT

La Marcha de las Mujeres Negras Contra el Racismo, la Violencia y Por el Bien Vivir, ocurrió el día 18 de noviembre de 2015 en Brasilia, capital federal de Brasil. Esta fue la primera marcha nacional de mujeres negras organizada en el país y representó un momento sin par en la historia de la sociedad brasileña al reunir el número expresivo de más de 50 mil mujeres negras.

Pensada durante el Encuentro Paralelo de la Sociedad Civil para el Afro XXI, en el estado de Bahía (en 2011), la Marcha fue construida desde entonces de una manera autónoma por diferentes organizaciones de mujeres negras, además de las participantes sin vínculos organizativos. Por medio de esa articulación estratégica, y después de un intenso proceso de movilización política, las mujeres negras de todos los estados de Brasil, un país de proporciones continentales, se trasladaron para marchar en la capital federal y reivindicar el acceso a los derechos que les fueron históricamente negados.

A partir de la intersección de los sistemas de opresión de género, clase y raza, es que fueron forjadas las bases estructurales de la desigualdad en la sociedad brasileña, desde el inicio del contexto colonial-esclavista hasta los días de hoy. El grupo de las mujeres negras está constituido por 49 millones de personas, lo que representa actualmente un 25,5 por ciento del total de la población en Brasil. No obstante, aunque el grupo simbolice ese número expresivo, y la población negra de modo general (la suma de mujeres y hombres) sea oficialmente la mayoría del pueblo brasileño (53 por ciento), las mujeres negras ocupan la base de la pirámide social. Este grupo posee los peores índices con relación al acceso a derechos básicos como: la media salarial, empleo, acceso a la salud y a la educación, etcétera.

Tal posición confiere a las mujeres negras una condición de extrema vulnerabilidad social, explicitada de forma alarmante en los índices de mortalidad, por ejemplo. Datos del Mapa de la Violencia 2015, realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Sección Brasil), demuestran que en los últimos diez años el número de mujeres blancas asesinadas cayó en 9,8 por ciento; pero el índice de mujeres negras víctimas del feminicídio[1] presentó un gran crecimiento de 54,2 por ciento. Es decir, la onda de 50 mil mujeres negras que invadió Brasilia durante la Marcha, tenía muchas demandas políticas para reivindicar, inclusive la más básica: el derecho a la propia vida.

La deuda histórica que la sociedad brasileña tiene para con la población negra precisa ser resarcida y las mujeres demostraron la urgencia de esa reparación. Las innumerables reivindicaciones del grupo fueron listadas en la Carta de la Marcha de las Mujeres Negras, y entregada por representantes del movimiento en la reunión con la presidenta Dilma Rousseff, después de la Marcha. Ese documento expone las pautas políticas del grupo, divididos en diez tópicos primordiales:

Derecho a la vida y la libertad;

Promoción de la igualdad racial;

Derecho al trabajo, al empleo y a la protección de las trabajadoras negras en todas las actividades;

Derecho a la tierra, territorio y vivienda/derecho a la ciudad;

Justicia ambiental, defensa de los bienes comunes y la no mercantilización de la vida;

Derecho a la seguridad social (salud, asistencia social y previdencia social);

Derecho a la educación;

Derecho a la justicia;

Derecho a la cultura, información y a la comunidad,

Seguridad pública.

Durante esa reunión, la presidenta Dilma Rousseff afirmó: “Tenemos la responsabilidad de perfeccionar nuestras políticas de promoción de la igualdad racial, contra la violencia y por la valorización de la mujer”. Dijo que, más que el perfeccionamiento de las políticas sociales ya existentes, el gobierno, y la sociedad brasileña como un todo, precisan re-significar el modo como se observó y trató a las mujeres negras históricamente. Frente a esa situación, el grupo se muestra cada vez más articulado, actuando como una potencia política organizada.

En este sentido vale resaltar que, como la realización de la Marcha en sí, fue igual de importante el proceso de movilización que la antecedió. Eso partió de la articulación estratégica de las innumerables organizaciones de mujeres negras, junto con integrantes autónomos, para la construcción de una acción conjunta. Para ello realizaron seminarios, talleres, conferencias, entre otras iniciativas que tuvieron el objetivo de divulgar la Marcha y, al mismo tiempo, formar y fortalecer a las mujeres negras para discutir sus demandas políticas específicas, re-significar su identidad, y constituir también importantes lazos de solidaridad.

Este proceso político de empoderamiento es continuo, las organizaciones de mujeres negras brasileñas van a seguir en marcha en esa lucha hasta el día en que todas las mujeres negras estén efectivamente libres y puedan vivir en plenitud, sin que las opresiones de género, clase y raza rocen y determinen sus vidas.

Además, tal proceso político, que persigue la emancipación femenina negra, precisa establecer lazos de unidad con otros colectivos de mujeres negras más allá de los límites de las fronteras nacionales. De esta forma, vale resaltar que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el período entre 2015-2024 como la Década Internacional de los Afrodescendientes, a partir del tema central: “reconocimiento, justicia y desarrollo”. Al declarar este enfoque, la comunidad internacional reconoció la existencia de desigualdades que dificultan el acceso de la población negra a los derechos humanos y que precisan ser promovidas acciones para garantizar su participación, de forma plena y equitativa, en todos los aspectos de la vida social.

Solamente en las Américas existen cerca de 200 millones de personas auto-declaradas como afrodescendientes. Sin dudas, la primera Marcha de las Mujeres Negras que ocurrió en Brasil (2015), justamente en el año de apertura de la Década Internacional dos Afrodescendientes, puede inspirar mujeres negras de otros países para sumarse a la lucha contra el racismo y la violencia, construyendo redes y acciones simultáneas para la garantía del bien vivir de todas las comunidades víctimas del racismo en América Latina.

Traducción: Pedro Cubas

[1] Feminicídio (también conocido como femicídio) es un término utilizado en Brasil como definición legal del acto de muerte intencional (homicidio calificado) de las personas del sexo femenino por razones de esa condición: violencia doméstica y familiar; y menosprecio o discriminación a la condición de mujer. Hoy está considerado como un crimen hediondo. Así consta en la Ley Federal no. 13.104 de 09 de marzo de 2015.

Sobre los autores
Giselle dos Anjos Santos 1 Artículo escrito
(São Paulo, 1986). Licenciada y Bachiller en Historia por la Pontificia Universidad Católica de San Pablo (PUC, 2009), y Máster en Estudios Interdisciplinarios sobre Mujeres, Género y Feminismo por la Universidad Federal de Bahía (UFBA, 2013). A...
0 COMENTARIO

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

EditorialMedios en Cuba