Más claves del cambio presidencial en Cuba: en diálogo con Arturo López-Levy

Foto: Michele Testini. Reproducida bajo licencia Attribution-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-ND 2.0)

El artículo Cuatro claves del cambio presidencial en Cuba, del amigo y reconocido profesor Arturo López-Levy, ha logrado una radiografía muy completa de la transición política que se cuece en vistas al 19 de abril próximo, fecha en que deberá componerse el próximo Consejo de Estado. El profesor López-Levy explica cómo podría comportarse el liderazgo colectivo y gestión colegiada entre distintos grupos de poder en el sistema político cubano. Mi intención con estos comentarios es ahondar sobre el rol que podría jugar quien sea seleccionado para ocupar la actual posición de Miguel Díaz-Canel.

Desde la lógica “guerrillera” que ha guiado la política de cuadros cubana, el segundo al mando se ha percibido mayormente como una figura de relevo. Tal fenómeno se puede observar principalmente en las organizaciones políticas y de masas dentro del Estado cubano, donde el “factor generacional” no es algo nuevo. Este, incluso, fue el caso del propio presidente Raúl Castro, aunque con sus matices particulares. Fidel Castro fue muy enfático siempre en proyectar a su hermano menor como su relevo en caso de incapacidad para cumplir sus funciones. Algo que efectivamente ocurrió.

Sin embargo, este pudiera no ser el caso en la composición del próximo Consejo de Estado. En primer lugar, porque dada la edad de Miguel Díaz-Canel (58 años) como aparente favorito para ocupar el puesto, hace previsible que, de mantener un rol de relevo generacional para el Primer Vicepresidente, sea necesario escoger a alguien, al menos, cinco o diez años menor. Actualmente no veo una figura de alcance nacional que esté dentro de ese rango de edad. Quienes podrían haber entrado en esa consideración, fueron víctimas de la “purga del 2008” y no se promovió suficientemente a nuevos líderes del mismo rango generacional. En el caso hipotético que Miguel Díaz-Canel cumpla una década en la primera magistratura, y de ejecutarse la política iniciada por Raúl Castro de limitar a dos mandatos los cargos de gobierno (ello aún no consta como norma jurídica), es previsible que, para entonces, líderes más jóvenes hayan adquirido la relevancia suficiente para perfilarse como sucesores.

Ya existe un precedente en la elección del 2008 cuando se eligió a José Ramón Machado Ventura como primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros. Machado Ventura es un año mayor que Raúl Castro y representa el ala más conservadora dentro del Comité Central del PCC. Tras descartar a los cuadros más jóvenes y conocidos dentro del aparato estatal, dado que “las mieles del poder” habían despertado en ellos ambiciones no “dignas” de un cuadro revolucionario (serían todos despedidos poco después), se apostó por alguien que rompería con el esquema transicional que había regido hasta entonces.

En segundo lugar, porque a pesar de que la próxima composición del Consejo de Estado será, previsiblemente, supervisada por el propio Raúl; el General-Presidente ha reconocido públicamente que su autoridad no es incuestionable entre los miembros de la “Generación del Centenario” dentro del Partido, y que ha tenido que ceder en la profundización de las reformas concebidas. Ello indica que su autoridad no es omnipotente.

La Constitución de la República de Cuba establece que el Presidente del Consejo de Estado será también el Presidente del Consejo de Ministros. Aunque tal requerimiento no se extiende a las figuras de los primeros vicepresidentes en estos dos órganos, la práctica cubana es que ambos cargos recaigan también en la misma persona. No obstante, a partir del próximo 19 de abril, podría no ser el caso tampoco.

Como bien dice el profesor López-Levy, el nuevo Presidente cubano será una especie de primus inter pares (primero entre iguales) y “necesitará una gestión colegiada, sensible a la discusión de políticas públicas entre personalidades o facciones dentro de la élite partidista.” Por ello es bastante probable que el o los roles de primer(os) vicepresidente(s) sean de servir de enlace y representación entre distintos sectores de poder. Algo semejante al estilo de las democracias occidentales, donde el puesto se utiliza para asegurar la permanencia en el poder mediante alianzas políticas. Raúl Castro es consciente de su avanzada edad, y que probablemente él y/o Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del PCC, no sobrevivan la fecha. De seguro le importa evitar que el legado de la Revolución sea empañado por luchas intestinas entre distintas facciones insatisfechas. Por ello es previsible que se repartan cuotas de poder dentro del sistema político cubano.

La persona (o personas) que ocupe(n) la segunda posición en estos órganos de poder nos podría indicar hacia qué sector (o sectores) se quiere tender la mano mayormente. Miguel Díaz-Canel, como bien apunta el profesor, podría ser observado como el cuadro con mayor representatividad dentro del sistema cubano actual. En su papel de “barón provincial” del Partido Comunista ha tenido contacto con la base popular (una exigencia de Raúl Castro antes de promover nuevos cuadros), relación con los distintos Ejércitos y, finalmente, experiencia dentro de las burocracias estatal y partidista a nivel nacional. Sin embargo, que todos los sectores de la élite de poder cubana se sientan identificados en Díaz-Canel, resulta poco creíble. De ahí que será interesante observar el binomio (o binomios) resultantes en esa fecha.

Será necesario observar: (1) si se decide separar las personas que ocupen la segunda silla en ambos Consejos y en cualquier caso, (2) la procedencia del (los) seleccionado(s). La procedencia podría ser: las Fuerzas Armada, la estructura partidista, la burocracia estatal, o el corporativismo socialista criollo. También es posible que represente(n), al mismo tiempo, dos sectores de poder. Por ello surge otra cuestión, dentro de la trinidad política cubana (Partido, Estado y Gobierno), ¿dónde y cómo dibujar la fina línea que separa la pertenencia a una organización sobre otra? Si analizamos los integrantes del sistema político actual, muy pocos son los que pudieran considerarse exclusivos de una sola procedencia. La amplia mayoría de los miembros de los consejos de Estado y de Ministros son también miembros, como mínimo, del Comité Central del PCC, si no del Buró Político, con mayor jerarquía aún.

También téngase en cuenta que GAESA, el principal conglomerado financiero y comercial cubano, está compuesto principalmente por militares en activo, o retirados. Entonces, ¿cuál es el rasero para juzgar la procedencia de alguno de estos individuos?

Nombres como el del actual canciller Bruno Rodríguez Parrilla; la Primera Secretaria del PCC en La Habana, Lázara Mercedes López Acea; el Ministro de las FAR, General Leopoldo Cintra Frías, resuenan como posibles candidatos para la(s) primera(s) vicepresidencia(s). Por cierto, todos son miembros del Buró Político del PCC y miembros del Consejo de Estado (en el caso de López Acea es Vicepresidenta del mismo); y Raúl Castro ya sentó el precedente de ocupar un ministerio al mismo tiempo que servir de Primer Vicepresidente.

Sobre los autores
Luis Carlos Battista 36 Artículos escritos
La Habana (1988). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y en Relaciones Internacionales por Florida International University (FIU). Ha publicado sobre las relaciones exteriores de Cuba y Estados Unidos en espacios como OnCuba Magazine...
0 COMENTARIO

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

EditorialMedios en Cuba