Pavel Vidal: “La reforma quedará incompleta si no nos despegamos del modelo de economía centralmente planificada”

Pavel Vidal

En varios análisis y opiniones vertidas en la esfera pública cubana transnacional muchos defienden la propuesta de una reforma económica más amplia, integral y rápida. Del mismo modo, resaltan que el modelo social cubano no debe renunciar al acceso universal a la educación y a la cultura, a la salud pública, a la seguridad social y al trabajo decente –para lo cual habrá que desarrollar una gran capacidad de generar empleo. ¿Cuáles deben ser las características de una factible reforma económica así considerada? ¿Cómo podría la sociedad cubana asegurar el acceso universal, con calidad, a esos derechos? ¿Cómo colocar en función de ellos los recursos financieros necesarios sin escatimar recursos para el desarrollo de otros ámbitos también medulares? Brindamos las opiniones del joven economista Pavel Vidal Alejandro.

A estas alturas ya no debe quedar duda de que la reforma puesta en marcha por el presidente Raúl Castro no fue efectiva en lograr los objetivos propuestos. El modo “sin prisa, pero sin pausa” no funcionó.

La reforma había prometido un crecimiento del PIB del 5,1 por ciento, pero los datos indican que en el período 2008-2016 el crecimiento promedio ha sido de apenas un 2,3 por ciento. El final no podía ser más desalentador, una recesión en el año 2016 y proyecciones para el 2017 muy inciertas en cuanto a la posibilidad de una salida rápida de la crisis.

Uno de los estandartes de la política económica bajo el mando del presidente Raúl Castro había sido la prudencia en el manejo de los gastos. El gobierno aplicó un importante ajuste que permitió reducir el déficit fiscal de 6,7 por ciento en 2008 hasta 1,7 por ciento en 2011. Los gastos fiscales bajaron un 11,4 por ciento del PIB, de 78,1 por ciento en 2008 a 66,7 por ciento en 2011, y ello se logró sin afectar el acceso universal a la educación y la salud pública.

Tales resultados, junto con el mayor equilibrio en la balanza de pagos, el control de la inflación y la renegociación y restablecimiento de los pagos de deuda externa (incluyendo la del Club de París), hablaban muy a favor de un manejo macroeconómico saludable y favorable para el desarrollo de proyectos de inversión y comercio con la Isla.

Pero aquí también se distinguen retrocesos. Para 2017 se presupuestó un “hueco fiscal” de 11,500 millones de pesos, lo que representa un valor equivalente al 12 por ciento del PIB. En proporción del PIB, es el déficit fiscal más alto desde 1993. El Gobierno viene empleando el gasto fiscal para amortiguar los efectos de la crisis venezolana, pero en una magnitud que plantea grandes riesgos para la estabilidad macroeconómica y financiera del país.

Cuando Raúl Castro tomó la presidencia en 2008, el país entraba en una crisis financiera nacional. En los años 2008-2009 la economía se había quedado sin liquidez e ingresos suficientes para sostener todos sus compromisos financieros. Ocho años después, se repite una historia similar. Los avances logrados en materia financiera hacen agua desde el año pasado.

Nueve años de reformas del presidente Raúl Castro no bastaron para darle el dinamismo prometido al crecimiento económico, hacer despegar la agricultura, mejorar los salarios reales y eliminar la dualidad monetaria; una tarea que, a estas alturas, ya sabemos que quedará pendiente para las próximas generaciones de líderes cubanos.

En estos nueve años se desperdició mucho tiempo y energía en aplicar cambios no fundamentales, reorganizar de forma parecida o ponerle nombres diferentes a lo mismo, o intentar nuevamente acciones que ya habían probado su fracaso en décadas anteriores. Pensar que la falta de control, disciplina u organización era la causa principal de los problemas también desvió la atención.

El sustituto de Raúl Castro tendrá, por tanto, que empezar por retomar el consenso logrado alrededor de los objetivos definidos en los “Lineamientos” y ponerlos en práctica, pues la mayoría han quedado inconclusos. Tendrá que atender los peligrosos aumentos del déficit fiscal y los retrocesos en la estabilidad y credibilidad financiera.

La reforma siempre quedará incompleta si el Gobierno no logra despegarse del modelo de economía centralmente planificada. Hay suficiente evidencia para entender que el dominio estatal sobre la propiedad y el control monopólico sobre los mercados no favorece la productividad, la innovación y el desarrollo, y que, con cambios aislados y puntuales, mayor control y trasformaciones organizativas, no cambian significativamente los resultados.

El bloqueo económico del gobierno de Estados Unidos ciertamente coloca a Cuba en una situación de desventaja, pero este debe ser un argumento más para emprender una reforma profunda que liberalice la iniciativa privada, catalice la integración internacional y logre que las ventajas cubanas en educación y los favorables indicadores sociales se sostengan y al unísono tributen, en una relación de interdependencia, con el aumento de la productividad y la creación de riqueza nacional.

VER EN ESTE DOSSIER

Cinco cubanos piensan el desarrollo y la justicia social en la Isla

Michel Fernández: “Toda reforma económica debe continuar garantizando los derechos sociales conquistados por la Revolución”

Omar Everleny: “Una reforma económica factible sería aquella que expanda la creación de riqueza nacional”

Ariel Dacal: “Para un proyecto como el cubano, la reforma económica debe ser favorable a la inclusión y a la distribución, no a la exclusión y a la concentración”

Mauricio de Miranda: “Sería deseable una legislación que estimule la incorporación de empresas cubanas en cadenas productivas globales”

Sobre los autores
Cuba Posible 187 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
Pavel Vidal Alejandro 12 Artículos escritos
Profesor Asociado del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana. Ha sido investigador invitado en la Universidad de Columbia, Universidad de Harvard, Universid...
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