Pedro Monreal: “La economía cubana necesita mecanismos de integración más efectivos entre los diversos sectores de propiedad y entre las distintas formas de gestión”

Compartimos con nuestros lectores una entrevista realizada al economista Pedro Monreal sobre las diversas formas de propiedad en la Isla, y los desafíos que esta problemática plantea para el presente y el futuro de la nación cubana.

 

– ¿Cuáles considera son los aciertos y desaciertos que tiene la situación actual de la propiedad en Cuba como fenómeno socioeconómico y jurídico? ¿Cuál o cuáles podrían ser las causas de esos desaciertos?

Si por “la situación actual de la propiedad en Cuba” se entiende la estructura de propiedad sobre medios de producción, es decir, el control de activos económicos (máquinas, instrumentos, materiales intermedios, edificaciones, tierra y otros) que pueden ser unidos con fuerza de trabajo para producir bienes y servicios, entonces la cuestión no radica tanto en aciertos y desaciertos.

Esas dos calificaciones parecerían referirse a un juicio sobre políticas recientes, pero la estructura de propiedad actual incluye tanto el resultado de decisiones de políticas nuevas, como el resultado de una estructura de propiedad que ha sido “heredada” de procesos anteriores, como fue el caso de las leyes de Reforma Agraria, las nacionalizaciones de los primeros años de la Revolución, la posterior “Ofensiva Revolucionaria”, o la cooperativización de la década del 70. Por ejemplo, el sector campesino (propietarios de tierras) que hoy existe, es algo que se remonta a casi 60 años. Juzgar a partir de criterios actuales si ese tipo de forma de propiedad es “acertada”, o si no lo es, puede ser problemático.

En el caso específico de las medidas recientes, el principal acierto es la decisión de avanzar hacia una estructura heterogénea de formas de propiedad y de gestión.    

Por otra parte, considero que hay dos grandes desaciertos: la falta de precisión acerca de lo que debe considerarse como un medio de producción “fundamental”, y la dilación de las soluciones que requiere el planteamiento realizado en el Informe Central del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) acerca de “llamar a las cosas por su nombre y no refugiarnos en ilógicos eufemismos para esconder la realidad. El incremento del trabajo por cuenta propia y la autorización de la contratación de fuerza de trabajo ha conllevado en la práctica a la existencia de medianas, pequeñas y microempresas privadas que hoy funcionan sin la debida personalidad jurídica y se rigen ante la ley por un marco regulatorio diseñado para las personas naturales dedicadas a pequeños negocios que se realizan por el trabajador y su familia”.

 

– La “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” dedica buena parte de su contenido a la propiedad en general y la privada en particular. Igualmente, desde el discurso político es evidente una marcada preocupación respecto a la concentración de la riqueza ¿Considera usted que el enfoque que sobre estos temas brinda el citado documento son los adecuados? ¿Por qué?

La preocupación del PCC respecto a la “demarcación” de la operación de la propiedad privada en el marco de un modelo económico y social definido como socialista, así como la preocupación respecto a evitar la concentración de la riqueza en un modelo que se afinca en el concepto de justicia social, es una preocupación racional y entendible. En ese sentido, considero que el enfoque es adecuado.

El problema no radica en el enfoque general, sino en que parecen faltar todavía las precisiones que permitirían hacer “operacional” ese enfoque. Por ejemplo:

  • ¿Se refiere la preocupación a la concentración de la riqueza, a la concentración del ingreso, o a la concentración de ambas cosas? (la estructura de concentración dependerá del criterio utilizado, por ejemplo, si la vivienda se incluyese en la “riqueza”, el patrón de concentración sería muy diferente en comparación con un patrón de concentración de ingresos)
  • ¿Se cuenta con indicadores confiables para medir actualmente la distribución de riquezas y de ingresos en el país? (mientras no se mida, el asunto queda en lo anecdótico).
  • ¿Quiénes son los “poseedores” de riqueza en Cuba?
  • ¿Quiénes son los “desposeídos” de riqueza en Cuba?
  • ¿Dependería la reducción de la “concentración” de aquellas medidas que perjudicasen a los “poseedores”?

 

– De acuerdo con lo pautado por la “conceptualización”, particularmente en materia de propiedad privada, ¿cree que al respecto se ha superado la visión imperante hasta ahora? ¿Por qué?
La visión imperante –a nivel de documentos oficiales- sobre la propiedad privada es, sin dudas, distinta a los enfoques oficiales anteriores. Considero que ello se refleja en dos puntos concretos: primero, el reconocimiento sustantivo de la propiedad privada como componente legítimo de un modelo socialista. La noción que existió anteriormente acerca del sector privado como un añadido indeseable, pero necesario, ha sido reemplazada por un enfoque de la propiedad privada como necesaria y ventajosa en una serie de ámbitos.

En segundo lugar, se ha asumido una perspectiva más flexible en cuanto a su posible expansión y diversidad. De hecho, el discurso oficial se refiere abiertamente hoy a la empresa privada nacional. Como dije anteriormente, no me queda claro por qué no se ha materializado más rápidamente este nuevo enfoque en la práctica.

 

– En las actuales circunstancias de Cuba, ¿qué mecanismos podrían implementarse para lograr que la propiedad privada cumpla una “función social?

Principalmente se trataría de mecanismos de integración más efectivos entre los diversos sectores de propiedad y entre las distintas formas de gestión. En la práctica, equivaldría a replantearse de manera más radical el enfoque de planificación que se utiliza en el país. Especialmente en lo relativo en un papel mucho más elevado del mercado en los mecanismos de regulación económica que permitirían materializar la integración que se necesita. Ya sé que cuando se aborda el tema, se hacen una serie de objeciones, pero lo que puede comprobarse, una y otra vez, es el significativo peso del mercado en el funcionamiento de la economía cubana, desde hace mucho tiempo.

Por ejemplo, cada vez que el precio del petróleo se modifica de manera notable (hacia arriba o hacia abajo), lo cual es esencialmente un proceso del mercado, el funcionamiento real de la economía va a separarse del plan inicial que se hubiera hecho. Cualquier “ajuste” importante del plan, revela que el mercado regula la dinámica de la economía nacional, más allá de las teorizaciones y de las visiones ideológicas. No estoy diciendo nada que no se conozca ya.

El caso que ejemplifica la necesidad de hacer reformas radicales en la planificación cubana es el sector agropecuario, especialmente en lo relativo a los mercados agropecuarios que existen en el país. Es el sector con mayor diversidad de formas de propiedad y, en mi modesta opinión, existen serios problemas de integración que no serán resueltos si el mercado no puede operar de manera más extendida y mediante mercados efectivos, muy diferentes de algunos de los mercados ineficaces y distorsionados que existen hoy, como el actual “mercado de oferta y demanda”.

 

– Con vistas a la futura reforma constitucional, ¿qué aspectos relacionados con el derecho a la propiedad cree que no deben obviarse, en especial respecto a la propiedad privada?

No me queda claro si en plazos previsibles se efectuará una reforma constitucional o si se tratará de modificaciones puntuales a la Constitución. No es ese un tema al que me dedico. Me limitaré a repetir lo que sobre el asunto ha planteado el colega Narciso Cobo, un reconocido especialista en esa materia, en un interesante artículo publicado en 2016, titulado “La nueva pequeña empresa cubana: algunas interrogantes al legislador” (Cuba Posible, 12 de octubre de 2016).  (https://cubaposible.com/la-nueva-pequena-empresa-cubana-algunas-interrogantes-al-legislador/#_ftn2)

Cobo precisa que “En el artículo 21 del texto constitucional cubano, se reconoce la “propiedad personal”, comprendida aquella sobre medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, con la restricción de que “no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno.”

Por esa razón, Cobo plantea que “La propiedad privada, hoy reconocida en la propuesta de conceptualización del modelo económico cubano, en realidad no encuentra asiento en la Constitución, y es este uno de los principales cambios que deberán tener lugar en el texto constitucional”.

Sobre los autores
Raudiel Peña Barrios 17 Artículos escritos
(La Habana, 1988). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana. Ha publicado artículos sobre varias temáticas jurídicas y políticas en revistas especializadas de Ecuador, Chile, Costa Rica y Alemania. Además, es colaborador de la Revis...
Pedro Monreal González 55 Artículos escritos
(Guantánamo, 1958). Especialista del Programa de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana (1999). Estudios de posgrado en la Universidad del Sur de California (USC), La Jolla, Estados U...
1 COMENTARIO
  1. jose dario sanchez dice:

    si de Constitucion se habla, creo oportuno en el preambulo de la seccion acerca de la propiedad, mencionar lo arbitrario y contraproducente del proceso de incautacion de la propiedad privada al inicio de la revolucion. No lo cree pertinente ??

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