Por todes y para el bien de todes: introducción a un dossier sobre Matrimonio Igualitario en Cuba

Foto: Maykel González Rivero

Hablar de Matrimonio Igualitario en la Cuba del siglo XXI ya va siendo recurrente. La existencia de varias publicaciones, plataformasproyectos de activismo y otras iniciativas, dan cuenta de la algarabía que va sustituyendo a lo que, en un momento, fue un silencio rotundo. Que se hable de… es siempre una buena señal.

Si partimos de que la Constitución de la República decreta que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, nos lleva a reconocer que hasta que la letra de nuestra Ley de leyes no cambie, la posibilidad de que dos personas (independientemente de su sexo o género), puedan unirse legalmente en Cuba continuará siendo una quimera, una utopía.

Lo anterior tiene consecuencias (nada desestimables) para un proyecto social que tiene como metas la equidad y la justicia social. El hecho de que a una parte de la población, atendiendo a su orientación sexual, vea restringidos sus derechos es evidencia de la homofobia estructural que aún persiste y que legitima cierta “ciudadanía de segunda”. Lo anterior no solo afecta a esas personas, sino también a procesos de índole macrosocial, como puede ser el establecimiento de políticas públicas.

Pongamos tan solo un ejemplo: durante el más reciente Censo realizado en el país, que tuvo lugar en el año 2012, no se tuvieron en cuenta los hogares homoparentales, luego de haber sido considerado. La pauta escrita en el manual de instrucciones al enumerador (y que proponía considerar dichos hogares), fue posteriormente tachada y, por tanto, no quedaron registrados.

Así lo expresó el periodista y bloguero Maykel Rivero González, quien fue la primera persona en denunciar este hecho: “Afirmar que las parejas homosexuales no serían admitidas era anticuado; incluirlas, luego tacharlas, es discriminatorio. ¿Los responsables sabrán que obran contra la política del Estado?”

Con dicha decisión se imposibilitó, además, poder tener datos fiables que luego permitieran realizar análisis pormenorizado de dichos hogares; lo cual, para una sociedad que pretende desarrollar políticas públicas para el beneficio de sectores poblacionales determinados (discapacitados, mujeres, infantes, campesinado, etc.) es de suma importancia.

Volviendo al debate sobre el Matrimonio Igualitario, se ha considerado la unión civil o consensual como una solución alternativa para la legalización de las relaciones entre personas de un mismo sexo/género, dado que implicaría el mantenimiento de la letra de la Constitución tal como está y, por tanto, no tener que enfrentar el engorroso procedimiento para hacer el cambio. Al mismo tiempo, se ha cuestionado el hecho de que solo una parte de la población pueda acceder al matrimonio, mientras que la otra a la unión civil, institución que, en los países donde ha existido, siempre ha conllevado ciertas limitaciones (como puede ser la imposibilidad de adoptar).

La Manzana que yo elegí. Krudxs Cubensi. Foto: Ained Cala

Otro de los caminos que se le brinda al manifiesto interés de personas LGBTIQ de casarse en Cuba, es la realización previa de un referéndum. El activista Ulises Padrón Suárez lo describe de la siguiente manera: “Desafortunadamente, la opinión pública en Cuba sigue estimando que el matrimonio entre personas del mismo sexo/género debe llevarse a consulta popular antes de entrar en ley, es decir, como si este criterio no fuera burdamente manipulado por el consenso hegemónico y heterosexista del establishment insular (en que se encuentra no solo la élite del poder, sino además académicos, periodistas, entre otros)”.

Básicamente, los derechos de los seres humanos no son “consultables”, si partimos del hecho de que a una parte de la población cubana se les está impidiendo el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, y no solo estos, también patrimoniales, familiares, educacionales, etc., por el hecho de ser personas homosexuales o con identidades de género no heteronormativas.

Lo anterior acontece en un país donde el acceso a la salud es garantizado por el Estado de manera gratuita y universal, y donde la Constitución prohíbe la discriminación de cualquier índole, en su artículo 42. País, además, que ha hecho contribuciones importantes desde el punto de vista social, como la muy progresista Ley de Maternidad, por tan solo mencionar una.

Por demás, en Cuba existen manifestaciones explícitas de homofobia en todos los niveles institucionales y en cada estrato social. El no acceso a la reproducción asistida por parte de parejas homoparentales, el acoso policial a las personas con identidad de género y sexual diferentes a lo heteronormativo, y el abandono escolar de adolescentes travestis y transgéneros obligados por la presión social -a pesar de que en Cuba existe la educación universal y obligatoria hasta el noveno grado-, son ejemplos rotundos de que hay temas en los cuales no se puede preguntar a la “mayoría” pues esta es, sencillamente, parte del problema.

Sin embargo, acota Padrón Suárez, en nuestra sociedad cada vez es mayor la visibilidad de las personas y los grupos LGBTIQ y, por supuesto, las demandas toman fuerza en la esfera pública. Desconocerlas, o no atenderlas con el cuidado y respeto merecido, es negar el pleno derecho a ciudadanos/as que encuentran limitadas su actuación social, asevera el joven.

Jóvenes, mujeres lesbianas, personas trans, hombres gay, gente con sexualidades no heteronormativas, desde diferentes esferas y ámbitos de sociedad civil, se aglutinan y comienzan a establecer agendas comunes, en la cuales una de las demandas fundamentales es, indudablemente, el MI.

No obstante, son muchos los retos, “no debe obviarse el estado de ilegalidad en que se encuentra la mayoría de los colectivos de la diversidad sexual. Resulta difícil impulsar una agenda, cuando los colectivos y activistas no son reconocidos como interlocutores válidos ante las diferentes instancias del gobierno y la sociedad”, asegura el activista y líder de “Construyendo una agenda de la diversidad sexual en Cuba”, Yadiel Cepero.

Otro de los argumentos más socorridos afirma que el pueblo cubano no está preparado para asumir el Matrimonio Igualitario. En opinión del periodista Michel González Nuñez:

“Cuba tiene una tradición vanguardista en la toma de decisiones desde los inicios propios de nuestra sociedad. Estamos entre los primeros países en contar con Universidad y aplicar nuevos métodos de enseñanza que rompieron con la escolástica rígida de aquellos tiempos. (…) La sociedad siempre estuvo en contacto con lo mejor y más avanzado dentro y fuera de nuestro país y se apropió de esos conocimientos para su enriquecimiento social e intelectual. Estuvimos entre los primeros países que aprobaron el sufragio femenino, el aborto; y se dice que la Constitución del 40 fue de las más avanzadas de su época. Si todo esto, y más, fue posible antes, ¿por qué las autoridades dicen que la sociedad cubana no está lista para aprobar el matrimonio de personas del mismo sexo?”

También existen muchas personas en relaciones no heteronormativas, a quienes el matrimonio no les interesa en lo absoluto. Cabe recordar que el matrimonio ha sido una de las instituciones que históricamente ha legitimado la subordinación de las mujeres y la reclusión de estas al ámbito doméstico, lo cual es, además, imprescindible para la sociedad patriarcal. En este sentido, aparecen críticas rotundas, que intentan mostrar su obsolescencia, entre otras razones, por el propio uso que han hecho de él las personas heterosexuales.

De manera similar, aparecen cada día otras maneras de relacionarse sexoerótica y amorosamente, de manera libre y sin contrato legal por el medio, como el poliamor o el anarquismo amoroso; con lo cual el amor romántico, servidor fiel del matrimonio, es puesto radicalmente en jaque.

Cabe aclarar que en este dossier nos interesa hablar de Matrimonio Igualitario, y no de gay u homosexual, dado que el primero garantizaría los derechos para todas las personas que quieran recurrir a formalizar sus uniones, independientemente de su sexo/género, y apelando a relaciones equitativas.

Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones, nos sumamos con esta selección de artículos al debate incipiente que sobre el Matrimonio Igualitario tiene lugar en el país, y apelamos al espíritu de justicia social que es intrínseco a la nación cubana y cuya mayor síntesis es el principio martiano “Con todos y para el bien de todos”.

Para lo anterior contamos, además, como contexto favorable el hecho de que en algunos países de la región (Argentina y Uruguay por ejemplo), se ha legalizado el Matrimonio Igualitario. El caso más reciente, aún en discusión, es Costa Rica, país este que al pertenecer a la Corte Interamericana de Derechos Humanos se ve obligado a acatar los resultados de la consulta que sobre el asunto, en el año 2016, se le hiciera desde la vicepresidencia de la República, en la persona de Ana Elena Chacón. La misma arrojó que el Estado tiene la obligación de garantizar los derechos de las parejas del mismo sexo.

Para situarnos, entonces, en panorama regional llega “Vos, che, ¿te querés casar conmigo?”, de Ernesto Carreaguas de Arce. Se trata de una crónica acerca de cómo se vivió en Argentina el proceso que derivó en la aprobación del Matrimonio Igualitario. Más que un observador, el cubano Carreaguas participó en primera persona en los sucesos, junto a su pareja. Ernesto y Claudio contrajeron matrimonio delante de la misma jueza que, varios años atrás, los había unido civilmente. A través de este texto íntimo podremos descubrir algunos de los retos y obstáculos de aquellas jornadas en dicho país sudamericano; experiencias que podemos usar, eventualmente, en nuestro propio proceso.

El dossier contiene, además, dos propuestas sobre el asunto legal, quizás el más álgido de todos. En dichos textos se ofrecen sendos acercamientos a la temática, que enriquecen indudablemente el debate sobre el tema. En este sentido, el abogado Jovann Delgado nos introduce, con “La regulación del matrimonio igualitario en Cuba: una visión desde el Derecho”, en las complejidades del ordenamiento jurídico cubano relacionado con el “Derecho de Familia”, y lo que implicaría la adopción del Matrimonio Igualitario; y, por tanto, a la necesidad de actualización de dicho cuerpo legal.

Por su parte, la también jurista Zulendrys Kindelán Arias en “Principales aportes del nuevo Código de la Familia relacionados con la diversidad sexual” se refiere específicamente a las principales contribuciones que podría realizar el Anteproyecto del “Código de Familia” que, como sabemos, aún no ha sido presentado a la Asamblea Nacional, órgano a quien compete su aprobación o no. Según Kindelán Arias, este anteproyecto propone un modelo de familia actualizado basado en relaciones más democráticas y de respeto a la diversidad, al tiempo que se ajusta mucho más a la realidad y a las necesidades de la sociedad cubana actual.

Foto: Julio César Guanche

Este dossier destaca también por la propuesta audiovisual, la cual viene de la mano de la destacada realizadora cubana Yaíma Pardo. Su documental “Causas y Azares” (2017), es el punto de partida que toma la socióloga y activista dominicana Dulce María Reyes Bonilla para, desde su conocimiento del movimiento LGBTIQ de la región, contextualizar las demandas de los activistas cubanas y cubanos que son abordadas en el audiovisual.

“Cuando salí de La Habana”, crónica de Sandra Abd’Allah-Álvarez Ramírez, nos acerca a la cotidianidad de una persona con una sexualidad no heteronormativa y, en especial, a las vicisitudes ante la homofobia estructural que impone enfrentarse a determinadas experiencias.

Por su parte, la historiadora Logbona Olukonee en “El matrimonio igualitario en Cuba, la cuestión de la raza, género y clase” hace converger el tópico con los procesos de colonización que tuvieron lugar en América Latina y el Caribe (en especial el caso de Cuba), con una mirada interseccional. Nos propone pensar las implicaciones de dicha institución para las mujeres negras y afrodescendientes de la región.

Cerramos este dossier con #Unafamiliarevolucionaria, galería de fotos resultado de la intervención pública que la mencionada realizadora, Yaíma Pardo, y el artista Michel (Nonardo) Perea, llevaron a cabo por las calles de La Habana.

Invitamos a quienes se interesen por los derechos de las personas LGBTIQ, específicamente por participar en el debate acerca del Matrimonio Igualitario en Cuba, a leer y a dialogar con los autores y autoras que se incluyen en este dossier.

Por último, queremos agradecer profundamente a Adriana Aguilar, Julio César Guanche, Ained Cala, Sandra Arizabaleta, Johana Caicedo, Maykel González Vivero, Julia Ardón Morera, Ingeborg Portales, Yaíma Pardo, Ernesto Carrodeguas y Lidia Moreno Romero por las obras fotográficas que acompañan los artículos del dossier.

Descargar versión en PDF del Dossier (sin imágenes).

Sobre los autores
Sandra Abd'Allah-Alvarez Ramírez 13 Artículos escritos
Licenciada en Psicología por la Universidad de La Habana, 1996; Máster en Estudios de Género, 2008; y diplomada en Género y Comunicación por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Diez años de experiencia laboral como editora y ...
1 COMENTARIO
  1. Lidia M. Romero Moreno dice:

    ¡Excelentes artículos! Pienso que el cambio debe partir de la Carta Magna como ley de leyes. Definir desde allí el matrimonio establece una condición común sostenida en los principios de igualdad y no discriminación. La unión legal persigue refrendar las relaciones heterosexuales. Una Cuba más inclusiva debe respetar el acceso universal a todos los derechos humanos.

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