Sarah Stephens: “El presidente Obama actuó sabiamente al trabajar junto con el liderazgo histórico de Cuba”.

En esta entrevista, Sarah Stephens, Directora Ejecutiva y fundadora del “Centro para la Democracia en las Américas” (CDA) opina cómo las nuevas medidas presidenciales pueden impactar al sector privado en la Isla y a las distintas industrias norteamericanas que han invertido en Cuba. Además, Stephens detalla el aporte que ha hecho el CDA en promover una relación entre ambos países basadas en el respeto a la soberanía nacional. Para ello, el CDA ha impulsado distintas delegaciones oficiales a Cuba de congresistas federales y gobernadores de ambos partidos estadounidenses.

¿Cuál es su opinión sobre las “nuevas directivas” del presidente Donald Trump hacia Cuba?

La política de Trump, que hace pequeños pero significativos cambios en las reglas de comercio y viajes, puede socavar los logros fundamentales del acuerdo del 17 de diciembre de 2014 entre los presidentes Obama y Castro. El presidente Obama centró la nueva política en la realización del interés nacional de Estados Unidos, abandonó la política de “cambio de régimen”, y buscó fundamentar una nueva relación basada en el respeto a la soberanía de Cuba, mediante la construcción de confianza para que ambos países puedan cooperar en áreas de interés y necesidades mutuas. El hecho de que la política de Trump hubiera podido ser peor, sin embargo, celebra la resistencia de la política del presidente Obama.

La “directiva” Trump tiene sus raíces en las hostilidades pasadas, refleja la ausencia de una estrategia coherente y no ofrece una alternativa a los logros diplomáticos y los progresos realizados en la política de Obama hasta la fecha. En muchos sentidos, los mayores perdedores bajo la “nueva política” son los estadounidenses: estadounidenses que están perdiendo su derecho a viajar a Cuba, que están perdiendo su acceso al pueblo, ideas y logros de Cuba, y empresas estadounidenses que desde hace tiempo buscan el mismo acceso al mercado cubano que otros socios comerciales de Cuba (competidores de los negocios norteamericanos), han disfrutado durante mucho tiempo. Aunque los cubanos están acostumbrados a tratar con una Administración estadounidense que no toma en serio la relación bilateral, es un día triste para la gente de mi país, para quienes esta nueva política es un retroceso.

¿Cuál cree que sea el impacto de estas políticas en el sector privado en Cuba?

La reducción de los viajes a Cuba, como pretende la “directiva” del Presidente, reverberará a través de la economía cubana y rebotará negativamente sobre la economía de Estados Unidos. Como se ha informado en el Centro de Noticias sobre Cuba, del “Centro para la Democracia en las Américas” (CDA), sabemos que los negocios que dependen de los viajes ya han experimentado cancelaciones y recortes debido a políticas anunciadas en Miami por el presidente Trump, ¡que incluso no están vigentes aún! La propietaria de un restaurante muy popular, un negocio dirigido por mujeres en La Habana, dijo recientemente a una delegación del CDA que “el 85 por ciento de mis clientes son ahora estadounidenses. Para negocios como el mío, será muy difícil”. El dueño de un negocio cuyos clientes son locales y visitantes, recordó a CDA que “no sólo los negocios relacionados con el turismo se verán afectados, sino todos los demás negocios que dependen de la salud de la economía en general”.

 Esta política, que pretende falsamente promover los intereses de los cubanos, también perjudicará a empresas, viajeros y familias en Estados Unidos. Las líneas aéreas estadounidenses han realizado importantes inversiones en la prestación de servicios de viajes a Cuba. Los recortes afectarán sus resultados, lastimarán a sus empleados y perjudicarán a la economía de la Florida y otros puntos de salida de los estadounidenses rumbo a Cuba. Al mismo tiempo, la “nueva política” del gobierno socava la capacidad de otros negocios estadounidenses para vender productos y servicios en Cuba, porque el fundamento legal de esas ofertas volverá a ponerse en duda. Para la abrumadora mayoría de los estadounidenses que apoyan el levantamiento del embargo comercial y poner fin a la prohibición de viajar, este es un muy mal negocio para ellos.

 ¿Considera Ud. que bajo la “nueva política”, la Administración Trump continuaría la cooperación y la comunicación con las autoridades cubanas en materia de lucha contra delitos de carácter internacional, rescate y salvamento marítimo y protección del ecosistema en el Golfo de México, entre otros?

La agencia The Associated Press informó esta semana que Estados Unidos y Cuba aún están cooperando en [problemas relacionados con el cumplimiento de la ley]. Espero que la cooperación continúe también en la protección del medio ambiente, políticas que reconocen el liderazgo de Cuba en la investigación médica, y mucho más. Mi temor es que la primera víctima del ataque de la Administración a la política de Obama sea la confianza -la confianza que comenzó a construirse mientras los diplomáticos estadounidenses y cubanos trabajaron juntos- y ese logro precioso necesita ser preservado para servir al interés nacional de ambos países. No creo que la Administración lo aprecie.

 ¿De qué manera la organización que dirige ha contribuido a la promoción de dinámicas de normalidad entre Cuba y Estados Unidos?

La decisión del presidente Obama de restablecer las relaciones diplomáticas y comenzar el proceso de normalización de las relaciones se produjo porque nuestra organización -y tantas otras- ayudaron a crear el clima en el que podría ocurrir una fuerte desviación de la vieja manera de hacer las cosas. Sin embargo, estoy particularmente orgullosa de las singulares contribuciones del CDA en las áreas de viajes, investigación y educación pública.

Desde el 17 de diciembre de 2014, el CDA dirigió 28 viajes a la Isla para 420 viajeros, incluyendo delegaciones bipartidistas del Congreso, los gobernadores estadounidenses Andrew Cuomo (de Nueva York) y Terry McAuliffe (de Virginia), cuatro alcaldes de ciudades estadounidenses, la Asociación Nacional de Manufacturas, corporaciones incluidas en el índice Fortune 100, y el Comité de la Casa Blanca para las Artes y las Humanidades. Estos viajes produjeron acciones: dos de los primeros viajeros de CDA a Cuba, el representante Tom Emmer (R-MN-06) y la representante Kathy Castor (D-FL-14), co-patrocinaron un proyecto de ley para levantar el embargo; congresistas Republicanos y Demócratas regresaron de nuestros viajes a Cuba y co-patrocinaron un proyecto de ley para poner fin a las prohibiciones de comercio y viajes; la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos apoyó una resolución presentada por viajeros de la CDA que insta a poner fin al embargo comercial.

Hemos registrado y documentado nuestro trabajo de investigación en Cuba sobre la igualdad de género, la reforma económica y la política energética en una serie de publicaciones sobre la “Cuba del siglo XXI”, que han ayudado a expandir el interés por lo que los dos países pueden hacer juntos, tanto como la política de los Estados Unidos permita colaborar. Estamos orgullosos de las fuertes voces que han expresado su apoyo a la normalización y su oposición a retroceder la política, todo ello gracias a nuestro trabajo.

¿Qué implicaciones pudiera tener para las relaciones entre ambos países, el hecho de que previsiblemente Raúl Castro no será presidente de los Consejos de Estados y de Ministros en la próxima legislatura?

Creemos que Cuba ha articulado claramente sus intereses restableciendo relaciones diplomáticas y permaneciendo abierta a la negociación y a la colaboración mientras Estados Unidos respete su soberanía. Anticipo que no habrá ningún cambio en esa posición. Hace más de 40 años, el presidente Nixon llegó a un acuerdo con el liderazgo revolucionario histórico de China en un momento que aseguró la durabilidad de la relación entre Estados Unidos y China en las décadas siguientes y surgieron nuevos líderes. De manera similar, el presidente Obama actuó sabiamente al trabajar junto con el liderazgo histórico de Cuba cuando lo hizo. Mientras la confianza desarrollada esté protegida y no disminuida, creo que la normalización, a pesar de los reveses del mes pasado, perdurará.

Otros artículos del Dossier: 

La preservación del legado de Barack Obama: apostando por los que construyen.

Jesús Arboleya: “Con respecto a Trump, estamos ante un forcejeo cuyo resultado más probable sea un escenario bastante ecléctico”.

Carlos Alzugaray: “Un cambio drástico en la política hacia Cuba sería sumamente perjudicial para los intereses de ambos gobiernos y de ambos pueblos.”

Marguerite R. Jiménez: “WOLA ha trabajado para hacer avanzar las relaciones entre ambos países”

Guillermo Grenier: “Seis pasos adelante, dos pasos atrás”.

Jorge Duany: “Seguiremos impulsando el flujo de información, ideas, personas y publicaciones entre los dos países”.

Sobre los autores
María Isabel Alfonso 23 Artículos escritos
Licenciada en Letras Hispanas en la Universidad de La Habana. Doctora en Lenguas Romances en la Universidad de Miami. Autora de numerosos artículos sobre las dinámicas socio-culturales de los años 60s en Cuba ―en específico, sobre las Ediciones...
Luis Carlos Battista 36 Artículos escritos
La Habana (1988). Licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y en Relaciones Internacionales por Florida International University (FIU). Ha publicado sobre las relaciones exteriores de Cuba y Estados Unidos en espacios como OnCuba Magazine...
Sarah Stephens 2 Artículos escritos
la Directora Ejecutiva y fundadora del “Centro para la Democracia en las Américas” y Directora de la “Plataforma Atlántica de Innovación y Narrativa”, un proyecto que creó junto a The Atlantic Philanthropies para enfocarse en Cuba. Desde ...
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