Superando la recesión económica de Cuba en 2017: el plan y sus escenarios

El crecimiento económico de Cuba debe ubicarse, a mediano y largo plazo, entre el 5 y el 7 por ciento anual, un rango que se considera adecuado para que el crecimiento pueda contribuir al desarrollo nacional. No obstante, parece existir un amplio consenso sobre la urgencia de ponerle fin a la recesión actual y hacer que la economía vuelva a una situación de crecimiento, aunque al principio sea modesto. La prioridad inmediata deben recibirla, por tanto, las políticas de corto plazo que pudieran sacar a la economía cubana del bache en que cayó en 2016.

En ese sentido, de lo primero que habría que tomar nota es de que las autoridades económicas del país parecen haber dado una respuesta adecuada —elevar el déficit fiscal hasta un nivel muy alto del 12 por ciento del PIB en 2017— para intentar compensar con una demanda gubernamental, enfocada en inversiones y en la sustitución de importaciones, la caída de otros componentes de la demanda global, principalmente la contracción de las exportaciones.

En todo caso, la meta anticipada de un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2 por ciento en 2017 debería ser examinada con detenimiento, algo que algunos economistas han comenzado a hacer recientemente con valiosas contribuciones que exploran un tema de interés general, pero cuya comprensión se dificulta debido a la escasa disponibilidad pública de estadísticas oficiales sobre el estado actual de las principales variables macro-económicas del país que pudieran ser objeto de las acciones del gobierno (inversión, exportaciones, importaciones, y ahorro).[1]

Para diseñar el plan de crecimiento del PIB del 2 por ciento en 2017, el gobierno cubano debió haber utilizado datos que no están disponibles para la gran mayoría de los analistas. Sin embargo, aun sin contarse con todos los indicadores necesarios, parecen existir elementos que aconsejan introducir una nota de cautela respecto a la predicción del 2 por ciento, pues el retorno de Cuba a una situación de crecimiento en 2017 parecería depender, en muy alto grado, del desempeño de dos variables críticas que incluyen un nivel de incertidumbre: las inversiones, la cuales cuentan con precedentes de inestabilidad, y las exportaciones de bienes y servicios, una de los variables respecto a las que menor margen de maniobra se tiene en el corto plazo.

“INYECCIONES” Y “SALIDEROS” DE LA ECONOMÍA NACIONAL

Tratar de explicar de manera comprensible para un lector no especializado cómo debería operar la política macroeconómica de Cuba en 2017 requiere exponer sintéticamente la lógica de funcionamiento de los mecanismos con los que cuenta el gobierno. Proponemos hacerlo aquí de la manera menos complicada posible, aún a riesgo de simplificar en exceso la presentación del asunto.

Una manera sencilla de explicarlo es utilizando el enfoque de “inyecciones” y de “salideros” en los marcos de un esquema interpretativo al que se le denomina el “flujo circular del ingreso y del gasto”. No se entrará en detalles sobre esto, pero quizás baste decir que tal esquema proporciona los fundamentos para los sistemas de cuentas nacionales, como los que se utilizan oficialmente en Cuba para calcular el PIB y demás “agregados” económicos.

Imaginemos que la economía funciona como una balsa inflable que tiene un orificio para inyectarle aire y que también tiene uno o varios salideros por los que se fuga el aire. Siempre que sea posible compensar el escape con nuevas inyecciones de aire, la balsa se mantendrá inflada. En este símil, la economía funcionaría normalmente (estaría “equilibrada”) cuando las “inyecciones” y los “salideros” pudieran compensarse. Cuando la balsa empieza a desinflarse, pudieran hacerse tres cosas: inyectar más aire, reducir el escape de este por los salideros, o hacer ambas cosas a la vez.

De manera muy simplificada, la gestión macroeconómica que hace un gobierno se asemejaría a ese proceso: “inyectar” para compensar la pérdida de demanda, y cerrar los puntos del sistema por donde se escapan flujos económicos que, al salir del proceso productivo, dejarían de aportar al crecimiento.

A nivel de los grandes agregados macroeconómicos, existirían tres posibles categorías de gastos con capacidad para incidir sobre la demanda global y que pudieran funcionar como las tres “inyecciones” sobre los que el gobierno pudiera tratar de influir: inversión, gasto del gobierno, y exportaciones.

Por otra parte, existirían tres posibles categorías de utilización del ingreso, que, en caso de no incorporarse al flujo productivo interno, funcionarían como “salideros”: ahorro, impuestos, e importaciones. Estas serían las tres “fugas” que los gobiernos tratarían de reducir como parte de la gestión macroeconómica.

ARMANDO UN ROMPECABEZAS

¿Qué conocemos sobre la medición del estado actual de las posibles “inyecciones” y los “salideros” en Cuba?

Verdaderamente muy poco. Las cifras oficiales más actualizadas de los “agregados” económicos de las cuentas nacionales solamente llegan hasta 2015. La información del Octavo Período Ordinario de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional de Poder Popular (27 de diciembre de 2016) que se hizo pública, ha aportado datos útiles para otro tipo de análisis, pero no ha incluido información actualizada que permita hacernos una idea precisa respecto a la magnitud de los “agregados” económicos que el gobierno debe manejar para relanzar el crecimiento económico en 2017.[2] Con algunas de las cifras informadas recientemente es posible hacer algunas deducciones de tipo cuantitativo, pero en muchos casos ni siquiera es posible hacer eso.

La tabla siguiente trata de resumir el estado actual de la información disponible y de algunas posibles inferencias efectuadas exclusivamente a partir de datos originados en fuentes oficiales cubanas. Para simplificar el análisis, no serán considerados dos “salideros”: los impuestos netos y el ahorro neto:[3]

Reconociendo de antemano el inevitable problema de precisión que pudiera tener un análisis de política macroeconómica que carece de información suficiente sobre los “agregados” económicos que pueden funcionar como “inyecciones” y “salideros”, pudieran hacerse algunas observaciones preliminares:¿Cómo pudiera interpretarse este rompecabezas al que le faltan tantas piezas?

—Para poder crecer al 2 por ciento en 2017, el PIB deberá incrementar su valor absoluto en 1,080 millones de pesos (a precios constantes de 1997).

—La inversión parece ser la “inyección” principal planificada por el gobierno. El plan asume un salto anual de 49 por ciento en la inversión, lo que elevaría el peso relativo de la inversión en el PIB hasta el 18 por ciento, que, de materializarse, sería el mayor nivel registrado en casi 30 años.

—El incremento en la inversión permitiría “inyectarle” un valor de 3,381 millones de pesos al PIB, lo cual significa que la inversión estaría compensando una reducción de por lo menos unos 2,300 millones de PIB derivados de una contracción de otros componentes de la demanda, probablemente explicadas en buena medida por una disminución de las exportaciones cubanas de bienes y servicios.[5]

—Es probable que el incremento de “gastos del gobierno” (no cuantificado en este ejercicio) también funcionaría como una “inyección”, pero eventualmente con menor impacto relativo que la “inyección” de inversiones. Pudiera asumirse entonces que la reducción de demanda que de manera combinada estarían compensando las “inyecciones” de inversiones y de gastos del gobierno sería superior a los 2,300 millones de pesos.

—Probablemente, la reducción de “salideros” mediante una reducción de importaciones (no cuantificadas en este ejercicio) también contribuiría a compensar la contracción de la demanda, lo cual parece apuntalar el supuesto de que la reducción de demanda global que es necesario compensar ha sido superior a los 2,300 millones de pesos.

PLAN Y ESCENARIOS

Producto de la falta de datos oficiales precisos, pudiera asumirse que serían dos los procesos de los que dependería principalmente el éxito de la gestión macroeconómica en 2017:[6]

1. La “inyección” de inversiones debería ejecutarse lo más cercana posible al plan. Un incumplimiento del plan de inversiones del 10 por ciento, pudiera reducir la tasa de crecimiento hasta el 1,4 por ciento. Un incumplimiento del 20 por ciento no resultaría en crecimiento alguno del PIB.[7]

2. Los niveles de exportaciones de bienes y servicios no deberían ser muy inferiores a lo pronosticado. No se dispone de un dato preciso del indicador para 2016 y 2017, pero si se toma como referencia el valor de las exportaciones en 2015, puede apreciarse que, dado su alto valor total, pequeñas variaciones porcentuales en las exportaciones pudieran tener un impacto considerable en la brecha de demanda que debería ser cubierta en 2017. Una reducción adicional de apenas 2 por ciento en las exportaciones previstas pudiera disminuir la tasa de crecimiento del PIB hasta el 1,5 por ciento. Una reducción de 5 por ciento en el estimado del nivel de exportaciones implicaría el no crecimiento de la economía en 2017.[8]

Obviamente, además de considerar los eventuales efectos que sobre el PIB tendrían por separado ambas variables (inversiones y exportaciones), existe un rango de combinaciones posibles entre la evolución de las dos variables que pudieran modificar la tasa de crecimiento para 2017. Considerar todas esas combinaciones complicaría un ejercicio que estamos tratando de mantener a un nivel simple.

Del lado de la “inyección” de inversión, la ambiciosa meta de dar un “salto” para alcanzar niveles de inversión inusualmente elevados como por ciento del PIB debe asumirse con cautela, considerando los antecedentes del país en dos acápites relativos a las inversiones: a) los tradicionales problemas de ejecución de inversiones y b) las variaciones que pueden tener lugar en el propio plan, en menos de un año. No es inusual encontrar en Cuba situaciones de ejecuciones de inversiones menores al 60 por ciento de lo planificado. Por otra parte, es muy reciente el ajuste “a medio camino” en el plan de inversiones que se produjo en 2016, cuando este se redujo en 17 por ciento a pocos meses de haberse aprobado.[9]

Del lado del plan de exportaciones, el margen de maniobra del gobierno es limitado para poder incrementar rápidamente algunas partidas de exportaciones en caso de un desempeño inferior de otras exportaciones respecto al plan. En el corto plazo, ello implicaría poder disponer de capacidades existentes, lo que en sectores dinámicos como el turismo no parece estar asegurado en estos momentos. Por otra parte, el nivel preciso que pudiera alcanzar en 2017 la mayor actividad exportadora -los servicios de salud-, contiene un elemento de incertidumbre (que es un riesgo no cuantificable) relacionado con las distintas circunstancias por las que atraviesan los países que han sido los principales demandantes de esas exportaciones cubanas. No es necesario repetir aquí lo que varios especialistas cubanos han expresado recientemente sobre el tema.[10] Cualquier reducción imprevista de alguna magnitud significativa, pudiera crear una brecha de demanda adicional que sería muy difícil compensar con otras “inyecciones” de inversiones y de exportaciones.

Resumiendo, con los datos públicos disponibles se puede inferir que el pronóstico de crecimiento de 2 por ciento parece ser audaz, aclarando que la adopción de una meta tensa no tiene que ser vista como algo negativo.

Las posibles configuraciones de rangos de crecimiento económico que pudieran presentarse en 2017 han sido representadas en el gráfico que se anota a continuación. Se han seleccionado cuatro rangos de crecimiento:

Recuperación aceptable: Se produce un crecimiento del PIB en un rango que va desde la meta del 2 por ciento hasta un nivel de 1,5 por ciento.

Recuperación frugal: Crecimiento del PIB entre 1,5 y 1 por ciento.

Recuperación mínima: Crecimiento del PIB entre 1 y cero por ciento

Crisis: El PIB decrece por segundo año consecutivo.

El gráfico representa esos cuatro rangos en su relación con las cotas, que, tanto en términos de ejecución del plan de inversiones como del cumplimiento del plan de exportaciones, determinarían las demarcaciones de cada uno de esos rangos de crecimiento.[11]

Se ha representado visualmente un ejercicio de escenarios basado en la identificación de dos “incertidumbres críticas”: inversiones y exportaciones. El calificativo de “incertidumbres” es importante para comprender que el ejercicio de escenarios presentado no es, en modo alguno, un ejercicio de pronóstico. Ni siquiera se asignan probabilidades a la ocurrencia de los rangos de crecimiento que fueron identificados.

Es decir, el gráfico ni augura ni vaticina. Simplemente representa un rango plausible de condiciones futuras. Una herramienta analítica como la de los escenarios no está diseñada para pronosticar el futuro, sino para explorar el futuro.

Obviamente, el trabajo de escenarios –incluso cuando se hace de manera simple- es solamente una herramienta para el diseño e implementación de políticas. Este artículo no se propuso abordar las opciones de política económica que pudieran existir para la recuperación, algo que sin dudas es un tema crucial. El propósito ha sido mucho más modesto: tratar de entender la dimensión y la posible variabilidad de los “agregados” económicos que deben ser manejados como parte de la gestión macroeconómica para la recuperación, en un contexto que se caracteriza por la carencia de datos precisos.

NOTAS:

[1] José Luis Rodríguez, “La economía cubana 2016-2017. Valoración preliminar (I)” Cubadebate, 1 de enero de 2016, http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/01/01/la-economia-cubana-2016-2017-valoracion-preliminar-i/#.WGvYMWdSNaR; Pavel Vidal, “La recesión cubana y el estreno de los bonos públicos”, IPS, 2 de enero de 2017, http://www.ipsnoticias.net/2016/12/la-recesion-cubana-y-el-estreno-de-los-bonos-publicos/; y Juan Triana, ¿Puede crecer un 2 por ciento la economía cubana en 2017?, OnCuba Magazine, 2 de enero de 2017, http://oncubamagazine.com/columnas/puede-crecer-un-2-la-economia-cubana-en-2017/

[2] No se trata de disponer en estos momentos de cifras “cerradas” de los indicadores de cuentas nacionales para 2016 (es muy temprano todavía), y mucho menos para 2017 (lo cual sería imposible). El problema es que no se publican estimados oficiales sobre esos indicadores de cuentas nacionales. Esa es la razón por la cual muchos análisis recientes deben acudir a estimados hechos fuera de Cuba, como los que produce la CEPAL o Economic Intelligence Unit.

[3] En la más reciente edición “en línea” del Anuario Estadístico de Cuba 2015, la información oficial sobre los impuestos netos solamente se expresa en precios corrientes, lo cual distorsionaría cualquier estudio de variación anual. Por otra parte, el ahorro, además de estar igualmente expresado en precios corrientes, solamente se informa como “ahorro nacional bruto” y la última información disponible corresponde a 2013. Ver Tabla 5.18  Relaciones entre los principales agregados de Cuentas Nacionales.

[4] Notas de la tabla:

(a) Se aplica la tasa de crecimiento al valor de PIB del año anterior y se calcula el valor total del PIB para el año vigente.

(b)  Se asume que el decrecimiento de las inversiones del 17 por ciento anunciada en julio de 2016 finalmente se materializó. Se asume que esa reducción del plan de inversiones llevó el monto de inversiones de 2016 aproximadamente al mismo nivel que tuvieron en 2015. Se aplica esa tasa de decrecimiento al valor porcentual de la inversión en relación con el PIB de 2015 (14,6 por ciento a precios constantes de 1997) y se obtiene el valor porcentual de la inversión respecto al PIB para 2016 (12,1 por ciento). Se aplica ese por ciento al PIB de 2016 calculado en (a). Se asume que “inversión” = “Formación Bruta de Capital”.

(c) Se repite el procedimiento seguido en (b), utilizando el crecimiento de 49 por ciento de las inversiones previsto en 2017, reportado por la Ministra de Finanzas y Precios el 27 de diciembre de 2016, para calcular el valor porcentual de la inversión respecto al PIB para 2017 (18 por ciento). Se aplica ese por ciento al PIB de 2016 calculado en (a).

(d) Aunque los datos con los que se reporta oficialmente el presupuesto no son directamente comparables con el indicador “gastos del gobierno” de las cuentas nacionales, las variaciones en la partida de gastos del presupuesto permiten hacer inferencias cualitativas acerca del posible estatus del “gasto de gobierno” para los años 2016 y 2017. La Ley No. 19 (presupuesto 2016) incluyó un moderado incremento de gastos presupuestarios, en tanto el presupuesto planificado para 2017 prevé un crecimiento de 11 por ciento en los gastos del presupuesto, parte del cual se destinaría al financiamiento del proceso inversionista del sistema presupuestario (incluido en otra parte de esta tabla) y al financiamiento de producciones nacionales para la sustitución de importaciones.

(e) La inferencia solamente pudo hacerse de manera cualitativa pero no fue posible asignar un valor.

[5] “Inyección” de inversión de 3,381 millones – Contracción de demanda de 2,301 millones = 1,080 millones de incremento de PIB.

[6] Se asume que existe un margen relativamente mayor para determinar el nivel de importaciones, en comparación con las mayores dificultades que existen para el manejo del nivel de exportaciones. Por esa razón las importaciones no son consideradas aquí como una variable critica de construcción de escenarios.

[7] Cálculos del autor a partir de datos de la tabla.

[8] Cálculos del autor a partir de datos de la tabla.

[9] Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. “Resultados del control y fiscalización al cumplimiento de las inversiones 2014”. Comisión de Industria, Construcciones y Energía. Fecha de ingreso al repositorio: 08/06/2016. http://www.parlamentocubano.cu/index.php/documento/resultados-del-control-y-fiscalizacion-al-cumplimiento-de-las-inversiones/

[10] Se refiere a los análisis publicados recientemente por Jose Luis Rodríguez, Juan Triana y Pavel Vidal, citados al principio de este artículo.

[11] Los rectángulos del grafico correspondiente a los tres escenarios de crecimiento, se han construido con los puntos determinados por los valores (tomados por separado) que tanto en el eje horizontal (ejecución de inversiones) como en el eje vertical (porciento en que se materializa el plan de exportaciones) se corresponden con los tres rangos de crecimiento seleccionados. El rectángulo correspondiente a la crisis se construyó tomando como puntos de referencias los valores de las dos variables a partir de los cuales, el PIB decrecería (cuando el incumplimiento del plan de exportaciones es mayor del 5 por ciento o cuando la ejecución del plan de inversiones es inferior a 80 por ciento.

Sobre los autores
Pedro Monreal González 55 Artículos escritos
(Guantánamo, 1958). Especialista del Programa de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana (1999). Estudios de posgrado en la Universidad del Sur de California (USC), La Jolla, Estados U...
Cuba Posible 188 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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