Tres análisis sobre Francisco en Cuba

 


Compartimos con nuestros lectores tres visiones diferentes sobre el impacto de la visita del Papa a Cuba. Los tres análisis vieron la luz antes, durante y después de la visita.



Carlos Saladrigas: “El cardenal Ortega ha hecho una labor extraordinaria”.


 


Por Aurelio Pedroso y Manuel Alberto Ramy


 


Para Carlos Saladrigas, exitoso empresario cubanoamericano, el Cuba Study Group (CSG), que él dirige, abrió la puerta del clóset político en Miami. Así nos afirma durante un diálogo que rebasó el tiempo previsto.


 


“Gracias a ustedes me he podido levantar la burka”, eso fue al principio de la guerra de Iraq, haciendo referencia a aquello, “y puedo decir lo que pienso y hablar lo que quiero”, como le expresara una mujer en una exhibición del Miami Herald, cita nuestro entrevistado.


 


El “quite” de la burka, según Saladrigas se fue haciendo posible debido a que el CSG está integrado por empresarios muy importantes de la comunidad cubanoamericana y cuando personas de tanto peso podían decir “Estamos en desacuerdo con esta política, hace falta cambiarlo, hace falta algo nuevo”, facilitó a que otros también dijeran “Pues yo también”. Ese destape llevó, por ejemplo, a que hoy nadie oculta que viaja a Cuba, resume nuestro entrevistado.


 


Califica este hecho de “muy importante, porque si el exilio se mantenía como iba, estaba encaminado a ser un obstáculo transitorio, y yo creo que de esta forma puede, y está convirtiéndose ya de hecho, en un activo transitorio”.


 


Progreso Semanal (PS): ¿En qué estriba la diferencia?


 


CS: El activo lo digo en un sentido contable, la diferencia es que facilita, ayuda y le da vida al proceso transitorio que tiene que ocurrir en el país y tiene que ocurrir entre toda la nacionalidad cubana incluyendo al exilio y a los cubanos de aquí.


 


PS: De momento le propongo pasar a otro tema muy importante. ¿Cómo evalúa las relaciones actuales entre la Iglesia y el Estado cubano?


 


CS: Mejorando rápidamente pero todavía muy lejos de ser una relación normal. Te digo esto porque en cualquier país normal, cualquier iglesia hace lo que quiera sin tener que pedirle permiso a un gobierno, sin necesitar de una Oficina de Asuntos Religiosos, etc. Sin embargo ese engranaje todavía existe aquí y dificulta la función; por ejemplo, la Iglesia para traer un sacerdote de afuera o para comprar una propiedad tiene que pedirle permiso al gobierno, y no digo el tipo de permiso para hacer una procesión por la calle, para eso hay que pedir permiso a la ciudad, al municipio en cualquier parte del mundo, sino permisos al gobierno central para ciertas actividades religiosas. Pero comparado con desde donde ha venido esta relación bilateral entre la Iglesia y el Estado, yo creo que ha sido un progreso extraordinario que en gran parte empezó con la visita de Juan Pablo II, ahí fue donde se rompió el hielo y empezaron a producirse estos cambios muy, muy importantes.


 


PS: ¿Qué papel le parece que ha jugado el Cardenal Jaime Ortega Alamino?


 


CS: A mí me parece que históricamente ha jugado un papel extremadamente importante. Jaime siempre estuvo muy decidido en que la Iglesia podía convertirse en un importante interlocutor entre la nación y el gobierno cubano y creo que lo ha logrado en gran medida. Ha tenido su costo político para él y ha tenido su desgaste, pero lo ha logrado y ha logrado espacios para la Iglesia que antes hubieran sido inconcebibles, aun en áreas de capacitación de la población, de estudios, de estudios continuados, no reemplazando el monopolio educativo del Estado, sino suplementando el monopolio educativo del Estado. Y yo creo que ha hecho una labor extraordinaria, hoy día la Iglesia tiene una actividad social y caritativa de una extensión extraordinaria, y ha logrado también conseguir la ayuda financiera de muchas otras iglesias, espacialmente la alemana que ha sido muy generosa con la iglesia cubana y esto ha permitido que se hagan cosas en Cuba que de otra forma no hubiera habido los recursos para hacerlo. Ha abierto muchas iglesias.


 


Durante el tiempo que el Cardenal Ortega ha estado como Arzobispo de La Habana creo que se ha logrado progresar muchísimo dentro de la Iglesia cubana. Esto ha creado una tensión entre la rama profética de la Iglesia y los que creen en la apertura de espacios para que la sociedad encuentre su camino. La rama profética reclama que Ortega no ha sido suficientemente duro reclamando injusticias, pidiendo la libertad de los presos, injusticias que sabemos que sí existen. Pero nadie puede ser perfecto, y como buen contador al fin, yo sumo los gastos, le quito los egresos y entonces me preocupo de la utilidad que rinde el ejercicio al final. Y yo creo que no prestándole atención a todos los insumos y gastos que ha habido en este ejercicio, el total del ejercicio del Cardenal Ortega va a ser bien visto por la historia.


 


PS: El Cardenal está jugando un extra inning, el sine die, que ya lleva dos años; está al llegar el relevo. La visión del Cardenal Ortega, que en la cuenta contable que usted ha hecho le da positiva, ¿será asumida por el resto? ¿Qué opina usted?


 


CS: Esa es el gran interrogante y la gran duda que yo creo que todos tenemos, primero porque no sabemos quién va a ser el relevo y qué características va a tener. Me parece que si el Vaticano hasta ahora no ha hecho el relevo, que como tú decías ya está pasado de tiempo, es porque considera que este no es el momento oportuno de hacerlo. Puede deberse a muchas razones, primero, que no encuentran a alguien totalmente satisfactorio. Segundo, que se suscribe el Vaticano a la teoría de que uno no cambia de caballo cruzando el río.


 


PS: O, jesuíticamente, no hacer mudanza en tiempo de crisis.


 


CS: Correcto. Y, tercera, que consideren que la labor de Ortega ha sido oportuna, que está en un proceso de rendir más frutos y que este no es el momento de hacer el cambio. ¿Cuál es la respuesta?, no lo sé, pero esas son las tres interrogantes que yo mismo me hago.


 


Ahora lo que sí creo es que dentro de la Iglesia hay un grupo de obispos que quieren inclinar la Iglesia hacia un aspecto más pastoral y menos activo en el sentido socioeconómico. Descrito de una forma muy sencilla, como diríamos en inglés, “Damn if you do, damn if you dont”. Si haces lo que ha hecho Ortega de crear espacios, etc., no te queda más remedio que dialogar con el gobierno, y entonces la oposición te critica, los de Miami te critican. Si, por otra parte, te vas a todo lo profético y te metes en el sentido profético de estar reclamando las injusticias y todas esas cosas, pues entonces se te cierran las puertas con el gobierno, no logras nada. Ante esa disyuntiva qué hacemos, vamos a seguir una misión puramente pastoral, serenitos, tranquilos, y hay un movimiento dentro de la jerarquía en esa dirección, y eso para mí, en mi opinión, sería la peor de las posibilidades, porque entonces se ausentaría la Iglesia de la sociedad y dejaría esta actitud que yo creo que la línea de Ortega y de otros ha levantado de que cada vez que el gobierno abandona un espacio, la Iglesia lo trata de llenar.


 


Esa ha sido una actitud muy importante en ayudar a fomentar el desarrollo de una sociedad civil que para mí es esencial en un país desarrollado en un momento dado y facilitar ese proceso. Aparte de que la Iglesia, como tú lo sabes desde los jesuitas, siempre ha tenido una misión social, la Iglesia no concibe la salvación como un concepto egoísta, la concibe en un contexto social, un contexto de comunidad, no podemos ejercer nuestra fe si no es en comunidad. Entonces esto necesita espacios en la sociedad para libremente ejercer esto y para hablar de lo que cada persona estime, así como de las necesidades y ansiedades de cada persona. También la Iglesia está muy comprometida con la libertad del individuo, como tú lo sabes, filosófica y teológicamente, entonces es muy importante ayudar a ese individuo a crear espacios donde pueda expresar sus opiniones y sus libertades.


 


PS: Entonces, suponiendo, que lo que primara fuera esta tendencia que usted está apreciando de un retiro de los puntos conflictivos, ¿cómo queda Cuba Emprende? ¿Seguiría Cuba Emprende?


 


CS: No sé.


 


PS: ¿Usted y la institución siguen participando en proyectos de la propia Iglesia?


 


CS: Yo creo que tenemos que encontrar cada vez más proyectos en que ambas comunidades puedan trabajar juntas, dentro y fuera de la Iglesia. Yo creo que los cubanos de aquí y los cubanos de allá deberíamos encontrar más proyectos y los podemos trabajar conjuntamente. ¿Por qué? Porque el trabajar en un proyecto que tiene un sentido muy práctico, muy lógico y un objetivo muy claro, creo que nos permite hacer cosas que no pudiéramos hacer si nos quedamos amarrados y estancados en el debate tradicional. Eso no quiere decir que nos olvidemos del debate tradicional y de las cosas que nos importan, pero si encontramos un área en la que podamos trabajar conjuntamente, vamos a hacerlo y poner, por el momento, las otras cosas de lado. Ojalá que se pudieran hacer más cosas.


 


PS: O sea, usted está planteando enfatizar aquello que une…


 


CS: En un sentido práctico, para ir adelantando la agenda, después llegará el momento en el que se puedan plantear otros temas, todo tiene su momento y todo tiene su oportunidad.


 


PS: Francisco es un Papa extraordinario con un mensaje fuerte, duro, pero muy cristiano, cómo…


 


CS: Yo me siento muy afín a este Papa en sus teorías económicas y todo, creo que está dándole exactamente donde hay que poner el énfasis.


 


PS: Si pudiéramos aproximarnos en este momento a los distintos sectores que componen la comunidad cubana en Estados Unidos, especialmente en Miami, ¿cómo ven esos distintos sectores a este Papa?


 


CS: Bueno, en Miami tenemos un fenómeno, que hay un neoconservadurismo entre algunos cubanos del exilio, que mezclan todos estos aspectos de la ultraderecha republicana con teorías de ultraderecha, se llaman conservadores. Ese se ha convertido en un sector extremadamente intransigente, con el cual prácticamente es muy difícil mantener un diálogo y entonces esta gente ha dicho que el Papa Francisco es comunista y ya, como un artículo que salió el otro día donde le dicen “criptomarxista”. Ya cuando uno se cierra los ojos de esa manera, ya está listo a embestir y ya no puede pensar.


 


Las personas que piensan entienden de dónde viene este Papa y lo que este Papa está haciendo es darle un sentido céntrico a algo que es función de la Iglesia, que es el más grande de todos los mandamientos “Ama al prójimo como a ti mismo y ama a Dios sobre todas las cosas”. Eso es lo más céntrico de nuestra religión, la esencia del catolicismo, lo demás es paisaje. Y una persona que ama a su prójimo no puede dejar de pensar en la economía, porque la economía es la que nos da sustento, la que nos da vida, la que nos da comida y la que nos da libertad, porque en cierta forma es más libre un rico que un pobre, que sepa utilizar esta libertad es otra historia, pero si entendemos la libertad como poder escoger entre múltiples opciones, más opciones tiene el rico que el pobre. Entonces, una sociedad rica es más libre que una sociedad pobre, no hay dudas. El Papa entiende esta dinámica extremadamente bien, y el Papa nos está llamando a replantearnos un sistema económico que logre creación de riquezas pero que logre justicia.


 


Hay muchos mecanismos para hacer esto y nadie tiene la respuesta correcta, pero el debate es para mí el debate más esencial en que se encuentra la humanidad en este momento y es extremadamente importante para Cuba porque Cuba está en un momento de rediseño de su modelo económico, entonces qué más oportuno que ahora cuando verdaderamente existe un debate robusto y sólido y fuerte sobre esta temática.


 


PS: ¿Qué puede significar de positivo el viaje de Francisco, tanto para unir a la comunidad cubana en Estados Unidos y en Cuba, y además para seguir adelantando la agenda Cuba-Estados Unidos como gobierno? ¿Y qué puede hacer el gobierno cubano en función de que esa dinámica camine?


 


CS: Dos preguntas muy interesantes. Juan Pablo II dijo la frase aquella famosa: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo”. El mundo se ha abierto a Cuba y Estados Unidos es el que estaba resistiendo aquello de todas formas. Bueno, eso ya lo hemos logrado. Y yo creo que se logró en gran parte, y lo digo con un sentido de satisfacción personal, a través de la labor intensa de muchos cubanoamericanos, Kerry lo mencionó en su discurso en La Habana y eso me satisface.


 


PS: ¿Por qué?


 


CS: Porque el embargo y la política norteamericana en nuestra opinión era el obstáculo más grande al que se enfrentaba Cuba para cambiar. Y el embargo lo sigue siendo. Si yo fuera el presidente Raúl Castro mañana no pudiera pensar qué medidas voy a tomar cuando tengo enfrentado un embargo que no me permite acceder a las organizaciones financieras internacionales, o sea, si yo no puedo generar un comercio para venderle a Estados Unidos, que es mi mercado más lógico, que lo tengo a 90 millas. O sea, que es absurdo, mientras exista el embargo la economía cubana no puede cambiar de una forma total y absoluta como tiene que hacerlo y se le hace muy difícil tomar las medidas macroeconómicas que son necesarias, como hemos visto con la larga tragedia de la doble moneda que se quiere cambiar pero es dificilísimo y complejísimo. Entonces, sin acceso a esas instituciones monetarias internacionales, aunque a algunos del lado de acá no les guste pensar en el Fondo Monetario Internacional, etc., no va a quedar más remedio que acceder a esto porque es la única forma de transitar y de cambiar esta economía. Entonces el embargo dificulta todo eso de una forma extraordinaria. Si seguimos haciendo nuestra labor del lado de allá yo creo que el embargo tiene sus días contados. Vamos a ver qué pasa con las elecciones. Pero francamente en este momento el que le puede dar el tiro de gracia al embargo es el gobierno cubano.


 


PS: ¿Por qué?


 


CS: En este momento lo que queda del embargo solo se puede desmantelar si se crea un interés económico importante que lo empuje, y mientras Cuba no cambie sus políticas económicas ese interés económico no existe. Nadie va a gastar su capital político en empujar para un cambio en el embargo cuando Cuba no ha tomado la reciprocidad de hacer los cambios que haya que hacer para que haya un enchufe económico. Yo considero que levantar el embargo es como electrificar un tomacorriente, le llega la electricidad al tomacorriente, pero Cuba no se beneficia de esa electricidad si no se enchufa y para Cuba enchufarse, Cuba tiene que cambiar su sistema económico.


 


PS: En concreto, ¿se está refiriendo a mayores aperturas económicas?


 


CS: Yo te diría más que eso. Primero tiene que haber un cambio de actitud importantísimo.


 


PS: ¿Cuál?


 


CS: Tiene que verse al empresario, al emprendedor, de otra forma, con la dignidad que merece esa persona por el trabajo y la misión social tan importante que lleva a cabo. Segundo, tenemos que hacer una conversión dramática, y quizás sea la transición más importante de Cuba, convertir el estado controlador en un estado facilitador. Fíjate que no he dicho que no siga siendo un estado fuerte, sigue siendo fuerte pero son dos conceptos diferentes, uno es un estado fuerte facilitador, el otro es un estado fuerte controlador. Ese es un cambio fundamental. Sin que se de ese cambio va a ser muy difícil que se desate en Cuba una energía económica importante.


 


Tercero, tiene que dejar el Estado cubano de pensar en millonarias inversiones que van a resolver el problema y van a ser la bala de plata, y empezar a entender que la bala de plata es la pequeña y mediana empresa, el tipo que viene de Miami con tres millones de pesos, los invierte aquí y empieza a fabricar dulce de guayaba enlatado. Esa es la bala de plata, esa es la empresa que crea trabajos, esa es la empresa que crea actividad económica y no olvidarnos de que Cuba es un país de once millones de habitantes, Ciudad México nada más le lleva tres veces el tamaño, tenemos que entender lo que somos.


 


Y cuarto, que el Estado cubano se dé cuenta de que el futuro de Cuba hay que construirlo sobre una economía de conocimientos y el capital humano lo tiene y se está deteriorando por días, entonces esa puerta hay que abrirla rápidamente.


 


Ahora, Francisco, ¿cuál va a ser el mensaje principal de Francisco? Ya que logró que el mundo se acabe de abrir a Cuba con la apertura de Estados Unidos, ahora el mensaje de él va a ser al Estado cubano de que Cuba se abra al mundo, y esa parte falta en un gran sentido todavía, en el económico. Pero hay un sentido muy importante y es que el Estado cubano yo creo que tiene que transitar a convertirse en un Estado más inclusivo y acoger más a la población y facilitar una sociedad civil independiente que a la larga Cuba va a necesitar.


 


PS: Usted mencionaba ahorita las elecciones en Estados Unidos, que no sabemos lo que va a pasar y, por otra parte, el Congreso no parece dispuesto a discutir ni sobre el batido de chocolate. ¿Usted comparte esa opinión?


 


CS: Sin duda ninguna. Este Congreso es incapaz de hacer nada, menos todavía algo más conflictivo como es el tema de Cuba. Ahora yo sí creo que vamos a ver más medidas ejecutivas por parte de Obama, no van a ser dramáticas porque no pueden serlo pero van a ser importantes. (Nota del Editor: Esta entrevista se realizó el 17 de septiembre, un día antes de las recientes medidas de Obama).


 


Estoy seguro de que vamos a ver tránsito aéreo comercial instituido, que sería importantísimo, abarataría el costo de viajar a Cuba enormemente porque hoy día es carísimo venir a Cuba, es un lujo, y otras medidas también. A mí me gustaría, por ejemplo, que el embargo permitiera que cubanos como yo, que somos ciudadanos norteamericanos, podamos invertir y comprar una residencia en Cuba, pero Cuba no me lo permite tampoco, o sea, Cuba necesita hacer ese cambio también. Y eso viene. Yo conozco muy poca gente en Miami que no quisieran tener su second home aquí, entonces eso le daría un auge extraordinario a la economía local.


 


En fin, son medidas muy importantes pero yo creo que este es el momento que el gobierno cubano debe aprovechar, hasta ahora no lo ha hecho. Obama tomó todas estas medidas el 17 de diciembre, que si tú recuerdas eran casi idénticas a las que se presentaron en la carta aquella famosa que se presentó unos meses antes, y sin embargo el gobierno cubano todavía no ha tomado una medida que encaje y haga reciprocidad a estas medidas económicas que ha tomado el presidente Obama. Ni una. Imagínate tú que el presidente Obama le ha permitido a las empresas privadas exportar. ¿Sabes cuánto pudiera eso significar de divisas para el país? Obviamente no el primer día pero si esto empieza a crecer… Y sin embargo, no ha habido cambios en la ley cubana que permitan eso. Entonces, esta lentitud…, yo entiendo en parte la gradualidad, yo entiendo la necesidad de tomar medidas graduales, pero si es peligroso ir demasiado rápido, quizás sea más peligroso ir demasiado lento. Al fin y al cabo hay que tomar riesgos, que es algo que nosotros como empresarios sí sabemos hacer. El que no toma riesgos no triunfa.


 


PS: El presidente Obama puede implementar otras medidas, además de las que Ud. mencionaba. ¿Cuáles?


 


CS: El tráfico comercial, por ejemplo, puede permitir que los americanos viajen a Cuba con licencia general pero individual, que sería muy importante. La otra, permitir que se puedan adquirir propiedades residenciales aquí o aumentar el tamaño de las empresas con quien se pudiera importar y exportar. Pudiera permitir más transacciones financieras, que eso está algo limitado. Esa es otra, se han permitido transacciones financieras y Cuba no ha tomado las medidas necesarias para adoptarlas, como son tarjetas de crédito. Todavía venimos aquí y no podemos usar tarjetas de crédito americanas, legalmente sí, de acuerdo con la ley americana, pero aquí no. Entonces, tenemos todas estas medidas que quedan por hacer aquí para darle movimiento a lo que se hizo allá.


 


PS: Todas estas medidas que ha tomado Obama y las que pueda tomar en el período de tiempo que le queda flexibilizando más las relaciones con Cuba, ¿pueden ser revertidas de ganar las elecciones presidenciales algunos de estos candidatos que se están manifestando contrarios a toda la línea de apertura hacia Cuba?


 


CS: Bueno, de que es posible, es posible. Legalmente todo lo que hizo Obama, como lo hizo con poderes ejecutivos, el próximo presidente puede darle marcha atrás a todas y cada una de esas medidas, eso es legalmente. De que pase, lo veo poco probable, usando la expresión norteamericana, el genio ya se salió de la botella y es muy difícil volver a regresar al genio a la botella, bien difícil, pero es posible.


 


Por eso es que digo que el que tiene en este momento el poder de concretar más todas estas medidas es el gobierno cubano, porque si se tomaran desde aquí medidas recíprocas, eso se ve allá como actitudes de cambio del gobierno cubano y refuerza la política de aumentar y mejorar las relaciones.


 


¿Qué sucederá después? Depende de quién es el presidente. Si es Hillary Clinton la presidente ya sabemos cuál es su política y sabemos que entonces sí el embargo va a tener sus días contados. Pero si es alguno de estos candidatos republicanos ya se hace más difícil. Por ejemplo, la posición de Marco Rubio es una posición del año 1962, esa no ha cambiado, se mantiene ahí. Y Marco Rubio no solo puede influenciar esto desde la presidencia, sino que pudiera ser un candidato a la vice presidencia de otro republicano, donde pudiera tener una influencia muy importante. Entonces, para mí es de una importancia enorme y existe una premura en que Cuba demuestre cierta capacidad de cambiar ciertas cosas rápido para hacer estas cosas al menos irreversibles y empezar a facilitar el camino para ir mejorando la relación. En este momento el futuro de la relación de Estados Unidos con Cuba depende en un 98 por ciento de quién tome la presidencia y un 2 por ciento del Congreso.


 


Tomado de Progreso Semanal


 


 


Esperando a Francisco


 


Por Rafael Rojas


 


Cuando Jorge Mario Bergoglio arribe mañana a La Habana habrá sido el tercer Papa en visitar Cuba en menos de 20 años. En 1998, lo hizo Juan Pablo II, y en 2012 Benedicto XVI. Una frecuencia de visitas papales que sólo sería comparable con las que han tenido lugar, en las dos últimas décadas, en Brasil y México, los países que concentran la mayor cantidad de católicos del hemisferio. ¿Por qué tantos viajes del Sumo Pontífice a una isla del Caribe, gobernada por un Partido Comunista, donde ni siquiera el 45% de la población se define como católico y donde una minoría es católica practicante?


 


Los medios cubanos, oficiales o no, ofrecerán por estos días múltiples explicaciones: desde las engoladas pastorales que exagerarán el catolicismo cultural de los cubanos hasta las chatamente políticas, en las que unos y otros convergerán en que Francisco viaja a Cuba a “apuntalar la tiranía de los Castro”. Bien pensados el Vaticano como un Estado del siglo XXI, que se encomienda a la doctrina neorrealista de las relaciones internacionales, y Francisco como un pontífice cuya prioridad es la reconexión de la Iglesia con las nuevas generaciones globales, los motivos de Roma parecen ser más ambiciosos.


 


La Iglesia católica ha logrado consolidarse en las dos últimas décadas como la principal institución de la sociedad civil cubana. Un logro que no hubiera sido posible sin una interlocución y un pacto con el Gobierno, que han reportado ventajas mutuas. El catolicismo se ha recuperado ligeramente en la Isla, luego de tres décadas de ideología oficial atea, y el Gobierno ha podido contar con un aliado inesperado en la compensación espiritual de una ciudadanía inconforme. La diplomacia vaticana ha invertido buena parte de su experiencia y recursos en la realización de una máxima de Juan Pablo II: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.


 


Siendo arzobispo de Buenos Aires, el actual papa Francisco siguió de cerca aquel viaje de Wojtyla en 1998 y hasta escribió el folleto Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro (1998). Allí sostenía que en sus homilías y misas en Cuba el Papa había cumplido una misión evangélica y, a la vez, había hecho una defensa de la doctrina social de la Iglesia, exponiendo hábilmente sus discordancias con la ideología oficial y el sistema político cubano con un discurso persuasivo. Según Bergoglio, sólo así podían removerse los obstáculos que ese sistema y esa ideología interponían a la “dignidad trascendente de la persona humana”.


 


A pesar de la esencial contradicción entre el régimen de la isla y la filosofía cristiana de la persona humana, Juan Pablo II había afirmado con su visita el poder del diálogo como medio para alcanzar aquella doble apertura. El entonces arzobispo de Buenos Aires lo interpretó como una perfecta transacción diplomática: si Castro buscaba la remoción del embargo y la integración de la Isla a la comunidad internacional, había que tomarle la palabra, ayudarlo a conseguir ese objetivo y, a cambio, persuadirlo para que flexibilizara el acceso a derechos civiles y políticos y facilitara el crecimiento de la Iglesia en Cuba.


 


Juan Pablo II afirmó con su visita el poder del diálogo como medio para la apertura de la Isla


 


En los años que siguieron a la visita de Juan Pablo II, la transacción no tuvo lugar. De hecho, con el acoso contra el Movimiento Cristiano de Liberación de Oswaldo Payá y su Proyecto Varela, la reforma constitucional de 2002, que decretó el “socialismo irrevocable”, los encarcelamientos masivos de la primavera de 2003 y el aumento de la represión en la última década, la posibilidad de un intercambio diplomático entre embargo y democracia se volvió más remota. En los tres últimos años, coincidiendo con la renuncia de Benedicto XVI y la elección de Francisco, aquella idea de una integración como incentivo para la democratización vuelve a manejarse.


 


¿Qué han logrado La Habana y Roma con la nueva interlocución? El Gobierno de Raúl Castro ha conseguido que la normalización de los vínculos de la Isla con la comunidad internacional entre en una fase irreversible. La Iglesia ha consolidado una presencia en la sociedad civil que, sin embargo, no se traduce en crecimiento de la ciudadanía católica. Tras la leve recuperación del catolicismo cubano en los años previos y posteriores a la visita de Juan Pablo II, ha sobrevenido un estancamiento que, ligado a la emigración de sacerdotes y laicos y a las divisiones dentro del episcopado, en relación con la actitud a seguir frente al gobierno de Raúl Castro, forma parte de los saldos negativos de la negociación.


 


Como todo diálogo, el sostenido por el Gobierno cubano y la Iglesia católica ha dejado sus damnificados, especialmente entre la parte del exilio y la oposición que se opone a la integración de la Isla a la comunidad internacional. Al desconfiar de que dicha integración favorezca la democratización del país, algunos opositores y exiliados asumen a la Iglesia como cómplice del régimen, sin advertir que hay diferencias dentro del episcopado o entre el arzobispado de La Habana y, en especial, el cardenal Jaime Ortega y el resto de los obispos. Suponer que el objetivo de Roma es perpetuar la dictadura cubana es desconocer la premisa realista de las relaciones internacionales y, a la vez, facilitar la neutralización oficial del mensaje vaticano.


 


Las posiciones públicas del Papa inquietan a los sectores más ortodoxos del Partido Comunista.


 


Además de oficiar misas en La Habana, Holguín y el Cobre, en las que cuestionará la persistencia del embargo y la ausencia de democracia en Cuba, Francisco deberá lidiar con las demandas del episcopado cubano. Al igual que en otras jerarquías eclesiásticas de América Latina, de tendencia conservadora, las iniciativas de Roma, en el contexto de la renovación moral impulsada por Francisco, no siempre son recibidas con entusiasmo en el clero cubano. No hemos leído cartas pastorales de los obispos de la Isla a favor de la encíclica Laudatio si, sobre el calentamiento global y el deterioro del medio ambiente, o sobre las posiciones de Francisco en torno a la comunidad homosexual, el divorcio o el aborto.


 


En una moral pública liberal, como la cubana, el giro doctrinal de Francisco gana apoyo. Dado que ese desplazamiento no abandona la tradicional apuesta de Roma por la democracia y el respeto irrestricto a los derechos humanos, desde el Concilio Vaticano II (1965), las posiciones públicas del Papa también inquietan a los sectores más ortodoxos del Partido Comunista y del Gobierno de Raúl Castro. En el próximo periplo de Francisco por la Isla constataremos esa tangible popularidad y advertiremos las formas sutiles, pero firmes, que adopta la crítica del Sumo Pontífice a la represión de opositores pacíficos.


 


Francisco llega a una Cuba envuelta en las expectativas de la nueva relación con Estados Unidos y de los anunciados indultos a miles de presos. Pero el Papa y la diplomacia vaticana arriban también a la Isla con la inquietud de que la fe católica no ha crecido lo suficiente, a pesar del buen clima con el Gobierno. De la efectividad de las demandas que Roma plantee al régimen depende el respaldo del episcopado a esa diplomacia y el éxito de la misión evangélica de Francisco. La ciudadanía de la Isla y la comunidad internacional esperan a un Papa que respalde, a la vez, la normalidad diplomática y la democratización política.


 


Tomado del diario español El País.


 



Francisco en Cuba: “Derriben los muros, tiendan puentes”.


 


Por Luis Luque


 


La presencia del Papa Francisco en Cuba ha dejado a pocos indiferentes. Los de la Isla se han volcado, literalmente, en el seguimiento y en las muestras de simpatía para con el Pontífice. Cientos de miles de católicos y no católicos salieron de sus casas de madrugada para coger lugar en las celebraciones, esperaron el paso del Papa por las avenidas, gritaron de alegría y se emocionaron cuando lo vieron acercarse y sonreír a los chicos discapacitados, esos que “cuando te quieren besar, te babosean la cara”.


 


Algunos, dentro y fuera de Cuba, esperaban el disparo político, la oportunidad de que, en sus homilías e intervenciones, hiciera públicamente alguna exigencia concreta al gobierno de La Habana, el único en el hemisferio occidental que está encabezado por un partido comunista. Pero no lo hubo. No suele ser la tónica de los viajes papales en los países que se visitan.


 


Sin embargo, los que saben qué pueden esperar del Papa y de la Iglesia, sí que pudieron escuchar el mensaje: Francisco pidió cambios, pero no solo al gobierno, sino a todos. Fue a todos los cubanos, católicos, comunistas, ateos, etc., abocados en estos tiempos a una especie de capitalismo post-feudal, con pocas reglas efectivas y mucho de sangrante experimento en el que los más débiles económicamente caen víctimas, a quienes invitó a desplegar su vocación de servicio. “Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad –les dijo durante la eucaristía en la Plaza de la Revolución de La Habana–. Cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar”.


 


El servicio no es ideológico


 


¿A quién servir? En todo caso, a las personas, en especial a las más preteridas, y no a ideologías: “Nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas”, expresó Francisco. Y lo dijo a pocos metros del lugar que ha sido el epicentro ideológico de la nación por más de 55 años, justo donde nació el “dogma” de “con la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, y se predicó el sacrificio de los intereses y las ideas personales –políticas, artísticas, etc.– al interés superior de esa Revolución. A esa persona, antes diluida en el maremágnum del proceso ideológico, es a la que hay que percibir y rescatar. Y servir.


 


El Papa habló también a los jóvenes. Miles de ellos, reunidos frente al antiguo seminario habanero, le escucharon narrar su experiencia de cómo jóvenes católicos, judíos y comunistas trabajaron en la edificación de un templo bonaerense. “Todos eran distintos, pero estaban trabajando en común, por el bien común. Eso se llama amistad social: buscar el bien común. La enemistad social destruye. Y una familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad”.


 


El ejemplo, forzosamente, tiene que haber evocado el lamentable alejamiento entre vecinos y amigos porque “fulano no es revolucionario; no está con ‘esto’”, así como el propio drama de la familia cubana, que ha conocido la emigración hacia la orilla norte del Estrecho de la Florida no solo por necesidades económicas, sino también por criterios políticos. Hay que pasar página, según animó el Papa a los jóvenes: “Sean capaces de crear la amistad social”.


 


Un “recuerdo” del P. Llorente


 


Momentos esperados de la estancia habanera de Francisco fueron sus encuentros con Fidel y Raúl Castro. El Pontífice regaló al expresidente sus dos encíclicas: Lumen fidei y Laudato si, además de un material que debe haberlo sorprendido: un libro del padre Armando Llorente sj y dos CDs con su voz. El sacerdote español fue maestro del adolescente Castro en el entonces colegio jesuita de Belén, y escribió de él, en el libro de egresados de 1948: “Fidel tiene madera, y no faltará el artista”.


 


En 1961, el P. Llorente fue desterrado de Cuba por el gobierno de su entonces ya “esculpido” discípulo, junto con otros cientos de sacerdotes y religiosos españoles, y murió en Miami en 2010. Con total seguridad, volver a escuchar la voz de su antiguo educador hablando de temas espirituales no era cosa que esperara el ex presidente cubano, y la cortesía papal lo ha hecho posible.


 


Francisco fue recibido además por el presidente Raúl Castro, a quien agradeció personalmente el indulto a más de 3.500 reclusos, puestos en libertad como medida de gracia por la presencia del Pontífice. Y también hubo espacio para regalos: el Papa le entregó un cuadro de la Virgen de la Caridad, confeccionado en los talleres vaticanos, y su anfitrión le obsequió un enorme crucifijo hecho con remos de botes. Para un diario oficial cubano, el artista quiso reflejar en la obra la especial sensibilidad del Papa hacia los refugiados que con frecuencia perecen en el Mediterráneo, mientras que para agencias extranjeras, significaba el sufrimiento de los balseros de la Isla que tratan de llegar a las costas de Estados Unidos… La polisemia, en el caso de Cuba, es casi siempre válida.


 


Sin noticias de la oposición


 


A propósito de la visita a Fidel Castro, algunos cubanos en Miami protestaron por lo “impropio” del gesto, olvidando que cada vez que un Papa ha viajado a la Isla se ha reunido con este, y que cuando un Pontífice realiza una visita pastoral a un país, no lo hace sin una invitación previa de las autoridades del Estado.


 


Además, un minúsculo grupo orquestó en Miami una protesta con pancartas que enunciaban “Papa marxista” y “Vaticano traidor”, aunque sin demasiado eco entre la comunidad cubana de esa ciudad, harta del enfrentamiento con un país en el que viven sus seres queridos.


 


En Cuba, entretanto, algunos opositores intentaron hacerse escuchar durante las misas en La Habana y Holguín, pero fueron reducidos por agentes de seguridad vestidos de paisano. Quizás la algarabía –los detenidos habían gritado proclamas antigubernamentales y lanzado volantes– durante una eucaristía a la que asisten miles de cubanos a escuchar el mensaje papal, no fuera el medio adecuado para presentar demandas a Francisco.


 


Tal vez podía serlo el sereno contexto de la Nunciatura Apostólica, a donde, según algunas fuentes, el secretario de la sede diplomática invitó a varias disidentes para ser saludadas por el Pontífice, y fueron detenidas antes de llegar. De ser cierto, flaco favor se habrá hecho el gobierno cubano cortándoles el paso: Francisco no es ajeno a la situación política cubana, sabe de la existencia de un colectivo que, aunque atomizado y permeado de pugnas internas por acaparar la asistencia exterior, se prefigura como una oposición, y lo que sí puede extrañarle es que aquellas señoras que lo abordaron en una audiencia general en Roma no lo hayan hecho en La Habana.


 


Las últimas jornadas del Francisco tuvieron tres hitos fundamentales: el lunes 21, la misa en Holguín y la visita al santuario mariano de El Cobre, en Santiago de Cuba, y el martes, el encuentro con las familias en la Catedral de esta ciudad.


 


De su presencia en Holguín, el corresponsal de TVE señalaba su “gran significado” por ser la provincia donde nacieron los Castro, sin embargo, poca atención prestó al hecho de que en la costa norte holguinera desembarcó Colón en 1492, y de que en una de sus bahías, la de Nipe, fue hallada la imagen de la Virgen de la Caridad, en 1612.


 


En esa ciudad oriental, Francisco habló en clave de reconciliación: “Jesús –apuntó– nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos. Nos desafía día a día con la pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo?”.


 


En El Cobre, entretanto, se dirigió a la Virgen con la misma oración con que lo hizo San Juan Pablo II en 1998: “Haz de la nación cubana un hogar de hermanos y hermanas, para que este pueblo abra de par en par su mente, su corazón y su vida a Cristo”. Una periodista de la TV cubana que seguía el evento desde los estudios centrales, narra que incluso allí hubo lágrimas: “Fue muy emocionante verle pedir a la Virgen por Cuba y por los cubanos. Muchos lloraron”.


 


Homenaje a las abuelas


 


En la mañana del martes, el día de su despedida, Francisco regresó al Santuario para oficiar la misa, durante la cual pidió “crear puentes y derribar muros”, y agradeció a las abuelas cubanas el haber mantenido viva la semilla de la fe en los hogares, algo que pervive en la memoria de muchísimos cubanos que veíamos un pequeño altar en un rincón de casa, presidido por “Cachita” (la Virgen de la Caridad), mientras nos condolíamos de nuestras pobres viejas que “ignoraban” que la religión era una respuesta del hombre a los fenómenos inexplicables de la naturaleza y que no había rastro de ningún Jesús en la historia de la Humanidad, según nos habían enseñado en el aula.


 


Al final del viaje, Francisco sostuvo un encuentro con las familias en la Catedral santiaguera. El tema, muy caro al Papa, tiene en Cuba aristas de dolor, tanto por la mencionada fragmentación de la familia entre la patria y la diáspora, como por la ya superada práctica estatal de separar de sus hogares e internar en escuelas en el campo a los adolescentes que quisieran estudiar carreras universitarias. La herida tardará en sanar, y sus consecuencias se hacen ver en el déficit moral y de comportamiento de no pocos jóvenes.


 


Para ellos, para todos, hubo una palabra del Sucesor de Pedro, y un deseo de que la misericordia que le ha acompañado como lema en este viaje cale en una tierra que desterró por “incorrecto” ese concepto –tanto como los de compasión y caridad–, pero que hoy, vuelta de la utopía, los necesita más que nunca.


 


Tomado de ACEPRENSA.


 

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