María Isabel Alfonso: “Para Cuba lo conveniente es responder con políticas pragmáticas que deslegitimen la vieja retórica”

Foto: AP

El próximo 20 de enero Donald Trump tomará posesión como el 45 presidente de Estados Unidos. Atrás quedan los dos últimos años, marcados por el inicio de un dinámico proceso de normalización de relaciones encabezado por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. Para Cuba, dicho camino político ha sido el fruto de la victoria de la resistencia del pueblo cubano y, además, de una adecuada visión pragmática y estratégica por parte de liderazgo político cubano, sobre todo en el entorno del presidente Raúl Castro. Para analizar el camino desandado y qué puede deparar el futuro, Cuba Posible ha dialogado con la profesora e investigadora María Isabel Alfonso.

1. Barack Obama termina sus ocho años de mandato frente al gobierno de Estados Unidos. Ha sido un importante impulsor de la normalización de relaciones con Cuba. ¿Cuáles han sido sus mayores contribuciones a favor de las relaciones bilaterales entre ambos países? ¿Cuáles límites dejó?

El presidente Obama hizo contribuciones gigantescas a la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, de lo cual da fe la reciente eliminación de la ley “Pies Secos, Pies Mojados” y el “Cuban Medical Professional Parole Program”, obstáculos ambos a la normalización de relaciones entre las dos naciones. Encabezan la lista, por supuesto, la apertura de las embajadas de Washington y La Habana, precedida por la exclusión de Cuba de la lista de países terroristas y la liberación de Alan Gross y los “5 Cubanos”. A esto siguió una cascada de eventos que, en dos años, hicieron avanzar más las relaciones bilaterales que en las cinco décadas precedentes. Vale mencionar algunas de las más importantes, propiciadas por su política pro-normalización:

1. Fortalecimiento en zonas de cooperación en las áreas de energía renovable, migración, anti-terrorismo, anti-drogas, correos, investigación médica, industria farmacéutica, y protección medioambiental. (Ejemplos notorios y recientes son el primer ensayo clínico en Estados Unidos de la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón y la firma de un importante convenio de preparación y respuesta a la contaminación por derrames de hidrocarburos en el Golfo de México y el Estrecho de la Florida).

2. Primeras conexiones aéreas entre Cuba y Estados Unidos en 50 años, incluyendo el servicio de cruceros y ocho aerolíneas comerciales (Alaska Airlines, American Airlineas, Delta Airlines, Frontier Airlines, JetBlue Airways, Southwest Airlines, Spirit Airlines y United Airlines).

3. Firma de contratos de compañías de telecomunicación Verizon y AT&T con ETECSA.

4. Firma de acuerdo entre Google y ETECSA, con el fin de facilitar mayor conectividad a Internet.

5. Introducción de importantes enmiendas como el “Freedom to Travel to Cuba Act”, el “Agricultural Export Expansion Act” y otras que promueven un escenario a favor del intercambio.

La imposibilidad de revertir el embargo en su totalidad, dada su codificación en ley, fue su mayor limitación.

2. ¿Cuáles son los caminos pendientes para alcanzar el tipo de relación bilateral que pueda ser compartida por los dos países?

Parte del problema precisamente es si es todavía pensable una lógica de “caminos pendientes” con una nueva Administración que amenaza con desandar esos caminos y revertir el proceso de normalización, regresando a la era de total patronazgo y falta de reconocimiento de Cuba como un interlocutor real. Por ejemplo, en su sesión de confirmación, el nominado Secretario de Estado y ex-presidente de la Corporación Exxon Mobil, Rex Tillerson, expresó que tendrá en su agenda una revisión de todas las órdenes ejecutivas con respecto a Cuba, incluyendo la exclusión de la Isla de la lista de países terroristas. Esta respuesta, si bien fue una reacción al arrinconamiento del senador Marco Rubio durante la audiencia de confirmación del futuro Secretario de Estado, deja ver que existe todavía la mentalidad de “cheque en blanco” con respecto a Cuba, y que en cualquier momento puede reactivarse el lenguaje del asedio y la subestimación.

Por tanto, es muy probable que lo único que quede pendiente sea una vuelta a los inicios, cuando de lo que se trataba era de transitar de una cultura de hostilidad a otra de diplomacia. A organizaciones como “Cuban Americans for Engagement” (CAFE) les tocó la dura tarea de plantear, acaso como posible, la posibilidad de hablar de “engagment”, en medio de dominantes dinámicas “disengagement”. Lo bueno es que ya nadie tiene que empezar de cero.

3. Para lograr lo anterior, ¿qué se podría hacer durante el próximo mandato de Donald Trump? 

Los recientes gestos anti-normalización de la nueva Administración parecen tener que ver más con la posibilidad de usar a Cuba como pieza de canje, que con convicciones ideológicas. Puede que ambos, Trump y Tillerson, sean viejos lobos para quienes el comunismo sea todavía ese “monstruo” que “se come a los niños”. Creo, sin embargo, que se trata más bien de que ven a la Isla como prenda de concesión, teniendo en cuenta sobre todo que están bajo fuegos cruzados, tanto por el involucramiento de Tillerson en Rusia y el Oriente Medio, como por los gestos positivos de Trump hacia Putin, en un momento en que el establishment llega incluso a proclamar que los rusos piratearon las elecciones, y que existe un peligroso balance entre los magnates devenidos políticos y el primer mandatario ruso Vladimir Putin.

Una prioridad para los grupos que trabajan por la normalización es hacer llegar al Presidente electo que el mensaje de que las posturas de sus supuestos asesores con respecto al tema Cuba no representan el sentir de la mayoría de la población cubanoamericana. Ésta no se reduce a un grupo de cubanos plañideros reunidos en El Doral llorando glorias pasadas. Por otra parte, en lugar de tomar demasiado en serio las bravatas infantiles de Trump, quizás sea más conveniente para Cuba responder con políticas pragmáticas, con propuestas “ahead of the game” que deslegitimen la vieja retórica gestada de un poder presto siempre a reproducir sus dinámicas imperiales. Nos toca ser creativos, o quedarnos para siempre en el círculo del asedio. Buscar formas de hacer escuchar a un interlocutor que no quiere oír es, entonces, lo mejor que se podría hacer.

Sobre los autores
María Isabel Alfonso 23 Artículos escritos
Licenciada en Letras Hispanas en la Universidad de La Habana. Doctora en Lenguas Romances en la Universidad de Miami. Autora de numerosos artículos sobre las dinámicas socio-culturales de los años 60s en Cuba ―en específico, sobre las Ediciones...
Cuba Posible 188 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
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