Una Cuba sin bloqueo: ¿ficción o posible realidad?

Foto: Nelsonint.com

Para cualquier cubano que haya tenido que resistir los embates y restricciones del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, resulta ilusionismo o difícil de emprender, un ejercicio imaginario o ficcional sobre una Cuba sin bloqueo. No obstante, resulta agradable, estimulante y optimista incursionar en el tema; más cuando al escribir estas líneas he conocido la nueva e impresionante votación de las Naciones Unidas contra este, en apabullante resultado de 191 naciones que apoyaron la resolución de Cuba y solo 2 abstenciones, la que incluye paradójicamente a Estados Unidos.

Al igual que los creadores literarios de cuentos, novelas, testimonios u otros géneros, donde la ficción construye las historias; también es posible realizar el imaginario que se solicita, más cuando se trata de predecir un futuro país, en nuevas circunstancias económicas y políticas; por lo que me resulta formidable la iniciativa de Cuba Posible. Vale esforzarse en realizar intentos de tal naturaleza, ya que la fértil imaginación de diversos pensadores o intelectuales de la política cubana; pudieran visualizar o hacer aproximaciones a ciertas situaciones, que probablemente prevalecerían en tales circunstancias.

Apasionante reto el de especular ideas sobre las cuestiones que podrían suceder, en un posible o deseado escenario de una Cuba sin bloqueo, en el que con seguridad más temprano que tarde, vivirán las próximas generaciones de cubanos.

Es probable que muchos de nosotros proyectemos más deseos que realidades; aunque pienso que, durante la vida misma, es necesario orientarse de esa manera; comprendiendo que luego las ideas se ajustan a las circunstancias o realidades coyunturales; pero con esa optimista licencia que nos abrogamos, debemos proyectar las soluciones ante los sensibles y complejos problemas que nos afectan y no hay dudas, que este, el bloqueo, lo representa mucho para los cubanos.

Comienzo diciendo que en cierta manera nos habituamos a los efectos del bloqueo estadounidense y sus impactos, que otro remedio teníamos; lo que no implica soslayar las perversas consecuencias y daños ocasionados sobre la economía y sociedad en general.

Sin embargo y por aquello de que lo relativo es en realidad lo absoluto, el bloqueo también ha arrojado cuestiones convenientes a los cubanos; digamos la toma de conciencia sobre la contemporaneidad (social, económica, política o ambiental); la cultura de enfrentar escaseces, cuando las circunstancias las exigen o imponen; la conveniencia de hacer una vida, que aunque austera sea decorosa, pero más segura, solidaria y beneficiosa ambientalmente que en otras partes del mundo.

El bloqueo nos distanció de un universo febrilmente enajenado, consumista y portador de una filosofía hedonista; la del tener, que se impuso a la del ser, lo material sobre lo espiritual y los valores éticos y morales del individuo.

El bloqueo impidió impactarnos en muchos otros de los preocupantes y graves problemas contemporáneos: la inseguridad, violencia y criminalidad extendida, el narcotráfico y la drogadicción, con sus secuelas de víctimas, o la corrupción política y administrativa que ha hecho metástasis en muchos países.

Para pensar “futuristamente” en una Cuba sin bloqueo, hay que repasar lo que existía antes de este, aunque coincida con la sociedad que el proceso revolucionario dejó atrás. La Cuba anterior poseía una economía abierta y dependiente de los mercados externos, fundamentalmente el norteamericano. En lo doméstico fue una economía de mercado, estructuralmente orientada hacia la exportación de un rubro fundamental y un par de acompañantes complementarios.

Queda claro que nos referimos al monocultivo productor/exportador azucarero y a algo de tabaco y minerales, los que fundamentalmente se orientaron hacia el mercado norteamericano y de este importábamos prácticamente lo demás.

En alguna medida y a pesar de las transformaciones estructurales en la economía y la sociedad; la solicitud de Cuba Posible nos hizo retrotraer y pensar (aunque sea como repaso histórico) las experiencias conocidas.

En lo que a lo político se refiere (entre intervenciones extranjeras, dictaduras y gobiernos corruptos), esa Cuba no estuvo, desafortunadamente, muy apegada a la democracia, libertades y respeto por los derechos humanos.

Sin embargo, una Cuba sin bloqueo podría vivir en normalidad, lo que no ha podido hacer en más de medio siglo, no se sentiría permanentemente perseguida o acosada, limitada o restringida por un enemigo que la vigila y sanciona; porque a partir de esas nuevas circunstancias, sus acciones y relaciones económicas, comerciales, financieras o de inversiones, se desarrollarían natural y abiertamente, y sin necesidad de ocultamientos ni temores.

En lo inmediato y respetando las regulaciones cubanas, innumerables empresas extranjeras realizarían acercamientos y se interrelacionarían con diversos sectores económicos (estatales, cooperativistas o privados), buscando nichos de negocios o mercado en que beneficiarse y beneficiar al país.

Las inversiones foráneas se multiplicarían, también las nacionales; la diversidad y el monto de estas serían posiblemente sorprendentes, incluso para muchos analistas y funcionarios cubanos.

Las relaciones económicas y comerciales con los Estados Unidos, por lógica de la geografía y el abaratamiento de costos, con seguridad crecerían; me resulta inimaginable hasta dónde y cuánto podrían desarrollarse, pero no abrigo dudas de que se beneficiarían ambas naciones.

Sin el bloqueo el turismo continuaría creciendo, a partir de ese momento aún más por la libertad de poder participar el turismo estadounidense.

La economía cubana cobraría una nueva estructura, mayor dinámica y solidez; ahora probablemente con un crecimiento sostenible y ritmos en constante aumento. La llegada sin temores de créditos internacionales, más las aportaciones de los inversionistas extranjeros asociados con el empresariado nacional; permitirían en el corto o mediano plazo, hacer productivos y eficientes a la mayoría de los sectores económicos y estoy pensando en casi todos ellos.

Los sectores empresariales saldrían del largo letargo económico en que se han encontrado; incluyendo una parte considerable de la agricultura, la industria azucarera, la minero/metalúrgica, la sidero-mecánica, construcción y materiales de construcción, farmacéutica o de medicamentos, la alimentaria, la textil, confecciones, calzado, la del plástico, papel y cartón, gráfica, telecomunicaciones y hasta las pequeñas industrias locales, porque resulta imperiosa su modernización.

La mayoría de esos sectores (industriales, financieros, del comercio o los servicios); se encuentran necesitados de visiones renovadoras y urgentes modernizaciones, ampliaciones productivo/tecnológicas, materias primas, e insumos; las que con seguridad asumirían.

Un crecimiento de las producciones en la agricultura e industria nacional, haría surgir condiciones favorables para la liberación y homogenización del mercado doméstico y de formas comerciales; dado que se experimentaría un significativo aumento en el volumen, variedad y surtidos de los bienes en general que se ofertarían en este. Esto sería un elemento de estímulo al inversionista extranjero y al consumidor doméstico; al primero, porque una parte de sus inversiones y resultados económicos pudiera realizarlos en el mercado cubano; a los segundos, los consumidores, porque estos lograrían satisfacer sus demandas de bienes de consumo y elevar su bienestar.

Una Cuba sin bloqueo, facilitaría acceder a los avances de las ciencias y tecnologías contemporáneas, integrarse o asociase con ellas, posibilitando intercambiar o desarrollar experiencias; lo que haría avanzar el desarrollo científico/técnico en todas las esferas y expandir la colaboración, sobre todo con aquellas naciones que se encuentren situadas en posiciones de vanguardia.

Una Cuba sin verse castigada e inhibida por el bloqueo, incuestionablemente acrecentaría los contactos y relaciones de cooperación con el pueblo norteamericano; el bloqueo dejaría de ser un arma política defensiva en manos de las autoridades y del pueblo cubano; quedando sepultado o en los recuerdos de la historia; por lo que a las generaciones que vivan esa realidad, posiblemente los jóvenes de hoy, o los que nazcan mañana; les parecerá algo irreal, paradójico o incomprensible, que tal situación hubiera sucedido y además con plena vigencia durante más de medio siglo.

Sobre los autores
Eugenio Rodríguez Balari 24 Artículos escritos
(La Habana, 1938). Licenciado en Historia. Doctor en Economía. Periodista. Se desempeñó como director de las publicaciones nacionales Mella y Opina, de esta última fue su fundador. Fundador y Presidente del Instituto Cubano de Investigación de l...
Cuba Posible 187 Artículos escritos
Cuba Posible es un “Laboratorio de Ideas” que gestiona una relación dinámica entre personas e instituciones, cubanas y extranjeras, con experiencias y cosmovisiones diversas; en algunos casos muy identificadas con las aspiraciones martianas. Si...
1 COMENTARIO
  1. !Pensar que hace unos 40 años incursionamos en la heterodoxia economca, nada menos que en un Instituto Cubano de Investigación de la Demanda Interna, cuando decir demanda era decir mercado y decir mercado era equivalente, para muchos, a decir capitalismo.! Fue necesario que transcurrieran cuatro decadas para volver a considerar pertinente y necesario que exista la demanda, la oferta, el mercado y hasta la ganancia de empresarios privados cubanos y extranjeros. Eso sucedio por que quienes dirigen al pais, reconocieron que sobraba un millon de trabajadores en el sector estatal y que habia que despedirlos asi como que el Estado era incapaz de utilizar el 42% de las tierras que poseia y que serian entregadas a quienes quisieran y pudieran utilizarlas, con lo cual era inevitable autorizar ls actividades ecomicas privadas para que todos esos cubanos pudieran ganarse la vida.El color verde olivo volvio a predominar sobre el rojo de la revolución. cubana en el sentido de que la economia deberia ajustarse a los valores del humanismo cubano y no al reves. Y es en este contexto que se reinician las relaciones con los EE.UU., experiencia ya conocida por los cubanos entre 1898 y 1958 sobre la influencia gravitacional de los EE.UU. sobre Cuba. Pero ahora hay una diferencia fundamental con aquella epoca pasada:en Cuba hay una alianza civica-militar que tiene el poder politico que controla las puertas de entrada a Cuba y que está en proceso de liberarse de esquemas sociales copiados de experiencias fracasadas y con el deber insoslayable de inventar sus propias soluciones socialistas.
    Una revolución social es la gigantesca aventura de un pueblo que se atreve a hacerla. Empiez una nueva etapa. !Latima que nos coge demasiado viejos! Cuando más, solamente podemos pasar el testigo al relevo.
    Yo tambien soy optimista.

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